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Programa de actividad física en la fibromialgia.

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25 agosto 2021

AUTORES

  1. Vanesa Náger Obón. Fisioterapeuta en el Hospital de Barbastro. Servicio Aragonés de la Salud.
  2. David Cabeza Bernardos. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  3. Esther Méndez Ade. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  4. Inés Martín Nuez. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  5. María Joaquina Casas Lázaro. Hospital de Barbastro. Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. Servicio Aragonés de la Salud.
  6. Andrea Cuello Ferrando. Fisioterapeuta en el Hospital de Barbastro. Servicio Aragonés de la Salud.

 

RESUMEN

La fibromialgia es una enfermedad crónica caracterizada por dolor, sueño no reparador y fatiga, entre otros, afectando negativamente en la función física y emocional, reduciéndose la calidad de vida. Una persona será diagnosticada de fibromialgia cuando presente dolor generalizado durante al menos 3 meses en 11 de los 18 puntos de presión. Estudios muestran que principalmente las actividades de danza, actividades acuáticas, multidisciplinares, de trabajo mente-cuerpo, condición física y estiramientos mejoran la sintomatología de estos pacientes. En conclusión, un programa multidisciplinar (en el que se incluya la actividad física) podría tener efectos positivos sobre la calidad de vida de las personas con fibromialgia.

 

PALABRAS CLAVE

Fibromialgia, actividad física, ejercicio, terapia, dolor.

 

ABSTRACT

Fibromyalgia is a chronic disease characterized by pain, non-restorative sleep and fatigue, among others, negatively affecting physical and emotional function, reducing quality of life. A person will be diagnosed with fibromyalgia when they have widespread pain for at least 3 months in 11 of the 18 pressure points. Studies show that mainly dance activities, aquatic, multidisciplinary activities, mind-body work, physical condition and stretching improve the symptoms of these patients. In conclusion, a multidisciplinary program (which includes physical activity) could have positive effects on the quality of life of people with fibromyalgia.

 

KEY WORDS

Fibromyalgia, physical activity, exercise, therapy, pain.

 

INTRODUCCIÓN

En los últimos tiempos hemos asistido al incremento de patologías de gran calado social, aunque de etiología poco conocida y con importante repercusión psicosocial, así como un enorme coste económico. Entre ellas destaca por su importancia y repercusión la fibromialgia, un trastorno doloroso crónico, generalizado, musculoesquelético, con un aumento de la sensibilidad a los estímulos dolorosos y con un bajo umbral del dolor. La causa del aumento de sensibilidad de los pacientes con fibromialgia implica anomalías en el procesamiento sensorial del sistema nervioso central 1.

Aunque la sintomatología principal es el dolor generalizado, los pacientes con fibromialgia presentan otros síntomas; síntomas cognitivos, sueño no reparador, inestabilidad, cefaleas, rigidez, fatiga y una serie de síntomas somáticos, junto con una disminución de la calidad de vida. La prevalencia de comorbilidad en los pacientes diagnosticados con fibromialgia es muy alta, relacionándose con procesos de depresión, enfermedad mental, trastornos gastrointestinales y genitourinarios 2.

En España, la prevalencia de la fibromialgia es de un 2,4 %, siendo más frecuente en las zonas rurales que en las urbanas. La manifestación clínica de la fibromialgia aparece entre los 40 y 50 años y es más común en mujeres que en hombres 3.

 

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de fibromialgia se basa principalmente en la identificación de los puntos dolorosos. Los criterios de diagnóstico de la fibromialgia consensuados en 1990 por la Sociedad Americana de Reumatología fueron: dolor generalizado durante más de 3 meses, un umbral de dolor a la presión de 4Kg/cm2 y la existencia de 11 o más puntos dolorosos activos.

La fibromialgia es un problema frecuente en la práctica clínica; su prevalencia difiere según la población estudiada y oscila entre el 0,7 y el 20%. En España, se sitúa en un 2,1–5,7% de la población general adulta, ocupa un 10–20% de las consultas reumatológicas y un 5–8% de las consultas de atención primaria, con lo que es la causa más frecuente de dolor osteomuscular generalizado y crónico 4.

En los últimos años la fibromialgia ha adquirido mayor importancia hasta convertirse en un problema de salud pública de primer orden, dadas la cronicidad de los síntomas y la incapacidad que a menudo producen, pueden conllevar unos altos costes directos para los servicios sanitarios, así como indirectos derivados del absentismo laboral. Con frecuencia su impacto produce una serie de consecuencias en la vida de los pacientes, las personas de su entorno y el medio en el que viven. Los pacientes refieren una gran repercusión en sus vidas en su capacidad física, la actividad intelectual, el estado emocional, la carrera profesional y la salud mental 5.

