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Tratamiento preventivo de la inestabilidad glenohumeral en jugadores de balonmano.

12 septiembre 2021

AUTORES

  1. María Pilar Cuartero Usan. Hospital La Defensa. Servicio Aragonés de la Salud.
  2. David Cabeza Bernardos. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  3. Esther Méndez Ade. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  4. Inés Martín Nuez. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  5. Andrea Cuello Ferrando. Fisioterapeuta en el Hospital de Barbastro. Servicio Aragonés de la Salud.
  6. Vanesa Náger Obón. Fisioterapeuta en el Hospital de Barbastro. Servicio Aragonés de la Salud.

 

RESUMEN

Introducción: La inestabilidad del hombro es una de las patologías más frecuentes en los jugadores de balonmano. El objetivo de este estudio es demostrar que los ejercicios de estabilización de hombro mejoran la estabilidad y con ello la función de la articulación contribuyendo a la mejora de las adaptaciones negativas que sufren estos jugadores las cuales podrían ser causa de lesiones en sujetos inicialmente asintomáticos. Material y métodos: se incluyeron en el estudio 28 sujetos, de los que finalmente y tras analizar los resultados, se decidió escoger una muestra de 9 sujetos en los que estas adaptaciones eran más aparentes. En esta exploración se valoró: la estabilidad activa, el recentraje de la cabeza humeral, el test de asimetría escapular, movimiento articular rotatorio. Resultados: Para la muestra de nueve sujetos, existen diferencias significativas en los movimientos de extensión, rotación interna y rotación externa al comparar el brazo dominante con el no dominante. Para la rotación interna, al realizar un trabajo de estabilización, nuestros resultados han variado aumentando la rotación interna. Conclusión: Los resultados del estudio indican que la aplicación de un programa de ejercicios mejora la amplitud de la rotación interna y la posibilidad de realizar más repeticiones hasta la fatiga tras el tratamiento.

 

PALABRAS CLAVE

Inestabilidad hombro, ejercicios, fisioterapia, estabilización.

 

ABSTRACT

Introduction: Shoulder instability is one of the most frequent pathologies in handball players. The objective of this study is to demonstrate that shoulder stabilization exercises improve stability and with it the function of the joint, contributing to the improvement of the negative adaptations suffered by these players, which could cause injuries in initially asymptomatic subjects. Material and methods: 28 subjects were included in the study, of whom finally and after analyzing the results, it was decided to choose a sample of 9 subjects in which these adaptations were more apparent. In this exploration the following were evaluated: active stability, re-centering of the humeral head, the scapular asymmetry test, rotary joint movement. Results: For the sample of nine subjects, there are significant differences in the extension, internal rotation and external rotation movements when comparing the dominant arm with the non-dominant one. For internal rotation, when performing stabilization work, our results have varied by increasing internal rotation.To assess active stability, the mean pretreatment was 7.55 repetitions for the dominant shoulder, and posttreatment was 16.44 repetitions for the same shoulder. Conclusion: The results of the study indicate that the application of an exercise program improves the amplitude of the internal rotation and the possibility of performing more repetitions until fatigue after treatment.

 

KEY WORDS

Shoulder instability, exercises, physiotherapy, stabilization.

 

INTRODUCCIÓN

El balonmano es uno de los deportes que se engloban bajo el término overhead, es decir, aquellos basados en un movimiento que implica llevar el brazo por encima de la cabeza. Aunque suele asociarse a la acción del lanzamiento, se refiere también a deportes como la natación o el tenis, que sufren lesiones muy similares.

El hombro está diseñado para ser estable en todo el rango de movimiento en todas las direcciones, pero este equilibrio se altera con facilidad, estableciéndose una relación recíproca entre estabilidad y rango de movimiento. Si la articulación se vuelve inestable el arco de movimiento se ve afectado y viceversa; si esto ocurre estamos ante una articulación que responde a patrones en la mayoría de los casos patológicos.

Conocer el orden de activación muscular en estos movimientos del hombro puede tener importantes aplicaciones tanto en la identificación de riesgo de lesión como en la aplicación de ejercicios de rehabilitación. Además, la probabilidad de lesión aumenta con la presencia de escápula disquinesia, incremento de la carga de entrenamiento y consecuente fatiga. La escápula disquinesia y la fatiga se han relacionado con la alteración de patrones de orden de activación muscular, pudiendo aumentar el riesgo de lesión

Hay estudios que demuestran que una falta de flexibilidad tanto muscular como capsular crea alteraciones biomecánicas 1, 2, 3 que predisponen al atleta a sufrir daños tisulares 4 a largo plazo.

