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Sobrepeso y obesidad infantil. Artículo monográfico.

5 diciembre 2021

AUTORES

  1. Elena Tambo Lizalde. Graduada en Enfermería. Residente Enfermería Familiar y Comunitaria.
  2. Paola María Oliver Bretón. Graduada en Enfermería. Residente Enfermería Familiar y Comunitaria.
  3. Noelia Figuerola Rambla. Graduada en Enfermería. Residente Enfermería Geriátrica.
  4. María Calahorra Pérez. Graduada en Enfermería. Residente Enfermería Geriátrica.
  5. Alejandra Domínguez Lacarte. Graduada en Enfermería. Residente Enfermería Familiar y Comunitaria.
  6. Pilar María Laguna Olmos. Graduada en Enfermería. Residente Enfermería Familiar y Comunitaria.

 

RESUMEN

El sobrepeso y obesidad infantil son algunos de los grandes problemas de salud pública del siglo XXI. En 1997 la Organización Mundial de la Salud declaró la obesidad como una epidemia global y propuso un conjunto de medidas para prevenirla. La obesidad ha aumentado de forma alarmante en los niños. Los factores que influyen en el desarrollo de esta enfermedad son genéticos y ambientales y, dentro de estos últimos, se encuentran la alimentación y los altos niveles de sedentarismo. En las últimas dos décadas ha habido una disminución constante en la actividad física y la capacidad física en niños y adolescentes. Una gran proporción de ellos no alcanza las recomendaciones de actividad física, y esto es más marcado en niños obesos, que además pasan más tiempo en actividades sedentarias. El consumo de productos azucarados ha aumentado de forma considerable en los últimos años. Se utilizan diariamente en nuestra dieta y se ofrecen a la población infantil desde edades tempranas. Y es esta última, la que ha aumentado notablemente su porcentaje de sobrepeso u obesidad, lo que conlleva futuros problemas de salud si no es controlada. Se considera importante destacar el clave el abordaje de la obesidad infantil desde Atención Primaria tanto de la prevención como de la reducción una vez instaurada.

 

PALABRAS CLAVE

Obesidad infantil, sobrepeso, educación sanitaria, atención primaria, promoción salud.

 

ABSTRACT

Childhood overweight and obesity are some of the great public health problems of the 21st century. In 1997 the World Health Organization declared obesity a global epidemic and proposed a set of measures to prevent it. Obesity has risen alarmingly in children. The factors that influence the development of this disease are genetic and environmental and, within the latter, are diet and high levels of sedentary lifestyle. In the last two decades there has been a steady decline in physical activity and physical ability in children and adolescents. A large proportion of them do not reach the recommendations for physical activity, and this is more marked in obese children, who also spend more time in sedentary activities. The consumption of sugary products has increased considerably in recent years. They are used daily in our diet and are offered to children from an early age. And it is the latter, which has notably increased its percentage of overweight or obesity, which leads to future health problems if it is not controlled. It is considered important to highlight the key to approaching childhood obesity from Primary Care, both prevention and reduction once established.

 

KEY WORDS

Childhood obesity, overweight, health education, primary care, health promotion.

 

DESARROLLO DEL TEMA

El sobrepeso y obesidad infantil son algunos de los grandes problemas de salud pública del siglo XXI. En 1997 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la obesidad como una epidemia global y propuso un conjunto de medidas para prevenirla. Además, cabe destacar que la obesidad infantil determina un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular1.

El sobrepeso y la obesidad se definen de acuerdo con el indicador que se va a utilizar, la población de referencia con la que se comparará a cada individuo y los puntos de corte que identificarán ambas condiciones2.

En niños y adolescentes, el crecimiento obliga a tener en cuenta la edad y el sexo. Para ello se precisan percentiles y curvas de referencia, dependiendo de los grupos étnicos y nacionales representados en cada caso2,3 de manera que entre los percentiles 85 y 95 se considera «sobrepeso», un percentil 95 o mayor se tipifica como «obesidad», y por encima del percentil 99 se clasifica como «obesidad severa»4.

El IMC es solo una medida aproximada de la obesidad y para estimar la adiposidad en niños no es el mejor indicador, sino que las medidas utilizadas para determinar la adiposidad central (circunferencia de la cintura) y periférica (pliegue subcutáneo tricipital) son mucho mejores5.

 

SITUACIÓN ACTUAL:

La obesidad ha aumentado en forma alarmante en los niños. Los factores que influyen en el desarrollo de esta enfermedad son genéticos y ambientales y, dentro de estos últimos, se encuentran la alimentación y los altos niveles de sedentarismo. Las enfermedades asociadas a la obesidad están apareciendo cada vez a edades más tempranas, siendo las más frecuentes la hipertensión arterial, dislipemia, resistencia insulínica y las complicaciones psicológicas. El tratamiento es complejo y está enfocado en la dieta, la actividad física y en el cambio de hábitos de toda la familia.

En las últimas dos décadas ha habido una disminución constante en la actividad física y la capacidad física en niños y adolescentes6,7. Una gran proporción de ellos no alcanza las recomendaciones de actividad física, y esto es más marcado en niños obesos, que además pasan más tiempo en actividades sedentarias8.

El consumo de productos azucarados ha aumentado de forma considerable en los últimos años. Se utilizan diariamente en nuestra dieta y se ofrecen a la población infantil desde edades tempranas. Y es esta última, la que ha aumentado notablemente su porcentaje de sobrepeso u obesidad, lo que conlleva futuros problemas de salud si no es controlada.

