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Uso de la vía subcutánea en el paciente terminal hospitalizado.

16 noviembre 2021

AUTORES

  1. Carlota Barreu Fau. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  2. Isabel de la Osa Callejero. Máster en Urgencias y Emergencias por la Universidad de San Jorge. Enfermera en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  3. Laura González Cabeza. Grado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  4. María Pinilla Conil. Grado en Enfermería por la Universidad de Soria. Enfermera en el Hospital Royo Villanova de Zaragoza.
  5. Sara Barrena López. Grado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  6. María Loraque Alonzo. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Hospital Royo Villanova de Zaragoza.

 

RESUMEN

Introducción: En los pacientes terminales, uno de los objetivos principales de los cuidados paliativos es el alivio del dolor. Cuando ya no es posible a través de la administración oral, una buena alternativa es la administración de fármacos por vía subcutánea.

Objetivos: describir las características (indicaciones, ventajas, limitaciones) de la vía subcutánea, así como detallar el procedimiento para colocar una vía subcutánea.

Metodología: Se realizó una búsqueda bibliográfica en las bases de datos científicas siendo complementadas con guías clínicas y páginas de interés.

Conclusión: la vía subcutánea se considera una vía de administración segura, sencilla, cómoda y poco dolorosa. A pesar de que su uso está justificado principalmente para personas en situación terminal, gracias a las ventajas que presenta podría beneficiarse de su uso otros perfiles de pacientes.

 

PALABRAS CLAVE

Cuidados paliativos, hospitalización, infusiones subcutáneas, usos terapéuticos.

 

ABSTRACT

Introduction: One of the main objectives of palliative care is pain relief. When this is no longer possible through oral administration, a good alternative is the administration of drugs subcutaneously.

Objectives: describe the characteristics (indications, advantages, limitations) of the subcutaneous route, as well as detail the procedure for placing a subcutaneous route.

Methodology: A bibliographic search was carried out in scientific databases, complemented with clinical guides and pages of interest.

Conclusion: the subcutaneous route is considered a safe, simple, comfortable and painless route of administration. Although its use is justified mainly for terminally ill patients, thanks to the advantages it presents, other patient profiles could benefit from its use.

 

KEY WORDS

Palliative care, hospitalization, subcutaneous infusions, therapeutic uses.

 

INTRODUCCIÓN

El paciente terminal queda definido según la Sociedad Española de Cuidados Paliativos1 por:

– Presencia de una enfermedad avanzada, progresiva, incurable.

– Falta de posibilidades razonables de respuesta al tratamiento específico.

– Presencia de numerosos problemas o síntomas intensos, múltiples, multifactoriales y cambiantes.

– Gran impacto emocional en paciente, familia y equipo terapéutico, muy relacionado con la presencia, explícita o no, de la muerte.

– Pronóstico de vida inferior a 6 meses.

Muchas son las enfermedades que cumplen estas características en las etapas finales de la enfermedad (cáncer, enfermedades neurodegenerativas, SIDA…) por lo que se ha establecido una serie de cuidados al final de la vida denominados cuidados paliativos2-4.

Los cuidados paliativos son definidos por la OMS5 como el “cuidado total activo de los pacientes cuya enfermedad no responde a tratamiento curativo”. Entre sus objetivos destacan el alivio del dolor y otros síntomas2-6.

A pesar de que existen numerosos síntomas físicos y emocionales que como profesionales sanitarios tenemos que evaluar e intentar controlar, el dolor es uno de los más frecuentes y el que ocasiona más demanda asistencial. El correcto manejo de éste durante el ingreso hospitalario así como una educación sanitaria de cara al alta, proporcionará alivio y confort a los pacientes fomentando su autonomía3,4,6,7.

