Type to search

Trastorno del espectro autista en la infancia y su relación con niños prematuros.

Categoría: ,
14 mayo 2021

AUTORES

  1. Laura Berga Liarte. Especialista en enfermería pediátrica vía EIR. Máster en Cuidados Intensivos neonatales y pediátricos para enfermería. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  2. Paula Alcalá Millán. Máster en Urgencias y Emergencias. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  3. Janina Figuerola Novell. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  4. Hind Eddrhourhi Laadimat. Máster en Iniciación a la Investigación en Ciencias de la Enfermería. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  5. Marta Zamora Bagüés. Máster en Gerontología Social. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  6. Eduardo Ibáñez Tomás. Máster en Salud Pública. Enfermero Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Los trastornos del espectro autista (TEA) son un conjunto de trastornos que se inician en la infancia y duran toda la vida. Afectan a la interacción social, comunicación, lenguaje y presencia de movimientos estereotipados. La prevalencia es mayor en el sexo masculino. Su detección precoz es fundamental ya que está íntimamente ligado a su evolución clínica. Adquiere un papel muy importante en su detección los profesionales de atención primaria, así como la familia y la escuela. No existe ningún tratamiento curativo, sino que se basa en terapias psicoeducativas y tratamiento farmacológico para evitar síntomas asociados.

 

PALABRAS CLAVE

Trastorno del espectro autista, autismo, prematuridad, niños, recién nacidos bajo peso.

 

ABSTRACT

Autism spectrum disorders (ASD) are a group of disorders that begin in childhood and last throughout life. They affect social interaction, communication, language and the presence of stereotyped movements. The prevalence is higher in males. Its early detection is fundamental as it is closely linked to its clinical evolution. Primary care professionals, as well as the family and the school, play a very important role in its detection. There is no curative treatment, but it is based on psychoeducational therapies and pharmacological treatment to avoid associated symptoms.

 

KEY WORDS

Autism spectrum disorder, autism, prematurity, infants, low birth weight newborns.

 

OBJETIVOS

– Realizar una actualización sobre el trastorno del espectro autista (TEA).

– Explicar la relación entre la prematuridad y el desarrollo del trastorno del espectro autista.

 

METODOLOGÍA

Para la realización del trabajo se ha realizado una revisión sistemática utilizando una serie de bases de datos tales como Sciencedirect, Dialnet y Google Académico, así como páginas web científicas. Se han empleado las palabras clave anteriormente descritas combinadas con el operador booleano “AND”. Los criterios de selección de artículos han sido artículos gratuitos publicados o revisados en español en los últimos 10 años.

 

INTRODUCCIÓN

El concepto de autismo ha ido evolucionando a lo largo de la historia. Las primeras referencias de la historia actual se remontan a 1943 cuando el psiquiatra Leo Kanner publicó el artículo Autisticdisturbances of affectivecontact, donde describió por primera vez el autismo.

A partir de los años setenta pasó a considerarse un trastorno cognitivo y se profundizó en la comprensión del autismo evidenciándoseun crecimiento exponencial de la investigación desde mediados de los años noventa1-5.

Según los últimos estudios epidemiológicos realizados, se observa un notable aumento de la prevalencia de TEA durante los últimos años. Se calcula que 1 de cada 160 niños tiene un TEA. Además, es más frecuente en el sexo masculino frente al femenino con una relación 4:1 y en caucásicos frente a afroamericanos e hispanos. Otro dato importante es que más del 62% de la población TEA tiene una capacidad intelectual dentro de la normalidad con un coeficiente intelectual (CI) mayor o igual a 70, de los que un 38% tienen un CI mayor a 851,3-6.

La prematuridad y el bajo peso al nacer son factores de riesgo para TEA. Se considera recién nacido prematuro aquel niño nacido por debajo de la semana 37 de gestación. La prematuridad es uno de los problemas de salud más prevalente en la población infantil. Cada año nacen unos 15 millones de niños prematuros en todo el mundo7-9.

 

RESULTADOS

Los trastornos del espectro autista (TEA) son un conjunto heterogéneo de trastornos del neurodesarrollo que se inician durante la infancia y permanecen toda la vida. Implican alteraciones de la comunicación verbal y no verbal, interacción social, presencia de patrones repetitivos y restrictivos de conducta1,4,10,11.

El término “espectro” se refiere al conjunto de síntomas, habilidades y grados de discapacidad funcional que pueden presentar las personas con trastorno del espectro autista11.

A pesar de los avances de la neurociencia no se ha podido establecer un modelo que explique la etiología y fisiopatología de los TEA. En diferentes estudios se han evidenciado alteraciones neurobiológicas y genéticas, así como factores epigenéticos y ambientales asociados y estudios de gemelos han sugerido que el TEA tiene una alta heredabilidad.

Anormalidades en el electroencefalograma y distintos trastornos convulsivos sugieren la relación con factores neurobiológicos. Además, la evidencia mostrada en neurofisiología y neuroimagen muestra que el autismo está caracterizado por una conectividad neuronal atípica y un aumento global del tamaño del cerebro.

