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Revisión de la escala VIP para personal sanitario en el ámbito hospitalario.

26 noviembre 2021

AUTORES

  1. Shannon Amy Rogers Paniza. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  2. Elodia Armanda Fernández Pedrosa. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Máster Universitario en Enfermería de Urgencias, Emergencias y Críticos.
  3. Laura Pilar Paterna Valenzuela. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  4. María Eugenia Rodríguez Capote. Diplomada Universitaria de Enfermería. Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
  5. Francisca Javiera González Rivera. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Máster en Cuidados Proactivos de Enfermería.
  6. Irene Nivela Herrero. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Máster Universitario en Dirección y Gestión de Unidades de Enfermería.

 

RESUMEN

La inserción de un catéter vascular periférico es una de las técnicas de enfermería más comunes a realizar en pacientes hospitalizados. La escala VIP no sólo permite monitorizar y documentar la situación en la que se encuentra el punto de inserción, sino que indica cuándo debe retirarse para evitar posibles complicaciones, optimizando la actuación del personal de enfermería y mejorando la experiencia de los pacientes. Además, el uso de esta escala puede facilitar la capacidad para analizar la prevalencia de flebitis, especialmente en unidades que lo incluyan como parte de sus registros electrónicos.

 

PALABRAS CLAVE

Enfermería práctica, estudios de incidencia, atención de enfermería, práctica clínica basada en la evidencia, catéter, unidad hospitalaria.

 

ABSTRACT

One of the most common procedures to be performed in hospitalised patients is peripheral venous catheter insertion. The VIP scale not only allows monitoring and documenting the status of the insertion point but also indicates when it should be removed to avoid possible complications, optimising nursing staff’s performance and improving patients’ experience. Furthermore, the use of this scale can improve the ability to analyse the prevalence of phlebitis, especially in units that include it as part of their electronic records.

 

KEY WORDS

Practical nursing, cohort studies, nursing care, evidence-based practice, catheters, hospital units.

 

INTRODUCCIÓN

Según el último estudio de prevalencia de infecciones nosocomiales en España publicado en el 2019, el 75,31% de pacientes hospitalizados fue portador de un catéter vascular periférico (CVP), y el 6,35% desarrolló bacteriemia asociada a la presencia de CVP confirmada microbiológicamente durante su ingreso hospitalario¹.

La escala VIP (Tabla I) fue creada para la monitorización del CVP y presencia de signos de flebitis en 1998 por Jackson² como resultado de la modificación o actualización de la escala Maddox, previamente utilizada en Estados Unidos en la década de los 80 y 90³.

Aunque es cierto que no se conoce la sensibilidad y especificidad de ninguna escala disponible para la evaluación de flebitis, el uso de la escala VIP se ha incorporado en hospitales de todo el mundo3-6.

 

OBJETIVOS

Con este trabajo se pretende determinar si el uso de la escala VIP facilita la identificación de signos de flebitis y logra así disminuir las complicaciones derivadas.

Demostrar si es una escala útil y sencilla de usar para los profesionales de enfermería.

Determinar si el uso de la escala VIP facilita la toma de decisión con respecto a la retirada de vías periféricas innecesarias.

 

METODOLOGÍA

Se utilizaron los siguientes buscadores de bases de datos: PubMed, Dialnet y Google Académico. De aquellos que no ofrecían acceso gratuito, se utilizó el Servicio de Préstamo Interbibliotecario, recurso a disposición del personal sanitario del Hospital Universitario Miguel Servet.

Las palabras clave fueron buscadas en inglés, junto con el operador booleano AND. También se utilizó texto libre en el buscador Google Académico. En esta revisión se utilizaron artículos de no más de 7 años de antigüedad. Tras realizar una lectura crítica, se realizó a su vez una búsqueda inversa de artículos con información clave, como documentos primarios (sin límite de antigüedad) o estudios nacionales.

 

RESULTADOS 

La mayoría de los pacientes hospitalizados son portadores de al menos un catéter vascular periférico o CVP. La flebitis es una de las complicaciones más frecuentes que impide continuar con el uso de ese CVP, pudiendo afectar al retraso en la administración del tratamiento intravenoso. Otra consecuencia asociada a la flebitis es el aumento tanto del tiempo de ingreso del paciente como del coste derivado de esta complicación. Aunque es una de las complicaciones más frecuentes, se sigue produciendo un escaso seguimiento y documentación⁵.

