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Programa de ejercicio para la prevención del riesgo en caídas en paciente con enfermedad de Parkinson.

21 septiembre 2021

AUTORES

  1. Elena Villarroya Bielsa. Graduada en Fisioterapia en la Universidad de Zaragoza. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza.
  2. Ana Rosa Iglesias Triviño. Diplomada en Fisioterapia en la Universidad de Granada. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud, Huesca.
  3. Rita Elena Soria Ayuda. Graduada en Fisioterapia en la Universidad de Zaragoza. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud, Huesca.
  4. Andrea Blas Martínez. Graduada en Fisioterapia en la Universidad de Zaragoza. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza.
  5. Adrián Jaime Sánchez. Fisioterapeuta en el Hospital de Barbastro. Salud. Huesca.
  6. Nuria Mallada Marco. Graduada en Fisioterapia en la Universidad de Zaragoza.

 

RESUMEN

Introducción: La enfermedad del Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa, caracterizada por el temblor de reposo, rigidez, bradicinesia y pérdida de los reflejos posturales.

Por lo general tiene una aparición esporádica, aunque no se sabe por qué aparece, pero se cree que hay factores genéticos y ambientales. Por lo general tiene una aparición esporádica.

Hoy en día el tratamiento se combina con medicamentos (Levodopa, Carbidopa, Benserazida, Agonistas Dopaminergicos, IMAO-B, ICOMT, Amantadina, medicamentos anticolinérgicos) que permiten al enfermo aliviar eficazmente la mayor parte de sus síntoma sy diferentes técnicas fisioterápicas dirigidas a disminuir la rigidez y el dolor, mantener una postura correcta, mejorar el equilibrio, la coordinación y la marcha, trabajar la motilidad orofacial y las transferencias, y mejorar la función cardiorrespiratoria e intestina, permiten al paciente parkinsoniano mantener una calidad de vida aceptable.

Objetivos: El objetivo del trabajo es el seguimiento de la evolución de una paciente con lesión de “Enfermedad de Parkinson” recibiendo tratamiento fisioterápico 3 días por semana durante 6 semanas. Describiendo el efecto de la intervención fisioterápica sobre los objetivos terapéuticos que se plantean tras la valoración y comparando los resultados finales obtenidos con los iniciales.

Metodología: Estudio intrasujeto de tipo AB. Hombre de 64 años que sufre “Enfermedad de Parkinson”. Se realiza una valoración inicial del dolor, funcional, visual, palpatoria, de la movilidad articular activa y pasiva, muscular y neurológica. El tratamiento fisioterápico consiste en aplicar técnicas de movilización, ejercicios de estabilización, termoterapia, ejercicios de fortalecimiento y estiramientos, ejercicios de coordinación y equilibrio.

Desarrollo: Tras 6 semanas de tratamiento, se obtienen ligeros cambios en el estado físico del paciente, haciendo que se consiga un mantenimiento en dicho estado.

Conclusiones: El plan de intervención aplicado ha resultado ser ineficaz, pero sí que puede ser una aplicación para el mantenimiento del estado físico del paciente.

 

PALABRAS CLAVE

Enfermedad de Parkinson, fisioterapia, marcha, entrenamiento de fuerza, equilibrio, coordinación.

 

ABSTRACT

Introduction: Parkinson’s disease is a neurodegenerative disease, characterised by rest tremor, rigidity, bradykinesia and loss of postural reflexes. It usually has a sporadic onset, although it is not known why it occurs, but genetic and environmental factors are thought to be involved. It usually has a sporadic onset.

Nowadays the treatment is combined with drugs (Levodopa, Carbidopa, Benserazide, Dopaminergic Agonists, IMAO-B, ICOMT, Amantadine, anticholinergic drugs) which allow the patient to effectively alleviate most of his symptoms and different physiotherapeutic techniques aimed at reducing stiffness and pain, maintaining correct posture, improving balance, coordination and gait, working on orofacial motility and transfers, and improving cardiorespiratory and intestinal function, allow the Parkinsonian patient to maintain an acceptable quality of life.

Objectives: The aim of the study is to monitor the evolution of a patient with Parkinson’s disease lesion receiving physiotherapy treatment 3 days a week for 6 weeks. Describing the effect of the physiotherapy intervention on the therapeutic objectives set after the assessment and comparing the final results obtained with the initial ones.