Se han evidenciado alteraciones neuroquímicas como elevación de la serotonina y se está estudiando el papel de la oxitocina y vasopresina debido a la relación de estas hormonas con las conductas sociales y de vínculo1.

Ciertos trastornos genéticos están asociados con un mayor riesgo de desarrollar un TEA. Esta alteración del material genético puede afectar al desarrollo del sistema nervioso. Los principales síndromes relacionados con el TEA son el síndrome de Prader-Willi, síndrome de Angelman, síndrome del cromosoma X frágil, síndrome de Timothy y síndrome de Rett1,5,10,11.

Estamos hablando de un trastorno de espectro, por lo que, las manifestaciones clínicas pueden ser muy diferentes entre una persona y otra con autismo. En general podemos clasificar los principales signos y síntomas en dos grandes grupos: el lenguaje, comunicación e interacción social por un lado y rutinas y conductas repetitivas y estereotipadas por otro.

 

Algunas señales de alerta que hay que tener en cuenta para una detección precoz son las siguientes:

 

– Lenguaje y comunicación:

  • No responder a su nombre a los 12 meses.
  • No sigue instrucciones.
  • Ausencia de sonrisa social.
  • No señala ni dice adiós con la mano.
  • Retraso en el lenguaje (en balbuceos o palabras).
  • Lenguaje inusual: entonación rara, ecolalia, no presenta vocalizaciones.
  • Respuesta negativa a peticiones de los demás.

 

– Interacción social:

  • No sonríe cuando alguien le sonríe.
  • Evita el contacto visual.
  • No señala objetos interesantes para su edad.
  • No trata de llamar la atención de sus padres.
  • Reducción o ausencia de imitación.
  • Reducción o ausencia de interés social en los demás.
  • Reducción o ausencia de juego social (juega solo).

 

– Conducta estereotipada:

  • Movimientos repetitivos o comportamiento inusual como sacudir o aletear brazos, mecerse de lado a lado o girar en círculos.
  • Pueden obsesionarse con un tema en particular.
  • Pasan mucho tiempo poniendo cosas en fila o en un determinado orden.
  • Dependencia de la rutina diaria, los cambios en los patrones diarios pueden suponer un gran reto 1-3, 10-13.

 

El diagnóstico de los TEA se establece según criterios clínicos ya que no existe ningún marcador biológico específico.

En primer lugar, es de gran importancia que el profesional de Atención Primaria esté familiarizado con los signos específicos de TEA a cada edad. El primer paso para el diagnóstico se realizará en la consulta observando alteraciones en el desarrollo según el programa del niño sano. Se hará un cribado específico en los niños que se detecte un riesgo. Una vez detectado será evaluado y diagnosticado por un equipo multidisciplinar.

Un instrumento de screening para detectar señales de alarma precoces es el cuestionario CHAT, para niños pequeños a los 18 meses que consta de 9 preguntas para los padres y 5 preguntas de exploración directa. Existe el M-CHAT que es una versión modificada para niños de 24 meses.

Además, se encuentran los criterios establecidos por la Asociación Americana de Psiquiatría en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales o DSM-V.

Dos de las herramientas empleadas para el diagnóstico del TEA son la ADI-R, que es una entrevista clínica en la que el entrevistador explore las áreas del lenguaje/comunicación, interacción social y conductas e intereses restringidos, repetitivos y estereotipados. Por otro lado, la escala ADOS es un conjunto de actividades que permiten al evaluador observar la presencia o no de ciertos comportamientos sociales y la comunicación.

Otras pruebas de evaluación de este trastorno pueden ser la escala CARS, que se trata de una escala de apreciación conductual; ACACIA, que es una prueba para el Análisis de la Competencia Comunicativa e Interactiva en autismo; IDEA, que es un inventario para evaluar doce dimensiones características de personas con trastornos profundos del desarrollo1-5,10-12.

A día de hoy no existe tratamiento curativo para el TEA. El tratamiento se basa en psicoeducación temprana combinada con tratamiento farmacológico para evitar algunos síntomas.

La instauración de un programa de tratamiento temprano mejora el pronóstico de los síntomas autistas, habilidades cognitivas y adaptación a su entorno.

Existen diferentes modelos de terapia, pero cualquier intervención debe cumplir los siguientes requisitos: inicio lo más temprano posible, individualizada, coordinada entre padres, escuela y terapeuta y debe contar con un equipo multidisciplinar.

Estas intervenciones dependerán del momento evolutivo y capacidades que tiene el niño. En los niños pequeños se pueden utilizar recursos visuales, auditivos y recompensas. En niños de educación primaria la intervención irá dirigida a su integración en el grupo, adecuar su conducta social y mejorar dificultades de aprendizaje o lenguaje. Durante la educación secundaria se priorizarán las habilidades sociales, control de la impulsividad y la ansiedad. La adolescencia es una etapa conflictiva en la que realizar una intervención en grupo es importante para poder encontrar un grupo de referencia con el que compartir intereses a nivel social1,3-5,10-12.

El tratamiento farmacológico va encaminado al control de síntomas derivados del TEA. No existe evidencia científica de un fármaco que sea útil para todos los pacientes.

