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Programa educativo para reducir la ansiedad de los estudiantes de enfermería ante la muerte.

16 noviembre 2021

AUTORES

  1. Andrea Pérez García. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro.
  2. Beatriz Vistué Tornil. Graduada en Enfermería. Centro de Atención Primaria Barbastro.
  3. Clara Riazuelo Rapún. Graduada en Enfermería. Centro de Atención Primaria Barbastro.
  4. Lucia Alamán Gállego. Graduada en Enfermería. Centro de Atención Primaria Barbastro.
  5. Ana Lisa Elvira. Graduada en Enfermería. Centro de Atención Primaria Barbastro.
  6. María Lueza Valle. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro.

 

RESUMEN

Las prácticas clínicas son el momento en el que los/las estudiantes de enfermería se encuentran con la realidad de la profesión, enfrentándose a situaciones estresantes como la muerte de los pacientes. Esto les provoca ansiedad, ya que durante la carrera no se les forma para saber cómo tratar a los pacientes en fase terminal, por lo que les faltan herramientas, sobre todo a nivel emocional, a la hora de hacer frente a una gran desconocida para el ser humano, la muerte.

Por este motivo, en este artículo se propone un programa educativo para reducir la ansiedad ante la muerte de los estudiantes de enfermería.

 

PALABRAS CLAVE

Estudiantes de enfermería, muerte, ansiedad, cuidados paliativos, educación sobre la muerte.

 

ABSTRACT

Clinical practices are the time when nursing students face the reality of the profession. They deal with stressful situations such as patients’ death, causing them anxiety because they are not prepared during the university formation to know how to treat terminally ill patients, so they haven’t enough tools, especially at the emotional area, in order to face a big unknown to man, the human death.
For this reason, this article proposes an educational program to reduce anxiety about death in nursing students.

 

KEY WORDS

Nursing students, death, anxiety, palliative care, death education.

 

INTRODUCCIÓN

En nuestra época de estudiantes fuimos conscientes de la falta de una formación específica en los aspectos vinculados con la muerte, la enfermedad terminal, el duelo y los cuidados paliativos. Estas carencias en la formación se proyectan en los cuidados que se proporcionan tato a los pacientes terminales como a sus familias.

El Consejo Internacional de Enfermeras o la Organización Mundial de la Salud afirman que el/la futuro/a profesional de enfermería debe de profundizar en los aspectos vinculados con la muerte, la enfermedad terminal, el duelo y los cuidados paliativos ya desde el periodo universitario1.

A pesar de la importancia del soporte emocional al paciente y a su familia, no hay que olvidar que durante la formación académica se da prioridad a la parte técnica del trabajo, olvidando que durante la práctica diaria se establecen relaciones interpersonales donde suele surgir afecto, empatía, por lo que también es importante la preparación emocional del futuro personal de enfermería, ya que la muerte del paciente será para estos profesionales una causa de estrés, ansiedad y otros sentimientos negativos que pueden generar problemas de salud que van desde el cansancio emocional hasta la aparición de sintomatología psicosomática2,3.

Las actitudes, creencias y comportamientos ante la muerte fueron aprendidos a través de un legado cultural4. En la actualidad y en nuestra sociedad la muerte se vive como algo extraño, imprevisto y que no está presente en nuestros pensamientos cotidianos2,5.

 

No es hasta mediados de los años 50 cuando la muerte, y en particular, los sentimientos, miedos y actitudes que ésta provoca, se convierte en tema de estudio dentro de la Psicología. Así pues, la investigación se centró en el estudio de la ansiedad ante la muerte y en sus correlatos y factores modificadores7.

En las décadas de los sesenta y sesenta aparece el interés por las personas moribundas, destaca la labor de la psiquiatra Kübler-Ross. Por último, a finales de los años 70 y hasta nuestros días, desde un punto de vista psicológico, el interés se centra en el análisis de los aspectos psicosociales del proceso de morir7.

