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Vacunación contra la gripe de los profesionales de la salud.

27 noviembre 2020

AUTORES

  1. José Gaudioso Redrado Giner. (Enfermero EUE Teruel – Universidad de Zaragoza).
  2. Ángeles Ceballos Linares. (Graduada en Enfermería EUE Virgen de la Macarena – Sevilla).
  3. Nerea Romero Broto. (Graduada en Enfermería – Universidad de Zaragoza).
  4. Eva María Guijo Sánchez. (Graduada en Enfermería, Centro Universitario de Mérida – Universidad de Extremadura).
  5. Beatriz Quintana Teruel. (Graduada en Enfermería – Universidad Alfonso X el Sabio de Madrid).
  6. Francisca García Malla. (Enfermera EUE Teruel – Universidad de Zaragoza).

 

RESUMEN

El objetivo de inmunizar a los profesionales de la salud y los profesionales que prestan servicios en el hospital es proteger a los trabajadores frente a las enfermedades a las que están más expuestos estos individuos como consecuencia de su área de actividad. Además, el trabajador, según su actividad y la forma de transmisión de enfermedades, puede ser el vehículo de transmisión de agentes infecciosos. Los estudios publicados muestran coberturas de vacunación bajas entre el personal de los centros sanitarios. En el presente trabajo se revisa la evidencia científica actual sobre la vacunación antigripal en profesionales de la salud.

 

PALABRAS CLAVE

Personal enfermero, cobertura vacunal, inmunización, gripe y porcentajes.

 

INTRODUCCIÓN

Las vacunas son fundamentales para la prevención de Enfermedades inmunoprevenibles y comportan una repercusión excepcional en la salud mundial. El futuro de la vacunación es incuestionable1. Los servicios de prevención o de salud laboral de los Centros Sanitarios en coordinación con los programas de vigilancia y control de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria son los encargados de realizar este protocolo haciendo una valoración y vacunación a los profesionales de la salud en el inicio de la actividad asistencial y revisarla periódicamente2.

Las indicaciones de la vacunación se deben realizar de manera individualizada y en función de una serie de características personales como la susceptibilidad del trabajador (edad, inmunizaciones previas, etc.), el tipo de actividad profesional (riesgos de exposición), la situación laboral, la situación de salud de cada trabajador (enfermedades crónicas o inmunodepresión) y las contraindicaciones y las precauciones de las vacunas3. El objetivo principal de la vacunación en los profesionales de la salud es la reducción del impacto de patologías infecciosas en los trabajadores y consecuentemente, el riesgo de transmisión hacia los pacientes. Los aspectos fundamentales de los programas deben ser:

  • La monitorización de la incidencia de enfermedades infecciosas en el personal, el absentismo y los costes asociados.
  • Definir el personal de riesgo.
  • Definir responsabilidades de relación con la organización del programa, restricciones laborales, elaboración de guías / protocolos y recomendaciones prácticas y campañas de vacunación.
  • Revisión médica de cada trabajador antes de empezar la actividad laboral a un servicio.
  • Seguimiento periódico del riesgo.
  • Promoción de la adherencia del personal sobre las precauciones estándar3,4.

Los profesionales sanitarios debemos ser un colectivo ejemplar. Para promover la salud de la población, lo primero que tenemos que hacer es dar ejemplo. Las vacunas no implican únicamente nuestra propia protección, sino que evita que podamos transmitir la infección a nuestros pacientes a los que les puede afectar más gravemente debido a que algunos de ellos son personas con una salud frágil5, 6.

Los beneficios más importantes que conlleva la vacunación son la reducción de la mortalidad, de las secuelas de estas enfermedades, el descenso de la morbilidad, el ahorro de los recursos sanitarios y el beneficio indirecto en la población general conocido con el nombre de inmunidad colectiva7. Según la legislación vigente sobre la vacunación y respecto a los profesionales sanitarios en el territorio español no existen vacunas obligatorias. No obstante, las autoridades pueden imponer vacunaciones obligatorias en determinadas situaciones que supongan un riesgo para la salud pública8. La recomendación de la VAG (vacuna antigripal) en los profesionales de la salud está fundamentada por leyes y decretos del ámbito nacional y europeo con el objetivo de evitar riesgos para la propia salud de los trabajadores y de sus pacientes, así como evitar el absentismo por enfermedad en épocas generalmente de alta demanda asistencial9. La gripe estacional representa una importante carga de enfermedad a nivel mundial, siendo responsable de un gran número de ingresos hospitalarios así como de muertes a nivel global10.