La estabilidad pasiva de la articulación del hombro depende de la glenoide y de los ligamentos que refuerzan la cápsula. La capacidad máxima de retención de estos ligamentos es de 50 a 80 Kg6. Estas limitaciones deben ser compensadas por un buen control muscular que dé lugar a una buena coaptación articular.

La descomposición del movimiento en sus fases ha servido para analizar cuáles son los momentos del gesto deportivo que entrañan más riesgo para producir una alteración biomecánica que dé lugar a posteriores lesiones o inestabilidad. En el hombro de los lanzadores nos encontramos con tres fases del lanzamiento que van a suponer un riesgo para su integridad9 Fase de rotación externa máxima, fase de aceleración, fase de desaceleración.

La participación de los músculos es muy variada a lo largo de todo el gesto de lanzamiento por encima de la cabeza. Una buena integridad y coordinación de estos músculos es fundamental para que el gesto se realice correctamente. La mala utilización de los músculos, los patrones anormales, o la debilidad en su función estabilizadora conducirán a la fatiga.

Así pues, si la estabilidad del hombro viene propiciada por elementos pasivos y dinámicos y se produce un desequilibrio entre los elementos estabilizadores de la articulación y las solicitaciones dinámicas a que ésta está sometida, todo ello conducirá a la inestabilidad.

El movimiento repetitivo que comprende el lanzamiento da lugar sin la adecuada preparación a la fatiga de los estabilizadores dinámicos del hombro, lo cual aumentará la tensión a soportar por los ligamentos glenohumerales anteroinferiores, la cual al mantenerse en el tiempo ocasionará una deformidad plástica de los mismos y por consiguiente una disminución en su capacidad de contención.

Estudios previos han demostrado que los jugadores de balonmano que practican regularmente este deporte presentan una disminución en el rango de movimiento en varias de sus articulaciones debido a una sucesión de patrones motores empleados en la mayoría de las técnicas 5. También se han encontrado diferencias significativas en la rotación interna de hombro existiendo menor grado de esta rotación en el hombro dominante respecto al no dominante 5, 6, 7, 8. Esos mismos estudios hablan de un aumento en el rango de rotación externa en el hombro.

La pérdida de la rotación interna4 es causada por la retracción posteroinferior de la cápsula y una contractura en el manguito rotador. La parte posterior de la cápsula está sometida a fuerzas distractivas (750 N) durante el movimiento de lanzamiento por encima de la cabeza. Estas fuerzas deben ser resistidas por la cápsula y el efecto compresivo que realiza el manguito rotador, especialmente el infraespinoso. La fuerza del infraespinoso queda insuficiente en estos casos porque trabaja de forma excéntrica durante el movimiento de lanzamiento. De modo que la cápsula reacciona hipertrofiándose en la parte posterior para ayudarlo y reduciendo su flexibilidad.

Los sujetos terminan presentando una parte anterior de la cápsula sobreestirada, como consecuencia de la retracción de la parte posterior y de un déficit de los estabilizadores activos, que lleva la cabeza humeral hacia posiciones adelantadas.

En resumen, si se produce una pérdida de rotación interna; un cambio del centro de rotación de la articulación y un alargamiento de las fibras anteriores de cápsula que conducen a una inestabilidad anterior; se reúnen los tres factores de riesgo que propician el “impingement” de hombro 11, 12, 28, lesión típica en estos deportistas.

Existen numerosos estudios que relacionan los ejercicios de estabilización en las regiones cervical y lumbar con una disminución en el dolor crónico y una mejora en la función 21, 22, 27, 28. Sin embargo son pocos los estudios que hablan de la eficacia de los ejercicios de estabilización en el hombro 23, 24, 25, 26.

Dado que nuestro interés es evitar la aparición de lesiones en los jugadores de balonmano que practican este deporte habitualmente, consideramos importante en primer lugar estudiar cuáles de las adaptaciones explicadas anteriormente se dan en sujetos asintomáticos y en caso de encontrarlas en segundo lugar aplicarles un tratamiento preventivo lo más acorde a sus características.

 

OBJETIVO

Por tanto y teniendo en cuenta la información recopilada el objetivo de este estudio es demostrar que los ejercicios de estabilización de hombro mejoran la estabilidad y con ello la función de esta articulación y contribuyen a la mejora de las adaptaciones negativas que sufren los jugadores de balonmano, las cuales podrían ser causa de lesiones en sujetos inicialmente asintomáticos.

 

MATERIAL Y MÉTODO

Realizamos un estudio descriptivo escogiendo a 28 sujetos asintomáticos de un equipo de balonmano.

Para ello les realizamos una serie de pruebas para ver si se cumplían una serie de adaptaciones que tienen lugar en los jugadores después de un tiempo de praxis de este deporte.