Son numerosos los estudios existentes en nuestro país sobre fibromialgia, todos ellos se centran básicamente en aspectos de prevalencia, factores psicosociales, de eficacia de tratamiento o de revisiones de la evidencia disponible. La presencia de fibromialgia mostró una relación independiente con el sexo femenino, la dislipemia y el síndrome depresivo 6.

 

TRATAMIENTO

El tratamiento eficaz de la fibromialgia depende de la correcta utilización de agentes farmacológicos, aunque resultan más efectivos cuando se asocian a otras modalidades terapéuticas como el ejercicio físico. El ejercicio físico regular es una de las recomendaciones principales, además de ser relativamente económico, de fácil acceso y utilizado ampliamente en la práctica clínica como una estrategia para el manejo del dolor. Varias revisiones sobre el efecto del ejercicio en pacientes con fibromialgia concluyeron que: hay pruebas moderadas de que el ejercicio aeróbico produce importantes beneficios en la función física, el dolor y los puntos sensibles; existe evidencia limitada de que el entrenamiento de fuerza mejora el dolor, el bienestar global, la función física, puntos sensibles y la depresión, y no hay suficiente evidencia sobre los efectos relacionados con la salud de los ejercicios de flexibilidad 7.

Existe un gran problema de adherencia a estos programas de actividad física para personas con fibromialgia. Las limitaciones de los tratamientos convencionales han llevado a los pacientes con fibromialgia a optar por muchos enfoques alternativos y complementarios.

 

Existen unas recomendaciones básicas para la práctica de actividad física para la población general, sin embargo, un creciente número de investigaciones está evaluando la necesidad de establecer consideraciones especiales para los diferentes tipos de ejercicio en personas con fibromialgia, que vendrían dadas según la sintomatología o el nivel inicial de sus capacidades.

Los diferentes pacientes con fibromialgia presentan niveles distintos en sus capacidades iniciales, algunos son capaces de realizar una actividad de moderada-alta intensidad, mientras que para otros esta intensidad podría incrementar el dolor 8.

Un programa adecuado de ejercicio debe incluir un precalentamiento, un programa de ejercicio aeróbico suave que nunca debe empeorar la situación clínica ni la percepción de enfermedad del paciente y una secuencia de relajación con unas series de estiramientos que según el grado de afectación deberán ser supervisados o incluso ejecutados por el experto 9.

Es importante antes de iniciar el programa tomar conciencia del propio modelo de utilización muscular. Por ejemplo, contraer un músculo mientras se reduce su longitud (se acorta), acostumbra a ser bien tolerado por estos pacientes, pero en cambio la contracción con elongación (centrífuga), produce normalmente un aumento del dolor. Por lo tanto, es importante reducir los movimientos de contracción con elongación en la vida diaria y por supuesto durante la práctica del ejercicio.

 

Típicos ejemplos de contracción con elongación son:

  • Hacer actividades que requieran que los brazos estén sobre la cabeza, por ejemplo, secar el pelo, tender la ropa (en un tendedero alto), colocar objetos en estanterías…
  • Pasar la aspiradora, hacer las camas, airear las alfombras…
  • Hacer actividades con los brazos extendidos…
  • Cargar el lavavajillas.
  • Caminar cuesta abajo, sobre todo por terrenos irregulares.

 

Si le es imposible evitarlas absolutamente debe limitar en el tiempo la actividad y hacer pequeñas pausas que descontracturen sus músculos, por ejemplo, cada 5 minutos.

Es importante que aprenda a hacer estiramientos que nunca deben ser máximos, se trata de hacer de forma repetida a lo largo del día, pequeños ejercicios de estiramiento de varios grupos musculares. No intente correr demasiado ni llegar tan lejos como pueda, pues sus músculos pueden hacer un efecto de rebote e incrementar su dolor. Comience con estiramientos que no alcance el máximo de lo que podría hacer y manténgalos unos 10-15 segundos, poco a poco podrá ir aumentando el tiempo en estiramiento hasta los 30-60 segundos. Es normal que tarde unos dos o tres meses en alcanzar el objetivo de estiramientos de 60 segundos sin que le aumente el dolor.

La práctica regular de ejercicio debería acompañarse de un aumento muy paulatino de actividad física diaria. Un objetivo muy asumible es caminar entre 20 y 30 minutos en terreno llano tres veces por semana al principio y tras un mes, pasar a hacer esta pequeña caminata cada día, debe intentar no detenerse mientras camina estos minutos. Intente caminar siendo consciente de los movimientos de sus grupos musculares y sincronice sus movimientos con una respiración adecuada 10.

