Type to search

Principales procedimientos de actuación frente a catástrofes y accidentes de múltiples víctimas (AMV).

23 noviembre 2021

AUTORES

  1. Raquel Cantín Barrera. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Centro de Salud Las Fuentes Norte (Zaragoza).
  2. Juan Castro Pueyo. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermero en Centro de Salud Las Fuentes Norte (Zaragoza).
  3. Irene Fernández Badía. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera Especialista en Familiar y Comunitaria del Servicio Aragonés de Salud.
  4. Inés Moreno Arjol. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Centro de Salud Torrerramona (Zaragoza).
  5. María Emilia Vargas Escuer. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Centro de Salud Almozara (Zaragoza).
  6. Álvaro Fernández Álvarez. Graduado en Enfermería por la Universidad de Valladolid. Enfermero en Centro de Salud Las Fuentes Norte (Zaragoza).

 

RESUMEN

En ocasiones, en la práctica profesional del personal sanitario de urgencias y emergencias se dan situaciones en las que los recursos humanos y materiales no son suficientes para poder atender a las necesidades. Este es el caso de las catástrofes y los accidentes de múltiples víctimas (AMV). Este tipo de accidentes crean una situación de crisis en la que predomina el caos y la desorganización.

El principal objetivo de los servicios de urgencias y emergencias ante estas circunstancias será absorber el caos, siendo necesarias la coordinación y la rapidez de actuación. Para poder lograrlo, los profesionales sanitarios deberán de estar bien formados y entrenados.

La finalidad del siguiente trabajo es llevar a cabo una revisión narrativa y así poder desarrollar brevemente los pasos a seguir ante un accidente de estas características, desde que se produce hasta que se desactiva el plan de emergencia que ha sido activado para dar respuesta al mismo.

 

PALABRAS CLAVE

Triaje, emergencias en desastres, incidentes con víctimas en masa.

 

ABSTRACT

Occasionally, in the professional practice of emergency healthcare situations arise in which human and material resources are not sufficient to meet the needs. This is the case of disasters and multiple-victim accidents (MVAs). These types of accidents create a crisis situation in which chaos and disorganization prevail.

The main objective of the emergency services in these circumstances will be to absorb the chaos, requiring coordination and speed of action. In order to achieve this, healthcare professionals must be well educated and trained.

The purpose of the following work is to carry out a narrative review in order to briefly develop the steps to be followed in the event of an accident of these characteristics, from the moment it occurs until the emergency plan that has been activated to respond to it is deactivated.

 

KEY WORDS

Triage, disaster emergencies, mass casualty incidents.

 

DESARROLLO DEL TEMA

Si hablamos de la práctica sanitaria de los equipos de urgencias y emergencias, es primordial que conozcamos las diferencias existentes entre varios conceptos básicos utilizados en dichas situaciones, como son: urgencia, emergencia, catástrofe y accidente de múltiples víctimas (AMV).

En cuanto a la urgencia, podemos hablar de tres tipos: subjetiva, objetiva y vital.

Una urgencia es subjetiva cuando la demanda de la atención médica inmediata procede de la víctima, sus familiares o representantes legales. La urgencia objetiva es aquella en la que la vida o la salud de la persona está comprometida desde el punto de vista del personal sanitario. Y, la urgencia vital, se corresponde con una situación en la que existe un riesgo vital inminente para la persona, por fallo o compromiso de algún órgano vital, requiriendo una respuesta sanitaria inmediata. Esta última coincide con la definición de emergencia 1.

Por otro lado, tenemos las catástrofes, acontecimientos infrecuentes de aparición brusca e inesperada, que tienen consecuencias humanas y materiales a nivel colectivo, y los accidentes de múltiples víctimas (AMV) en los que, como su nombre indica, se producen un elevado número de víctimas.

Estos dos últimos van a generar una desproporción entre las necesidades y los recursos de los que se dispone, siendo la duración de esta desproporción más prolongada en las catástrofes que en los AMV 2-8

Para poder dar respuesta a este tipo de situaciones, se utiliza la denominada medicina de catástrofes, una medicina muy distinta a la que se practica habitualmente y que presenta la necesidad de trabajar en un ambiente hostil, atendiendo a un gran número de víctimas que presentan gran variedad de patologías y que requieren de un trabajo multidisciplinar, todo esto con recursos limitados 2.