Methodology: AB type intrasubject study. A 64-year-old man suffering from Parkinson’s disease. An initial pain, functional, visual, palpatory, active and passive joint mobility, muscular and neurological assessment is carried out. Physiotherapy treatment consists of mobilisation techniques, stabilisation exercises, thermotherapy, strengthening and stretching exercises, coordination and balance exercises.

Development: After 6 weeks of treatment, slight changes in the patient’s physical condition are obtained, leading to a maintenance in this condition.

Conclusions: The intervention plan applied has proved to be ineffective, but it can be applied to maintain the patient’s physical condition.

 

KEY WORDS

Parkinson’s disease, physiotherapy, gait, strength training, balance, coordination.

 

INTRODUCCIÓN

La enfermedad de Parkinson (EP), una entidad caracterizada por el temblor de reposo, rigidez, bradicinesia y pérdida de los reflejos posturales, fue descrita por James Parkinson en Inglaterra en el año 1817 con el nombre de parálisis agitante1.

La pérdida neuronal en la sustancia negra, que causa deficiencia de dopamina estriatal, y las inclusiones intracelulares que contienen agregados de α-sinucleína son las características neuropatológicas de la enfermedad de Parkinson. También están involucrados muchos otros tipos de células en todo el sistema nervioso autónomo central y periférico, probablemente desde la enfermedad temprana en adelante2.

La EP es el segundo trastorno neurodegenerativo más común después de la enfermedad de Alzheimer, que afecta al 2-3% de la población ≥65 años, existiendo también casos de inicio, anterior a los 50 años. Incluso existen reportes de casos de extrema peculiaridad, de inicio muy temprano, cuya aparición tiene inicio alrededor de los 20 años. Los signos cardinales de EP son aquinesia (ausencia sustancial de movimientos), temblor en estado de reposo, rigidez, aumento de la tensión muscular y resistencia al movimiento (rigidez en “dientes de sierra”) e inestabilidad de la postura por pérdida del equilibrio, que lleva a frecuentes caídas y algunos otros síntomas que incluyen disartria y bradicinesia3. También genera problemas asociados como, dolores de tipo muscular o articular, fatiga, agotamiento fácil, cansancio crónico, estreñimiento, falta de control de la orina (incontinencia), problemas sexuales: generalmente falta de deseo sexual, impotencia o frigidez, aunque también se puede dar justo lo contrario: excitación excesiva de deseos sexuales o eyaculación retardada o retrógrada, trastornos depresivos y aislamiento social sudoración excesiva y crisis de seborrea, trastornos respiratorios, trastornos de la deglución (se traga mal y solo semi-líquidos), trastornos oculares: sequedad de ojos, picor, visión doble, falta de enfoque visual. Enlentecimiento de las funciones psíquicas (bradifrenia)4.

 

Etapas de la enfermedad:

Hoehn y Yhar establecieron los 5 niveles (“estadíos”) clásicos de progresión de la enfermedad de Parkinson. Hay que hacer hincapié de nuevo en que ni mucho menos todos los pacientes que la sufren van a evolucionar hasta los últimos niveles:

  • Estadío 1: Síntomas leves, afectan sólo a una mitad del cuerpo.
  • Estadío 2: Síntomas ya bilaterales, sin trastorno del equilibrio.
  • Estadío 3: Inestabilidad postural, síntomas notables, pero el paciente es físicamente independiente.
  • Estadío 4: Incapacidad grave, aunque el paciente aún puede llegar a andar o estar de pie sin ayuda.
  • Estadío 5: Necesita ayuda para todo. Pasa el tiempo sentado o en la cama.

Solamente el 15 por ciento de los afectados de párkinson llega a padecer un grado de deterioro motor tan grave que necesite ayuda constante para hacer cualquier actividad, dependa de otras personas y se pase la mayor parte del tiempo en una silla o en la cama, sin poder moverse en absoluto por sí mismo. Si la cifra le parece muy alta y le atemoriza, dele la vuelta: el 85 por ciento de los pacientes de párkinson no terminarán en silla de ruedas4.

