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Toxiinfecciones alimentarias por vibrio parahaemolyticus.

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2 octubre 2021

AUTORES

  1. Victor Miramón Monforte. Técnico superior en Laboratorio de diagnóstico clínico. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  2. Marta Martínez Martínez. Técnico Superior en Laboratorio de diagnóstico clínico. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  3. Nuria Martín Pérez. Técnico superior en Laboratorio de diagnóstico clínico. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  4. Susana Domínguez Berdejo. Técnico superior en Laboratorio de diagnóstico clínico. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  5. Eva María Soro Arroyo. Técnico superior en Laboratorio de diagnóstico clínico. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  6. Esmeralda Álvarez Navarro. Técnico superior en Laboratorio de diagnóstico clínico. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).

 

RESUMEN

El género Vibrio está constituido por bacilos Gram negativos oxidasa positiva que se encuentran ampliamente distribuidos en medios marinos tanto de agua dulce como agua salada. Contiene más de 34 especies, 12 patógenas para el hombre o han sido aisladas en muestras. Aunque la mayoría se asocian a infecciones gastrointestinales, también pueden producir patología extraintestinal, sobre todo bacteriemia, otitis, conjuntivitis e infecciones de piel y tejidos blandos.

Los cuadros clínicos gastrointestinales producidos por especies del género Vibrio pueden clasificarse en cuadros tipo cólera o no colérico, siendo las toxiinfecciones por V. Parahaemolyticus de este último.Las manifestaciones clínicas comienzan entre las primeras 12 ó 24 horas después de haber consumido pescados o mariscos contaminados con este microrganismo y se inician con diarrea acompañada de dolor abdominal, náuseas, vómitos, sangre en heces, dolor de cabeza, fiebre y escalofríos. La enfermedad dura de 1 a 7 días y suele ser autolimitada.

La patogenicidad de esta especie se debe a dos hemolisinas (la hemolisina termoestable directa (TDH) y la hemolisina relacionada con TDH (TRH)) responsables del efecto Kanagawa típico de esta toxiinfección. El diagnóstico se realiza a través de un cultivo de las heces aunque debido a las exigentes condiciones de crecimiento de estos microorganismos el diagnóstico suele realizarse a través de la historia clínica (consumo de marisco o pescado crudo). El tratamiento se basa en paliar los síntomas derivados de la deshidratación por la diarrea.

 

PALABRAS CLAVE

Toxiinfección, Vibrio, diarrea.

 

ABSTRACT

The Vibrio genus is made up of Gram negative oxidase positive bacilli that are widely distributed in marine environments, both freshwater and saltwater. It contains more than 34 species, 12 of them pathogenic for man or have been isolated in samples. Although most are associated with gastrointestinal infections, they can also cause extraintestinal pathology, especially bacteremia, otitis, conjunctivitis, and skin and soft tissue infections.

Gastrointestinal clinical disease produced by species of the genus Vibrio can be classified into cholera or non-cholera-type pictures, with V. Parahaemolyticus toxin infections of the latter. Clinical manifestations begin within the first 12 or 24 hours after consuming contaminated fish or shellfish with this organism and begin with diarrhea accompanied by abdominal pain, nausea, vomiting, blood in the stool, headache, fever and chills. The illness lasts from 1 to 7 days and is usually self-limited.

The pathogenicity of this species is due to two hemolysins (direct thermostable hemolysin (TDH) and TDH-related hemolysin (TRH)) responsible for the Kanagawa effect typical of this toxi infection. The diagnosis is made through a stool culture, although due to the demanding growth conditions of these microorganisms, the diagnosis is usually made through the medical history (consumption of marismo or raw fish). Treatment is based on alleviating the symptoms derived from dehydration due to diarrhea.

 

KEYWORDS

Toxiinfection, vibrio, diarrhea.

 

INTRODUCCIÓN

El género Vibrio está constituido por bacilos Gram negativos ligeramente curvados, anaerobios facultativos, móviles, catalasa y oxidasa positivos y fermentadores de glucosa. Forman parte del medio ambiente hídrico, marino y fluvial, regulando su proliferación la temperatura y el grado de salinidad. El género Vibrio contiene más de 34 especies, 12 son patógenas para el hombre o han sido aisladas en muestras clínicas1. Se aíslan con frecuencia de aguas costeras templadas y tropicales, especialmente en meses cálidos, cuando la temperatura del agua es superior a 17°C. El reservorio de estos microorganismos lo constituyen las aguas donde habitan y los alimentos de origen marino o contaminados con agua de mar1,2. Aunque la mayoría se asocian a infecciones gastrointestinales, también pueden producir patología extraintestinal, sobre todo bacteriemia, otitis, conjuntivitis e infecciones de piel y tejidos blandos 2.

La gastroenteritis causada por vibrios puede ser de tipo colérico o no colérico2:

  • La forma epidémica de cólera, causada por Vibrio cholerae serogrupos O:1 y O:139, cursa con vómitos y diarrea líquida secretora muy abundante, con pérdida rápida de agua y electrolitos que causa una profunda deshidratación.
  • La forma no colérica, producida por otros serogrupos de V. cholerae, V. Parahaemolyticus, V. hollisae y V. fluvialis, principalmente, cursa con diarrea acuosa autolimitada, náuseas, vómitos y dolor abdominal, sin la gravedad ni el carácter epidémico del cólera. Se han asociado a la producción de casos aislados y pequeños brotes de diarrea.