Para organizar los recursos que se van a trasladar a las zonas donde se producen dichos accidentes y así poder dar una respuesta adecuada a las situaciones de emergencias y catástrofes se crean planes de emergencia que guíen la actuación.

 

PRINCIPALES PROCEDIMIENTOS DE ACTUACIÓN:

Cuando se presenta una catástrofe o un accidente de múltiples víctimas, generalmente se pueden diferenciar dos fases. La fase I, que engloba desde que ocurre el evento hasta que la última víctima es evacuada, y la fase II, que se extiende desde la llegada de la primera víctima a un hospital, hasta que la última de ellas es dada de alta hospitalaria 4.

A continuación, van a ser enumerados los principales procedimientos que han de llevarse a cabo una vez que se ha notificado la existencia de un evento de estas características.

  1. Activación el plan:

La activación del plan ha de llevarse a cabo tal y como exige el plan de emergencia del territorio donde se haya producido el evento.

 

2.  Zonificación:

Una vez en el lugar del accidente y para garantizar la seguridad de los grupos que van a participar en el plan de emergencia, así como para proteger a la población, los bienes y el medio ambiente, una de las prioridades es llevar a cabo la tarea de zonificación.

La zonificación o sectorización consiste en delimitar las zonas de actuación en el lugar donde se ha producido la emergencia. De esta manera, se consigue que cada uno de los grupos de intervención puedan llevar a cabo sus acciones sin interferir unos con otros y sin que exista duplicidad en las labores.

Dichas zonas deben de estar delimitadas, mínimo, por dos perímetros, uno interno y otro externo, y deben de estar debidamente balizadas, ya sea mediante conos de colores, señales luminosas, banderines, cintas de balizamiento, lonas u otros dispositivos visibles.

Así pues, obtendremos tres zonas de actuación claramente diferenciadas:

  • Zona roja o de intervención. También conocida como zona caliente, zona de impacto total o área de rescate. Es el área más próxima a la emergencia, donde se encuentran las víctimas y donde realizará su labor el Grupo de Rescate y Salvamento.

Las funciones que se llevarán a cabo en dicha zona comprenden: evitar la progresión del daño, búsqueda y rescate de supervivientes y movilización de las víctimas hasta la zona de seguridad. En esta zona los equipos de rescate llevarán a cabo el primer triaje, así como una primera atención sanitaria básica si el paciente lo precisase.

Asimismo, en caso de que fuera necesario, se puede autorizar el acceso a dicha zona al Grupo Sanitario para medicalizar el rescate, como por ejemplo si se trata de un rescate que se prevé largo y dificultoso. De ser así, el Grupo Sanitario se deberá comunicar continuamente con el Puesto Sanitario Avanzado (PSA) para llevar a cabo una planificación en base al número de víctimas y características de las mismas y solicitar los suministros necesarios.

  • Zona amarilla o de seguridad: También denominada zona templada o área de socorro. Limita con el área anterior y es donde se sitúan los medios de apoyo para los grupos que trabajan en la zona de intervención, entre ellos, el Grupo Sanitario, por lo que será donde se coloque el Puesto Sanitario Avanzado (PSA), del que se hablará en el siguiente punto.

Las funciones por desarrollar en esta zona incluyen: llevar a cabo una segunda clasificación, prestar asistencia sanitaria y evacuar a las víctimas.

También se localiza en esta zona el Puesto de Mando Avanzado (PMA), que es el organismo que va a dirigir todas las actuaciones que se van a llevar a cabo en el lugar de intervención, así como el portavoz de prensa. Además, si se previera la necesidad de contar con helicópteros para el transporte de los pacientes, debería situarse aquí una zona de aterrizaje.

  • Zona verde o libre: También denominada zona fría o área base. Su límite interno se corresponde con la zona amarilla. A esta zona puede acceder cualquier persona, siendo el Grupo de Seguridad el responsable de impedir que dicho límite sea traspasado. Además, es la zona de tránsito por donde deben ingresar y egresar los vehículos de emergencia 2-4, 5, 9.