Hoy por hoy no se conoce una alimentación, estilo de vida o ejercicios que puedan proteger de padecer párkinson. Por desgracia no hay cura definitiva para el párkinson. Por ello se dice que es una enfermedad crónica e incurable. Pero hoy día hay diferentes recursos médicos y no-médicos para paliar los síntomas, ralentizar la evolución de la enfermedad y mejorar eficazmente la calidad de vida de los pacientes.

No se sabe por qué aparece, aunque se cree que hay factores genéticos y ambientales determinantes5. Aunque es curioso ver que en los fumadores tienen menos posibilidades de sufrir Parkinson, la reducción del riesgo es del 15% por cada 10 paquetes adicionales de cigarrillo al año6. Por otro lado, también se ve que hay una reducción en los consumidores de café7.

Para la EP, hoy en día los medicamentos (Levodopa, Carbidopa, Benserazida, Agonistas Dopaminergicos, IMAO-B, ICOMT, Amantadina, medicamentos anticolinérgicos) permiten al enfermo aliviar eficazmente la mayor parte de sus síntomas, lo cual, combinado con la utilización de diferentes técnicas fisioterápicas dirigidas a disminuir la rigidez y el dolor, mantener una postura correcta, mejorar el equilibrio, la coordinación y la marcha, trabajar la motilidad orofacial y las transferencias, y mejorar la función cardiorrespiratoria e intestina, permiten al paciente parkinsoniano mantener una calidad de vida aceptable8.

 

OBJETIVO

Diseñar y realizar una intervención fisioterápica para mejorar el riesgo de caídas en paciente Parkinsoniano.

Describir el efecto de la intervención fisioterápica comparando los resultados finales obtenidos con los iniciales. METODOLOGÍA

DISEÑO DEL ESTUDIO:

Estudio de caso clínico, longitudinal e intrasujeto, de tipo AB, siendo “A” las mediciones iniciales resultantes de la valoración fisioterápica (consideradas variables dependientes) y “B” el resultado de la medición de dichas variables tras la intervención fisioterápica (considerada variable independiente), con el fin de realizar una comparación objetiva de dichas variables y evaluar los efectos del tratamiento.

 

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Hombre de 64 años, que padece Parkinson desde los 54. Vive con su esposa y tiene dos hijos. Sin alergias medicamentosas conocidas y con antecedentes de hipertrofia benigna. Portador de braga-pañal. Como hábitos tóxicos es fumador, no realiza ningún tipo de actividad de ocio. El paciente no presenta antecedentes familiares de enfermedades importantes. Refiere caídas de repetición, traumatismos en la parte posterior del cuerpo (coxis, olecranons) debido a las caídas, deterioro funcional secundario y síndrome depresivo. Sin déficit cognitivo. Acude a fisioterapia 3 días por semana.

VALORACIÓN FISIOTERÁPICA INICIAL:

ANAMNESIS Y PRUEBAS DE CONTROL INICIAL:

Antes de comenzar la valoración y el posterior tratamiento fisioterápico se realiza la recogida de la historia clínica y la firma del consentimiento informado, la cual nos proporciona información sobre sus antecedentes personales de interés para tenerlos en cuenta a la hora de realizar el tratamiento.

En la exploración realizada dado que el paciente no sufre ninguna alteración cognitiva se le pudo realizar una serie de preguntas para saber su estado. Las preguntas fueron las siguientes:

¿Te duele alguna extremidad del cuerpo o parte del cuerpo?

  • La respuesta es negativa. Por lo que no aplicamos ninguna escala referida al dolor.

¿Qué sensación tienes a la hora de realizar actividades diarias?

  • La respuesta hace referencia a la lentitud de la ejecución y a la pérdida de equilibrio.

 

EXPLORACIÓN VISUAL:

El paciente acude acompañado de su mujer, caminando solo y ayudado con el brazo de ella. La posición que adopta en sedestación es con la cabeza erguida pero con anterioridad. Los hombros se encuentran en una posición de antepulsión y caída, y la espalda no consigue apoyar en el respaldo. Los miembros inferiores se encuentran de forma correcta apoyados en el suelo. En bipedestación la posición está muy alterada. El tronco se encuentra inclinado ligeramente hacia delante, la cabeza sigue estando anteriorizada y en ligera flexión. Los hombros se encuentran en antepulsión y descendidos. Los miembros inferiores se encuentran en ligera flexión con los pies muy juntos, reduciéndose considerablemente la base de sustentación.

