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Toxoplasmosis durante el embarazo: etiología, signos clínicos, diagnóstico y profilaxis.

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1 enero 2022

AUTORES

  1. Carla del Amo Arregui. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.
  2. Maria Clara Ormazábal Cundin. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.
  3. Macarena Hidalgo De La Cruz. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.
  4. Marta Salas Ostale. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.
  5. Sheila Maria Benito Galindo. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.
  6. Aida Pérez Bona. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.

 

RESUMEN

La toxoplasmosis es una zoonosis causada por un protozoo intracelular: Toxoplasma gondii, capaz de afectar a numerosos tejidos sobre todo intestino, sistema nervioso y músculo esquelético.

La infección se produce mediante la ingestión de carne cruda o mal cocida y vegetales contaminados con quistes de T.gondii, así como por la ingestión de ooquistes en heces de gatos infectados.

Esta enfermedad tiene gran importancia en la salud humana, ya que se transmite de madres a hijos durante el embarazo y puede causar lesiones importantes en el feto.

Existen numerosos métodos para el diagnóstico de la enfermedad. En la actualidad el método serológico es el más utilizado, permitiendo la detección de IgG e IgM en el suero del paciente. Estas pruebas se realizan de forma rutinaria en las mujeres embarazadas.

El tratamiento disponible para las personas afectadas sólo se contempla en los casos de infección aguda complicada, mujeres embarazadas con primoinfección, infección congénita activa y pacientes inmunodeprimidos, entre otros. En personas inmunocompetentes, al no observarse síntomas, no se requiere tratamiento.

En cualquier caso, las medidas profilácticas siguen siendo la mejor opción para evitar el contagio de la enfermedad.

 

PALABRAS CLAVE

Toxoplasmosis, embarazo, congénito, diagnóstico serológico, recién nacido, prevención.

 

ABSTRACT

Toxoplasmosis is a zoonosis caused by an intracellular protozoan: Toxoplasma gondii, which is able to affect many tissues especially intestine, nervous system and skeletal muscle.

People can become infected by eating raw or undercooked meat and contaminated vegetables with T. gondii cysts, as well as eating oocysts in feces of infected cats.

This disease has a great importance in human health because it can be transmitted from mother to child during the pregnancy and cause important injuries in the fetus.

There are many diagnostic methods in Toxoplasmosis disease. Nowadays, the most used method is the serological one which is able to detect IgG and IgM in the patient’s serum. These tests are performed routinely in pregnant women.

There is a treatment available to affected people but it’s only considered in cases such as: complicated acute infection, pregnant women with primary infection, active congenital infection or immunosuppressed patients. In immunocompetent people, where no symptoms are observed, no treatment is required.

In any case, prophylactic measures are still the best option to avoid the spread of the disease.

 

KEY WORDS

Toxoplasmosis, pregnancy, congenital, serologic test, new born, prevention.

 

DESARROLLO DEL TEMA

La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria de relativa frecuencia en la actualidad. Su curso normalmente es benigno en niños y adultos inmunocompetentes pero en mujeres embarazadas que se infectan por primera vez y personas inmunodeprimidas, puede suponer un gran riesgo para la salud.

La principal causa de infección (entre el 30-60% de los casos) es la ingesta de carne cruda, curada o poco cocida (embutidos y sobre todo jamón serrano por el gran consumo de cerdo que hay en España). El jamón sufre una serie de procesos de curado de la carne pero sin incluir la cocción de la misma, lo que provoca la supervivencia de una de las formas infectantes del parásito.

A continuación se explica qué es la Toxoplasmosis y su importancia durante el embarazo y el riesgo que conlleva para el bebé, así como el método diagnóstico principal y las diferentes medidas profilácticas.

 

QUÉ ES LA TOXOPLASMOSIS:

La toxoplasmosis es una enfermedad zoonótica de amplia distribución mundial causada por el parásito Toxoplasma gondii.

Además de afectar al hombre, pueden verse afectados por este protozoo la mayoría de animales de sangre caliente, incluyendo a numerosas aves y mamíferos aunque los felinos son los hospedadores definitivos.

La infección primaria es asintomática en un 90% de los casos y normalmente genera una inmunidad no estéril a lo largo de la vida del hospedador. Esta inmunidad no estéril hace referencia a una inmunidad débil que coexiste con el parásito sin ser capaz de eliminarlo, aunque sí consigue atenuar los síntomas evitando una hiperinfestación. Dicha inmunidad es poco duradera y desaparece en cuanto termina la acción del parásito.

 

El hombre puede infectarse por diferentes vías:

∙ Vía oral fecal tras la manipulación de heces de gatos infectados, sin la higiene adecuada tras dicha manipulación.

∙ Ingestión de vegetales y agua contaminada con ooquistes.

∙ Ingestión de carne cruda o poco cocinada con presencia de quistes tisulares.

∙ Vía placentaria y trasplantes de órganos o transfusiones de sangre de pacientes infectados, aunque de manera mucho menos frecuente.

Existen dos tipos de toxoplasmosis: adquirida (infección contraída después de nacer) y congénita.