Tras analizar los resultados, se decidió escoger una muestra de 9 sujetos en los que estas adaptaciones eran más aparentes. De todas ellas la más común era la falta de estabilidad glenohumeral.

A este subgrupo se le aplicó un tratamiento experimental a base de ejercicios de estabilidad para el hombro.

Después de 6 sesiones se les reevaluó para ver si la estabilidad de la articulación había mejorado.

Criterios de inclusión y exclusión:

Se reclutaron 28 pacientes. Se decidió que los criterios de inclusión y exclusión fueran los siguientes:

  • Edad comprendida entre los 20 y los 40 años.
  • Entrenar a nivel profesional.
  • Dedicar 2 horas semanales como mínimo al entrenamiento.
  • No tener historia clínica de lesión (impingement), de cirugía, ni problemas de hombro en el momento del estudio.

No se consideró como criterio de exclusión el género de los sujetos, ni si su brazo dominante era diestro o zurdo.

Protocolo de actuación:

A todos ellos se les realizó una exploración inicial comparando las distintas mediciones realizadas en el hombro dominante y en el no dominante, con el fin de confirmar la existencia de compensaciones típicas en este tipo de deportistas.

Se realizó un estudio de la función del hombro teniendo en cuenta estructuras contráctiles y no contráctiles.

En esta exploración se valoró:

  • La estabilidad activa.
  • El recentraje de la cabeza humeral.
  • La prueba de asimetría escapular.
  • Movimiento articular rotatorio.

Para obtener un informe más completo sobre la estabilidad se realizó un test que nos permitiera medir la estabilidad activa. Ésta se testó mediante un ejercicio de resistencia muscular en el que vimos en qué momento y de qué forma ocurría la fatiga de los músculos del hombro.

El ejercicio consistió en hacer una serie de repeticiones con la musculatura del hombro con el fin de ver la existencia de posibles compensaciones o desequilibrios que nos indicarán que la musculatura empezaba a fallar. Se tuvo en cuenta cuántas repeticiones hacían falta para que aparecieran esos signos. Se comparó en ambos hombros.

Para ello colocamos al paciente, de frente a la espaldera, con los pies a la misma altura se apoyaba con el brazo extendido hacia delante y una flexión de unos 90º de hombro en un barrote horizontal de la espaldera. La otra mano la coloca detrás de la espalda. Echando el peso sobre el brazo que apoya el paciente debe realizar un movimiento en el que acerque el tronco a la espaldera hundiendo las escápulas con el miembro superior fijo, sin doblar los codos. Luego debe realizar una vuelta a la posición inicial alejando el tronco de la espaldera. El movimiento ocurre entre la cabeza del húmero y la glenoide y debe ser controlado por la musculatura estabilizadora del hombro. Se le pidió al paciente que repitiera este ejercicio hasta ver signos de fatiga o de compensación.

El fisioterapeuta observaba en todo momento el hombro para ver en qué momento se producían compensaciones o se veía el más mínimo signo de fatiga en la musculatura del hombro. Antes de realizar el ejercicio se le explicó cada paso al y se realizó una demostración al paciente.

Con la realización de la prueba de recentraje de la cabeza humeral queríamos comprobar si la posición de la cabeza humeral influye en la disminución de la amplitud de la rotación interna.

Para ello, colocamos al tenista en sedestación con los brazos a lo largo del cuerpo, codo en extensión y con una pronosupinación neutra del antebrazo. A continuación, le decimos al sujeto que realice una rotación interna activa de hombro hasta su máxima amplitud. Cuando llegue a ésta, le pedimos que mantenga la posición y, estabilizando la escápula, procedemos a realizar un empuje en dirección dorsal con la intención de colocar la cabeza humeral en su posición fisiológica. En esta nueva posición de la cabeza, le decimos al sujeto que intente aumentar su grado de rotación interna. Si el tenista consigue aumentar el grado de rotación consideraremos que la posición de la cabeza humeral influye en el grado de amplitud articular. Si, por el contrario, no consigue aumentar el grado de rotación, consideraremos que la posición no influye.

Otro elemento considerado importante a la hora de variar los movimientos del hombro es la participación de la escápula. Por ello se realizó la prueba de asimetría escapular 20.

En esta prueba el paciente se colocó sentado y el examinador midió la distancia con una cinta métrica entre el ángulo inferior de la escápula y la apófisis espinosa de la vértebra torácica en el mismo nivel horizontal.

Se midió en tres posiciones:

  1. Articulación glenohumeral en posición neutra.
  2. Articulación glenohumeral en 45º de abducción y rotación interna de hombro.
  3. Articulación glenohumeral en 90º de abducción y rotación interna completa.