Respecto a las conductas agresivas que son motivo común de consulta, se ha establecido un papel importante de los neurolépticos como la risperidona para el control de la agresión. La ansiedad es un síntoma complejo, y dentro del tratamiento se propone el uso de inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), la buspirona y los agonistas alfa-adrenérgicos. Como tratamiento de la depresión se prefieren los antidepresivos tipo ISRS sobre los antidepresivos tricíclicos (ATC). Se han probado diversos fármacos para el déficit de atención con o sin hiperactividad y los hallazgos más sólidos apoyan el uso de metilfenidato, seguido de otros como la clonidina o naltrexona. Para el tratamiento de los movimientos estereotipados se han ensayado los ISRS, los agonistas alfa-adrenérgicos y la risperidona3-5.

Se han realizado diversos estudios con los que se puede concluir que, un recién nacido pretérmino tiene un riesgo aumentado de padecer TEA.

Cuando un feto llega a término en la gestación, el crecimiento y desarrollo de su cerebro se da en un ambiente de protección intraútero. En el recién nacido pretérmino, este crecimiento cerebral se realiza en el ambiente que ofrecen las Unidades de Cuidados Intensivos que provoca una sobrecarga sensorial. La alteración de este desarrollo sensorial, según algunos autores, quintuplica el riesgo de autismo (Pinto,2011).

La aplicación de los Cuidados Centrados en el Desarrollo y la familia (CCD) en la UCI, que tienen como objetivo disminuir el estrés con el control de la temperatura, luz, ruidos, dolor, junto con la participación de los padres creando un apego, van a favorecer las sinapsis cerebrales, mejorando el vínculo y disminuyendo la posibilidad del TEA.

La imitación, el contacto físico, visual y auditivo son distintas formas de mejorar el vínculo y la empatía que tan importantes son en los niños con TEA7,9,14.

 

CONCLUSIONES

El trastorno del espectro autista es un conjunto de trastornos del neurodesarrollo que es muy importante diagnosticar lo más precoz posible, generalmente en la consulta durante las visitas habituales del niño sano. Cuanto más temprano se diagnostique y se inicie la terapia de tratamiento mejor pueden ser los resultados. Tras varios estudios realizados se puede concluir que existe una relación entre la prematuridad y el TEA.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Bonilla MF, Chaskel R. Trastorno del espectro autista. Precop SCP.15(1):19- 29.
  2. García Tabuenca P. Trastorno del espectro autista (TEA). 2016; 22:149-162.
  3. Arce Arias CC, Mora Hernández LA, Mora Hernández GA. Trastorno del espectro autista. Rev.méd.Costa Rica Centroamérica. 2018; 73(621):773-779.
  4. Hervás A, Maristany M, Salgado M, Sánchez Santos L. Los trastornos del espectro autista. Pediatr Integral. 2012; 16(10): 780-794.
  5. Oviedo N, Manuel Apolinar L, de la Chesnay E, Guerra Araiza C. Aspectos genéticos y neuroendocrinos en el trastorno del espectro autista. Bol MedHospInfantMex. 2015; 72(1): 5-14.
  6. Organización Mundial de la Salud. Trastornos del espectro autista [internet]. 2019 [consultado 22 marzo 2021]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/autism-spectrum-disorders#:~:text=Datos%20y%20cifras,adolescencia%20y%20la%20edad%20adulta.
  7. Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria. Screening de trastornos del espectro autista (TEA): mayor riesgo en prematuros de 32-36 semanas (LMPT) [internet]. 2015 [consultado 24 marzo 2021]. Disponible en: https://sepeap.org/screening-de-trastornos-del-espectro-autista-tea-mayor-riesgo-en-prematuros-de-32-36-semanas-lmpt/
  8. Organización Mundial de la Salud. ¿Qué es un niño prematuro? [internet]. 2015 [consultado 24 marzo 2021]. Disponible en: https://www.who.int/features/qa/preterm_babies/es/
  9. Casado Gómez C, Moya Maya A, Corrales González A. Los recién nacidos muy prematuros: dificultades en la escuela. Enferm Global. 2019: 55; 554- 566.
  10. Instituto Nacional de la Salud Mental. Trastorno del espectro autista. NIH. 2018: 19.
  11. NationalInstitute of NeurologicalDisorders and Stroke. Trastornos del espectro autista [internet]. 2016 [consultado 22 marzo 2021]. Disponible en: https://espanol.ninds.nih.gov/trastornos/autismo.htm
  12. Sánchez Raya MA, Martínez Gual E, Moriana Elvira JA, Luque Salas B, Alós Cívico F. La atención temprana en los trastornos del espectro autista (TEA). PsicologíaEducativa. 2015; 21: 55-63.
  13. National Institute of Child Health and Human Development. ¿Cuáles son los síntomas del autismo? [internet]. 2019 [consultado 22 marzo 2021]. Disponible en: https://espanol.nichd.nih.gov/salud/temas/autism/informacion/sintomas
  14. TarragóRiverola R, Mañosa Mas M. Aplicaciones clínicas en el tratamiento de niños prematuros. Cuadernos de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente. 2014; 57: 35-41.