Existen más de 70 tipos de escalas que valoran la presencia de flebitis³ pero el uso de la escala visual de control de flebitis o escala VIP ha resultado ser uno de los más efectivos en el control y reducción de complicaciones en los CVP⁵, encontrándose entre las más utilizadas³. El Royal College of Nursing (RCN), sindicato que representa a más de 450.000 enfermeros en el sistema de salud público británico y que a su vez posee una de las recopilaciones más amplias de investigación de enfermería7, recomienda el uso de la escala VIP8.

La escala VIP permite la monitorización del CVP y la presencia de signos de flebitis: dolor en punto de inserción o a lo largo de la vena, eritema, inflamación, endurecimiento, vena palpable o fiebre². Es la única escala que especifica de forma sencilla y clara qué intervenciones debe tomar el personal sanitario según el resultado obtenido, incluyendo la indicación de retirada y reemplazo del CVP9 según el resultado obtenido (Tabla I).

La aparición de flebitis está relacionada con el tiempo de permanencia del CVP de forma prolongada, siendo el tiempo medio de permanencia del CVP de 65,6 horas. Un 23,6% de los casos conservó el CVP más de 96 horas, siendo mayor la aparición de flebitis para pacientes que eran portadores del CVP entre 96 y 120 horas⁴.

El estudio epic310, que cuenta con acreditación NICE11, aportó las siguientes recomendaciones para la prevención de infecciones asociadas al uso del CVP:

Clase B:

La reinserción del CVP sólo debe realizarse cuando esté clínicamente indicado o por especificaciones del fabricante, y no de forma rutinaria.

Clase C:

Es necesario el empleo de intervenciones de calidad para permitir el uso y manejo apropiado de los CVP y garantizar su retirada tan pronto como sea necesario, entre los que se incluye:

Protocolos para la inserción y mantenimiento de los CVP.

Notificación o recordatorios para la revisión de la necesidad del CVP o su retirada.

Supervisar el cumplimiento de las guías y recomendaciones, además de recibir feedback.

Formación continuada para los profesionales sanitarios.

Clase D:

Debe inspeccionarse al menos 1 vez/turno el punto de inserción del CVP, y ser documentado en la escala VIP.

El CVP debe ser retirado si se observan complicaciones, o tan pronto como ya no sea necesario.

 

La escala VIP incluye entre sus indicadores el reemplazo del CVP ante cualquier signo de flebitis. Algunos autores recomiendan mantener el CVP un máximo de 7 días, teniendo en cuenta siempre la necesidad clínica, la ausencia de signos de flebitis y el acceso venoso del paciente⁵.

Gracias al uso de la escala VIP se ha podido determinar que no está recomendado el reemplazo rutinario del CVP (en ausencia de signos de flebitis) aunque haya permanecido más de 96 horas⁴ al no existir indicios de que así se reduzca la aparición de nuevas complicaciones¹². La escala VIP permite al profesional sanitario tomar la decisión de no retirar el dispositivo atendiendo a las necesidades del paciente o incluso la carga asistencial ⁴,¹².

Según el estudio realizado por McGuire et al. el 16% de los CVP no eran clínicamente necesarios y el 50% de aquellos dispositivos que llevaban in situ más de 7 días tampoco eran clínicamente necesarios, aún así se mantuvo bajo el grado de complicaciones derivadas del CVP⁵. Retirar los CVP cuando ya no eran clínicamente necesarios mejoró la experiencia de los pacientes durante su estancia hospitalaria, y produjo una reducción del gasto de recursos sanitarios⁵,¹³.

Según Ray-Barruel et al. la implementación de listas de verificación o check lists pueden mejorar el cumplimiento y documentación adecuada de la escala VIP⁸ al menos 1 vez por turno10. Ante la aparición de flebitis de grado 1 o más debe analizarse para identificar las causas y prevenir su aparición en el futuro, siendo esencial la necesidad de una correcta documentación por parte del personal sanitario7.

En la actualidad, se están empezando a utilizar cada vez más los registros electrónicos que permiten mejorar la recolección y análisis de los datos documentados. La introducción de la escala VIP en estos registros electrónicos puede verificar de forma casi instantánea el correcto uso de la escala, así como facilitar el análisis de la prevalencia de los signos de flebitis. Además ésta información puede ser utilizada en programas de formación dirigidos a profesionales sanitarios para tratar de mejorar la valoración y documentación del estado del CVP y el uso de la escala VIP¹⁴.