Los estudios publicados muestran coberturas de vacunación bajas entre el personal de los centros sanitarios, entre el 5 y el 38%, en el ámbito nacional e internacional, tanto en centros de atención primaria como en hospitales11. Se establecen como principales causas de la adherencia a la VAG tanto en el ámbito de atención primaria como en el de la hospitalaria, la autoprotección como el motivo más importante, la existencia de efectos secundarios como consecuencia de la vacuna poco frecuentes o la protección de familiares o pacientes. Un motivo a destacar es el ofrecimiento gratuito de la vacuna por parte de los puestos de trabajo12.

Como posibles causas de la escasa adherencia a la VAG por parte del personal sanitario, muchos estudios muestran: la carencia de información sobre la infección y la falta de percepción del riesgo de adquirirla, la presencia de una confianza excesiva en la respuesta inmunitaria natural, el miedo a las posibles reacciones adversas o molestias, la creencia de la ineficacia de la vacuna o la falta de tiempo para vacunarse, entre otros12.

 

OBJETIVOS

Objetivo general:

  • Revisar la evidencia científica actual sobre la vacunación antigripal en profesionales de la salud.

Objetivos específicos:

  • Conocer si la VAG es más prevalente en hombres o mujeres.
  • Mostrar si la VAG varía según la edad.
  • Buscar si la VAG se pone más o menos según el colectivo profesional al que se pertenece.
  • Descubrir cuáles son las principales barreras y motivaciones para la vacunación contra la gripe.

 

METODOLOGÍA

Para elaborar este trabajo se ha realizado una revisión bibliográfica. El procedimiento utilizado ha sido el análisis de la literatura científica existente centrada en la vacunación frente a la gripe de los profesionales de la salud. La búsqueda se ha realizado entre los meses de enero y abril de 2018. Las bases de datos utilizadas para obtener las diferentes fuentes científicas del trabajo han sido: PubMed, Medline (Proquest), Dialnet Plus, Lilacs (IBECS), el metabuscador Trip Database y el portal de revistas PLOS medicine.

 

RESULTADOS-DISCUSIÓN

En cuanto a la vacunación antigripal según el género de los profesionales de la salud, muchos estudios muestran que el sexo masculino presenta porcentajes más elevados de vacunación que las mujeres, afirmando que la inmunización contra la gripe es más frecuente en hombres13,14. Sin embargo, un estudio presenta discrepancias en relación a este objetivo del trabajo mostrando que el sexo femenino presenta un porcentaje más elevado de vacunación11.

En relación a la franja de edad, la totalidad de autores que tratan esta variable sociodemográfica indican que las coberturas contra la gripe aumentan a medida que la edad también lo hace. Así pues, aquellos profesionales que se encuentran en una edad más adulta son los más propensos a estar vacunados13,14. Si especificamos las franjas donde esta vacunación es más alta, Pérez – Ciordia et al. indica que es a partir de los 40 años14, a continuación, Domínguez et al. y Torner et al.18 exponen que es a partir de los 55 años de edad, Montserrat et al.,15 señalan los 55 a los 64 años y finalmente Elias et al.16 presenta que es de los 60 a los 69 años. Se ha encontrado que las coberturas más bajas se sitúan entre los 20-29 años y entre los 25-34 años14.

Respecto al empleo, los resultados demuestran que dentro de los perfiles de los profesionales de la salud los médicos y médicas son el grupo más vacunado14,17,18. Los datos señalan que los médicos obtienen unas tasas más altas de vacunación que el colectivo enfermero14. Otro estudio señala esta misma afirmación anterior, pero incluyen dentro de este ranking demás personal clínico (auxiliares, camilleros, técnicos de laboratorio …) el cual se sitúa en última posición17. Montserrat et al.,15 uno más, son los únicos autores que incluyen la categoría “pediatras” y todos ellos indican unas tasas más elevadas por parte de esta categoría profesional13.