 

VALORACIÓN PALPATORIA:

No se encuentra ningún punto doloroso. Encontramos tensión a nivel de miembro inferior (cuádriceps, isquiotibiales y tríceps sural). En el miembro superior no encontramos ninguna zona con tensión. La antepulsión de la cabeza crea cierta tensión a nivel de los trapecios.

 

VALORACIÓN ARTICULAR:

Para la valoración articular, se le ha pedido que realice movimientos funcionales, de esta forma podemos valorar si es capaz de realizar movimientos de actividades de la vida diaria, dejándonos valorar los movimientos articulares de una forma más funcional en vez de una medición analítica.

Tanto el miembro superior izquierdo, como el derecho son capaces de realizar todas las valoraciones funcionales.

 

VALORACIÓN MUSCULAR:

Se realiza un balance muscular para valorar la fuerza, mediante la escala de Daniels y Worthingham`s9, a través de movimientos funcionales. Hemos realizado la valoración en los miembros inferiores. Se observa debilidad en los músculos de la parte posterior del cuerpo, la musculatura extensora. Tanto el movimiento de flexión de cadera como el de flexión de tobillo tienen un “3+” debido a que son capaces de realizar el recorrido contra gravedad además de mantener la postura límite frente a una pequeña resistencia. Tanto el miembro inferior derecho como el izquierdo tienen el mismo balance muscular, no se aprecian diferencias significativas.

 

VALORACIÓN NEUROLÓGICA/EQUILIBRIO:

Valoración de la movilidad:

Valoramos la movilidad y el equilibrio a través de los siguientes test:

  • Test Tinetti10:

Los resultados obtenidos en la valoración inicial del test muestran una puntuación de 16 sobre 28 totales. Situando la puntuación en el rango intermedio (menos de 19), traduciendo el resultado a un riesgo alto de caídas.

  • Test Timed Up and Go11:

El paciente realiza la prueba en un tiempo de 50 segundos con 14 milésimas. Situando al paciente en riesgo alto de caídas en la valoración inicial, ya que la valoración del test, cuando es más de 20’’ se traduce a un riesgo alto de caídas.

  • Escala de equilibrio de Berg12:

Tras la valoración de la escala de Berg, el paciente obtiene una puntuación de 33 sobre 56, situando la puntuación en la zona intermedia de la valoración, traduciendo el resultado a que el paciente puede caminar, con ayuda. Viéndose así limitado su equilibrio y movilidad.

 

DIAGNÓSTICO FISIOTERÁPICO:

  • Paciente Parkinson en estadio 3-4.
  • Rigidez articular.
  • Debilidad muscular extensora.
  • Alteración del equilibrio.
  • Limitación de la marcha.

 

 

OBJETIVOS TERAPÉUTICOS GENERALES:

  • Disminuir el riesgo de caídas diarias.
  • Aumentar la seguridad en el equilibrio estático y dinámico.
  • Tonificar la musculatura, principalmente la antigravitatoria.
  • Elongar la musculatura con tendencia a acortarse o acortada.
  • Mejorar la coordinación de las extremidades superiores e inferiores.

 

PLAN DE INTERVENCIÓN

El plan de intervención en fisioterapia consistirá en un programa de ejercicio que incluirá ejercicios de fuerza y estiramientos (MMSS y MMII), coordinación, equilibrio (estático dinámico) y marcha. Se dividirá en 3 fases: primera/inicial, segunda/intermedia y tercera/final, con los objetivos que se propondrán para cada fase. Cada una de ellas contará con 3 sesiones de 40 minutos a la semana en días alternos (lunes, miércoles y viernes). Con una duración total del tratamiento fisioterápico propuesto de 6 semanas.

 

OBJETIVOS PROPUESTOS:

1ª: INICIAL.

  • Tonificar la musculatura, principalmente la antigravitatoria.
  • Inhibir patrones flexores. Elongar la musculatura con tendencia a acortarse o acortada.
  • Mejorar el rango de movimiento.
  • Mejorar el equilibrio estático y dinámico.

2ª:INTERMEDIA.

