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Técnicas de imagen aplicadas tras un accidente in itinere múltiple.

28 diciembre 2021

AUTORES

  1. Mónica Jiménez Sánchez. Enfermera de Empresa Fremap Figueruelas.
  2. Nuria Pérez Sanz. Enfermera Hospital Provincial de Nuestra Señora de Gracia.
  3. Blanca Gómez Vicente. Enfermera Asistencial Fremap Figueruelas.
  4. Alexandra Elena Claeanu. Enfermera Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
  5. Isabel Mariño Fernández. Enfermera Asistencial Fremap San Sebastián de los Reyes.

 

RESUMEN

Los accidentes de tráfico son la primera causa de mortalidad, principalmente en los jóvenes entre edades comprendidas entre los 18 y 25 años. Además de las cifras tan elevadas de fallecidos, estos accidentes conllevan un número considerable de lesionados.

En relación con las lesiones que se producen, entre el 60-70% presentan lesiones en cabeza y cuello, entre el 10-30% lesiones a nivel torácico, entre un 10-20% presentan lesiones abdominales, entre un 5-25% muestran lesiones raquimedulares y hay que destacar que entre 50-60% tienen afectación en extremidades incluida la pelvis.

Dentro de los accidentes de tráfico cabe destacar los accidentes de tráfico “in itinere” que son aquellos siniestros ocurridos en el trayecto habitual de ida o vuelta del lugar de trabajo al domicilio habitual tanto en nuestro vehículo particular como en cualquier otro transporte, siempre y cuando sea el recorrido habitual. Estos accidentes tienen consideración de accidente laboral

 

PALABRAS CLAVE

Accidentes de tráfico, accidentes in itinere, accidentes laborales, técnicas de imagen, siniestralidad.

 

ABSTRACT

Traffic accidents are the leading cause of mortality, mainly in young people between the ages of 18 and 25, but in addition to the high number of deaths, these accidents lead to a considerable number of injuries in relation to the injuries that occur around 60 to 70%.

They present head and neck injuries, 10-30% injuries at the thoracic level one day 10-20% present abdominal injuries, 5-25% show spinal injuries and 50-60% have limb involvement including the pelvis.

Among the traffic accidents, it is worth highlighting the “in itinere” traffic accidents, which are those accidents that occur on the way to or from the workplace to our usual home, both in our private vehicle and in any other transport as long as it is the usual route. These accidents are considered work-related accidents.

 

KEY WORDS

Traffic accidents, in itinere traffic accidents, work related accidents, imagine techniques, higher accident rate.

 

INTRODUCCIÓN

Los accidentes de tráfico tienen lugar cuando uno o más vehículos se ven involucrados en un siniestro, resultando de los mismos tanto daños materiales como humanos. Las últimas estadísticas de la DGT en 2019 sitúan en 104.080 los accidentes con víctimas dónde fallecieron 1755. En términos económicos, un fallecido supone un coste de 1,4 millones de €, incluyendo los costes directos e indirectos (gastos médicos, administrativos, etc.), y se ha calculado los costes asociados a un herido hospitalizado en 219.000 € y aun herido no hospitalizado en 6,100 € 1.

El artículo 156 de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS), define el concepto de accidente de trabajo como “toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena. Tendrán la consideración de accidentes de trabajo in itinere, los que sufra el trabajador al ir o al volver del lugar del trabajo” 2, 3.

Para evitar secuelas es primordial realizar un diagnóstico correcto, lo que conlleva la realización de distintos estudios radiodiagnósticos, como radiografías, resonancias, TAC, etc., para determinar y concretar las lesiones ocasionadas y realizar un tratamiento adecuado lo más precoz posible.

En ninguno de los casos es responsabilidad de la Seguridad Social hacerse cargo de todos los gastos derivados de un accidente de tráfico, ya que en el caso de que no sea un accidente in itinere (AI), serían las compañías aseguradoras las responsables de cubrir esas necesidades. Las Mutuas de Accidentes son las responsables del estudio de las lesiones acaecidas tras un AI y de las prestaciones de carácter económico que pueden derivar de las secuelas de dicho accidente como son las pensiones por incapacidad temporal, las pensiones por discapacidad y aquellas que recibirán los familiares en caso del fallecimiento del sujeto como son la pensión por viudedad o pensión por orfandad 3.

