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Valoración enfermera del paciente con disfagia desde atención primaria.

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5 mayo 2021

AUTORES

  1. Paula Córdova Matute. Grado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza.
  2. Natalia Barrera Lahoz. Grado en Enfermería por la Universidad San Jorge.
  3. Alexandra Herrero Gadea. Grado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza.
  4. Julia Gallardo Gimeno. Grado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza.
  5. Marta Valero Sánchez. Grado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza.
  6. Eva Francés Claudio. Grado en Enfermería por la Universidad San Jorge.

 

RESUMEN

Introducción: La disfagia es la dificultad para deglutir alimentos. Es un problema que se encuentra muy presente, especialmente en la población mayor, pero está infradiagnosticado. Presenta graves problemas asociados, el más importante es la neumonía por broncoaspiración.

Metodología: se ha llevado a cabo una búsqueda bibliográfica de las principales bases de datos y publicaciones on-line.

Resultados: existen diferentes pruebas para hacer un correcto despistaje de la disfagia. Los más importantes son el MECV-V y el EAT-10. Desde enfermería es importante utilizar estas pruebas para disminuir la prevalencia de la disfagia.

Conclusiones: un importante cribado de la disfagia ayuda a evitar complicaciones asociadas. Es importante dar las correspondientes recomendaciones dietéticas al paciente y a su cuidador una vez que se ha realizado el cribado de disfagia para que el proceso de alimentación sea seguro.

 

PALABRAS CLAVE

Disfagia, MECV-V, EAT-10.

 

ABSTRACT

Introduction: Dysphagia is the difficulty in swallowing food. It is a problema very present problem, especially in the elderly population but it is underdiagnosed. It has serious associated problems, the most important of which is aspiration pneumonia.

Methodology: a bibliographic research of the main databases and on-line publications has been carried out.

Results: there are different tests to know if there is a dysphagia problema. The most important ones are MECV-V and EAT-10. It is important for nurses to use these tests to reduce the prevalence of dysphagia.

Conclusions: an important dysphagia screening helps to avoid associated complications. It is important to give the corresponding diet recommendations to the patients and their caregiver once the dysphagia screening has been carried out.

 

KEY WORDS

Dysphagia, MECV-V, EAT-10.

 

INTRODUCCIÓN

La disfagia es el problema o la dificultad para deglutir alimentos o la sensación de dicha dificultad. Según el momento de la deglución que se encuentre alterado se pueden diferenciar dos tipos de disfagia: orofaríngea y esofágica. En la disfagia orofaríngea las partes anatómicas comprometidas son aquellas que intervienen en la primera parte de la deglución, es decir, boca y faringe. Por otro lado, en la disfagia esofágica la dificultad se encuentra una vez que el bolo alimenticio ha atravesado la hipofaringe hasta llegar al estómago.1

Al mismo tiempo, hay que conocer la etiología de la disfagia, independientemente del nivel al que se produzca. Por un lado, se encuentra la disfagia estructural, en la que hay alteraciones anatómicas que disminuyen el diámetro del tracto digestivo, impidiendo una correcta deglución; y la disfagia funcional, en la que hay enfermedades que dificultan la deglución, tales como alteraciones neuromusculares. 2

La disfagia estructural presenta una serie de características que nos permiten diferenciarla de la disfagia funcional. La disfagia estructural es de localización fija, de presentación constante, puede ser tanto estable como progresiva, con mayor presentación a sólidos pero también puede aparecer con líquidos, hay dolor o malestar con la llegada del bolo que mejora con la regurgitación y todo ello afecta al estado general del paciente que la sufre. Por su parte, la disfagia funcional tiene una localización variable, la presentación no es constante, es intermitente y no es progresiva, suele darse más a líquidos aunque puede aparecer también a sólidos y no tiene apenas repercusión sobre el estado general. 2, 3

Dentro de las alteraciones estructurales más frecuentes cabe destacar tumores que afectan al esófago o pertenecientes al área otorrinolaringológica, estenosis esofágicas -en ocasiones secundarias a intervención quirúrgica-, acalasia cricofaríngea o divertículo de Zenker entre otras.