Análisis estadístico:

El análisis de los datos se realizó mediante el programa estadístico SPSS.

De la muestra inicial se escogieron 9 sujetos para aplicarles el tratamiento experimental. Todos eran hombres, de edades comprendidas entre 21 y 40 años (media 32,2 años), llevaban entrenando entre 7 y 20 años (media 11,5 años) y entrenaban una media de 4 horas semanales además de las competiciones.

Tratamiento de intervención:

Tras el análisis de los datos y teniendo en cuenta la bibliografía existente se realizó un programa de ejercicios de estabilización de hombro11,12,14.

Este tratamiento tuvo una duración de dos semanas, en las cuales los sujetos recibieron 6 sesiones en las que se les instruía cómo realizar los ejercicios de estabilización.

Estos ejercicios se realizaron de forma previa a cada entrenamiento de los jugadores.

Los ejercicios fueron controlados por el fisioterapeuta en cada sesión de tratamiento pidiendo a cada paciente que reprodujera los ejercicios y corrigiendo cualquier error en su ejecución.

Se comenzó enseñando a cada jugador individualmente la contracción base del hombro. Ello tuvo lugar durante la primera sesión, la cual dedicamos íntegramente a una correcta realización de ésta dada su importancia, puesto que es fundamental para obtener un buen control del manguito rotador.

Una vez se consideró que los jugadores habían integrado correctamente este primer paso para la estabilización, se fueron añadiendo ejercicios de estabilización progresivamente16,17,22,25.

En las cuatro sesiones posteriores se añadió un ejercicio por cada sesión. De modo que la última se dedicó a repasarlos.

La contracción base consiste en una pequeña tracción de la articulación glenohumeral aplicada por el fisioterapeuta. El paciente debe reproducir la misma cantidad de tracción realizada por su fisioterapeuta, mediante la contracción del manguito de los rotadores, sin utilizar fuerzas compensatorias para realizarla, como son el uso de los músculos: pectoral mayor, deltoides, coracobraquial y dorsal ancho.

 

Posición de partida:

El paciente está sentado, con su antebrazo dominante reposando sobre una mesa.

El hombro se coloca en posición de reposo, que variará según cada paciente, pero que tiene un valor aproximadamente de 55º de abducción y 30º de aducción horizontal (el húmero se encuentra en un plano vertical que pasa por la espina de la escápula) y una ligera rotación externa.

 

Colocación del fisioterapeuta, de las manos y fijación:

Posición del fisioterapeuta: se coloca detrás del jugador y un poco lateral del hombro a tratar. Mano estable del fisioterapeuta: toma en el hombro del jugador, desde el lado posterosuperior. Mano móvil del fisioterapeuta: toma en la parte proximal del húmero del jugador, desde el lado medial (en la zona axilar).

 

Procedimiento:

Se aplica una tracción mínima de grado I sobre la articulación glenohumeral, con un movimiento lateral del húmero, que el fisioterapeuta realiza sólo con el borde radial del segundo dedo, ya que las fibras del manguito de los rotadores son tónicas, y necesitarán el mínimo estímulo y fuerza posibles para producir su contracción.

Se le explica al jugador que debe reproducir la misma tracción, para lo cual contraerá el manguito de los rotadores. El fisioterapeuta mantiene las tomas (sin realizar la tracción) para evaluar si realmente contrae, y sobre todo si no existen fuerzas compensatorias como pueden ser la ayuda del pectoral mayor, ni dorsal ancho30.

Una vez el jugador hubo interiorizado bien la técnica, el fisioterapeuta (manteniendo las tomas), le indicaba que realizará la pequeña contracción de los músculos rotadores y se le aplicaba una pequeña resistencia, igual a la contracción efectuada por el jugador. Seguidamente (entre 10 y 15 segundos después), le pedía que relajara el hombro y si el jugador había realizado una correcta contracción (sin compensaciones de otros músculos), el fisioterapeuta comprobaba que podía decoaptar la articulación fácilmente al aplicar la tracción de grado I (de igual intensidad que la contracción realizada por el jugador). Este hecho nos confirmaba la precisa ejecución del ejercicio.

La contracción base, se supervisó atentamente y fue corregida por el fisioterapeuta en cada sesión realizada, aunque se le hubieran añadido más ejercicios por la buena ejecución de esta.

Una vez el jugador controló bien esta contracción base del hombro, se le añadieron los ejercicios descritos a continuación.

En todos los ejercicios el paciente debía mantener la estabilidad realizando previamente la contracción base que habían aprendido durante la primera sesión y manteniéndola a lo largo de todo el ejercicio y las repeticiones. Realizaron 10 repeticiones de cada ejercicio, descansando unos 2 minutos y volviendo a realizar otras 10.