 

ACCIDENTES DE TRÁFICO:

Los accidentes de tráficos son también llamados de tránsito (AT). Cada día alrededor de 3500 personas fallecen en las carreteras en todo el mundo, siendo los niños, los peatones, los ciclistas y los ancianos los usuarios más vulnerables de la vía pública4. Cabe recordar que, en 2004 la Organización Mundial de la Salud dedicó el día 7 de abril a la prevención de los accidentes de tráfico y al desarrollo de la seguridad vial como una actividad de salud pública. El eslogan elegido no podría ser más claro: “la seguridad vial no es accidental” 5, éste organismo promueve las buenas prácticas como el uso del casco o cinturón de seguridad así como aconsejar no beber alcohol y evitar excesos de velocidad.

Para conocer sus consecuencias, primero se debe analizar cuál es la biomecánica de los diferentes accidentes de tráfico. Es la ciencia que describe los mecanismos lesivos revelando las lesiones producidas en las estructuras biológicas del organismo humano cuando son sometidas a una fuerza, para conocer las lesiones y las pruebas diagnósticas a realizar es imprescindible conocer cuáles son los mecanismos. Los accidentes de tráfico se dividen en accidentes de automóvil, motocicletas y ciclomotores, bicicletas, camiones y autobuses 6,7.

Las lesiones observadas en los AT son debidas principalmente a dos aspectos, a) uno directo que es como consecuencia del impacto directo con el vehículo, obstáculo o suelo dónde destacan los TCE, traumatismos torácicos o abdominales, en extremidades tanto superiores como inferiores y de CV, y b) tenemos las lesiones indirectas relacionadas con la aceleración y desaceleración que sufre el propio cuerpo dañándose en su interior órganos como cerebro, hígado, riñón, bazo o el mismo corazón.

Como consecuencia de los accidentes de tráfico casi millón y medio de personas pierden la vida a nivel mundial y hay que tener en cuenta que entre 20 millones y 50 millones de personas sufren traumatismos no mortales (Tabla 1). Dentro del índice de mortalidad en personas menores de 40 años, la primera causa es sin duda el TCE.

La mortalidad de los pacientes que han sufrido un accidente de tráfico se produce generalmente por tres causas:

  • Lesión muy grave que por sí solo implica el fallecimiento del paciente como sección medular, fractura craneal con lesión encefálica o rotura de un gran vaso. Las fracturas de cráneo que aparecen pueden aumentar la posibilidad de hematomas tanto epidurales o subdurales, ya que implican un alto agente energético. El tórax es la segunda zona corporal de lesión de los AT en aquellos que no portan el cinturón de seguridad y la tercera en los que lo portan 1, 6.
  • Por la suma de varias lesiones que por sí solas no causarían el fallecimiento pero que es posible al combinarse entre ellas.
  • Fenómeno de cascada, que se produce cuando un paciente traumatizado grave sufre alteraciones fisiopatológicas que conlleva el agravamiento paulatino hasta la muerte.

 

ACCIDENTES IN ITINERE:

Como hemos citado anteriormente, los Accidente in itinere se consideran accidentes de trabajo ya que cumplen el requisito de su definición “toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena” 2. Por lo tanto, nos encontramos con siniestros que sufre el trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo, siempre que la finalidad principal y directa del desplazamiento esté determinada por el trabajo (elemento teleológico), que se produzca en el trayecto habitual y normal (elemento geográfico), que el recorrido no se vea alterado por desviaciones o alteraciones temporales, que obedezcan a motivos de interés particular de tal índole que rompan el nexo causal con el trabajo (elemento cronológico), y que el desplazamiento se realice con un medio normal de transporte (elemento de idoneidad) 2,3.

En este tipo de accidentes es normalmente la Mutua de Accidentes de la empresa, la que se encarga de realizar el diagnóstico y el seguimiento de las lesiones acaecidas por el trabajador, así como la recuperación adecuada con el fin de retornar al trabajo cuanto antes evitando en la medida de lo posible las secuelas. De los 605.602 accidentes laborales registrados en nuestro país en el año 2019, 85.276 casos corresponden a accidentes in itinere 9, por lo tanto, más del 13% de los accidentes ocurren en el trayecto entre el domicilio y el lugar de trabajo y viceversa (Gráfico 1).

Los accidentes in itinere han sufrido un repunte en los últimos años. Muchos autores determinan que es a causa de la precariedad laboral (pluriempleos, contratos por días u horas, distancias mayores al lugar de trabajo…).