Como alteraciones funcionales más habituales se encuentran las enfermedades sistémicas como accidente cerebrovascular, traumatismo craneoencefálico, alteraciones neurológicas tipo Alzhéimer, enfermedad de Párkinson, esclerosis lateral amiotrófica o atrofia muscular asociada a la edad. 3

A nivel poblacional, un elevado porcentaje de los pacientes con enfermedades neuromusculares sufren disfagia (entre el 45% y el 90%), alrededor del 80% de los pacientes con enfermedad de Alzheimer sufre disfagia, entre el 52% y 82% de los pacientes con Párkinson también presentan este problema, así como un porcentaje superior al 40% de los ancianos hospitalizados. A pesar de estos datos y del elevado riesgo de broncoaspiración que conlleva, la disfagia es un problema que se encuentra tanto infravalorado como infradiagnosticado. 4, 5

En muchas ocasiones la disfagia puede pasar desapercibida, conllevando graves complicaciones. Los pacientes con disfagia suelen presentar alguno de los siguientes síntomas: odinofagia, sensación de que el bolo alimenticio no avanza, aumento de salivación, voz ronca, regurgitación, adelgazamiento repentino o tos. Estos síntomas aparecen cuando el paciente toma alimentos -sean líquidos o sólidos en función de la disfagia que presente- con lo que es difícil para ellos realizar unas buenas ingestas y esto disminuye su calidad de vida. 2, 5, 6, 7

La disfagia produce graves y frecuentes complicaciones en las personas que la sufren como consecuencia de una incorrecta deglución, que conlleva que ésta sea poco eficaz e insegura. Las principales complicaciones son la desnutrición y la deshidratación, así como un elevado riesgo de broncoaspiración repercutiendo en enfermedades infecciosas pulmonares graves, destacando la neumonía por broncoaspiración. 5, 7

 

METODOLOGÍA

Se ha llevado una búsqueda bibliográfica de artículos publicados entre 2015 y 2020, aunque algunos son anteriores a 2015 debido a la calidad de los artículos, en las principales bases de datos sanitarias como Cuiden, Pubmed y Scielo. También se ha empleado para la búsqueda bibliográfica Google Académico y diversas fuentes publicadas en Internet.

De toda la documentación revisada, se ha seleccionado aquella que contenía datos más relevantes y actuales.

Los idiomas empleados han sido inglés y castellano. Las palabras clave utilizadas han sido “disfagia” “MECV-V” “EAT 10”.

 

RESULTADOS

Muchos de los pacientes que sufren disfagia son autónomos para las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria y por este motivo puede pasar desapercibida. Por ello desde atención primaria es importante realizar una adecuada valoración de todos los pacientes, especialmente de aquellos que presentan mayor riesgo, para conseguir una detección precoz de la disfagia y evitar las complicaciones asociadas a la misma.

Para llevar a cabo la valoración de la disfagia desde enfermería existen dos principales pruebas: MECV-V y EAT 10. 8

El Método de Exploración Clínica de Volumen-Viscosidad (MECV-V) es un método no invasivo que permite valorar la disfagia a través de la administración de líquidos en diferentes volúmenes y texturas (néctar, pudding y líquido). Para llevar a cabo este método el paciente se debe encontrar alerta e incorporado. Se comprobará la saturación de oxígeno previa a la realización de la prueba y este parámetro se mantendrá monitorizado durante toda la realización de la misma. Durante la prueba se deben evaluar los signos de seguridad (tono de voz, tos y desaturación de más de un 2%). Si cualquiera de estos signos de seguridad aparece se clasifica a la prueba como positiva. Para crear las diferentes texturas se añadirá espesante al líquido a utilizar, normalmente agua, en las cantidades indicadas por el fabricante del espesante. 8, 9

Se comenzará administrando al paciente 5ml de textura néctar, si es bien tolerado se administran 10 ml de textura néctar y si lo tolera bien se administran 20 ml de textura néctar. Si no aparecen signos de seguridad con textura néctar se procederá a administrar textura líquida en los 3 volúmenes (5ml, 10ml y 20ml). Si lo tolera bien el paciente no tiene disfagia. Si, por el contrario, aparecen signos de seguridad en cualquiera de los tres volúmenes, el paciente sufrirá disfagia para líquidos y deberá tomar textura néctar. Si durante la administración de textura néctar aparecen signos de seguridad en cualquiera de los 3 volúmenes se procederá a comprobar tolerancia con textura pudding, primero con 5ml, posteriormente con 10 ml y por último con 20 ml. Al finalizar la prueba se concluirá qué viscosidad tolera el paciente y a qué volumen, dando las correspondientes recomendaciones dietéticas al paciente y/o cuidador. 8, 9

La otra herramienta principal para valorar la presencia de disfagia es el cuestionario Eating Assessment Tool (EAT 10), que consiste en realizar al paciente y/o cuidador 10 preguntas relacionadas con el proceso de la alimentación. 8, 9, 10