El desconocimiento y la complicada lectura de las etiquetas alimentarias, que muchas veces enmascaran el nombre del azúcar con sinónimos de difícil identificación por parte del consumidor, hacen que se consuman tan asiduamente los productos azucarados y se ofrezcan a los más pequeños sin ser plenamente conscientes de ello.9

 

TRATAMIENTO:

El tratamiento de la obesidad en los niños está enfocado a:

1) Disminuir la ingesta calórica, manteniendo una óptima ingesta de nutrientes para no afectar el crecimiento y desarrollo.

2) Aumentar el gasto energético, disminuyendo las actividades sedentarias y aumentando la actividad física.

3) Estimular a la familia para que apoye al niño y se integre al tratamiento.

Según la evidencia científica, las recomendaciones recogidas relacionadas con la alimentación son: promover el consumo de hidratos de carbono de absorción lenta y disminuir aquellos con índice glucémico alto, evitar el consumo de bebidas azucaradas, limitar el consumo de grasas a un 30% de las calorías totales diarias y el de grasas saturadas a un 7-10%, reducir la ingesta de colesterol, evitar durante el primer año las fórmulas con alto contenido proteico, aumentar la ingesta de fibra, reducir el aporte de sodio y realizar al menos 4 comidas al día evitando el consumo regular de comida rápida y de snacks.

 

ASPECTOS CLAVE PARA FUTURAS LÍNEAS DE ABORDAJE:

El éxito del tratamiento de la obesidad infantil ha sido escaso hasta ahora y se ve reflejado en las cifras actuales de sobrepeso. La mayoría de los trabajos resalta la importancia de un tratamiento combinado que, además de la dieta y actividad física, incluya manejo conductual.10,11

La educación nutricional por parte de los padres es muy importante desde la infancia. Los hábitos alimentarios de los cónyuges suelen verse reflejados en los hijos, y por ello es conveniente disminuir la ingesta de alimentos azucarados y procesados todo lo posible, de esta forma crearán un hábito en sus hijos.

Se considera que el porcentaje de fracasos y recaídas en el tratamiento de la obesidad es alto, y que siempre que sea posible la conducta preferente ha de ser la prevención de la obesidad mediante la modificación de los hábitos alimentarios y los estilos de vida12 Es relevante conocer el estatus socioeconómico familiar para orientar más adecuadamente las expectativas, el grado de motivación, las preocupaciones y la actitud frente al cambio del niño y su familia.13

Se considera clave el abordaje de la obesidad infantil desde Atención Primaria tanto de la prevención como de la reducción una vez instaurada.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. World Health Organization Obesity: Preventing and Managing the Global Epidemic. Report of a WHO Consultation on Obesity. World Health Organization, Geneva (1997).
  2. M. De Onis, A.W. Onyango, E. Borghi, A. Siyam, C. Nishida, J. Siekmann. Development of a WHO growth reference for school-aged children and adolescents Bull WHO, 85 (2007), pp. 660-67.
  3. B. Sobradillo, A. Aguirre, U. Aresti, A. Bilbao, C. Fernández-Ramos, A. Lizárraga, et al. Curvas y tablas de crecimiento (estudios longitudinal y transversal). Fundación Faustino Orbegozo Eizaguirre, Bilbao (2004).
  4. S.E. Barlow, and the Expert Committee Pediatrics. Expert Committee recommendations regarding the prevention, assessment, and treatment of child and adolescent overweight and obesity: Summary report Pediatrics. 2007, 164-192.
  5. A. Nooyens, L. Koppes, T.Visscher, J. Twisk, H. Kemper, A. Schuit, et al. Adolescent skinfold thickness is a better predictor of high body fatness in adults than is body mass index: The Amsterdam growth and health longitudinal study Am J Clin Nutr. 2007, 1533-39.
  6. Ekelund U., Sardinha L., Anderssen S., Harro M., Franks P., Brage S., et al. Associations between objectively assessed physical activity and indicators of body fatness in 9- to 10-y-old European children: a population-based study from 4 distinct regions in Europe (the European Youth Heart Study). Am J Clin Nutr. 2004, 584-90.
  7. Tomkinson G., Leger L., Olds T., Cazorla G. Secular trends in the performance of children and adolescents (1980-2000): an analysis of 55 studies of the 20 m shuttle run test in 11 countries Sports Med. 2003, 285-300.
  8. Hills A., Andersen L., Byrne N. Physical activity and obesity in children. Br J Sports Med. 2011, 866-70.
  9. Cabezas CC., Hernández BC., Vargas M. Azúcares adicionados a los alimentos: efectos en la salud y regulación mundial. Revisión de la literatura. Rev Fac Med. 2016, 319.
  10. Oude L., Baur L., Jansen H., Shrewsbury V., O’Malley C., Stolk R., Summerbell C. Interventions for treating obesity in children. Cochrane Database Syst Rev. 2009
  11. Nemet D., Barkan S., Epstein Y., Friedland O., Kowen G., Eliakim A. Short-and long-term beneficial effects of a combined dietary-behavioral-physical activity intervention for the treatment of childhood obesity. Pediatrics.2005, 443-49.
  12. J. Salas-Salvadó, M.A. Rubio, M. Barbany, B. Moreno, Grupo Colaborativo de la SEEDO. Consenso SEEDO 2007 para la evaluación del sobrepeso y la obesidad y el establecimiento de criterios de intervención terapéutica. Med Clin. 2007, 184-96.
  13. Guía sobre obesidad infantil para profesionales sanitarios de atención primaria. Programa Perseo. Ministerio de Sanidad y Política Social, Ministerio de Educación [consultado 1 Sept 2021]. Disponible en: www.perseo.aesan.msps.es/docs/docs/guias/guia_obesidad_infantil_profesionales_sanitarios_atencion_primaria.pdf