La muerte, al igual que el nacimiento, es un fenómeno natural, universal y único inherente a la condición humana que comparte tanto aspectos biológicos, sociales y culturales como psicológico-emocionales. La muerte constituye un reto al que nos tenemos que enfrentar individualmente y que va a depender en gran medida de la forma en la que hayamos vivido, de lo que se haya aprendido y de los recursos emocionales que hayamos adquirido durante la vida para hacer frente a las situaciones críticas2,3,5.

 

En general se puede señalar que las culturas que más se han preocupado por “mantener”, “paliar” y “cuidar” a sus enfermos en situación terminal, han sido culturas estables económicamente. Por lo tanto, los cuidados paliativos no sólo han dependido de las creencias religiosas, sino también de factores tales como la estabilidad social, la economía, la política y la eficacia de instituciones de todo tipo (sociales, religiosas, sanitarias, sociales-solidarias, etc.)8.

Las religiones judeocristianas, particularmente, han propiciado la práctica de los cuidados a los enfermos terminales, poniendo énfasis en la asistencia holística (corporal y espiritual). En los años siguientes a 1960 se inició en Inglaterra el “movimiento hospice”, con Cicely Saunders. En España este movimiento sirvió de referencia para la creación, a principios de 1990, de Unidades de Cuidados Paliativos como la mejor forma de proporcionar un cuidado integral a los pacientes terminales y sus familias1,8.

En la actualidad son los profesionales de la salud, particularmente aquellos que de forma más directa y continuada están en contacto con los enfermos, como es el caso de los/las profesionales de enfermería, los que tienen que liderar en la sociedad actual el proceso de humanización de las situaciones comprometidas en el triángulo sufrimiento-dolor-muerte. Estos profesionales constituyen un pilar básico en la asistencia paliativa multidisciplinar que se brinda a estos enfermos5,8.

 

Así pues, el papel de la enfermera ante la muerte se encuentra íntimamente relacionado con el alivio del sufrimiento físico, así como y en un contexto holístico de cuidado, de paliar la angustia espiritual y el dolor psicológico. Por esto surge la inquietud de saber cómo de preparados están los estudiantes de enfermería acerca de la muerte puesto que en un futuro serán profesionales que convivirán con ella a diario y necesitarán poseer un gran bagaje de habilidades sociales con el fin de cumplir de una manera profesional con su trabajo1,3,6,9.

Así pues, el proceso de “muerte digna” de la persona requiere por parte de los profesionales de la salud una actuación que favorezca la atención integral y que asegure el máximo bienestar al paciente.

Para Limonero10 la ansiedad ante la muerte es un reflejo de nuestro miedo a la muerte. Existe un amplio consenso en considerar que el pensamiento y la consciencia de la propia muerte provocan reacciones de desesperación y miedo y la ansiedad resultante constituye una causa fundamental de toda ansiedad humana.

Hay que tener en cuenta que, aunque el fenómeno de la muerte es importante para todas las personas, es especialmente relevante para el personal sanitario, ya que conviven con la muerte diariamente, especialmente en aquellos que trabajan en unidades con un alto número de fallecimientos o que atienden a pacientes moribundos y a sus familias. Así pues, es importante conocer las emociones que experimentan estos profesionales ya que éstas pueden condicionar la calidad de los cuidados que prestan11.

 

En relación a las variables moderadoras de la ansiedad, tanto en enfermeros/as como en estudiantes de enfermería, las de mayor importancia son la edad y el género, Limonero, Tomás-Sábado Fernández et al.12:

  • Las mujeres son las que presentan mayores niveles de ansiedad ante la muerte.
  • A mayor madurez psicosocial y mayor edad, menor ansiedad ante la muerte.

Otro estudio en el que se analizan las actitudes de las/los enfermeras/os ante la muerte, realizado por Dunn, Otten y Stephens13, llega a la conclusión de que las/los que pasan más tiempo en contacto con pacientes moribundos tienen más actitudes positivas ante la muerte que las/los que pasan menos porcentaje de tiempo con este tipo de pacientes.