 

Ejercicio 1:

El jugador se coloca frente a la espaldera, con una flexión de ambos hombros a 90º y codos extendidos y toma la barra de la espaldera que le quede a la altura de esta posición.

A continuación, una vez agarrado, debe retroceder un paso, manteniendo los hombros y codos en la posición de partida, con los pies paralelos entre sí y una separación de éstos equivalente a la de sus hombros. Desde aquí, y sin flexionar los codos, realiza una protracción de hombros manteniendo como punto fijo la espaldera, desplazando el peso del cuerpo en bloque hacia atrás y manteniendo la posición del hombro, los pies pegados al suelo y las rodillas extendidas y terminará acercando las escápulas al tórax.

Después ha de volver a la posición inicial volviendo a echar el peso sobre los brazos y hundiendo en tronco hacia delante. Es muy importante que la elevación y el descenso del tronco se hagan de forma controlada por la musculatura en todo el recorrido sin caer bruscamente.

 

Ejercicio 2:

El jugador se coloca en cuadrupedia y manteniendo la contracción base debe realizar el mismo gesto que en el ejercicio anterior, con una protracción de hombros elevando el tórax y pegando las escápulas a éste. Después debe caer de forma controlada para acabar en la posición inicial.

 

Ejercicio 3:

En cuadrupedia y manteniendo la contracción base y las escápulas pegadas al tórax el jugador debe ser capaz de retirar peso de la extremidad superior no dominante sin que se desestabilice el hombro dominante, es decir, sin que éste pierda la contracción base o cambie de posición. Este se encuentra en flexión de 90º y el codo en extensión. Conforme va dominando el ejercicio el paciente ha de intentar retirar por completo el apoyo del brazo no dominante para que todo el peso recaiga sobre el dominante. Debe resistir el desequilibrio mediante la contracción base.

 

Ejercicio 4:

El jugador está en cuadrupedia y eleva el brazo no dominante con el que sujeta una pequeña pesa de 1kg, dejando así el brazo dominante apoyado, con una flexión de hombro de 90º y una completa extensión de codo.

Mediante el brazo que sujeta el peso, el jugador realiza movimientos largos y lentos de flexo-extensión y hacia los laterales, y posteriormente los acelerará, con pequeños movimientos cortos y rápidos de flexo-extensión y laterales e incluso terminando en pequeños movimientos vibratorios para complicar la técnica.

Durante la ejecución del ejercicio, es muy importante una buena alineación de la columna, un buen control escapular y que el jugador logre mantener en todo momento la flexión del hombro dominante apoyado, mientras los movimientos realizados por el no dominante desestabilizan ligeramente.

 

Reevaluación:

Tras la realización de los ejercicios se llevó a cabo una nueva evaluación con el programa SPSS entre lo que había salido significativo antes del tratamiento y después del mismo.

 

RESULTADOS

El número total de la muestra es de 28 personas con edades comprendidas entre 20 y 40 años. La media de edad es de 30,50. La media de años de entrenamiento es de 5,91. La media de las horas semanales de entrenamiento es de 3,73.

Respecto al brazo dominante el 92,9% son diestros y el 7,1% zurdos. El 17,9% ha presentado patologías del hombro anteriores a la investigación frente al 82,1% que no presentan. El 100% de los sujetos no sufre problemas actuales del hombro. En cuanto al recontraje de la cabeza humeral, en el 96,4% no influye la posición de la cabeza humeral en la cantidad de rotación interna frente al 3,6% que sí influye. En el 57,1% de los sujetos existe asimetría escapular mientras que en el 42,9% no. (Tabla 1 y 2)

Tras la primera medición goniométrica haya los siguientes valores medios de cada movimiento articular. (Tabla 3)

La media de rotación interna en el hombro dominante es de 50,85 y en el hombro no dominante es de 54,53. La media de rotación externa en hombro dominante es de 70, 25º mientras que en el no dominante es de 63, 96º. En el resto de los movimientos las medidas de hombro dominante y no dominante son muy similares.

La media del número de repeticiones hasta la aparición de signos en el hombro dominante es de 8,28 frente al 9,35 en el hombro no dominante.

En la tabla 4 se compara el movimiento articular rotatorio entre el brazo dominante y el no dominante. Tras observar los resultados, encontramos que en ninguno de los dos casos existen diferencias significativas.

En la tabla 5 se comparan los movimientos articulares translatorios y el número de repeticiones (estabilidad activa) entre brazo dominante y no dominante. En la tracción encontramos diferencias significativas (p=0’05) y en el deslizamiento caudal (p=0,05), mientras que en el deslizamiento ventral y dorsal y en el número de repeticiones no existen diferencias significativas.