En cuanto a las barreras o causas de no vacunación de la gripe más prevalentes, se ha encontrado: miedo a los efectos adversos de la vacuna17, dudar sobre la eficacia y efectividad13 falta de accesibilidad y / o de tiempo18, oposición a las vacunas en general16 y miedo a las agujas18. Algunos autores exponen que la mayoría de personal sanitario tiene una baja percepción de riesgo sobre la gripe, ya que no se considera como una enfermedad “grave”, esto es debido a una falta de información sobre la enfermedad y la creencia de que el riesgo de ser infectado es mínimo13. Por otra parte, las razones o motivaciones con más peso por parte de los profesionales de la salud han sido: autoprotección o percibir riesgo personal13,17,18, protección del paciente13,17, protección de la familia del profesional17, la percepción de seguridad y eficacia de la vacuna (14) y creer que la gripe es una enfermedad grave16.

Civljak et al.,17 coinciden en que la previa vacunación frente a la gripe es el indicador sociodemográfico más elevado y Elías et al.16 sugiere que haber experienciado una gripe grave también es un factor que motiva a revacunarse. Algunos profesionales consideran la vacunación antigripal como una obligación de la profesión y creen que la vacunación es la mejor medida de prevención14.

 

CONCLUSIONES

Actualmente, las tasas de vacunación antigripal de los profesionales de la salud a nivel mundial se sitúan muy por debajo de los objetivos establecidos por la Organización Mundial de la Salud y los diferentes ministerios de salud. Los resultados del estudio de acuerdo con las propuestas políticas de varias organizaciones de salud que contemplan políticas de inmunización obligatoria debido a la baja cobertura vacunal por parte de estos trabajadores del ámbito de la salud, sin dejar de lado los aspectos éticos que supone la inmunización obligatoria.

El sexo y la edad son factores que inciden en la vacunación de la gripe. Según se ha podido observar los hombres y la edad adulta se relacionan con una mayor vacunación de la gripe. Contrariamente a aquel, personal femenino y más joven presentan menos tendencia a la vacunación.

Si hablamos de categorías laborales, en resumen, se ha encontrado que ser médico es el factor más altamente asociado a inmunizarse. Sin embargo, las tasas obtenidas por parte de este grupo de población, no llegan a los mínimos recomendados por la OMS.

Las barreras principales para la no vacunación por parte de los profesionales de la salud son: miedo a los efectos adversos, creer que la vacuna no es eficaz ni segura y falta de tiempo y accesibilidad. Y por otra parte, las razones o motivaciones para vacunarse han sido: la autoprotección, la protección de los familiares y del paciente y creer en la eficacia de la vacuna.

Sin embargo, habría que realizar más estudios para describir más detalladamente qué factores influyen en la decisión de la vacunación. Como bien mencionan muchos autores en esta revisión bibliográfica, se necesitan más intervenciones y proyectos para trabajar y modificar estos factores así aumentando estas coberturas.

Algunos de ellos hacen hincapié en la necesidad de motivar al colectivo enfermero. Esta confirmación del poco cumplimiento de la vacunación contra la gripe por parte del personal sanitario, podría paliarse con la implicación de los servicios de salud laboral. Hacer campañas anuales en cada uno de los centros de salud podría mejorar estas coberturas ya que las instituciones sanitarias tienen el deber de proteger a los pacientes y evitar todas aquellas enfermedades nosocomiales.

Hay que tener en cuenta, observando las bases de la ética y moral y contemplando los propios valores y creencias del profesional, que la toma de decisión de vacunarse o no genera un gran debate y controversias donde entrarían en juego los principios bioéticos de autonomía versus los de no maleficencia y beneficencia.

Para concluir, se ha encontrado que el cumplimiento de la vacunación contra la gripe por parte de los profesionales de la salud es muy bajo. Este hecho puede deberse a la falta de información y concienciación de esta enfermedad infecciosa y su escasa percepción de riesgo. Hay que creer en el beneficio y la importancia de la vacunación, tanto por el riesgo al que estamos expuestos los profesionales, como por ser una fuente de contagio para todas las personas que cuidamos en nuestra actividad laboral. Además, hay que decir, que somos los profesionales los que tenemos que dar ejemplo en estos temas de salud.

 

BIBLIOGRAFÍA

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