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Pruebas laboratoriales para valorar la funcionalidad hepática.

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1 enero 2022

AUTORES

  1. Carla del Amo Arregui. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.
  2. Maria Clara Ormazábal Cundin. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.
  3. Macarena Hidalgo De La Cruz. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.
  4. Marta Salas Ostale. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.
  5. Sheila Maria Benito Galindo. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.
  6. Aida Pérez Bona. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.

 

RESUMEN

El hígado es uno de los órganos principales del organismo por su importante actividad metabólica. Toda la sangre que sale del estómago e intestino pasa por el hígado y, de esta forma, se eliminan muchas sustancias que pueden resultar nocivas para el organismo, crea los nutrientes y metaboliza los medicamentos de forma que el cuerpo pueda usarlos sin que resulten tóxicos.

El análisis de la función hepática se realiza mayoritariamente a través de un análisis de sangre donde se miden los niveles de determinadas enzimas y proteínas plasmáticas para diagnosticar y supervisar enfermedades o daño en el hígado.

Algunos de estos análisis miden la forma en la que el hígado está desempeñando sus funciones normales para producir proteínas y eliminar productos de desecho. Otros análisis de función hepática miden las enzimas que liberan las células del hígado en respuesta al daño o a la enfermedad.

 

PALABRAS CLAVE

Hígado, hepatocito, metabolismo, eliminación, desechos, bilirrubina, enzimas, transaminasas, proteínas, glúcidos, lípidos.

 

ABSTRACT

The liver is one of the main organs of the body due to its important metabolic activity. All the blood that leaves the stomach and intestine goes through the liver and, in this way, many substances that can be harmful to the body are eliminated. The liver also creates nutrients and metabolizes drugs so that the body can use them without being toxic.

The analysis of liver function is carried out mainly through a blood test where the levels of certain enzymes and plasma proteins are measured to diagnose and monitor diseases or damage in the liver.

Some of these tests measure how well the liver is performing its normal function of making protein and removing waste products. Other liver function tests measure the enzymes released by liver cells in response to damage or disease.

 

KEY WORDS

Liver, hepatocyte, metabolism, elimination, waste products, bilirubin, enzymes, transaminases, proteins, carbohydrates, lipids.

 

DESARROLLO DEL TEMA

El hígado es el órgano de mayor volumen del organismo situado en la parte superior de la cavidad abdominal. Posee una cara superior relacionada con el diafragma y una cara inferior denominada cara visceral por estar en contacto con el resto de vísceras abdominales.

La unidad estructural del hígado es el lobulillo constituido por las células hepáticas o hepatocitos agrupándolos de forma radiada desde el centro del lobulillo hasta la periferia.

El hígado desempeña un gran número de funciones entre las que se encuentran la formación de bilis y metabolismo proteico y glucídico.

Formación de la bilis: está bilis que produce el hígado interviene en la digestión y absorción de grasas en el intestino. La bilirrubina es un pigmento que procede de la destrucción de eritrocitos viejos, concretamente de la degradación de la hemoglobina de estos eritrocitos. Esta bilirrubina circula por la sangre unida a la albúmina y llega hasta el hígado donde se conjuga con el ácido glucurónico obteniéndose así la bilirrubina directa que es soluble en agua. Esta bilirrubina conjugada se elimina por los conductos biliares llegando hasta el duodeno. Una vez en el intestino, las bacterias la convierten en urobilinógeno. Una parte se va absorber y la mayor parte se elimina en forma de estercobilina (en las heces) o a través de la orina.

Metabolismo proteico y glucídico: El hígado interviene en la formación de proteínas (albúmina, factores de coagulación o fibrinógeno, entre otros), glúcidos (glucogénesis, gluconeogénesis y glucogenólisis) y lípidos.

Además de las funciones descritas con anterioridad, el hígado es capaz de almacenar vitaminas y metales (cobre y hierro), elimina sustancias que son tóxicas para el organismo e incluso inactivar hormonas para su posterior eliminación1, 2.