Los profesionales de enfermería, como seres humanos que forman parte de una sociedad y que están en contacto diariamente con los procesos terminales, no están exentos de la influencia de la sociedad ni de las emociones que la muerte de pacientes genera. Es por esto que presentan diversas actitudes y emociones de variada intensidad ante la muerte o su proximidad3,4,5. Estas actitudes se relacionan con la falta de elementos para abordar y manejar el tema de la muerte2.

Las respuestas emocionales ante la muerte entre las cuales se encuentran la ansiedad, el miedo y la depresión, así como los aspectos asociados a ésta como son el proceso de morir, la agonía lenta, el dolor, la pérdida de facultades mentales, la pena o el sufrimiento pueden condicionar la forma en la que estos profesionales afrontan la muerte y el trato que proporcionan tanto a los enfermos como a sus familias2,3,13.

 

Debido a que el temor a la propia muerte se pone de manifiesto puesto que la muerte de un paciente obliga a afrontar la realidad de la propia finitud, se adoptan actitudes de huida y evitación como un mecanismo de defensa, lo que anula la comunicación con el paciente4,14.

A pesar de esto, no existe una asignatura troncal que forme a los estudiantes de enfermería para abordar la muerte, lo que hace que durante las prácticas clínicas los estudiantes tomen como ejemplo las reacciones de otros profesionales, copiando así los modelos de evitación y huida4,14.

Esta necesidad de formación la verbalizan las propias enfermeras en un estudio realizado por Vargas, Pacheco, Arellano et al.2.

 

Probablemente sean los alumnos de primer curso, los que estén más impactados ante el tema de la muerte ya que todo es nuevo y poco familiar, además no disponen de ninguna experiencia acumulada sobre las situaciones a las que hacen frente, lo cual puede derivar en una sensación de aislamiento. Entre sus temores se encuentra el enfrentamiento a la muerte ya que nos hace pensar en nuestra propia muerte, afloran nuestros miedos y tenemos la tendencia a alejarnos de estas situaciones. Así pues, el enfrentamiento directo y frecuente con situaciones en las que el paciente al que se cuida se está muriendo o ha muerto, supone, en muchos casos, ansiedad15.

En relación a lo dicho anteriormente Orozco, Tello, Sierra et al.14, en un estudio realizado a alumnos de 4º, obtienen los siguientes resultados:

  • Casi la totalidad de los alumnos habían vivido la muerte de algún paciente.
  • La mayoría de los estudiantes cuando saben que un paciente va a morir, buscan que esté lo más cómodo posible, lo que contrasta con una minoría que se aleja o muestra indiferencia.
  • Más de la mitad de los alumnos manifiestan sentimientos de inconformidad ante la muerte de un paciente.
  • Estos estudiantes opinan que el personal de enfermería no está preparado para afrontar la muerte de un paciente.
  • En relación al miedo a la muerte, poco más de la mitad señalaron que sienten miedo.
  • En lo referente a la formación académica sobre tanatología, la mayoría considera que debería formar parte de los estudios universitarios.

La dimensión emocional es un factor clave en el ámbito de las interacciones personales. Siendo conscientes de la importancia que tienen las competencias emocionales en la práctica educativa, se plantea la necesidad de potenciar aspectos como el conocimiento y la comprensión de las emociones, la aceptación de uno mismo, el autocontrol, la empatía o la capacidad para afrontar eficazmente los problemas16.

 

En relación a lo expuesto anteriormente, a lo largo de la carrera de Enfermería se trabaja el tema de la muerte, aunque el tiempo que se le dedica a su estudio y afrontamiento es escaso, sobre todo en lo que se refiere a la dimensión emocional, lo que contrasta con las recomendaciones del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) y la Organización Mundial de la Salud que comparten la idea de que los/las profesionales de enfermería tienen que estar formadas y capacitadas en lo que se refiere a la vida, la muerte, la incapacidad y la vejez1.

Esta preocupación por la educación de los futuros enfermeros/as en aspectos relacionados con la muerte no es nueva. La experiencia de desarrollar programas de educación sobre la muerte se remonta a los años 50, cuando impulsados por el trabajo de R. Kálish, R. Kastenbaum y E. Kübler-Ross, surgieron los primeros programas educativos sobre la muerte en el ámbito universitario y que alcanzaron mayor popularidad en la década de los 70 para posteriormente ir disminuyendo1.