  • Recuperar la fuerza muscular.
  • Elongar la musculatura con tendencia a acortarse o acortada.
  • Mejorar la coordinación de las extremidades superiores e inferiores.
  • Aumentar la seguridad en el equilibrio estático y dinámico.

3ª: FINAL.

  • Mejorar la coordinación de las extremidades superiores e inferiores.
  • Mantener la fuerza muscular.
  • Mejorar la velocidad y la seguridad de la marcha.

 

Para la consecución de los objetivos se emplearán las siguientes técnicas en cada una de las fases:

 

1ª Fase: INICIAL.

En las 6 primeras sesiones se incidirá en la elongación de la musculatura con tendencia a acortarse y en la tonificación de la musculatura antigravitatoria. Además de mejorar el equilibrio estático, y el rango de movimiento. Se realizará en cada sesión la técnica más adecuada para las necesidades del paciente en ese momento.

  • Diatermia: Utilizada como tratamiento térmico favoreciendo la elongación y disminuyendo la rigidez. Aplicando el modo capacitivo sobre ambos tríceps sural13.
  • Estiramientos tríceps sural: cinesiterapia pasiva favoreciendo elongación de musculatura acortada, trabajo concéntrico de la musculatura antagonista a la acortada13.
  • Movilizaciones activas y pasivas para mejorar el rango articular y balance muscular, mejorando la rigidez tanto de miembros superiores como inferiores.
  • Inhibir/reducir los patrones flexores: Tenemos que tener en cuenta que en estos pacientes se produce una ventralización del centro de gravedad, por esta razón aumentan los patrones flexores sobre los extensores, siguiendo este razonamiento es tan importante reducir esos patrones como inhibirlos por ello estos ejercicios son mucho más favorables realizarlos con el paciente en decúbito supino ya que esta posición por sí sola inhibe los patrones flexores. Y por otro lado en esta posición ya no importa el desplazamiento del centro de gravedad que ellos padecen, normalmente en el decúbito se ve reducido el temblor13.
  • Equilibrio: La retropulsión es la tendencia de caerse hacia atrás, causada por una disminución en los reflejos de postura correctos. Es una de las características más comunes de la Enfermedad de Parkinson. Los beneficios obtenidos no solo se van destinados al desequilibrio como tal, también se verán cambios en la movilidad funcional, las actividades de la vida diaria y la marcha. Se realizan tanto en bases estables como inestables, de forma estática o dinámica y con componentes de coordinación14.
    • Ejercicios de doble tarea en plano estable, favoreciendo que el paciente trabaje manualmente mientras mantiene los pies en un plano inclinado.

 

2ª Fase: INTERMEDIA.

Las 6 sesiones siguientes están dedicadas a recuperar la fuerza muscular, aumentar el rango articular activa y pasivamente, mejorar la coordinación de las extremidades superiores e inferiores y aumentar la seguridad estática y dinámica y en la marcha. Teniendo en cuenta las limitaciones del paciente en cada sesión para aplicar la técnica más adecuada. Incidiendo en intentar hacer la mayoría de ejercicios activos.

Recuperar la fuerza muscular: La carga de trabajo y el volumen del mismo son bajos en este caso y con una progresión dentro de la resistencia de cada paciente. Además se realiza un entrenamiento de cara al entrenamiento de una tarea específica para un mayor efecto del tratamiento14.

Las mejoras significativas se observan tanto en la fuerza muscular como en el equilibrio, reduciendo los síntomas motores del Parkinson y produciendo beneficio en el inicio de la marcha debido a la mejora de la estrategia de tobillo del paciente en relación con su control postural:

  • Ejercicios de paso de sedestación a bipedestación con ayuda de la espaldera.
  • Sentadilla, ayudado de la espaldera.
  • Zancada frontal-lateral, con ambas piernas, ayudado de la espaldera.
  • Ejercicios con bandas elásticas MMSS.

Estiramientos tríceps sural.

Mejorar la coordinación de las extremidades superiores e inferiores.

  • Marcha pasando vayas acompañado de brazos
  • Marcha aumentando la zancada acompañada de brazos.
  • Levantar rodilla y pierna contraria.

Aumentar la seguridad en el equilibrio (estático y dinámico): Mediante ejercicios de doble tarea:

  • Base estable, realizar ejercicios con las manos haciendo que eleve la vista.
  • Base inestable y realizar ejercicios con las manos haciendo que eleve la vista.
  • Marcha dando toques con un globo.

