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Trastorno depresivo mayor: revisión bibliográfica.

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8 junio 2021

AUTORES

  1. Ana Simón Sanz. Graduada en Enfermería, Universidad de Zaragoza. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud en el Hospital Nuestra Señora de Gracia.
  2. Carla Trébol Muñoz. Graduada en Enfermería, Universidad de Zaragoza. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud en Urgencias del Hospital Royo Villanova.
  3. Marta Simón Sanz. Graduada en Enfermería, Universidad de Valencia. Enfermera del Complejo hospitalario de Soria.
  4. Marina Murillo Zarranz. Graduada en Enfermería, Universidad de Zaragoza. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud en el Centro de Salud Torrero-La Paz.
  5. Sara Pérez Morata. Graduada en Enfermería, Universidad de Zaragoza. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud en el Hospital Universitario Miguel Servet.
  6. Lorena Salas Moreno. Graduada en Enfermería, Universidad de Zaragoza. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud en el Centro de Salud Romareda.

 

RESUMEN

Las enfermedades mentales son muy comunes, crónicas e incapacitantes, en la actualidad representan un problema de salud pública en nuestro país y en el resto del mundo.

Entre estas enfermedades, según la OMS una de las más prevalentes es el trastorno depresivo mayor (TDM), para el que se disponen intervenciones médicas, psicosociales y cuidados de enfermería que resultan eficaces, pero aún son ineficientes. Muchos de los tratamientos disponibles en la actualidad se dirigen a tratar los síntomas de la enfermedad pero no a solucionar la causa del problema que origina el TDM.

Un diagnóstico temprano reduce notoriamente la evolución desfavorable del TDM, por eso es de vital importancia programar y llevar a cabo actividades de enfermería enfocadas a proporcionar apoyo emocional y a ayudar a modificar comportamientos perjudiciales de la vida cotidiana de las personas en riesgo de sufrir este tipo de trastorno o ya con la enfermedad establecida.

Es importante tratar a los pacientes con TPM desde un punto de vista bio-psico-social e intentar que sean atendidos de manera ambulatoria para tratar de perturbar lo menos posible su vida cotidiana. Lo ideal es que esta atención sanitaria sea proporcionada por profesionales especializados en salud mental y en caso de necesitar ingreso hospitalario sea en un hospital especializado para tratar este tipo de patologías.

 

PALABRAS CLAVE

Trastorno depresivo mayor, síntomas, epidemiología, factores riesgo, prevención, tratamientos, cuidados, enfermería.

 

ABSTRACT

Mental illnesses are very common, chronic and disabling, currently they represent a public health problem in our country and in the rest of the world. Among these diseases, according to the WHO, one of the most prevalent is major depressive disorder (MDD), for which medical, psychosocial and nursing care interventions are available that are effective, but are still inefficient. Many of the treatments available today are aimed at treating the symptoms of the disease but not at solving the cause of the problem that causes MDD.

An early diagnosis significantly reduces the unfavorable evolution of MDD, which is why it is vitally important to plan and carry out nursing activities focused on providing emotional support and helping to modify harmful behaviors in daily life of people at risk of suffering this type of disease. disorder or already with established disease.

It is important to treat patients with PMD from a bio-psycho-social point of view and to try to see them in an outpatient setting to try to disturb their daily life as little as possible. Ideally, this health care is provided by professionals specialized in mental health and in case of needing hospital admission, it should be in a specialized hospital to treat these types of pathologies.

 

KEY WORDS

Major depressive disorder, symptoms, epidemiology, risk factors, prevention, treatments, care, nursing.

 

INTRODUCCIÓN

La depresión es uno de los trastornos mentales más prevalentes en todo el mundo, junto a la ansiedad y el alcoholismo. Según la OMS este trastorno lo sufren más de 350 millones de personas en el mundo, y afecta al funcionamiento social, laboral y a la salud física y mental de las personas que lo padecen. Uno de cada 10 adultos presentan depresión y alrededor del 60% de estos no reciben la ayuda ni los cuidados oportunos. 1,2,3

Según la OMS, el trastorno depresivo mayor (TDM) es considerado como la undécima causa de mortalidad y discapacidad a nivel mundial. Representa un problema de salud pública por su alta prevalencia. La prevalencia aumenta con los años, siendo mucho más frecuente en países desarrollados (18%) que en países en vía de desarrollo (9,2%). 1

Respecto al sexo, este trastorno afecta al doble de mujeres respecto a los hombres, se calcula que un 12% de los hombres y un 26% de las mujeres presentarán un episodio depresivo a lo largo de su vida. La edad de mayor riesgo es en adultos jóvenes (entre los 20 y 45 años). En la vejez aumenta de nuevo la prevalencia debido a la existencia de diferentes enfermedades, la instancia en centros residenciales para la tercera edad, situación de dependencia que dificulta la realización de actividades de la vida diaria, soledad entre otros. Respecto a la etnia es más frecuente en personas blancas que en afrocaribeños y afroamericanos, sin embargo los paciente blancos sufren el TDM con menos severidad. 1

La prevención y el diagnóstico precoz del TDM es fundamental, puesto que una de sus consecuencias mas peligrosa es el suicidio, incrementando el riesgo de suicidarse hasta 20 veces mas que la población general.