 

DETERMINACIÓN DE LA FUNCIONALIDAD HEPÁTICA:

Ante una sospecha de hepatopatía, se debe recurrir a la exploración hepática. Esta exploración incluye una palpación hepática para percibir sensibilidad, consistencia hepática y un posible aumento de tamaño, pruebas de imagen (radiografía, ecografía o TAC) y pruebas funcionales que permiten determinar la capacidad global del hígado para llevar a cabo sus funciones.

A continuación nos centraremos en las pruebas funcionales llevadas a cabo en el laboratorio. Estas pruebas funcionales se basan en unos marcadores séricos muy útiles para conocer si existe patología hepática, aunque no aporten información sobre la funcionalidad global hepática. La alteración de estos parámetros refleja un daño en los hepatocitos.

Si se produce un daño celular se liberan los componentes de los hepatocitos que pasan a la sangre y se verán aumentados en el suero. El tipo de enzima que esté alterada nos indicará también la gravedad del daño celular. Las enzimas mitocondriales nos indican un proceso más grave que la presencia de enzimas citoplasmáticas.

Transaminasas (GOT y GPT): Ambas enzimas varían de forma paralela pero la GPT es una enzima citoplasmática y la GOT es mitocondrial por lo que su aumento, indicaría un daño celular más grave aunque es necesario complementar el estudio con la determinación de más parámetros3.

Fosfatasa alcalina (ALP): Son un conjunto de isoenzimas por lo que lo ideal es determinar su origen en caso de encontrar una alteración en la misma. Todas las alteraciones hepáticas producen una elevación de los niveles de fosfatasa alcalina pero en enfermedades obstructivas o en caso de metástasis hepáticas, estos niveles se ven más alterados. Por lo tanto, una elevación de la fosfatasa alcalina nos podría indicar una colestasis, cirrosis o metástasis hepáticas3.

Gamma glutamil transferasa (GGT): Es una enzima de membrana que, en combinación con los niveles de fosfatasa alcalina, es un marcador de citólisis y colestasis3.

 

Lactato deshidrogenasa (LDH): La LDH pasa a la sangre ante toda destrucción de estos tejidos (traumática, infecciosa o neoplásica), por lo que su elevación en el suero es un signo inespecífico de organicidad de un proceso, es decir, de que un órgano o tejido ha sido lesionado. Los valores de esta enzima se tienen en cuenta con los valores de las demás enzimas antes descritas3.

Además de estas pruebas séricas que nos orientan, en el caso de estar alteradas, hacia un daño hepático, existen pruebas bioquímicas que ponen de manifiesto tanto la capacidad de síntesis y excreción hepática como su actividad metabólica.

Para valorar la síntesis hepática, las determinaciones que se usan con más frecuencia son: albúmina y globulina, factores de coagulación y amoniaco en sangre.

  • Albúmina: a partir de los aminoácidos que llegan al hígado, el hepatocito sintetiza albúmina y globulinas. Las lesiones agudas y difusas van a generar un descenso en los niveles de albúmina ya que se disminuye su síntesis. Esta disminución de la síntesis es proporcional a la gravedad de la lesión y empieza a manifestarse unos días tras el proceso patológico.
  • Ceruloplasmina: Es la proteína más abundante en cobre.
  • Protrombina. Su vida media es menor que la de la albúmina por lo que nos permite evaluar de forma más precoz la gravedad hepática. El método de determinación es el llamado Tiempo de Protrombina por lo que si este tiempo está aumentado, nos indica que hay déficit de síntesis.
  • Urea: Durante el metabolismo de las proteínas se producen iones amonio que son eliminados por su toxicidad para el organismo. El hígado es el encargado de eliminar este amonio transformándolo en urea (la urea se elimina por vía renal, finalmente). Una disminución de la urea indicará una disfunción hepática por la menor conversión de amoniaco a urea1.