 

MUESTRA DE 9 SUJETOS:

El número total de la muestra es de 9 personas con edades comprendidas entre 20 y 40 años. La media de edad es de 32,22. La media de años de entrenamiento es de 11,56. La media de las horas semanales de entrenamiento es de 4,00.

El 100% de los sujetos son diestros. Un 11,1% ha presentado patologías del hombro anteriores a la investigación frente al 88,9% que no presentan. El 100% de los sujetos no sufre problemas actuales del hombro. En cuanto al recentraje de la cabeza humeral, en el 100% de los sujetos no influye la posición de la cabeza humeral en la cantidad de rotación interna. En el 88,9% de los sujetos existe asimetría escapular mientras que en el 11,1% no.

Tras la primera medición goniométrica haya los siguientes valores medios de cada movimiento articular.

Al analizar a los 9 sujetos en los que inicialmente las compensaciones eran más acusadas, y a los que escogimos para el tratamiento encontramos los siguientes datos relevantes: Para la extensión en el hombro dominante se obtuvo una media de 27, 44º mientras que en el lado no dominante se encontró 33,33º. En la rotación interna la media encontrada fue de 42, 77º en lado dominante y 57,77 en el lado no dominante. Para la rotación externa en el lado dominante existía una movilidad de 73, 66º y en el no dominante de 56,55º. La abducción horizontal en el hombro dominante fue de 119, 88º y en el no dominante de 124,11º. (Tabla 8).

La media del número de repeticiones hasta la aparición de signos en el hombro dominante es de 7,55 frente al 10,33 en el hombro no dominante. (Tabla 9).

Comparación de los datos en hombro dominante antes y después del tratamiento

Teniendo en cuenta lo que nos ha salido significativo al comparar el brazo dominante y el no dominante en la muestra de los 9 sujetos, y añadiendo el número de repeticiones para valorar la estabilidad ya que nos ha parecido importante valorarlo, realizamos una revaloración tras el tratamiento de estabilización del hombro. Se compararon los datos obtenidos en la segunda medición en el hombro dominante con los obtenidos en la primera medición antes del tratamiento.

Tras realizar el tratamiento, que fue realizado por el 100% de los sujetos. Los resultados obtenidos se muestran en la tabla 10 y 11.

 

DISCUSIÓN

El hombro es una unidad biomecánica compleja donde la estabilidad glenohumeral va a depender tanto de elementos óseos como de tejidos blandos, y si se produce un desequilibrio entre los elementos estabilizadores de la articulación y las solicitaciones dinámicas a que ésta está sometida, producirán inestabilidad.

El objetivo de nuestro estudio es el de comprobar si un plan de ejercicios de estabilización del hombro es eficaz a la hora de estabilizar la articulación del hombro en jugadores de balonmano, y, por tanto, de mejorar su función.

Al analizar los datos en primera medición para la muestra de nueve sujetos, observamos que existen diferencias significativas en los movimientos de extensión, rotación interna y rotación externa al comparar el brazo dominante con el no dominante. Tanto la extensión como la rotación interna están disminuidas en el brazo dominante; la rotación externa está aumentada. Diversos estudios muestran que hay diferencias significativas en la rotación interna de hombro existiendo menor grado de esta rotación en el hombro dominante respecto al no dominante 5, 6, 7, 8,30. Además, la disminución de la rotación interna está considerada por los propios jugadores como una adaptación positiva, porque ellos sienten la articulación más estable a la hora del lanzamiento31.

En primera medición, para la rotación interna, hemos encontrado un valor medio de grados de movilidad de 42,77. En cambio, en la segunda medición, el valor medio ha sido de 48,22 grados. Al realizar un trabajo de estabilización, dónde se produce un recentraje de la cabeza humeral gracias a una contracción base de los músculos estabilizadores, nuestros resultados han variado aumentando la rotación interna. Además, según estudios la disminución de la rotación interna conlleva una consecuente alteración de la estabilidad 31, que se vería aumentada con este tipo de trabajo de estabilización.

Respecto a la prueba utilizada para valorar la estabilidad activa, aunque el número de repeticiones hasta la aparición de signos, no era un resultado significativo en primera medición entre hombro dominante y no dominante, por encontrarlo importante para valorar la estabilidad del hombro, decidimos revalorarlo obteniendo un resultado en segunda medición significativo, siendo la media pretratamiento de 7,55 repeticiones para el hombro dominante, y postratamiento de 16,44 repeticiones para el mismo hombro, siendo esta cifra un poco más del doble. Subjetivamente, esto puede ser debido a que ha aumentado la estabilidad del hombro tras el programa de ejercicios, teniendo en cuenta, además, que los sujetos han superado el proceso de aprendizaje de estos.