 

3ª Fase: FINAL.

Las últimas sesiones estarán dedicadas a la mejora de la coordinación de las extremidades superiores e inferiores, a mantener la fuerza muscular y a mejorar la velocidad y la seguridad de la marcha, mediante los siguientes ejercicios. Se realizará en cada sesión la técnica más adecuada para las necesidades del paciente en ese momento.

Mantener la fuerza muscular:

  • Sentadilla, con la supervisión del fisioterapeuta.
  • Zancada frontal con ambas piernas, con la supervisión del fisioterapeuta.
  • Zancada lateral con ambas piernas, con la supervisión del fisioterapeuta.
  • Ejercicios con bandas elásticas MMSS.

Mejorar la coordinación de las extremidades superiores e inferiores:

  • Marcha pasando vayas acompañado de brazos.
  • Marcha aumentando la zancada acompañada de brazos.
  • Levantar rodilla y pierna contraria.

Aumentar la seguridad en el equilibrio (estático y dinámico): Mediante ejercicios de doble tarea:

  • Base estable, realizar ejercicios con las manos haciendo que eleve la vista.
  • Base inestable y realizar ejercicios con las manos haciendo que eleve la vista.
  • Marcha dando toques con un globo.
  • Marcha pasando vayas.
  • Marcha en tándem.

 

DESARROLLO

EVOLUCIÓN Y SEGUIMIENTO:

PRUEBAS DE CONTROL FINAL:

Tras 6 semanas de tratamiento se realiza la comparación de los resultados iniciales con los finales.

EXPLORACIÓN VISUAL:

Tras la intervención, se observa al paciente de nuevo y su posición es similar a la de la valoración inicial. En sedestación la espalda no consigue apoyar en el respaldo, los hombros están en antepulsión y caídos y la cabeza interiorizada. Los miembros inferiores se encuentran en correcta posición.

En bipedestación el paciente se encuentra con una ligera corrección del tronco en relación a la valoración inicial, la cabeza sigue estando anteriorizada y en ligera flexión. Los hombros se encuentran en antepulsión y descendidos. Los miembros inferiores han reducido la flexión de rodilla y los pies aumentando ligeramente la base de sustentación de la valoración inicial.

VALORACIÓN PALPATORIA:

No se encuentra ningún punto doloroso. Se ha reducido la tensión a nivel de miembro inferior (cuádriceps, isquiotibiales y tríceps sural).

En el miembro superior no encontramos ninguna zona con tensión. La antepulsión de la cabeza crea cierta tensión a nivel de los trapecios.

VALORACIÓN ARTICULAR:

Tras la intervención, se observa que no ha habido cambios funcionales en el miembro superior, y que el paciente es capaz de realizar todas las tareas anteriores de una forma más ágil.

VALORACIÓN MUSCULAR:

Se observa en la tabla final como han mejorado ligeramente la extensión de cadera, flexión de cadera y extensión de rodilla. Se ha conseguido ganar fuerza, aunque algunos grupos musculares siguen estando debilitados9.

VALORACIÓN NEUROLÓGICA/EQUILIBRIO:

Valoramos la movilidad y el equilibrio a través de los siguientes test:

  • Test Tinetti10:

Los resultados obtenidos tras la intervención muestran un resultado de 19 sobre 28 puntos, en los que sitúan al paciente en un nivel de riesgo de caídas, habiendo mejorado sobre la marca anterior.

  • Test Timed Up and Go11:

El paciente tras la intervención realiza un tiempo de 42 segundos con 59 milésimas. Situando al paciente en riesgo alto de caídas en la valoración inicial, ya que la valoración del test, cuando es más de 20’’ se traduce a un riesgo alto de caídas.

  • Escala de equilibrio de Berg12:

Tras la valoración de la escala de Berg, el paciente obtiene una puntuación de 33 sobre 56, situando la puntuación en la zona intermedia de la valoración, traduciendo el resultado a que el paciente puede caminar, con ayuda. Viéndose así limitado su equilibrio y movilidad.

DISCUSIÓN

A través de las búsquedas realizadas observamos que no hay mucha evidencia científica respecto a un trabajo específico que mejore la calidad de vida de los enfermos de Parkinson.