 

Normas para mantenerse activo:

  • Comience por una actividad mínima y haga pequeños incrementos semana tras semana.
  • Intente determinar a qué hora del día le es más fácil aumentar o programar su actividad, es decir, que, si se siente mejor a las 12 del mediodía o a las siete de la tarde, haga el ejercicio a esa hora y no a otra.
  • Comente el inicio de su “plan de actividad” con su familia y amigos e intente conseguir su colaboración para que respeten esa franja horaria.
  • Sea riguroso en anotar su actividad y los incrementos programados.
  • Si pierde un día de actividad no intente recuperarlo al siguiente, pero intente también no perder el terreno ganado a la enfermedad.
  • Tenga como objetivo inicial conseguir caminar 30 minutos cada día. Comience por cinco minutos e incrementa cinco minutos cada semana hasta conseguirlo.

Los inicios de un programa de ejercicio son siempre difíciles y más en un enfermo con fibromialgia.

 

Deben establecerse nuevas rutinas que a veces modifican otras y deben cambiarse prioridades. Transmite al paciente que no espere cambios inmediatos, pero tenga la seguridad de que acabarán produciéndose. En la gran mayoría de casos la percepción de mejoría debida a la práctica de un ejercicio regular se describe como:

  • Mayor seguridad en sí mismo y mayor grado de independencia.
  • Sentirse mejor y con más energía.
  • Le será más fácil controlar su peso.
  • Disminuirán el dolor, la rigidez o la sensación de malestar general.
  • Puede disminuir su frecuencia cardíaca en reposo.

Entrenamiento Aeróbico

El tipo de ejercicio aeróbico adecuado corresponde a un programa de bajo impacto, como caminar, ir en bicicleta cómoda, ejercicio aeróbico en agua a temperatura confortable (30°) o natación. Estos tipos de actividad tienen muy bajo riesgo de inducir traumatismos o lesiones musculares o articulares.

En un programa de ejercicio aeróbico debemos tener en cuenta tres factores básicos:

1. Frecuencia: Generalmente se recomienda iniciar el programa con ejercicio tres veces por semana en días no consecutivos, pero si su afectación es muy importante puede ser necesario iniciar un programa diario de aún menor intensidad y duración. Cuando aumente la duración de cada sesión podrá disminuir la frecuencia.

2. Duración: La mayoría de los enfermos admiten un ejercicio entre 15 y 40 minutos que sitúe su frecuencia cardíaca en la “zona de entrenamiento”. Es muy habitual marcar un objetivo de 20-30 minutos. Esta duración permite el máximo beneficio cardiovascular sin aumentar el dolor o la fatiga.

3. Intensidad: El ejercicio máximo debe establecerse en la zona comprendida entre el 60 y el 80% de la “Frecuencia Cardíaca Máxima” y debe monitorizarse durante el ejercicio.

La determinación de la “Frecuencia Cardíaca Máxima” se hace a través de la siguiente fórmula:

Cálculo de la Frecuencia Cardíaca Máxima.

220 – edad (en años) = Frecuencia Cardíaca Máxima (FCM) (en latidos por minuto).

FCM x 0,60 (porcentaje) = Frecuencia Cardíaca de Entrenamiento al 60%.

FCM x 0,80 (porcentaje) = Frecuencia Cardíaca de Entrenamiento al 80%.

Escala de Intensidad de Percepción de Esfuerzo 11.

Es una valoración subjetiva adicional que junto con la Frecuencia Cardíaca nos ayuda a valorar la intensidad del ejercicio, en base a la escala.

En el caso de enfermos con fibromialgia, la percepción al final del ejercicio no debería superar el grado 8-10.

Fases del Programa de Ejercicios

Calentamiento: Sirve para preparar el cuerpo para la fase de preparación física del programa. Debe durar entre dos y cinco minutos y tener baja intensidad.

 

Fase de Trabajo: Es la fase de ejercicio activo propiamente dicha. Esta fase no puede estandarizarse, sino que debe diseñarse para cada paciente. Debe ser lo suficientemente intensa como para alcanzar la Frecuencia Cardíaca prevista sin pasar el nivel de percepción de agotamiento citado. La duración depende del nivel de entrenamiento, pero de forma general se puede fijar el objetivo en 20-30 minutos.Una buena regla es comenzar por sólo 2-5 minutos por las mañanas y también de 2 a 5 por la tarde (recuerde hacerlo en sus “mejores horas”). Cuando haya hecho esta pauta durante un tiempo en su casa es posible que le sea más fácil integrarse en un grupo.

Recuperación: consiste en caminar despacio o pedalear sin resistencia para disminuir hasta su normalidad la frecuencia cardíaca. Esta fase es imprescindible pues evita la acumulación de sangre en las piernas y el mareo que muchos enfermos experimentan tras el ejercicio.