 

TÉCNICAS DE IMAGEN FRECUENTES EN LOS ACCIDENTES DE TRÁFICO.

La obtención de una Imagen con la calidad suficiente para poder diagnosticar ante la presencia de un AT debe ser uno de los objetivos primordiales, ya que de la rapidez de diagnóstico dependen las medidas terapéuticas. Tanto el personal de enfermería como los técnicos de imagen deben ser capaces de interpretar y validar los resultados obtenidos bajo la dirección de un facultativo especialista correspondiente 10.

Con los pacientes politraumatizados es posible que no haya completa colaboración, por poca movilidad y sea necesario que el personal que lo atiende en estos primeros instantes retire todos los objetos metálicos u aquellos incompatibles con la exploración a realizar, y/o que haya que colocar la parte de estudio en la postura más adecuada cuando no suponga un riesgo.

 

RADIOGRAFÍAS SIMPLES:

Es considerada por muchos autores como la primera herramienta en la mayoría de los procesos de diagnóstico de patología osteoarticular, así como en el seguimiento de patologías como fracturas y/o luxaciones (Tabla 1)11.

Hay que tener en cuenta la zona a explorar ya que cada una de ellas tiene unas características determinadas. Cuando sea posible, se debe colocar al paciente que va a realizarse una radiografía del miembro superior en sedestación apoyando la zona a estudio encima del extremo de la mesa.

El estudio craneal es necesario acompañarlo con un estudio de radiología cervical12. Los exámenes radiológicos de columna vertebral están orientados a traumas y procesos degenerativos (Imagen 1). En general es factible considerar dos proyecciones: AP y L. Ante un suceso traumatológico, es importante la proyección lateral para visualizar cualquier desplazamiento hacia el canal medular que produciría un compromiso motor, se debe complementar con la realización de RM.

En cuanto a las radiografías de zona torácica (Imagen 2) suele tener una mayor dificultad debido a la complejidad anatómica de la región, así como las posibles afecciones que se pueden presentar.

Respecto a las proyecciones de pelvis y cadera (Imagen 3), las más frecuentes son la proyección AP de pelvis/cadera y las axiales de cadera12. Tras un accidente de tráfico es frecuente encontrar fracturas, que se caracterizan por tener una alta incidencia de complicaciones y una mortalidad que oscila entre el 5% y el 20% debida, sobre todo, a hemorragia masiva con politraumatismo y, tardíamente, a infección y fracaso multiorgánico. Cuando nos encontramos ante fracturas abiertas de la pelvis, la gravedad es mayor debido a la gran hemorragia presentada y el riesgo de sepsis, llegando a una mortalidad de hasta 30%14. A menudo el estudio de la pelvis debe completarse con la realización de TC por la complejidad anatómica de las estructuras óseas que componen la pelvis o mediante RM para descartar fracturas de cabeza de fémur que no son visibles mediante la realización de radiografías 14.

Respecto al estudio radiográfico de la extremidad inferior hay que considerar que la valoración es compleja debido a la anatomía tridimensional con la correspondiente superposición de estructuras.

 

  • Telemetría:

Telemetría de columna vertebral: también se denomina escoliograma. Se debe realizar radiografía en los dos planos del espacio; una primera proyección frontal (PA para reducir radiación en mamas) donde se visualiza la escoliosis de la CV y una segunda proyección lateral que detectara si las curvaturas de la columna (cifosis y lordosis) están dentro de los parámetros normales y valorar desviaciones como curvaturas anómalas, localización, magnitud, grado de rotación, rigidez de la curva y balance en el plano coronal y sagital, así como posibles lesiones, o deformaciones de la columna15.

Telemetría de extremidades inferiores: Proyección PA: valoración de las medidas de fémures, tibias y ambas extremidades inferiores en global. Existe un factor de ampliación de hasta el 15% respecto al tamaño real, por lo que deben emplearse reglas radiopacas de referencia.

 

  • Test de Bending:

También se llama test de flexibilidad o flexión lateral (Imagen 4). Tiene como objeto valorar el grado de la desviación frontal del raquis. Con el paciente en bipedestación se le solicita que realice una flexión lateral hacia el lado de la convexidad de la curva pero también se puede hacer en decúbito supino, fijando la pelvis a la mesa de radiología, mientras el paciente flexiona al máximo y voluntariamente la columna (nunca hay que forzar) hacia la derecha y la izquierda17, 18

 

  • Radiografías dinámicas:

Las radiografías dinámicas cervicales (Imagen 5a) son radiografías con proyección lateral de CC en tres posiciones, flexión, neutra y en extensión. Deben realizarse sin collarín cervical que impide esos movimientos, pero nunca deben realizarse sin haber verificado previamente que no existen lesiones inestables que puedan ocasionar secuelas irreversibles 11. También es muy útil la realización de radiografías dinámicas lumbocoxígeas (Imagen 5b), se toman dos radiografías, se compararon y se puede visualizar si el coxis se mueve adecuadamente.