Las respuestas de esas preguntas tienen 5 niveles –de 0 (ningún problema) a 4 (es un problema serio)-. La máxima puntuación posible son 40 puntos y si la puntuación total obtenida es mayor de 3 es posible que el paciente sufra disfagia. Las preguntas realizadas son las siguientes10:

 

  • Mi problema para tragar me ha llevado a perder peso.
  • Mi problema para tragar interfiere con mi capacidad para comer fuera de casa.
  • Tragar líquidos me supone un esfuerzo extra.
  • Tragar sólidos me supone un esfuerzo extra.
  • Tragar pastillas me supone un esfuerzo extra.
  • Tragar es doloroso.
  • El placer de comer se ve afectado por el problema de tragar.
  • Cuando trago, la comida se pega en mi garganta.
  • Toso cuando como.
  • Tragar es estresante.

 

Dado que la disfagia está muy presente en la población, especialmente en aquellas personas de más edad, es necesaria hacer una correcta elección de aquello que se puede tomar. A pesar de que se debe individualizar cada caso, como norma general, se deben realizar ingestas de volúmenes escasos que no duren más de 15 minutos. Se aconseja consistencia néctar o pudding e ingestas frecuentes. Se recomienda incluir en una sola ingesta -tipo puré- alimentos proteicos y verduras, añadiendo consistencia con algún lácteo tipo quesito, nata o queso de untar. Se deben evitar las dobles texturas tipo sopas o frutas con gran cantidad de líquido, alimentos con piel o semillas, alimentos fibrosos o pegajosos tipo espárragos o pan de molde y alimentos que se desmenuzan en trazas tipo frutos secos y corteza de pan. 8, 9, 10

 

CONCLUSIONES

Es importante adecuar la alimentación del paciente a su capacidad de deglución para evitar los problemas asociados a la disfagia, por ello, será necesario crear un plan de cuidados y un patrón de alimentación individualizado para cada caso. Dado que es un problema infravalorado e infradiagnosticado a pesar de su prevalencia y sus potenciales complicaciones hay que llevar a cabo una correcta educación sanitaria al personal de enfermería para realizar el cribado del mismo y disminuir así las complicaciones asociadas.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Redacción médica [sede web]*. Madrid: Sanitaria 2000; c2004-2021 [acceso 15 de febrero de 2021]. Disfagia [aproximadamente dos pantallas]. Disponible en: https://www.redaccionmedica.com/recursos-salud/diccionario-enfermedades/disfagia
  2. Instituto de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello de Madrid [sede web]*. Madrid: IOM [acceso 16 de febrero de 2021]. Disfagia: causas, tipos y tratamientos [aproximadamente 2 pantallas]. Disponible en: https://www.institutoorl-iom.com/disfagia/
  3. Sebastián Domingo JJ. Disfagia. Problemas de deglución. Farmacia profesional. 2001; 15(5): 84-7
  4. Hospital Universitari General de Catalunya [sede web]*. Sant Cugat del Vallés: Grupo Quirón; 2021 [acceso 15 de febrero de 2021]. Unidad disfagia orofaríngea [aproximadamente 1 pantalla]. Disponible en: https://www.hgc.es/es/cartera-servicios/otorrinolaringologia/unidad-disfagia-orofaringea
  5. De la Huerga Fernández-Bofill T, Hernández de las Heras JL, Llamas Sandino NB. Prevalencia de disfagia orofaríngea en pacientes mayores de 65 años. Metas Enferm. 2015; 18(9): 49-55.
  6. Mayo Clinic [sede web]*. Arizona: Mayo Foundation for Medical Education and Research; c1998-2021 [acceso 18 de febrero de 2021]. Disfagia [aproximadamente 3 pantallas]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/dysphagia/symptoms-causes/syc-20372028
  7. Camarero González E. Consecuencias y tratamiento de la disfagia. Nutr. Hosp. 2009; 2(2): 66-78.
  8. Díaz Fernández AI, González Álvarez MA. Prevalencia de Disfagia tras Ictus. Visión desde Atención Primaria. Enfermería Comunitaria (Revista de SEAPA). 2017 febrero; 5(1): 38-56.
  9. Azcona Urrea P, Remírez Peñas E, Tardío Martínez B. Test volumen-viscosidad. En: lulu.com. Intervención de Fisioterapia y Terapia Ocupacional en las disfagias. 2019.
  10. Burgos R, Sarto B, Segurola H, Romagosa A, Puiggrós C, Vázquez C, et al. Traducción y validación de la versión en español de la escala EAT-10 (Eating Assessment Tool-10) para la disfagia. Nutr. Hosp. 2012; 27(6).