 

CONCLUSIONES

Queda demostrado que el uso de esta escala facilita la identificación de signos de flebitis de forma sencilla así como la concienciación de los profesionales sobre los riesgos que conlleva⁵,⁶ además de indicar la retirada del CVP ante signos de flebitis²,7.

Por último, el cumplimiento de la escala VIP no supone una gran carga asistencial para el personal una vez establecido en la unidad, y puede proporcionar de forma sencilla información útil para su posterior análisis.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene. Estudio EPINE-EPPS nº30: 2019. Informe España. Prevalencia de infecciones (relacionadas con la asistencia sanitaria y comunitarias) y uso de antimicrobianos en hospitales de agudos. [Internet] 2019. [citado 9 Abr 2020] Disponible en: https://epine.es/api/documento-publico/2019%20EPINE%20Informe%20Espa%C3%B1a%2027112019.pdf/reports-esp
  2. Jackson A. Infection control: a battle in vein: infusion phlebitis. Nurs Times. 1998; 94(4):68-71.
  3. Ray-Barruel G, Polit D, Murfield J, Rickard C. Infusion phlebitis assessment measures: a systematic review. J Eval Clin Pract [Internet]. 2014 [citado 8 Abr 2020]; 20(2):191-202. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4237185/#__ffn_sectitle
  4. Cicolini G, Manzoli L, Simonetti V, Flacco ME, Comparcini D, Capaso L et al. Phlebitis risk varies by peripheral venous catheter site and increases after 96h: a large multi-centre prospective study. J Adv Nurs [Internet]. 2014 [citado 8 Abr 2020]; 70(11): 2539-2549. Disponible en: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/jan.12403
  5. McGuire R, Coronado A. Evaluation of clinically indicated removal versus routine placement of peripheral vascular catheters. Br J Nurs. 2020; 29(2): S10-S16.
  6. Yaniz Álvarez FJ, Ajona Martínez-Polo FJ, Díaz Arozarena S, Senar Senar E, Garralda Etxarri N, Morales Villanueva A et al. Incidencia de Flebitis asociada a Catéteres Centrales de Inserción Periférica en UCI Adultos: Implementación de un Protocolo para Enfermería. Enferm glob [Internet]. 2017 [citado 9 Abr 2020]; 16(45): 416-437.Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1695-61412017000100416&lng=es. Epub 01-Ene-2017. http://dx.doi.org/10.6018/eglobal.16.1.248081
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  8. Dougherty L, Bravery K, Gabriel J, Kayley J, Malster M, Scales K et al. Standards for Infusion Therapy: The RCN IV Therapy Forum. London: Royal College of Nursing [Internet] 2010 [citado 12 Abr 2020]; Disponible en: https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&url=https://www.area-c54.it/public/royal%2520college%2520of%2520nursing%2520-%2520standards%2520for%2520infusion%2520therapy.pdf&ved=2ahUKEwi9ifHimdnpAhUHLBoKHdJ-BpoQFjAAegQIARAB&usg=AOvVaw1f09b0yEsylfhenU-dKbn3
  9. Ray-Barruel G, Rickard CM. Helping nurses help PIVCs: decision aids for daily assessment and maintenance. Br J Nurs. 2018; 27(8): S12-S18.
  10. Loveday HP, Wilson JA, Pratt RJ, Golsorkhi M, Tingle A, Bak A et al. epic3: National Evidence-Based Guidelines for Preventing Healthcare-Associated Infections in NHS Hospitals in England. J Hosp Infect. 2014 [citado 8 Abr 2020]; 86 (1): S1-S70. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0195670113600122?via%3Dihub
  11. NICE: National Institute for Health and Care Excellence [Internet]. [citado 23 May 2020]. Disponible en: https://www.nice.org.uk/
  12. Capdevila JA. El catéter periférico: El gran olvidado de la infección nosocomial. Rev Esp Quimioter [Internet]. 2013 [citado 9 Abr 2020]; 26 (1): 1-5. Disponible en: https://seq.es/seq/0214-3429/26/1/capdevila.pdf
  13. McGuire R, Norman E, Hayden I. Reassessing standards of vascular access device care: a follow-up audit. Br J Nurs. 2019; 28 (8): S4-S12.
  14. Capdevila-Renew A, Capdevila JA. Peripheral venous catheter, a dangerous weapon. Key points to improve its use. Rev Clin Esp. 2017; 217(8): 464-467.

 

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