A pesar del temprano inicio de los programas de educación sobre la muerte, según Ruymán y Reverón1 los estudios sobre la consecuencia de esta educación no proporcionan resultados consistentes ya que algunos proporcionan beneficios, otros sugieren que no tienen ningún tipo de impacto y otros pocos describen efectos iatrogénicos, donde los participantes abandonan el estudio con un aumento de sus preocupaciones sobre la muerte.

 

Esta preparación es un largo proceso de educación, dialéctica, reflexión e interiorización que debería comenzar desde una edad temprana y continuar a lo largo de la vida teniendo como objetivo la aceptación social de la muerte como un suceso natural y, generalmente, aceptada.

En lo referente al período universitario, es necesaria una preparación específica en estrategias de gestión emocional y desarrollo de habilidades sociales y de comunicación que faciliten a los/las futuros/as profesionales de enfermería el afrontamiento de situaciones emocionalmente estresantes16.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, pensamos que la educación sobre la muerte puede ser un factor determinante que puede modular la ansiedad ante la muerte. En este sentido es necesario conocer y valorar otros estudios realizados sobre el tema de la educación en el proceso de morir.

Como ejemplo de lo dicho hasta ahora, Aradilla-Herrero y Tomás-Sábado16 en su investigación sobre los efectos de un programa de educación emocional sobre la ansiedad ante la muerte en estudiantes de enfermería llegan a la conclusión de que, aunque las puntuaciones posteriores a la intervención fueron inferiores en la escala de ansiedad ante la muerte, las diferencias no alcanzan significación estadística.

 

OBJETIVO

Con el objetivo de conocer los niveles de ansiedad de los estudiantes de enfermería ante la muerte y sus actitudes ante la muerte.

 

MATERIAL Y MÉTODO

Con los antecedentes descritos, se propone un estudio de diseño longitudinal en estudiantes de primero de Enfermería matriculados en el curso 2021-2022 de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Lérida.

El motivo de elección de alumnos de primero es porque cuando más adelante tengan que realizar las prácticas clínicas ya hayan tenido contacto con toda esta temática y las puedan llevar a cabo teniendo conocimientos suficientes para manejar las situaciones y dar una buena calidad de cuidados al paciente. El único requisito para participar es que los estudiantes participen de manera voluntaria una vez se les haya informado de la realización de este estudio.

 

Éstos se dividirán en dos grupos, elegidos al azar:

  1. Grupo experimental: Estará formado por el grupo de estudiantes que responderán a las escalas y además participarán en los talleres educativos.
  2. Grupo control: Constituido por el conjunto de estudiantes que responderán a las escalas, pero no formarán parte de los talleres.

Con el objetivo de conocer los niveles de ansiedad de los estudiantes de enfermería ante la muerte y sus actitudes ante la muerte se proponen dos cuestionarios, el primero es la Escala de Ansiedad ante la Muerte y el segundo el Cuestionario de Actitud hacia la Muerte3,7.

Así mismo, se propone un programa educativo sobre la muerte, que estará centrado, sobre todo, en el área emocional, con el fin de analizar los niveles de ansiedad de los estudiantes después de llevarlo a cabo.

 

A todos los participantes se les pasará un cuaderno donde se incluirán diferentes escalas necesarias para conseguir los objetivos planteados. Estos instrumentos ayudarán a llevar a cabo el análisis de la ansiedad ante la muerte, la cual se reevaluará una vez realizados los talleres educativos.

  • Escala modificada de Ansiedad ante la Muerte (Anexo 1). Se utilizaría la escala modificada por Bayés y Limonero (1999), de la Escala de Ansiedad ante la Muerte de Collet-Lester.
  • Perfil revisado de Actitudes hacia la Muerte (PRAM) (Anexo 2). Es una revisión del Cuestionario de Actitudes hacia la Muerte (CAM) de Templer desarrollado por Gesser y otros. El motivo de utilización del PRAM es más exhaustivo ya que representa un amplio espectro de actitudes hacia la muerte, oscilando de la evitación a la aceptación neutral y de aquí a la aceptación de acercamiento.