 

TOXOPLASMOSIS CONGÉNITA:

Este tipo de toxoplasmosis es de baja prevalencia pero graves consecuencias. Tiene lugar cuando la primoinfección (primera vez que hay contacto con el patógeno) se da en una mujer embarazada y los parásitos pasan al feto. En cambio, si la mujer embarazada ha sido infectada previamente a la gestación (y por lo tanto presenta anticuerpos frente a T. gondii), nunca se producirá el contagio al feto ya que su inmunidad la protege frente a nuevas reinfecciones. Esto es así excepto en mujeres gestantes con algún tipo de inmunosupresión, como pueden ser las pacientes infectadas por el VIH, donde las continuas bajadas de la inmunidad pueden constituir una posibilidad remota de transmisión vertical tras la reactivación de la infección1.

 

SIGNOS CLÍNICOS:

La infección congénita ocurre únicamente cuando una mujer está expuesta a la infección durante el embarazo. El riesgo de transmisión de la toxoplasmosis durante el embarazo se estima entre un 20-40%, siendo más eficaz al final de éste, aunque las consecuencias o la gravedad de las secuelas son inversamente proporcionales a la edad de gestación.

∙ Si la infección fetal se produce en los primeros meses, puede dar lugar a una infección grave que conlleva a un aborto o nacimiento de niños que presentan la tríada clásica de los síntomas de la toxoplasmosis congénita (coriorretinitis, hidrocefalia y calcificaciones cerebrales).

∙ Si la infección sucede en el último trimestre, el neonato puede ser aparentemente normal, pero padecer una infección subclínica que cursará, generalmente, en forma de retinocoroiditis tiempo más tarde2.

 

PRUEBAS DE LABORATORIO PARA SU DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico etiológico de la toxoplasmosis se ha basado, casi exclusivamente, en la detección de anticuerpos específicos en suero:

• IgM.

Su detección es considerada como el marcador de la fase aguda de la enfermedad. Los anticuerpos IgM aparecen 1-2 semanas después de la infección, mantienen un pico durante unos 2 meses, descienden durante otros 6-9 , desapareciendo normalmente en alrededor de los 12 meses. El principal valor de las IgM radica en que su ausencia prácticamente descarta la infección reciente. La presencia de IgM, por el contrario, implica la necesidad de proseguir el estudio de un paciente determinado.

• IgA.

Está considerado también como un marcador de fase aguda. Igual que la IgM, puede también permanecer positivo varios meses después de la primoinfección pero el porcentaje de IgA residuales es mucho menor que el de las IgM. La cinética de la producción de IgA específica es prácticamente paralela a la de la IgM, aunque aparece un poco más tarde y desaparece más precozmente, siendo su duración más corta (alrededor de 4-5 meses). No se determinan habitualmente.

• IgG.

La presencia de anticuerpos IgG implica que ha habido contacto entre el paciente y el parásito en algún momento de la vida. Se forman 1 o 2 semanas después de las IgM, y se elevan alcanzando su pico en 2-4 meses. Permanecen elevadas durante 12-24 meses, con un descenso lento al cabo de 2-3 años, y permanecen positivos toda la vida. Atraviesan la placenta. La infección aguda o relativamente reciente suele acompañarse con títulos elevados. Si existe la evidencia de una seroconversión o de un aumento significativo del título de IgG entre dos muestras separadas 3-4 semanas, es diagnóstica de infección reciente. La seronegatividad en una mujer embarazada indica la susceptibilidad a la infección. Por lo tanto, deberá seguir un control serológico (cada 2-3 meses según los protocolos de cada centro) a lo largo de su gestación para la detección de una posible seroconversión. En caso de estar ante una mujer embarazada seropositiva, deberá ser cuantificada. La presencia de estos anticuerpos indica infección por T. gondii y, salvo que se conociese la seropositividad previa (antes de la gestación), se deberá intentar descartar si se trata de una primoinfección (por detección de IgM específica)3.

 

DIAGNÓSTICO SEROLÓGICO EN MUJERES EMBARAZADAS:

El diagnóstico serológico en las mujeres gestantes tiene como objetivos principales localizar a todas aquellas mujeres seronegativas y aquellas, por el contrario, que sean seropositivas para poder actuar en consecuencia dependiendo de la situación dada.

Este control serológico se realiza mediante la determinación, en primer lugar, de la IgG específica como se detalla en la figura a continuación. En caso de obtener una IgG negativa, se trataría de una paciente seronegativa.

En este caso, sería recomendable realizar controles mensuales de IgM hasta la última semana de embarazo para poder detectar a tiempo una primoinfección.

En el supuesto de obtener IgG positiva, hay que determinar IgM.

Una vez determinadas ambas Inmunoglobulinas (IgG e IgM), se pueden encontrar cuatro situaciones diferentes desarrolladas e ilustradas a continuación:

1. IgG e IgM negativas: no existe evidencia de infección por T. gondii, por lo que en este caso se recomendará un serodiagnóstico mensual hasta el parto y se establecerán medidas profilácticas para evitar contraer la enfermedad.