De distribución prácticamente mundial, su prevalencia es baja, al menos en países desarrollados. El mecanismo de transmisión más importante son los mariscos contaminados que se consumen crudos. En los brotes estudiados no se han demostrado infecciones secundarias o transmisión interhumana 2.

Dentro del género se encuentra V. Parahaemolyticus, una especie marina halófila muy ligada a la producción de toxiinfecciones alimentarias. Se caracteriza dentro del género por tener actividad ureasa variable 3,2. Aunque su distribución parece mundial, el mayor número de casos se produce en zonas costeras y países que por sus hábitos culinarios o dietéticos incluyen pescado crudo o crustáceos como parte importante de su alimentación2. En España es reciente la descripción de toxiinfecciones alimentarias de esta etiología. El consumo de mariscos crudos o poco cocidos contaminados con este microorganismo puede conducir al desarrollo de una gastroenteritis aguda. Se caracteriza por la tolerancia al pH alcalino y un crecimiento rápido en la superficie de los medios líquidos, lo que propicien el uso para su aislamiento de caldos de enriquecimiento, como el agua de peptona alcalina (pH 8,5)2,3.

Las manifestaciones clínicas comienzan entre las primeras 12 ó 24 horas después de haber consumido los alimentos contaminados. Se inicia con una diarrea acompañada de dolor abdominal tipo cólico, náuseas, vómitos, sangre en heces, dolor de cabeza, fiebre y escalofríos. La enfermedad dura de 1 a 7 días, y por lo general suele ser autolimitada. También se ha aislado a partir de infección de heridas y septicemias 2,4.

Su patogenicidad está relacionada con dos hemolisinas: la hemolisina termoestable directa (TDH) y la hemolisina relacionada con TDH (TRH), que son importantes factores de virulencia. La TDH es el factor de virulencia más importante en el mecanismo de producción de la diarrea, ya que se trata de una proteína con actividad hemolítica que produce un efecto conocido como fenómeno de Kanagawa. Esta toxina posee varias propiedades entre las que destacan: citotoxicidad, aumento de la permeabilidad vascular y acumulación de líquido en el asa del íleon. El mecanismo patogénico es la alteración del flujo iónico de las células intestinales, el que desencadena una diarrea secretora. Al igual que TDH, TRH produce acumulación de líquido en el asa ileal y presenta actividad citotóxica en una variedad de tejidos. Además de los anteriores, V. Parahaemolyticus requiere de otros factores para causar enfermedad, como una variedad de pili, hemaglutininas, factores de colonización y capacidad de invasión celular 3,5.

El diagnóstico de estas toxiinfecciones suele ser por historia clínica de consumo de marisco crudo, sobre todo bivalvos, aunque el cultivo de las heces apoya el diagnóstico final. Aunque estas infecciones suelen resolverse de forma autolimitada, si la diarrea es demasiado abundante o el estado basal del paciente así lo requiere, es necesario el tratamiento sintomático para la deshidratación 2,4.

 

OBJETIVO

En este artículo se pretende describir las características de las toxiinfecciones por especies del género Vibrio spp., su tratamiento y su diagnóstico.

 

METODOLOGÍA

Para la realización de este artículo se ha realizado una revisión bibliográfica de varios estudios, artículos, protocolos y guías de actuación; así como de bases de datos como Scielo, google académico y páginas web de organismos internacionales.

 

RESULTADOS

La hemolisina o toxina termoestable directa, producida por aproximadamente 95% de las cepas y responsable de la producción de diarrea. El mecanismo descrito es la alteración del flujo iónico de las células intestinales, el cual desencadena una diarrea secretora. Otros factores importantes son la toxina hemolisina relacionada, hemaglutininas, factores de colonización y la capacidad de invasión celular.

 

CONCLUSIONES

  • Las toxiinfecciones por especies del género Vibrio pueden tener características clínicas diferentes en función de la especie de Vibrio.
  • Las toxiinfecciones por V. Parahaemolitycus están ligadas estrechamente al consumo de pescados y, sobre todo, de marisco crudo.
  • El diagnóstico microbiológico de estas toxiinfecciones es complejo por lo que suele hacerse por historia clínica.
  • Al ser cuadros autolimitados en su mayoría el tratamiento es sintomático a menos que sean cuadros graves y se emplean antibióticos.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Von Graevenitz A. Clinical microbiology of Vibrio Species. Clin Microbiol Newsl 1983; 5:41-42.
  2. Diagnóstico microbiológico de las infecciones gastrointestinales. Procedimientos en Microbiología Clínica. ISBN: 978-84-612-7852-7.
  3. McLaughlin JC. Vibrio. En: Murray PR, Baron EJ, Pfaller MA, Tenover FC, Yolken RH eds. Manual of Clinical Microbiology. 6ª ed. Washington DC, ASM, 1995; pp 465-476.
  4. Diarrea por Vibrio parahaemolyticus. Primer caso reportado en Costa Rica. Rev. Méd. Hosp. Nac. Niños (Costa Rica) vol.37 n.1-2 San José Jan. 2002.
  5. Okuda J, Ishibashi M, Abbott SL, Janda JM, Nishibuchi M. Analysis of the Thermostable direct hemolysin (tdh) gene and the tdh-related hemolysis (trh) genes in urease-positive strains of Vibrio parahaemolyticus isolated on the west coast of the United States. J Clin Microbiol 1997; 35:1965-1971.