Para su diagnóstico el DSM requiere la existencia de al menos 5 síntomas durante un mínimo de 2 semanas. Estos síntomas deben ocasionar un malestar clínico significativo o influir en la vida personal, social, laboral o en otras áreas de la vida de la persona con depresión. Según cómo afecta a estas áreas la severidad se considera leve, moderada o grave.

Antes de realizar un diagnóstico de trastorno depresivo mayor hay que descartar la presencia de una afección orgánica, efectos de alguna sustancia, existencia de duelo u otros procesos. También es necesario realizar un diagnóstico diferencial con otros trastornos psiquiátricos que presentan síntomas similares a los del TSM. 1,2,3

La etiología del TDM es multifactorial y compleja, en su aparición influyen factores biológicos, genéticos y/o psicosociales.

En relación con los factores biológicos, la noradrenalina y la serotonina son los dos neurotransmisores que más influyen en el estado de ánimo. Cuando existe un proceso depresivo se produce un descenso en los niveles de serotonina. La dopamina también se encuentra disminuida y se relaciona con la anhedonia.

Teniendo en cuenta los factores genéticos, se ha establecido una relación entre los síntomas depresivos y alteraciones en el cromosoma X que se heredarán. Cuando uno de los progenitores presenta depresión el porcentaje de que el hijo lo hereda es del 10 al 25% y si la depresión la padecen ambos progenitores el riesgo se duplica.

En relación a los factores psicosociales, la existencia de factores estresantes (divorcio, pérdida del trabajo, pérdida de un familiar…) aumenta el riesgo de sufrir depresión. En estos casos es fundamental tener una red de apoyo positiva. También existen factores de protección entre los que se encuentran: un buen soporte social, la religión y tener hijos entre otros. 1,3

Entre la clínica más frecuente relacionada con el TSD se encuentra la tristeza patológica, se caracteriza por situaciones en las cuales una persona es incapaz de sentir tristeza por un suceso que habitualmente le hubiera entristecido, esto le puede hacer sentir culpable. El paciente muchas veces no sabe identificar la causa de su tristeza. También aparecen alteraciones de la afectividad como: anestesia afectiva, anhedonia o abulia y apatía. En cuanto a las alteraciones cognitivas las más destacadas son: desesperanza, falta de concentración, culpabilidad, dificultad para tomar decisiones y bradipsiquia. También pueden aparecer alteraciones somáticas como la pérdida importante de peso sin hacer dieta, quejas, disminución del libido o estreñimiento. En relación a alteraciones psicomotrices y de la conducta social se encuentran la inhibición psicomotriz, astenia, aislamiento social, descuido de la imagen corporal y conducta autolítica.

Por último, el paciente puede presentar alteraciones de los biorritmos: empeoramiento matutino, alteraciones del sueño (insomnio matutino, las horas de sueño disminuyen por lo que la persona se siente cansada), el peor momento es la madrugada cuando el paciente se despierta y no puede volver a dormirse, por el gran riesgo suicida que hay. 1,2,4

 

OBJETIVOS

Objetivo principal:

  1. Elaborar una revisión bibliográfica sobre el trastorno depresivo mayor y sus causas.

Objetivos específicos:

  1. Describir medidas de valoración y diagnóstico para identificar el trastorno depresivo mayor.
  2. Definir los tratamientos actuales y cuidados de enfermería necesarios para las personas con depresión.

 

METODOLOGÍA

El trabajo se ha llevado a cabo mediante la realización de una búsqueda bibliográfica, realizando un estudio y una valoración de los datos obtenidos de diferentes bases de datos.

Durante el estudio se han utilizado artículos científicos con información sobre el trastorno depresivo mayor, sus causas, la clínica que aparece, diferentes escalas de valoración, tratamientos de elección en la actualidad e intervenciones de enfermería para ayudar a este tipo de pacientes.

Además del empleo de las bases de datos, también se ha utilizado para la realización de la revisión bibliografía información obtenida de diferentes páginas web, Guías de Práctica Clínica, protocolos y artículos científicos de revistas digitales.

 

RESULTADOS

Tras analizar la información obtenida en los documentos recogidos mediante la búsqueda bibliográfica realizada, cabe destacar que existe numerosa información sobre estrategias para ayudar y proporcionar apoyo emocional a las personas con trastorno depresivo mayor.

En este tipo de trastorno es importante realizar una prevención adecuada, ya que es una enfermedad con una gran incidencia, en numerosos casos tiende a cronificarse y presenta un elevado índice de comortalidad, muchas veces relacionada al suicidio.

Para las personas que aún no tienen depresión pero están rodeadas de factores de riesgo que pueden hacer que si la padecen en un futuro próximo, el objetivo es disminuir la incidencia de la enfermedad llevando a cabo actividades de promoción de la salud y educación sanitaria.