Estiramientos: debe finalizar siempre su sesión de ejercicios con estiramientos (sin llegar al límite) de sus piernas, brazos y tronco. Representa la continuación de la fase de “normalización” o recuperación. Es esencial para reducir el dolor y la rigidez.

Reposo: Cada periodo de ejercicio debe seguirse de un reposo en silencio y relajación donde la respiración adquiere un especial valor. Debe evitar saunas o duchas frías o en general cambios bruscos de temperatura en esta fase, que debe prolongarse hasta su normalización absoluta.

 

Las pulsaciones deben estar dentro del rango normal, es decir entre 60 y 80 por minuto, aunque hay enfermos de FM en que su normalidad es un poco superior (a veces hasta 90-95 pulsaciones por minuto). Durante el ejercicio debe ir controlando las pulsaciones para verificar que se encuentran en la zona que constituye el objetivo a mantener (Frecuencia Cardíaca de Entrenamiento), vaya ajustando su nivel de actividad para conseguir, al cabo de 30 días de ejercicio, mantenerse en esa zona durante 20 minutos, si consigue lograrlo estará optimizando al máximo el beneficio cardiovascular del ejercicio.

Si presenta cualquiera de los siguientes signos de intolerancia al ejercicio debe detenerse y descansar. Si los síntomas no mejoran con el reposo o si continúan limitando su actividad, debe consultar con su médico para reevaluar la situación y el diagnóstico.

  • Mareo durante o tras el ejercicio.
  • Respiración dificultosa, haciendo difícil mantener una conversación.
  • Fatiga persistente que no mejora con el reposo.
  • Cambios bruscos en el ritmo del pulso, por ejemplo, sensación de latidos de más, pausas, palpitación en el cuello, pulso muy lento…).
  • Dolor en las articulaciones, músculos o huesos.
  • Dolor en el pecho, mandíbula, dientes, orejas, brazos, cuello o zona superior de la espalda.
  • Náusea, vómitos, temblores, sudor frío o sensación de gran debilidad.

 

Ejercicios de estiramiento:

Entrelaza los dedos y entonces estira los brazos hacia delante. Las palmas de las manos deben de estar hacia fuera. Siente el estiramiento en tus brazos y en la parte posterior de tu espalda.Mantener durante 10 segundos (dos veces).

Levanta la parte superior de los hombros, hasta sentir una ligera tensión en cuello y hombros. Aguanta de 3-5 segundos, ahora relaja los hombros hacia abajo hasta la posición normal. (2 veces).

Entrelaza los dedos, gira las palmas por encima de tu cabeza, a la vez que estiras los brazos. Piensa en alargar tus brazos a medida que sientas el estiramiento en tus brazos y los laterales superiores de tu caja torácica. Aguanta 10-15 segundos. (2 veces).

Sentado o de pie deja que tus brazos cuelguen. Gira la cabeza a un lado y luego al otro, lentamente. Aguanta 5 segundos en cada lado.

Con los dedos entrelazados detrás de la cabeza, mantén los codos estirados hacia el exterior con la parte superior del cuerpo erguida. Empuja tus omóplatos uno contra el otro, estirando la espalda. Aguanta la contracción 5 segundos y luego relájate.

Sentado o de pie deja que los brazos cuelguen a los lados. Inclina la cabeza lateralmente, hacia un lado y después al otro. Hombros relajados y caídos durante el estiramiento. Aguanta 5 segundos en cada lado.

Con tu mano derecha, tira suavemente de tu brazo izquierdo hacia abajo, cruzándose por detrás de tu espalda. Inclina tu cabeza lateralmente hacia el hombro derecho. Aguanta 10 segundos. Repítelo con el otro lado.

Coge tu codo derecho con tu mano izquierda. Tira suavemente de tu codo hacia detrás de tu cabeza hasta sentir una cómoda tensión de estiramiento en el hombro o zona posterior del brazo (tríceps). Aguanta 10 segundos. Hazlo con ambos lados.

 

CONCLUSIONES

A pesar de la incidencia que presenta dicha afección, aún no se ha determinado un patrón de tratamiento con una mejoría realmente significativa del sujeto, no resultando un tratamiento paliativo de los síntomas a corto plazo, ya que estamos frente a una enfermedad con un problema de sensibilización central. Un tratamiento basado en la actividad física adaptada a cada paciente muestra una reducción significativa de las variables clínicas y biopsicosociales como son el dolor, la depresión y la ansiedad, mostrando un aumento del bienestar y la calidad de vida de los pacientes a corto y medio plazo, siendo una alternativa de tratamiento fisioterápico como parte de un tratamiento multidisciplinar.

 

BIBLIOGRAFÍA

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