 

ECOGRAFÍA:

La ecografía es un procedimiento de Imagen que emplea los ecos de una emisión de ultrasonidos (US), éstos se dirigen sobre un cuerpo como fuente de datos, y así se obtiene una imagen detallada de los órganos o estructuras a estudiar con fines diagnóstico, se ha demostrado más eficaz como método alternativo y complementario a pruebas como RM y/o TC para la detección de patologías como el derrame articular, la detección de sinovitis, entesitis, calcificaciones y lesiones de los fibrocartílagos permitiendo diferenciar entre lesiones agudas y secuelas 19,20 (Tabla 2). Hay que recalcar que es una técnica muy dependiente de la experiencia del operador y por lo tanto, muchos especialistas la rehúsan 21.

También es útil en artrocentesis, guía para biopsia percutánea para confirmar un diagnóstico, estudio y localización de cuerpos extraños no profundos, estudio de edemas óseos…

 

RESONANCIA MAGNÉTICA (RM):

Es una técnica basada en la utilización de campos magnéticos y ondas de radiofrecuencia para obtener imágenes del cuerpo humano, si se pretende una calidad diagnóstica óptima es necesario 11 que la región anatómica de interés esté lo más cerca posible del centro geométrico del imán y una inmovilización adecuada del paciente (Tabla 3).

Es una prueba diagnóstica muy sensible y fundamental ante la sospecha de lesiones intracraneales postraumáticas, pero debido al tiempo excesivo de realización de la RMN es preferible la realización de TC.

 

TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA (TC/TAC):

La tomografía computarizada (TC) es un método que amplía las capacidades clínicas de las imágenes de rayos X (Tabla 4). Una de sus grandes características es la alta sensibilidad que hace posible la visualización de tejidos blandos con los que es posible reconstruir imágenes volumétricas tomográficas y tridimensionales (3D) 22. Combina una serie de radiografías, tomadas alrededor del cuerpo desde distintos ángulos y se procesan con un programa informático específico para obtener imágenes de cortes transversales de los huesos, vasos sanguíneos y tejidos blandos existentes en el cuerpo.

La TC de cuerpo completo “TCCC”, permite revisar de forma rápida un balance inicial de las lesiones identificando cuales son las lesiones vitales ante las que nos encontramos, permiten explorar en pocos minutos a un paciente que ha sufrido un traumatismo de cabeza a los pies, incluyendo simultáneamente un estudio adecuado tanto de cabeza, zona abdominal y torácica, columna vertebral y extremidades sin olvidar la zona visceral con la definición de imagen tridimensional reales.

La aplicación del protocolo TCCC tiene cuatro puntos fundamentales que han de valorarse, a) la elección adecuada de los pacientes, b) disponer de un radiólogo que ordene el protocolo y modificaciones oportunidad c) la presencia de personal adecuado las 24 horas/7 días a la semana, disponible para la realización de la misma y la d) el acceso a la sala de TC que no suele estar demasiado cerca de la sala de primera intervención.

 

GAMMAGRAFÍA:

Dicha prueba diagnóstica se basa en la administración de una inyección de un radiotrazador o un radiomarcador por vía endovenosa que se distribuye por el cuerpo, y dependiendo del metabolismo o actividad de una zona en concreto el radiofármaco se fija donde hay una alteración, empleándose para explorar zonas del cuerpo como corazón, riñones, glándulas tiroides, pulmones, cerebro y en especial en el ámbito traumatológico donde proporciona un diagnóstico precoz de las fracturas y lesiones osteoarticulares, incluso en áreas sin manifestaciones clínicas. Es muy segura, efectiva y más económica pero hay que tener en cuenta que está contraindicada en embarazadas, madres lactantes y que se tiene que considerar los posibles efectos secundarios al radiofármaco como reacciones adversas, anafilaxia, inflamación o erupción cutánea.