Para valorar la capacidad de excreción hepática se pueden determinar valores de metabolitos endógenos (bilirrubina o urobilinógeno) o metabolitos exógenos (fármacos, tóxicos, colorantes, etc.).

 

  • Bilirrubina: Como se ha explicado con anterioridad, la bilirrubina procede de la degradación de la hemoglobina de los eritrocitos viejos. La determinación de la bilirrubina sérica es útil en el diagnóstico de ictericia y trastornos hepáticos. La concentración aproximada en suero es de 0.3 a 1 mg/dl en individuos sanos. Ante un caso de hiperbilirrubinemia, es importante diferenciar si la bilirrubina que está aumentada es la conjugada (en los casos de alteraciones en la secreción biliar) o es la bilirrubina no conjugada (en situaciones de hemólisis, ictericia neonatal o problemas en la conjugación hepática).

Los valores de bilirrubina no conjugada en individuos sanos son de 0.1 a 0.5 mg/dl. Si es esta fracción la que está alterada, estaremos ante un problema en la alteración de su conjugación principalmente. Este problema puede ser debido a un aumento de la producción de bilirrubina (por hemólisis intravascular), por una captación defectuosa (en la enfermedad de Gilbert no se puede captar de forma correcta la bilirrubina no conjugada a través de la membrana del hepatocito) o por una conjugación deficiente (ya sea por una hepatitis viral o por la ictericia neonatal. Esta última tiene carácter transitorio).

Los valores de bilirrubina conjugada en individuos sanos son de entre 0 y 0.3 mg/dl. Una vez la bilirrubina está conjugada, tiene que llegar hasta el duodeno para eliminarse. Existen unos trastornos que hacen que no llegue de forma correcta al duodeno y hagan aumentar la bilirrubina conjugada en suero. Estos trastornos son: alteraciones en el transporte intracelular de la bilirrubina conjugada y las alteraciones en el transporte de dicha bilirrubina a través del árbol biliar (hepatitis, carcinoma, colangiolitis, etc)4.

Otras pruebas que valoran la actividad metabólica hepática:

  • Metabolismo de hidratos de carbono: El hígado es el principal órgano que mantiene la glucemia a través de la glucogenólisis, glucólisis y gluconeogénesis aunque este valor de glucemia en sangre esté influido también por la función pancreática y estado nutricional. Normalmente las hepatopatías vienen acompañadas de una hipoglucemia.
  • Metabolismo lipídico: El hígado es el principal órgano de síntesis de colesterol, liproproteínas excepto quilomicrones y apolipoproteínas. En alteraciones hepáticas, se alterarán, pues, los niveles séricos de éstos. El alcohol es un estimulante de la síntesis hepática (se verán aumentados los niveles de HDL y VLDL. Sin embargo, en cirrosis se verán disminuidos los niveles de lípidos y lipoproteínas por la disminución de su síntesis hepática.
  • Metabolismo de fármacos: El hígado se encarga de hacer más hidrosolubles todos aquellos elementos liposolubles para su posterior eliminación. Este proceso se lleva a cabo gracias a varias enzimas que, en caso de estar alteradas por un daño hepático, no podrán llevar a cabo su función1.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Silvia García, C., García Bermejo M.J, Pérez Socorro C., Tojeiro Alcalá C., López Cardenal C.C., Recio Jurado A., Martín González F., Prieto Parrado C., González Rabanal J.M. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico (Volumen 1). Sevilla. Mayo 2018.
  2. Lucile Packard. Cómo funciona el hígado. Disponible en: https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default?id=how-the-liver-works-90-P05112
  3. Pruebas funcionales hepáticas. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/pruebas-de-laboratorio/pruebas-funcionales-hepaticas/
  4. Carlos Carvajal Carvajal. Bilirrubina: Metabolismo, pruebas de laboratorio e hiperbilirrubinemia. Marzo 2019. Disponible en: https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-00152019000100073