Cuando el individuo presenta TPM pero no tiene síntomas es importante que los profesionales sanitarios lleven a cabo un diagnóstico precoz y realización de escalas que permitan valorar la evolución del paciente. El objetivo en esta etapa es reducir la prevalencia. Las escalas más usadas actualmente para valorar la gravedad y la evolución son la escala de Hamilton y en población geriátrica el Test de Yesavage.

Por último, en personas con TPM avanzado, el objetivo es llevar a cabo intervenciones para evitar y reducir las secuelas, mejorando la calidad de vida del enfermo, ayudándole en su rehabilitación y aplicando el tratamiento adecuado. 5

En la actualidad el tratamiento de elección son los medicamentos antidepresivos, utilizados para estabilizar el estado de ánimo. Existen varios tipos: tricíclicos (siendo el más usado la clomipramina), ISRS y los duales.

Los ISRS suben los niveles de serotonina, entre los más destacados se encuentran: paroxetina, fluoxetina, sertralina, citalopram, escitalopram…) sus efectos terapéuticos empiezan a notarse a los 20 días aproximadamente de ser administrados y la pauta de administración debe ser gradual para evitar efectos secundarios.

Los fármacos duales son los de primera elección en el TPM, tienen mayor eficacia que los anteriores y tardan menos tiempo en actuar en el organismo humano. Una vez iniciado el tratamiento, este debe tener un mantenimiento mínimo de 9 meses y no se deben suprimir de manera brusca.

En este tipo de tratamientos es importante involucrar al paciente, motivándome y solicitando su colaboración, ya que es importante que no se olvide de ninguna toma. 3

En algunos casos, el tratamiento farmacológico se recomienda combinarlo con otras técnicas como la psicoterapia de apoyo o terapia interpersonal, orientada a favorecer la recuperación social y emocional de la persona con TDM. En este tipo de terapia se trata a la persona desde el punto bio-psico-social, ayudándole a manejar la situación actual y a reducir el estrés.

En pacientes muy graves o que no responden al tratamiento farmacológico, pueden plantearse otro tipo de terapias como la electroconvulsiva. 6,7

Para llevar a cabo los diferentes tratamiento citados anteriormente se utiliza preferentemente la asistencia ambulatoria, sin embargo a veces se presentan una serie de circunstancia que pueden plantear la necesidad de realizar el ingreso hospitalario del paciente, entre las que destacan: alto riesgo de suicidio ( siendo mayor cuando comienza a mejorar la depresión, ya que el paciente tiene mayor capacidad para llevarlo a cabo), presentar síntomas que impiden a la persona llevar a cabo el tratamiento como síntomas psicóticos, alucinaciones, estupor…, rechazo a la alimentación o una enfermedad concominante grave. 7,8

El ingreso hospitalario es muy agresivo para el paciente con TPM ya que resulta estresante y perturba su vida cotidiana. Para evitarlo y para mejorar la calidad de vida del paciente es muy importante la figura de enfermería llevando a cabo una serie de intervenciones entre las que destacan las siguientes: el enfermero debe proporcionar apoyo emocional, ayudando a la persona a reconocer y expresar sus sentimientos. Ayudará en la toma de decisiones, siempre con un actitud de aceptación, honestidad, empatía y paciencia. También proporciona esperanza y ánimo, ayudándole a aumentar y mejorar los mecanismos de afrontamiento del enfermo y estableciendo unos objetivos de forma gradual. Por otro lado, el enfermero intentará que el paciente reduzca sus pensamientos erróneos y se enfrente a la vida de una manera más realista. Por último, una labor fundamental de enfermería es reforzar la autoestima del paciente y aumentar su autonomía, evitando las críticas. En todo el proceso el enfermero debe mostrar su afecto y realizará una escucha activa con el enfermo. 8

 

CONCLUSIONES

Tras la realización de esta revisión sistemática se demuestra la importancia del papel de enfermería para identificar de manera precoz síntomas relacionados con el TDM.

Los enfermeros sobre todo a través de la consulta de atención primaria, son capaces de detectar conductas y hábitos inapropiados que aumentan el riesgo de que la persona sufra en el futuro este tipo de trastornos. De esta manera, el personal de enfermería puede desarrollar diferentes tipos de estrategias para modificar hábitos insanos y conductas inadecuadas a través de medidas específicas e individualizadas.

También se ha demostrado la importancia del papel de enfermería para que los pacientes reconozcan y acepten su enfermedad y se involucren en el tratamiento. Para este tipo de pacientes la enfermera es un pilar fundamental, les proporciona apoyo emocional, confianza y herramientas para que se enfrenten y superen el TDM.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  7. Garay, Cristian Javier, Fabrissin, Javier Hernán, Korman, Guido Pablo, Etchevers, Martín Juan, COMBINACIÓN DE TRATAMIENTOS Y COMPLEMENTARIEDAD TERAPÉUTICA EN EL ABORDAJE DE LOS TRASTORNOS DEPRESIVOS. Anuario de Investigaciones [Internet]. 2010;XVII( ):41-48. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=369139946004
  8. Simon Alonso N. Depresión mayor con sintomatología psicótica. Abordaje de enfermería desde una unidad de corta estancia. Rev.Enferm. Salud Ment. 2020;14:30-34.