Por otro lado, se llevarán a cabo talleres educacionales sobre la muerte, después de los cuales se volverá a evaluar la ansiedad ante la muerte. Estos talleres han sido diseñados por Roure17 y tienen en cuenta tanto la metodología experiencial como didáctica. Esto se basa en que según Neimeyer18 y Tomás-Sábado19, entre otros, la metodología experiencial se considera una de las mejores maneras de influir en el aprendizaje sobre los aspectos relacionados con la muerte y el enfermo terminal. A pesar de esto, la parte didáctica también es muy importante ya que aporta conocimiento que facilita el poder cambiar los conceptos y la forma de pensar sobre la muerte y el enfermo terminal.

 

La parte didáctica se centra en proporcionar información sobre aspectos relacionados con la muerte, intentando aportar o reforzar los aspectos cognitivos de los participantes mediante lecturas, conferencias y discusiones en grupos grandes. Por su parte, la parte experiencial está centrada en animar a los participantes a que examinen y compartan sus sentimientos y preocupaciones mediante el uso de juegos de rol, fantasías dirigidas, simulaciones, escritos sobre la vivencia de las pérdidas en su vida y comentarios sobre la experiencia profesional y personal sobre la muerte. Es decir, la metodología didáctica refuerza el aspecto cognitivo de la muerte mientras que la experiencia se centra más en la vivencia7.

  • Variables sociodemográficas (Anexo 3). Se analizarían el sexo, la edad, el curso y si el alumno ha tenido o no experiencias anteriores con la muerte y si eran seres queridos o desconocidos.

Ya que no hay consenso sobre si la educación sobre la muerte tiene efectos reductores de la ansiedad en los estudiantes de enfermería, la idea de este estudio es analizar si los talleres educativos tienen algún efecto en la ansiedad de los estudiantes de enfermería.

Si los resultados de este estudio demostraran que hay un cambio en el nivel de ansiedad que sufren los estudiantes después de ser sometidos al programa educativo, se propondría realizar otro en el cual se seguiría a los alumnos de primer a cuarto curso, dividiéndolos al igual que en el que se propone en dos grupos (experimental y control) a los cuales se les pasarían las mismas escalas y en el caso del grupo experimental realizarán talleres durante los cuatro años que dure su formación, los cuales habría que diseñar. De esta manera, en el cuarto curso se reevaluará la ansiedad ante la muerte para comprobar si estos talleres educativos han tenido algún efecto en los niveles de ansiedad ante la muerte que presentan los estudiantes.

 

Antes de realizar los talleres, se tendrían que pasar los cuadernos para evaluar la ansiedad ante la muerte. Éste se presentaría dos veces:

  1. A principios de octubre de 2021, cuando se explicaría a los estudiantes el objetivo de este estudio y se les pediría su colaboración, siempre anónima y voluntaria. La muestra estaría compuesta por 72 alumnos de primer curso, los cuales se dividirán en dos grupos, uno experimental y otro control, que contarían con la mitad de los miembros. El cuaderno se pasaría al comienzo del curso ya que los alumnos no tendrían experiencia ni a nivel teórico ni a nivel práctico de las asignaturas correspondientes al primer curso de Enfermería.
  2. Al finalizar el curso se volvería a pasar el cuaderno, ya que los miembros del grupo experimental ya habrán realizado los talleres educativos.

Se utilizará la planificación de los talleres llevada a cabo por Roure17, con la única modificación de la cantidad de alumnos y la cual se detalla a continuación.

Los talleres durarán un total de 20 horas, a un ritmo de dos horas cada quince días, con un total de 10 talleres que se realizarán durante el curso académico 2021-2022. Los talleres se realizan en grupos de 12 alumnos pertenecientes al grupo experimental, por lo que habría 3 grupos. Para la planificación de los talleres se tendría en cuenta el calendario escolar.