 

CONCLUSIONES

Los resultados del estudio indican que la aplicación de un programa de ejercicios mejora la amplitud de la rotación interna encontrando resultados significativos.

Por otro lado, en la prueba realizada para medir la estabilidad activa, los sujetos han realizado más repeticiones hasta la fatiga tras el tratamiento.

 

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  15. Hansen, C., Sanz Lopez, F., Whiteley, R., Wilhelm, A., Popovic, N., Ahmed, H. A., & Cardinale, M. (2019). A video-based analysis to classify shoulder injuries during the Handball World Championships 2015. Sportverletzung-Sportschaden, 33(1), 30–35. https://doi.org/10.1055/a-0787-6329.
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  21. Schär, M. O., Dellenbach, S., Pfirrmann, C. W., Raniga, S., Jost, B., & Zumstein, M. A. (2018). Many shoulder MRI findings in elite professional throwing athletes resolve after retirement: A clinical and radiographic study. Clinical Orthopaedics and Related Research, 476(3), 620–631. https://doi.org/10.1007/S11999.0000000000000042
  22. Van Cingel, R., Habets, B., Willemsen, L., & Staal, B. (2018). Shoulder Dynamic Control Ratio and Rotation Range of Motion in Female Junior Elite Handball Players and Controls. Clinical Journal of Sport Medicine, 28(2), 153–158. https://doi.org/10.1097/JSM.0000000000000429
  23. Mascarin, N. C., De Lira, C. A. B., Vancini, R. L., Pochini, A. de C., da Silva, A. C., & Andrade, M. dos S. (2017). Strength training using elastic bands: Improvement of muscle power and throwing performance in young female handball players. Journal of Sport Rehabilitation, 26(3), 245–252. https://doi.org/10.1123/jsr.2015-0153
  24. Plummer, H. A., Gascon, S. S., & Oliver, G. D. (2017). Biomechanical comparison of three perceived effort set shots in team handball players. Journal of Strength and Conditioning Research, 31(1), 80–87. https://doi.org/10.1519/JSC.0000000000001475
  25. Andersson, S. H., Bahr, R., Olsen, M. J., & Myklebust, G. (2019). Attitudes, beliefs, and behavior toward shoulder injury prevention in elite handball: Fertile ground for implementation. Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports, 29(12), 1996–2009. https://doi.org/10.1111/sms.13522
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  27. Giroto, N., Hespanhol Junior, L. C., Gomes, M. R. C., & Lopes, A. D. (2017). Incidence and risk factors of injuries in Brazilian elite handball players: A prospective cohort study. Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports, 27(2), 195–202. https://doi.org/10.1111/sms.12636
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  30. Aasheim, C., Stavenes, H., Andersson, S. H., Engbretsen, L., & Clarsen, B. (2018). Prevalence and burden of overuse injuries in elite junior handball. BMJ Open Sport and Exercise Medicine, 4(1), e000391. https://doi.org/10.1136/bmjsem-2018-000391

 

ANEXOS

 

Tabla 1. Características cuantitativas de los participantes (n=28):

VARIABLES CUANTITATIVAS MEDIA DESVIACIÓN TÍPICA
Edad 30,50 5,94
Años de entrenamiento 5,91 4,65
Horas semanales de entrenamiento 3,73 1,75

 

Tabla 2. Características cualitativas de los participantes (n=28):

VARIABLES CUALITATIVAS (VC) FRECUENCIA PORCENTAJE
Brazo dominante Diestro 26 Zurdo 2 Diestro 92,9 Zurdo 7,1
Patologia del hombro anteriores Sí 5 No 23 Sí 17,9 No 82,1
Problemas actuales de hombro No 28 No 100
Recentraje de la cabeza humeral Sí 1 No 27 Sí 3,6 No 96,4
Asimetría escapular Sí 16 No 12 Sí 57,1 No 42,9

Tablas 1 y 2. Datos estadísticos descriptivos del grupo de 28 sujetos y control de las variables edad, años de entrenamiento, horas semanales de entrenamiento, brazo dominante, patologías del hombro anteriores, problemas actuales de hombro, recentraje de la cabeza humeral y asimetría escapular.