2. IgG negativa e IgM positiva: existe un porcentaje alto de sospecha de que se haya producido una infección recientemente. En este caso se repite la prueba a las dos semanas para asegurar que se trata de una infección aguda, ya que en algunos casos no ha transcurrido el tiempo suficiente para que los títulos de IgG den positivo.

3. IgG positiva e IgM negativa: esta situación indica que la infección fue contraída hace más de un año y que la mujer embarazada presenta anticuerpos específicos frente a la toxoplasmosis (inmunidad adquirida).

4. IgG e IgM positivas: cuando IgG e IgM son positivas se procede a medir la avidez de las IgG. Si la avidez de las IgG es alta quiere decir que la enfermedad se adquirió hace más de 4 meses, por lo que se encuentra en fase crónica y los anticuerpos presentan gran afinidad por los antígenos de toxoplasma. Por el contrario, si la avidez es débil se entiende que la infección está en fase aguda 4.

 

DIAGNÓSTICO SEROLÓGICO DE TOXOPLASMOSIS CONGÉNITA:

La toxoplasmosis congénita es el resultado de la afectación del feto, como consecuencia de la infección materna. La posibilidad y el grado de afectación fetal dependen del período de la gestación en que se produce la infección primaria materna. La posibilidad de contagio del feto se incrementa con la edad de la gestación, siendo mayor durante el tercer trimestre de la misma.

Por el contrario, el grado de afectación fetal es mayor cuando la infección se produce en las primeras semanas del embarazo y va disminuyendo a medida que transcurre la gestación.

A continuación, se explica el diagnóstico serológico de la Toxoplasmosis congénita pero sería recomendable combinar los resultados obtenidos con la detección del parásito y sintomatología del bebé.

Los anticuerpos maternos del tipo IgG son transferidos por la madre al feto, ya que atraviesan la placenta.

· En los recién nacidos no infectados, estos anticuerpos van disminuyendo progresivamente hasta desaparecer entre los 6 y los 12 meses de vida.

· En el recién nacido con toxoplasmosis congénita, el título de anticuerpos IgG frente a T. gondii pueden aumentar progresivamente y, en cualquier caso, estos anticuerpos persisten detectables más allá de los 12 meses de vida.

El recién nacido con toxoplasmosis congénita suele producir IgM e IgA específicas frente a T. gondii que pueden detectarse durante los primeros 6 meses de vida, aunque su título y evolución dependen del período del embarazo en el que se produjo la infección, siendo posible la ausencia de este tipo de anticuerpos 5.

 

PREVENCIÓN:

A continuación se describen una serie de medidas que se deben tomar para evitar el contagio por parte de una mujer embarazada, persona inmunodeprimida o cualquier otra persona:

∙ Se debe comer siempre carne cocinada a altas temperaturas durante 10 minutos, o congelar las carnes a -20ºC durante mínimo dos días si se van a consumir poco hechas.

. Se deben lavar adecuadamente las verduras siempre antes de su consumo.

∙ Se debe beber sólo agua potable o de procedencia conocida. Si se desconoce su procedencia, el agua se consumirá preferiblemente tras ser filtrada o hervida.

∙ Se deben utilizar guantes durante las labores de jardinería y al manipular carnes crudas, o lavarse adecuadamente las manos tras ello.

∙ Las bandejas de arena de los gatos deben limpiarse diariamente con una paleta, si bien es cierto que las heces de gato recién eliminadas no suponen un riesgo real de contagio, ya que contienen ooquistes aún no esporulados que no son infecciosos. Para desinfectar la bandeja el mejor método es el agua hirviendo o el vapor a presión, ya que los ooquistes esporulados son resistentes a la mayoría de desinfectantes6.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Toxoplasmosis, infección por Toxoplasma. (mayo de 2005). Disponible en: http://www.cfsph.iastate.edu/Factsheets/es/toxoplasmosis-es.pdf
  2. Fernando de Ory Manchón, A. D., I.C., Estudios serológicos en la prevención de la infección congénita y perinatal (2004). Disponible en: https://www.seimc.org/contenidos/documentoscientificos/procedimientosmicrobiologia/seimc-procedimientomicrobiologia4a.pdf
  3. E. Guía de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica para el diagnóstico y tratamiento de la toxoplasmosis congénita (2013). Disponible en: https://www.analesdepediatria.org/es-guia-sociedad-espanolainfectologia-pediatrica-articulo-S1695403312005413
  4. Luna, C. L. Situación actual de la toxoplasmosis en España. (6 de Julio de 2017). Disponible en: https://idus.us.es/bitstream/handle/11441/64659/L%D3PEZ%20LUNA,%20CRISTINA.pdf;jsessionid=74BFA17B8D4B905B4545D0AC7FA4BFEF?sequence=1&isAllowed=y
  5. M. Sierra, M. Sierra, J. Bosch, T. Juncosa, L. Matas, C. Muñoz. Diagnóstico serológico de las infecciones por Toxoplasma gondii. Disponible en: https://www.seimc.org/contenidos/ccs/revisionestematicas/serologia/toxo.pdf
  6. Avepa, G. d. (s.f.). Toxoplasmosis, gatos y embarazo. Obtenido de https://www.avepa.org/pdf/Posicionamiento_Toxoplasmosis_GEMFE.pdf