La intervención fisioterápica de este caso clínico, está centrada en reducir el riesgo de caídas, y mejorar la marcha, ya que la enfermedad del Parkinson es uno de los principales trastornos neurodegenerativos con tasas de prevalencia entre el 0,1 y el 0,2% de la población mundial, y del 1,8% en personas mayores de 64 años y más13.

Nosotros no hemos incluido en nuestro plan de tratamiento la resistencia, pero otros autores trabajan la resistencia, en casi todos los casos 3 veces por semana, observándose beneficios motores y/o cognitivos, a través de un tapiz y si es necesario con un arnés y grúa, para ayudar al paciente a realizar el trabajo.

La opinión de otros autores14, concluyo este trabajo con la afirmación de que: es necesario llevar a cabo más investigaciones con muestras de sujetos más grandes, con duraciones de la intervención más largas, y optimizar las diferentes variables de entrenamiento (carga, volumen, repeticiones, descanso, frecuencia de entrenamiento, tipo de ejercicio…) con el fin de diseñar un programa de entrenamiento que provoque los efectos óptimos como tratamiento para la enfermedad. También sería interesante evaluar los beneficios de un programa de entrenamiento en sujetos con enfermedad de Parkinson más avanzada, para ver el potencial de este tratamiento con la progresión de la enfermedad.

En relación al trabajo de fuerza, se producen beneficios a nivel motor, se reduce el riesgo de caídas y se mejora el paso. La carga de entrenamiento va progresando según diferentes criterios, al igual que los ejercicios. La fuerza combinada con el equilibrio, produce más mejoras que aquellos que trabajan solo equilibrio15.

Algunos autores incluyen entrenamiento mixto, en los que combinan entrenamiento de fuerza y entrenamiento aeróbico. Es una opción que proporciona beneficios a nivel motor, y que se puede combinar con ejercicios de flexibilidad, coordinación y equilibrio16.

El entrenamiento de fuerza combinado con resistencia influye sobre a función ejecutiva, aspecto que en la EP se va deteriorando17,18.

La utilización del ejercicio acuático para mejorar la marcha, favorece significativamente la mejora de la velocidad de la misma, la longitud de la zancada y la relación entre el tiempo de apoyo simple y doble. Teniendo como conclusiones que el ejercicio físico acuático parece tener efectos positivos en algunos aspectos de la cinemática de la marcha presentes en el patrón de marcha típico de los pacientes con EP19. Como inconveniente podemos decir que no es un espacio de trabajo a disposición de todos.

Ya que los ejercicios empleados pueden ser muy variados en función de quien los realice, es necesario evaluar el rendimiento motor con test. Para ello hemos empleado el Test Tinetti, Timed Up and Go Test, y la escala de Berg (BBS), son los test más empleados, aunque con la utilización de tantos test dificulta la comparación de resultados entre unos y otros estudios.

 

LIMITACIONES DEL ESTUDIO

En cuanto a las limitaciones del estudio, al tratarse de un caso clínico los resultados no son extrapolables a la población que representa esta afección.

A pesar de que la enfermedad se diagnostica de forma similar en todos los pacientes, las repercusiones clínicas de la misma son muy variables en función del sujeto.

Los tratamientos realizados han estado sujetos a los recursos humanos y materiales disponibles.

 

CONCLUSIONES

No existe, ni se ha encontrado un protocolo establecido sobre ejercicios adecuados con pacientes con Parkinson. Estudios muestran ejercicios muy diversos y muy distintos según la aplicación de cada profesional, pero todos orientados a conseguir los mismos objetivos.

Tras la intervención fisioterápica, se han conseguido ligeros cambios en el estado físico del paciente, haciendo que se consiga un mantenimiento en dicho estado.

Se ha conseguido mejorar ligeramente la estabilidad y la marcha, no siendo suficientes para la autonomía del paciente.

Respecto a la fuerza ha mejorado ligeramente en algunos grupos musculares, pero sin llegar a ser eficaz para la autonomía del paciente.

El plan de intervención aplicado ha resultado ser ineficaz, sin lograr una mejora evidente, pero sí que puede ser una aplicación para el mantenimiento del estado físico del paciente.

 

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