 

Tabla 3: valores medios de la amplitud gleno-humeral en diferentes movimientos articulares:

MOVIMIENTO ARTICULAR ROTATORIO AMPLITUD MEDIA DESVIACIÓN TÍPICA
Flexión hombro dominante (hd) 132,89 14,01
Flexión hombro no dominante (hnd) 133,50 11,02
Extensión hd 33 9,10
Extensión hnd 34,78 8,10
Rotación interna hd 50,85 9,10
Rotación interna hnd 54,53 10,74
Rotación externa hd 70,25 12,57
Rotación externa hnd 63,96 11,09
Abd hd 119,57 8,59
Abd hnd 121,25 10,73
Add horizontal hd 28,82 6,90
Add horizonal hnd 28,89 7,11
Abd horizontal hd 86,42 17,65
Abd horizontal hnd 87,82 15,64

 

Tabla 4: Comparación entre el movimiento articular rotatorio del brazo dominante y no dominante:

Flexión HnD – Flexión hombro dominante Extensión HnD – Extensión Rotación Interna HnD – Rotación interna Rotación externa HnD – Rotación externa Abducción HnD – Abducción Aducción horizontal HnD – Aducción horizontal Abducción horizontal HnD – Abducción horizontal
Z -,254(a) -1,088(a) -1,283(a) -,983(b) -,593(a) -,335(a) -,529(a)
Sig. asintót. (bilateral) ,799 ,277 ,199 ,326 ,553 ,737 ,597

 

Tabla 5: Comparación entre movimiento articular traslatorio y número de repeticiones (estabilidad activa) entre brazo dominante y no dominante:

Tracción HnD – Tracción HD Deslizamiento Caudal HnD – Deslizamiento Caudal HD Deslizamiento Ventral HnD – Deslizamiento Ventral HD Deslizamiento Dorsal HnD – Deslizamiento Dorsal HD Repeticiones HnD – Repeticiones HD
Z -3,651(a) -2,782(a) -1,606(a) -,303(a) -1,314(b)
Sig. asintót. (bilateral) ,000 ,005 ,108 ,762 ,189

 

Tabla 6. Características cuantitativas de los participantes (n=9):

VARIABLES CUANTITATIVAS MEDIA DESVIACIÓN TÍPICA
Edad 32,22 7,49
Años de entrenamiento 11,56 3,77
Horas semanales de entrenamiento 4,00 1,85

 

Tabla 7. Características cualitativas de los participantes (n=9):

VARIABLES CUALITATIVAS (VC) Frecuencia Porcentaje %
Brazo dominante Diestro 9 Zurdo 0 Diestro 100 Zurdo 0
Patología del hombro anteriores Sí 1 No 8 Sí 11.1 No 88.9
Problemas actuales de hombro No 9 No 100
Recentraje de la cabeza humeral Sí 0 No 9 Sí 0 No 100
Asimetría escapular Sí 8 No 1 Sí 88.9 No 11.1

 

Tablas 6 y 7. Datos estadísticos descriptivos del grupo de 9 sujetos y control de las variables edad, años de entrenamiento, horas semanales de entrenamiento, brazo dominante, patología del hombro anteriores, problemas actuales de hombro, recentraje de la cabeza humeral y asimetría escapular.

 

Tabla 8: valores medios de la amplitud gleno-humeral en diferentes movimientos articulares para la muestra de 9 sujetos:

MOVIMIENTO ARTICULAR ROTATORIO AMPLITUD MEDIA DESVIACIÓN TÍPICA
Flexión hombro dominante (hd) 132,44 15,83
Flexión hombro no dominante (hnd) 133,22 6,92
Extensión hd 27,44 4,126
Extensión hnd 33,33 6,74
Rotación interna hd 42,77 11,05
Rotación interna hnd 57,77 12,56
Rotación externa hd 73,66 12,76
Rotación externa hnd 56,55 12,38
Abd hd 119,88 10,89
Abd hnd 124,11 11,88
Add horizontal hd 26,11 6,56
Add horizonal hnd 2,88 6,43
Abd horizontal hd 90,77 12,57
Abd horizontal hnd 92,11 12,55

 

Tabla 9: Valores medios estabilidad activa para el grupo de 9 sujetos:

ESTABILIDAD ACTIVA MEDIA DESVIACIÓN TÍPICA
Número de repeticiones hd 7,55 2,55
Número de repeticiones hnd 10,33 4,38

 

Tabla 10: resultados del movimiento articular rotatorio tras tratamiento:

MOVIMIENTO ARTICULAR ROTATORIO AMPLITUD MEDIA DESVIACIÓN TÍPICA
Extensión(hd) 30,88 10,39
Rotación interna hd 48,22 14,08
Rotación externa hd 77 17,32

 

Tabla 11: Valores medios estabilidad activa tras tratamiento:

ESTABILIDAD ACTIVA MEDIA DESVIACIÓN TÍPICA
Número de repeticiones hd 16,44 5,55