En cada uno de los talleres se compaginaba la parte didáctica con la experiencia, quedando de la siguiente manera: en la parte didáctica se abordarán 10 temas en relación a los CP, trabajando un tema por taller, mientras que en la parte experiencial se trabajaría a partir de diferentes ejercicios y de la proyección de diferentes películas o documentales que tengan relación con la muerte (Anexo 4).

  • Ejercicios de pérdidas
    • Ejercicio para trabajar el impacto a nivel personal de las pérdidas a lo largo de la vida. En pareja se comentarán los sentimientos experimentados con el ejercicio, los cuales se comentarán posteriormente en grupo. Este ejercicio corresponde con los talleres 1 y 2.
    • Escribir 5 aspectos, cosas o personas significativas en la vida del estudiante. Posteriormente, se va tachando, perdiendo una de las cosas significativas hasta tachar todos los aspectos, personas o cosas que dan sentido a la vida. Se comparte en pareja y posteriormente con el grupo. El objetivo es valorar la importancia de perder y cómo el enfermo terminal lo perderá todo. Se realizaría durante los talleres 3 y 4.
    • Compartir las emociones y los recuerdos de tres pérdidas importantes en la vida del estudiante primero en pareja y después con el grupo grande. Se llevaría a cabo en el taller 5.
  • Proyección de películas o documentales que tienen relación con la muerte:
  • “Una mirada de amor”. Documental sobre la vida de K.Ross. Director: Stefan Haupt. Se visualizará en los talleres 6 y 7.
  • “Quédate a mi lado” (1998), EEUU. Directores: John Williams y Chris Columbus. Se pasará en el taller 10.
  • “La habitación de Marvin” (1995), EEUU. Director: Jerry Zacks.
  • “C’est la vie” (2002), Francia. Director: Jean-Pierre Améris.
  • “Las alas de la vida” (2006). España. Director: Antoni Canet.

Posteriormente se haría un cine fórum en el cual se potenciaría la parte emocional y cognitiva del estudiante en relación al impacto cognitivo y emocional de la película.

 

  • Ejercicio de pérdidas

Se propondría hacer ejercicios para elaborar pérdidas personales. Los ejercicios propuestos serían los de Worden o Neimeyer como por ejemplo el de las cartas, biografía de la persona muerta y redactar aspectos positivos y negativos de la relación con la persona muerta. Se llevaría a cabo en los talleres 8 y 9.

La intervención sería evaluada al final de curso, cuando los miembros del grupo experimental hubieran llevado a cabo los talleres, comparando los niveles de ansiedad obtenidos antes de la realización de los talleres y después. También se tendría en cuenta el nivel de ansiedad en el grupo control, la cual también se evaluará al finalizar el curso.

Gracias a esta evaluación, y siempre y cuando fuera reductora de los niveles de ansiedad de los/las estudiantes ante la muerte, se podría decidir si seguir o no con el estudio durante los cuatro años de formación universitaria, en el cual se pasarían los mismos cuadernillos son las variables sociodemográficas y se realizarán talleres educativos sobre la muerte durante los cuatro años de carrera. Estos talleres educativos tendrían diferentes contenidos en cada uno de los cuatro años que habría que diseñar teniendo en cuenta los resultados de los cuadernillos. En el momento de acabar el cuarto curso se volverían a pasar los cuadernillos y se reevaluará si la intervención educativa es positiva.

 

RESULTADOS

No existe consenso sobre si la educación sobre la muerte reduce la ansiedad de los/las estudiantes de enfermería ante la muerte a pesar de las numerosas investigaciones que hay sobre el tema. Esto puede ser debido a diferentes factores que influyen en la visión de la muerte y en las actitudes que estos/as estudiantes tienen ante la muerte así como de la metodología utilizada en cada estudio.

En contraste con lo expuesto anteriormente y debido a la realización de intervenciones programadas para la reducción de la ansiedad en estos/as estudiantes, se puede observar que estas intervenciones son efectivas en la mayoría de los casos, la clave se encuentra en escoger con gran cuidado las estrategias a seguir en cada situación20. Un ejemplo de estos resultados son el estudio llevado a cabo por Godbey y Courage21 y otro realizado por Johanson y Lally22, en el cual se proyectaron películas, lo que sólo redujo la ansiedad en los estudiantes de tercer curso, pero no en los de primero.

