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Traumatismo craneoencefálico a consecuencia de una caída, a propósito de un caso.

16 noviembre 2021

AUTORES

  1. Carlota Barreu Fau. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  2. Juan Castro Pueyo. Graduado en enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermero en el centro de salud las Fuentes Norte (Zaragoza).
  3. Natalia Gracia Casinos. Experta Universitaria en Cuidados Avanzados en Enfermería Aplicada por la Universidad de León. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  4. Laura González Cabeza. Graduado en enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  5. Eva Negredo Rojo. Máster en Análisis Clínicos por la Universidad de Valencia. Enfermera en el Hospital Obispo Polanco de Teruel.
  6. Rocío Bravo Adán. Máster en Cuidados Intensivos por la Universidad Católica de Valencia. Enfermera en el Hospital Obispo Polanco de Teruel.

 

RESUMEN

El envejecimiento de la población ha provocado un aumento en la vulnerabilidad a desarrollar eventos negativos relacionados con la salud. Según la OMS, las caídas representan la segunda causa mundial de muerte por traumatismos involuntarios, siendo el más habitual el traumatismo craneoencefálico. En las personas de edad avanzada, las comorbilidades asociadas así como la toma de algunos medicamentos se han relacionado con un peor pronóstico, aumentando la tasa de secuelas a largo plazo, así como la tasa de mortalidad.

El presente trabajo expone un caso clínico de una mujer de 71 años con deterioro cognitivo severo en tratamiento con anticoagulante oral, que acude a Urgencias tras caída accidental en domicilio presentando un bajo nivel de consciencia y una herida incisa en la región occipital. Tras ser valorada se decide ingreso hospitalario.

 

PALABRAS CLAVE

Traumatismo cerebral, síncope, etiología, anciano.

 

ABSTRACT

The aging of the population has led to an increased vulnerability to developing negative health-related events. According to the WHO, falls are the second leading cause of unintentional traumatic death in the world, the most common being traumatic brain injury. In the elderly, the associated comorbidities as well as the use of some medications have been related to a worse prognosis, increasing the rate of long-term sequelae as well as the mortality rate.

The present study presents a clinical case of a 71-year-old woman with severe cognitive impairment under treatment with oral anticoagulant, who came to the emergency department after an accidental fall at home presenting a low level of consciousness and an incised wound in the occipital region. After being evaluated, she was admitted to hospital.

 

KEY WORDS

Traumatic brain injuries, syncope, etiology, aged

 

INTRODUCCIÓN

Actualmente, la población geriátrica se encuentra en constante crecimiento. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, se estima que dentro de 15 años residirán más de 11 millones de personas mayores de 65 años1. Este envejecimiento provoca un aumento de la vulnerabilidad del individuo a desarrollar eventos negativos relacionados con la salud, como por ejemplo; el riesgo de caídas.

Según la Organización Mundial de la Salud, las caídas son “acontecimientos involuntarios que hacen perder el equilibrio y dar con el cuerpo en la tierra u otra superficie firme que lo detenga”. Cada año se producen 37,3 millones de caídas, siendo la segunda causa mundial de muerte por traumatismos involuntarios2.

Diferentes estudios epidemiológicos relacionan la edad como uno de los mayores factores de riesgo. Se estima que alrededor del 33% de personas mayores de 65 años se caen al menos una vez al año, y el 50% que ha presentado un episodio de caída volverá a repetirlo en el siguiente año2-5. Este porcentaje aumenta a medida que lo hace la edad de la población. A pesar de ello, actualmente las caídas en los ancianos representan un problema infradiagnosticado, ya que suelen considerarse como una consecuencia más del envejecimiento. De los traumatismos que se producen a consecuencia de las caídas, el más frecuente es el traumatismo craneoencefálico3,5.

Se puede definir el Traumatismo craneoencefálico (TCE) como una afectación del cerebro causado por una fuerza externa que puede producir una disminución o disfunción del nivel de conciencia y que conlleva una alteración de las habilidades cognitivas, físicas y/o emocionales del individuo3,6.

 

Se trata de una emergencia médica, y como tal, requiere una evaluación urgente y una realización precoz de pruebas diagnósticas. Su relevancia no sólo radica en su mortalidad, sino en la morbilidad y secuelas que origina, siendo una causa muy importante de discapacidad en los países desarrollados3,6-8.

En función de su gravedad, el TCE puede ser clasificado como leve, moderado o grave. Para ello, se utiliza la Escala de Coma de Glasgow, la cual se estableció en 1981 aunque ha sufrido diferentes modificaciones con el tiempo1,3,9,10.Hay que tener en cuenta que dicha escala puede verse influida por situaciones del paciente, como la administración de fármacos psicotrópicos. Por ello, no solo es importante realizar una reevaluación en el tiempo sino que se debe de hacer un diagnóstico apoyado en una prueba de imagen, como es la tomografía computarizada3,9.

Entre los jóvenes, las causas más frecuentes de TCE son los accidentes de tráfico. En el caso de los ancianos la principal causa es la caída. Pese a esto, son los ancianos los que tienen peor pronóstico, con mayor tasa de mortalidad y menor tasa de recuperación funcional y cognitiva3,4,10-12. Esto se explica por la mayor presencia de comorbilidades asociadas y la toma de ciertos fármacos, como anticoagulantes y antiagregantes4,8.