 

Existen varias vías de administración de fármacos. Entre ellas, la más frecuente y la vía de elección en la práctica diaria es la vía oral7,8. Sin embargo, en el ambiente hospitalario lo más habitual es el empleo de la vía intravenosa tanto para la administración farmacológica como para la reposición hídrica. Ante los pacientes terminales, la colocación de la vía intravenosa puede suponer un problema ya que la mayoría de éstos pacientes presentan fragilidad capilar y/o un difícil acceso venoso. Por este motivo, la segunda vía de elección en los pacientes terminales para el manejo del dolor es la vía subcutánea2,7-10.

La vía subcutánea o hipodérmica permite la administración por inyección de un fármaco en el tejido celular subcutáneo mediante una palomilla o una aguja. Se trata de una técnica no invasiva, segura y cómoda. La administración puede realizarse de forma intermitente (a través de la administración de bolos de medicación de forma puntual) o mediante infusión continua (gracias al uso de infusores que permiten una administración constante de uno o varios fármacos). La única limitación es que el tejido subcutáneo presente un espesor de al menos 1-2.5 cm2,7,10-13.

A pesar de las ventajas que presenta la administración de medicamentos por vía subcutánea, a día de hoy sigue existiendo falta de conocimiento sobre su uso7.

 

OBJETIVOS

– Describir las características de la vía subcutánea (indicaciones, ventajas, complicaciones).

– Detallar cómo se realiza la colocación de una vía subcutánea.

 

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda bibliográfica en las bases de datos Medline, Cochrane Plus, Scielo, Cuiden, Pubmed y Elsevier para recoger información sobre la vía subcutánea y los pacientes terminales.

Se revisaron artículos publicados en español, con acceso a texto completo que hubieran sido publicados en los últimos 6 años.

Los descriptores (DeCS) utilizados en español han sido “cuidados paliativos”, “hospitalización”, “infusiones subcutáneas” y “usos terapéuticos” combinadas con el operador booleano “AND” o en algunos casos “OR”.

 

RESULTADOS

Las principales indicaciones7-12 para el uso de la vía subcutánea son: alternativa a la vía oral cuando el paciente no colabora, no puede tragar o no puede absorber los fármacos (vómitos persistentes, oclusión intestinal, etc.). También nos sirve si queremos evitar el metabolismo hepático del fármaco (como el resto de vías parenterales) o se necesita una absorción lenta y constante del fármaco.

Entre las ventajas7-12 de su uso podemos enumerar las siguientes:

– Facilita el control de los síntomas cuando la vía oral no es suficiente o los pacientes presentan una disminución del nivel de consciencia.

– técnica segura, sencilla y poco dolorosa, ya que se emplean agujas de pequeño calibre (21G o 23G). Las complicaciones suelen ser leves y de fácil resolución.

– Buena aceptación tanto por el paciente como por la familia que se encarga de sus cuidados. Disminuye el número de hospitalizaciones ya que se puede utilizar en el domicilio, permitiendo autonomía y confort al paciente.

– Presenta menos efectos secundarios que la vía intravenosa.

– Evita las inyecciones frecuentes (si se usa palomilla y/o infusor).

– Permite tanto administrar fármacos (en bolos o en perfusión continua) como rehidratar a pacientes con deshidrataciones leves o moderadas (máximo 1,5L de suero salino al día en el adulto). Para ello se recomienda el uso de vías diferentes.

Las limitaciones o complicaciones son escasas. Las más habituales son: Irritación local (se resuelve cambiando el sitio de punción), infección local (ocasiona dolor y eritema), edema (debido a que la capacidad de absorción de la vía subcutánea es limitada), hematoma y/o hemorragia, induración, desconexión accidental y limitaciones farmacéuticas7-12.

 

Para la elección del lugar de punción7,11 se valorará de forma integral a la persona, teniendo en cuenta su comodidad, su estado mental, y la presencia de tejido subcutáneo como mínimo entre 1-2,5 cm de espesor. Así pues, las diferentes zonas de punción serán:

– Zona infraclavicular: es la más utilizada por ser muy accesible y cómoda. Indicada para infusión continua (evitar tejido mamario).