 

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL: Conocer cuáles son los mecanismos lesivos de los accidentes de tráfico con el fin de determinar las pruebas diagnósticas más requeridas y necesarias y sus resultados.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

– Conocer la biomecánica en los accidentes de tráfico para poder determinar las lesiones de sospecha y la necesidad de los correspondientes estudios.

– Descripción de los casos objeto (pacientes accidentados).

  • Conocer las técnicas empleadas necesarias para realizar un estudio de calidad.
  • Descripción de las lesiones encontradas tras la realización de dichas pruebas diagnósticas y su evolución en el tiempo.
  • Realizar breve estudio estadístico tanto de las pruebas necesarias para el diagnóstico diferencial, como de los hallazgos obtenidos independientemente de la clínica.

 

METODOLOGÍA

Se trata de un estudio descriptivo de las técnicas de imagen realizadas en un grupo de trabajadores que sufrieron un accidente de tráfico in itinere y cómo los pacientes fueron atendidos en los servicios de urgencias de diversos hospitales tanto públicos como privados de la ciudad de Zaragoza.

Se analizan caso por caso, cuáles fueron las pruebas diagnósticas realizadas y más utilizadas para llegar a un diagnóstico de certeza, así como las patologías sufridas. Posteriormente se les ha ido realizando nuevas pruebas para la evolución de sus lesiones y sus correspondientes secuelas, pero este estudio se centra en el estudio realizado durante los primeros días tras el accidente.

 

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

En noviembre de 2011, se produjo un accidente in itinere de un autobús de empresa que, saliendo del turno de noche (muchos sujetos estaban dormidos), a las 6.40h aproximadamente, sufre una colisión lateral con un muro de hormigón y como consecuencia del choque, sufre una caída a diferente nivel de unos 5 metros. Este accidente causó un gran impacto en la población de la ciudad de Zaragoza, puesto que a pesar de no haber ningún fallecido, la gravedad de las lesiones de los sujetos fue considerable.

Se analizaron los 43 ocupantes del autobús. Todos ellos fueron atendidos en urgencias de los distintos hospitales de la ciudad de Zaragoza. Posteriormente aquellos que no revestían gravedad se derivaron a Fremap, su Mutua de Accidentes de Trabajo. El estudio se centró en 36 pacientes ya que hubo 7 que no tuvieron ningún tipo de lesión.

Se observa una mayor proporción de hombres (94%) entre edades comprendidas entre los (43 y 57 años). Se comprobó que, en la población de mayor edad, las lesiones graves cursaron con una evolución más tórpida, lo que implicó un aumento en la estancia hospitalaria y en la complejidad de la recuperación. Las graves secuelas en algunos sujetos derivaron en un plazo posterior de estudio de 5 años.

 

RESULTADOS

De los 43 pacientes que ocupaban el autobús, solamente había dos mujeres. La edad oscilaba entre los 43 y 57 años. Varios pacientes permanecieron ingresados en una institución hospitalaria (incluso uno de ellos permanece a día de hoy en una institución por su condición de no válido). 36 fueron los heridos y se les realizó un estudio exhaustivo para un diagnóstico exacto por la fuerza del impacto (Gráfico 2).

De los 43 trabajadores accidentados por el AI, 7 pacientes resultaron ilesos, las fracturas (24 pacientes polifracturados) (Gráfico 3) fueron las lesiones más frecuentes seguidas por las contusiones (12 casos de policontusiones). Las variables de diagnóstico y procedimientos se basan en la Clasificación Internacional de Enfermedades en vigor en la fecha del accidente (CIE 9). Para el estudio se ha considerado el diagnóstico principal de cada uno de los pacientes, ya que muchos sufrieron múltiples lesiones de diversa envergadura.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

Los accidentes de tráfico son la primera causa de morbi-mortalidad en los países desarrollados y suponen una causa importante de incapacidad por las secuelas de sus lesiones 4,5. Según la bibliografía consultada, los hombres no solo tienen más accidentes sino que además revisten, en general, mayor gravedad, hecho que concuerda con los resultados aportados por este estudio 1,4. En los AT se demuestra la existencia de una relación entre la tipología del accidente y las lesiones sufridas, por lo que es imprescindible conocer la biomecánica del accidente y realizar un estudio eficaz para conseguir un diagnóstico lo más certero e inmediato posible con el fin de reducir, en la medida de lo posible, las secuelas derivadas del mismo 6,7.