Por todo esto, se puede decir que los traumatismos a consecuencia de las caídas en las personas mayores son una importante emergencia global, debido a los grandes costes sanitarios que derivan de su atención, a las secuelas que provocan y su alta mortalidad.

 

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se realiza una revisión de la historia clínica y una entrevista personal a la paciente y a sus familiares (principalmente a su marido). Se valora a la paciente mediante examen físico y análisis de las necesidades básicas de Virginia Henderson.

– Alergias: No conocidas.

– Antecedentes personales: HTA, trastorno paranoide de la personalidad, Alzheimer y deterioro cognitivo severo.

– Medicación habitual: Valsartán 160 mg (1-0-0), Quetiapina prolong 50 mg (0-0-1), Risperdal 1mg (23h), Galantamina 16 mg (1-0-0).

– Signos vitales al ingreso: TA: 143/72 mmHg, FC: 74x´, SatO2: 96% basal, Tª: 36,8ºC.

– Exploración física:

  • Talla: 161cm.
  • Peso: 48 kg.
  • Glasgow: 10p (TCE moderado. Apertura ocular: al dolor, respuesta verbal: confusa, respuesta motora: retira al dolor).
  • Barthel: 45p (dependencia moderada para las ABVD).
  • Norton: 13p (riesgo de úlceras por presión). Se pauta colchón anti-escaras y cambios posturales.

 

VALORACIÓN SEGÚN LAS 14 NECESIDADES BÁSICAS DE VIRGINIA HENDERSON

  1. Respirar normalmente: Paciente eupneica en reposo, sin trabajo respiratorio.
  2. Comer y beber adecuadamente: presenta caquexia e intensa sequedad de mucosas.
  3. Eliminar por todas las vías corporales: presenta incontinencia urinaria de urgencia.
  4. Moverse y mantener posturas adecuadas: presenta movilidad reducida dado su estado general. En domicilio camina con ayuda de una persona.
  5. Dormir y descansar: no alteración.
  6. Escoger ropa adecuada: Vestirse y desvestirse: necesita ayuda parcial.
  7. Mantener la temperatura corporal dentro de los límites normales, adecuando y modificando el ambiente: afebril.
  8. Mantener la higiene corporal y la integridad de la piel: higiene correcta, realiza aseo diario con ayuda. No presenta úlceras por presión. A raíz de la caída en domicilio presenta una herida incisa en región occipital de 2cm aproximadamente. Bordes regulares, fondo limpio con escaso sangrado activo. Tras limpieza de la herida y desinfección se colocan grapas y se tapa la herida.
  9. Evitar los peligros ambientales y evitar lesionar a otras personas: Paciente consciente pero no orientación espacio-temporal. Muy somnolienta reactiva a estímulos dolorosos. Dificultad para deambular sin ayuda debido a su estado de salud. Recientemente se ha caído en el domicilio. El marido no sabe cómo ocurrió, sólo escuchó un golpe.
  10. Comunicarse con los demás expresando emociones, necesidades, temores u opiniones: presenta deterioro cognitivo severo. Reconoce a su marido. Responde de forma sencilla a estímulos verbales.
  11. Vivir de acuerdo con las propias creencias y valores: creyente.
  12. Ocuparse en algo de tal forma que su labor tenga un sentido de realización personal: no valorable debido al estado de la paciente.
  13. Participar en actividades recreativas: no es valorable debido al estado de la paciente.
  14. Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad que conduce a un desarrollo normal y a usar los recursos disponibles: incapacidad para aprender nuevos conocimientos.

 

EVOLUCIÓN

Al ingreso se realiza Tac cerebral sin contraste yodado. No se evidencian signos que sugieran isquemia aguda extensa o hemorragia intracraneal reciente; en conclusión; no presenta complicaciones intracraneales postraumáticas.

La paciente está estable hemodinámicamente pero presenta bajo nivel de conciencia, probablemente por efecto de los psicofármacos administrados habitualmente. Se suspenden provisionalmente objetivandose una mejoría del nivel de conciencia.

Durante el ingreso se realiza la cura por parte de enfermería de la herida occipital retirándose las grapas al décimo día. Se reintroduce quetiapina prolong 50 mg dejando el risperdal sólo en caso de agitación psicomotriz. Se evalúa nuevamente con la Escala de Coma de Glasgow, esta vez dando una puntuación de 14 puntos También se evidencia un déficit total de hierro, así como hallazgos de desnutrición proteico-calórica asociada a enfermedad crónica, por lo que se inicia suplementación nutricional oral.

En cuanto a la movilización no hay mejoría clínica. Durante el ingreso camina con ayuda de un andador y es supervisada por una persona. De cara al alta se realiza prescripción de silla de ruedas.

Finalmente, tras 14 días de ingreso es dada de alta a domicilio.

 

CONCLUSIÓN

El riesgo de caídas es un problema frecuente en las personas mayores. Éstas presentan unas características inherentes al propio proceso de envejecimiento que las hacen especialmente vulnerables. La importancia de evitar el traumatismo no solo radica en la mortalidad, sino también en las secuelas que provoca, que afectan tanto al paciente como a sus familiares. En este contexto, resulta fundamental realizar una evaluación del individuo que ayude a identificar precozmente los factores relacionados con el riesgo de caídas y establecer estrategias preventivas.

 

BIBLIOGRAFÍA

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