– Abdomen: de elección para hipodermoclisis por su mayor extensión de absorción. Evitar la zona periumbilical. También es la zona de preferencia en personas caquéxicas debido a su grosor.

– Zona deltoidea y anterolateral de los muslos: sólo para infusión intermitente. Son las localizaciones más dolorosas.

Colocación de una vía subcutánea:

Informar al paciente y/o al cuidador principal del procedimiento usando un lenguaje comprensible y resolviendo las posibles dudas.

Previo lavado de manos y colocación de guantes, se procede a purgar la palomilla con suero fisiológico (aproximadamente 0.5 ml) o directamente con la medicación a administrar (ésta estará a temperatura ambiente).

A continuación, teniendo en cuenta los aspectos comentados previamente para la elección del lugar de punción, se desinfectará la zona con clorhexidina alcohólica al 2% y se dejará actuar durante 30 segundos. Recordar que la zona de piel que elijamos habrá de estar limpia, sin heridas o cicatrices.

Con la mano no dominante pellizcar la piel y con la dominante colocar la palomilla (calibre 21G ó 23G) con un ángulo de 45º sobre la piel. Finalmente sujetarla con apósito transparente (Tegaderm®, Hydrofilm®) que permita observar el punto de punción y así detectar precozmente posibles complicaciones. Anotar la fecha de colocación8-10,12.

 

CONCLUSIÓN

El paciente terminal es aquel que presenta una enfermedad avanzada, progresiva e incurable cuyo pronóstico de vida es limitado. Los cuidados paliativos van encaminados a proporcionar soporte a estos pacientes, de tal forma que les permita vivir lo más confortable y plenamente posible.

Uno de los principales problemas que presentan estos pacientes y que como consecuencia produce un aumento de la demanda asistencial es el dolor. Para el control de dicho síntoma cuando ya no es posible una administración oral, una buena alternativa es la vía subcutánea.

La administración se puede hacer de manera intermitente o de forma continua. Las posibles complicaciones derivadas del uso de esta vía suelen ser leves y de fácil resolución.

Como ventajas podemos afirmar que se trata de una técnica bastante segura, sencilla, cómoda y poco dolorosa para el paciente; pues el acceso al tejido celular subcutáneo se hace con agujas de pequeño calibre. Además, su fácil manejo permite su utilización en domicilio, favoreciendo la autonomía y la calidad de vida.

A pesar de que en muchos estudios su uso queda relegado en pacientes paliativos, se trata de una herramienta que puede resultar muy útil en la práctica diaria con otro perfil de pacientes.

Por último, hay que recordar que el cuidado a estos pacientes y sus familias debe ser prestado de forma integral, atendiendo a sus necesidades físicas, emocionales, sociales, espirituales y psicológicas.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  8. DE SALUD, SUBDIRECCIÓN; SALUD, SECCIÓN ATENCIÓN PRIMARIA EN. LINEAMIENTO PARA LA ADMINISTRACIÓN DE MEDICAMENTOS POR VÍA SUBCUTÁNEA EN CUIDADOS PALIATIVOS ISSS. 2020.
  9. Durems Noriega O, Ariño Blasco S. Eficacia de la vía subcutánea frente a la hidratación intravenosa en el paciente anciano hospitalizado: estudio controlado aleatorizado. Rev Esp Geriatr Gerontol. 2014; 49(3): 103-7. doi: 10.1016/j.regg.2013.12.003.
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  11. Romero Cebrián M, Lázaro Bermejo C, López-Casero Beltrán N, Valle Apastegui RD, Callado Pérez D, Arriba Méndez JJD. Cuidados paliativos en Atención Primaria: abordaje del delirium y manejo de la vía subcutánea. Revista Clínica de Medicina de Familia. 2021; 14(1):18-25.
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  13. Cepeda Diez JM, editor. Vía subcutánea de administración de medicamentos. En: Manual de vías de administración de fármacos para enfermería. (Versión Kindle). [Libro electrónico]. Valladolid: José María Cepeda Diez; 2015.