En lo que sí hay consenso es respecto a la metodología educativa más efectiva. A este respecto, la evidencia demuestra que la metodología experiencial da mejores resultados y una mayor efectividad que la de metodología puramente didáctica debido a que posibilita la expresión de los sentimientos y los miedos y ayuda a superar las vivencias de muerte que generan ansiedad o estrés16,19,23–29.

 

El presente estudio se puede comparar con el de Aradilla y Tomás-Sábado16 y en el cual los autores a través de una intervención emocional en estudiantes de tercero y utilizando una metodología experiencial, llegaron a la conclusión de que las puntuaciones en la escala de ansiedad ante la muerte posteriores a la intervención eran inferiores, aunque no alcanzaron significación estadística. Así mismo afirman que en el momento en el que aumenta la comprensión del significado de la muerte y su asunción como un proceso natural, se produce una disminución de los niveles de ansiedad.

Siguiendo con el tema de la educación sobre la muerte Bregel30 se planteó un programa educativo de metodología participativa, la cual favorece la expresión por parte de los /las estudiantes de enfermería de pensamientos, sentimientos o emociones que surgen cuando se trata el tema de la muerte. Así pues, desarrolló diferentes talleres utilizando diferentes métodos, entre ellos la visualización de películas y/o documentales que tratan sobre el tema de la muerte, con su análisis personal y su posterior debate.

Por su parte, Benbuan et al20 llevó a cabo un programa de intervención con estudiantes de enfermería de segundo curso en el cual se utilizaba tanto metodología didáctica como experiencial en el grupo experimental. Respecto al grupo experimental se dan resultados estadísticamente significativos en los niveles de ansiedad antes y después de la intervención, mientras que en el grupo control estos niveles de ansiedad aumentan.

En conjunto, estos programas de intervención muestran resultados positivos y apoyan la necesidad de incidir en la formación en el tema de la muerte para poder hacerle frente y desarrollar habilidades. Así pues, se puede decir que es necesaria la inclusión de talleres educativos para los/las estudiantes de enfermería, con el objetivo de dar a conocer a los futuros profesionales de enfermería el proceso de muerte y su afrontamiento con el fin de que desarrollen las habilidades necesarias para enfrentarse a esta realidad ineludible y de esta manera ofrecen cuidados de mayor calidad a los pacientes terminales. Lo que sí hay que tener en cuenta es la importancia de la implicación del profesor ya que influirá en la efectividad del programa de intervención.

 

CONCLUSIONES

  1. Los pacientes paliativos están en la etapa final de su vida y, como seres humanos, sentirán miedo, ansiedad y dolor, por lo que es función del personal de enfermería proporcionar los mejores cuidados para que el paciente tenga una muerte digna.
  2. Es necesaria una formación de los/las estudiantes de enfermería con respecto a la muerte y los cuidados paliativos tanto a nivel didáctico como a nivel experiencial con el fin de que en su futuro como profesionales puedan proporcionar cuidados de calidad al paciente en situación terminal y a su familia.
  3. Es igualmente necesaria la formación de los/las enfermeros/as ya que éstos durante las prácticas clínicas proyectan sus miedos, inseguridades y comportamientos en los/las estudiantes de enfermería.
  4. La formación de los/las estudiantes de enfermería estará influida por la motivación del profesor y del / de la profesional que esté en contacto con estos estudiantes.
  5. Es de vital importancia disminuir el nivel de ansiedad de los/las estudiantes de enfermería en relación al proceso de morir con el fin de mejorar su bienestar biopsicosocial.
  6. Es recomendable llevar a cabo estudios que analicen la ansiedad de los/las estudiantes de enfermería teniendo en cuenta las mismas variables y utilizando las mismas escalas para posteriormente poder comparar los resultados. De este modo se podrá evaluar si las intervenciones educativas tienen efecto reductor en la ansiedad que padecen estos/estas estudiantes.

 

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