Desde un punto de vista legal, los accidentes in itinere son los ocurridos en el trayecto habitual tanto de ida como de vuelta del lugar de trabajo al domicilio, siendo las Mutuas de Accidentes de la Seguridad Social, las encargadas de la gestión de estos incidentes y responsables en consecuencia del costo derivado del tratamiento de los pacientes, incluidas pruebas diagnósticas, medidas terapéuticas e incluso la incapacidad que pueda derivarse 2, 3,8.

Se trata de un estudio descriptivo de las pruebas diagnósticas realizadas para el estudio de la morbilidad aguda sufrida por un grupo de trabajadores en un AI de un autobús ocupado por 43 personas, de los cuales 36 sufrieron lesiones de mediana-mayor gravedad por las que fueron atendidos en los servicios de urgencias de los hospitales de Zaragoza y aquellos en los que las lesiones no revestían gravedad fueron derivados a su Mutua de accidentes de trabajo (Fremap).

 

El estudio se ha centrado en los 36 pacientes (83,7%) que presentaron algún tipo de lesión. La mayoría fueron varones (94%) de edad comprendida entre los 43 y 57 años, y tal como recoge la bibliografía consultada, las lesiones presentadas corresponden con los dos mecanismos lesionales principales cuyo resultado son víctimas polifracturas (66,6%) y policontusiones (33,3%). En consonancia con lo expuesto por otros autores, podemos sacar como conclusión que en un total de 26 pacientes polifracturados las lesiones a nivel vertebral y en extremidades inferiores supusieron el 70% de las fracturas. Estas lesiones conllevan la realización casi inmediata de un total de 156 exploraciones con imagen lo que supondría unos 4 exámenes por paciente (si bien hay que considerar que varios pacientes requirieron de más de una), 61 fueron radiología simple (40%) lo que concuerda con la bibliografía consultada que la consideran como la primera herramienta en la mayoría de los procesos osteoarticulares, así como en el seguimiento de patologías como fracturas y/o luxaciones 10, 11,12.

Dadas las lesiones presentadas, si bien las exposiciones para columna vertebral (21 casos) y extremidades inferiores (12 casos) han sido las más realizadas, hay que remarcar que en 8 casos se realizaron RX de tórax y en 3 de cráneo-cara para descartar lesiones a nivel de macizo facial. De acuerdo con otros autores11, los exámenes radiológicos de columna vertebral fueron orientados a descartar lesiones cervicales, dorsales o lumbares remarcando que ante un mecanismo traumatológico hay que priorizar la proyección lateral capaz de demostrar cualquier desplazamiento hacia el canal medular. No obstante, estos exámenes radiológicos se complementaron con estudios con RM para descartar el citado compromiso, tal y como ocurrió en 29 casos, también se realizó un Test de Bending, que como se recoge en la bibliografía tiene como objeto valorar el grado de la desviación frontal del raquis15,16

Se realizaron 55 exploraciones con RM, de las cuales, 29 se orientaron a detectar lesiones vertebrales, 15 para extremidades inferiores y 9 para superiores (hombro). La RM también se realizó en 2 casos con posible lesión cerebral.

 

En 13 ocasiones fue necesaria la exploración mediante TAC de columna y en 4 para descartar lesiones a nivel cerebral y facial. A este respecto es importante recalcar que la TCMD es la técnica de imagen de elección ante la presencia de un traumatismo craneofacial tanto por su rapidez de realización como por la calidad de las imágenes23. De igual manera, se llevaron a cabo 2 exploraciones con TAC abdominal, modalidad de elección en la evaluación del traumatismo toracoabdominal por encima de la FAST, debido a la baja sensibilidad de ésta ante lesiones viscerales 20, 21.

Fueron realizadas 5 exploraciones ecográficas en consonancia con el incremento que describen algunos autores en cuanto a su aplicación en el estudio del aparato locomotor 11, 17, 18,19. Las exploraciones ecográficas se dirigieron a la detección de lesiones abdominales (2 casos), óseas (2 casos) y de partes blandas en 1 caso.

La mayoría de la bibliografía consultada coincide en que ante la gravedad de un suceso y para evitar posibles secuelas, las pruebas diagnósticas más utilizadas no son las radiografías, sino las RM y los TAC. Esta consideración queda reflejada en nuestro estudio en el que el número de radiografías realizadas (61 estudios) dista mucho de las exploraciones llevadas a cabo mediante RM y TAC (85 estudios) suponiendo un 54,5%.

 

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