 

3.Despliegue sanitario:

El despliegue sanitario consiste en la instalación de una serie de estructuras para prestar cuidados provisionales sobre el terreno en el que se ha producido el evento, teniendo siempre en cuenta los riesgos que se puedan derivar de la situación.

Dicho despliegue se realizará en la zona amarilla o de seguridad, debiendo situarse a una distancia prudencial con respecto a la zona roja o de intervención.

Al igual que durante la zonificación, durante el despliegue sanitario sus estructuras deben de quedar correctamente señalizadas y visibles, para conseguir atraer a las víctimas que puedan desplazarse por ellas mismas, así como para facilitar el traslado por el Grupo de Rescate. Esto se conseguirá mediante la colocación de carteles, cintas de balizamiento, conos, banderines de colores, etc.

Entre estas estructuras se encuentran:

  • Redil: zona segura donde las víctimas muy leves y los ilesos se agruparán en un primer lugar.
  • Nido de heridos: lugar donde se concentra provisionalmente a las víctimas en aquellas situaciones que precisan una rápida evacuación debido a la existencia de un riesgo real o potencial.
  • Puesto Sanitario Avanzado (PSA): es la zona más importante del despliegue sanitario y la que se sitúa más próxima a la zona roja. En ella es donde se llevará a cabo la clasificación de las víctimas, su asistencia sanitaria cualificada y su posterior evacuación.
  • Centro Médico de Evacuación (CME): es una estructura intermedia entre el PSA y los hospitales. En la mayoría de los AMV suele corresponderse con la misma estructura que el PSA pero, en caso de que no sea posible el traslado precoz de las víctimas a un centro hospitalario, pueden organizarse en dos estructuras diferenciadas.
  • Depósito de cadáveres: debe de situarse en una estructura anexa al PSA, para que los pacientes fallecidos en el mismo puedan ser evacuados al mortuorio inmediatamente.

Dado que el Puesto Sanitario Avanzado es la estructura más importante del despliegue sanitario, se va a proceder a explicar su organización y funcionamiento 2.

 

4.Puesto Sanitario Avanzado:

La estructura del Puesto Sanitario Avanzado (PSA) es una estructura provisional, generalmente una tienda de despliegue rápido, de material plástico, impermeable e hinchable. Estas tiendas suelen tener uno o dos compartimentos que van a permitir disponer de unos 40 metros cuadrados de superficie.

La estructura debe de ser visible desde cualquier punto, por lo que será de un color llamativo y estará debidamente rotulada. Están diseñadas para que su montaje pueda realizarse en aproximadamente 10 minutos, por unas 5 personas y disponen de adaptación para iluminación, calefacción y ventilación, entre otros.

En cuanto a su distribución, debe de contar con un polo de recepción de pacientes y un polo de evacuación desde donde salgan los vehículos para la evacuación de los mismos. Tendrá que estar dotado de camillas separadas por un espacio mínimo de un metro para que los profesionales puedan llevar a cabo su labor. Además, el espacio debe contar con varias zonas imprescindibles:

  • Zona de entrada o recepción: será por donde accedan al PSA los pacientes recatados de la zona de intervención y donde se realice su registro.
  • Zona de selección: aquí se llevará a cabo la clasificación o triaje (será explicada con detenimiento en el siguiente punto).
  • Zona de asistencia y estabilización: se llevarán a cabo las técnicas de Soporte Vital Avanzado (SVA) para aquellos pacientes que lo necesiten, accediendo a la misma principalmente pacientes clasificados con las tarjetas de triaje rojas y amarillas.
  • Zona de salida o evacuación: aquí se trasladarán los pacientes que precisen ser evacuados, junto con su tarjeta de triaje o su ficha médica de evacuación debidamente cumplimentada. Esta zona estará en contacto con el Puesto Médico de Evacuación (PME) o el Puesto de Carga de Ambulancias (PCAMB).
  • Zona de almacenamiento de material y medicación.

Las funciones que se van a llevar a cabo en las distintas áreas del PSA son:

  • Bucle de camillas: consiste en que los pacientes procedentes de la zona de intervención sean transferidos desde las camillas en las que llegan al PSA a las camillas situadas en la entrada de este. Asimismo, cuando vayan a ser evacuados serán extraídos del PSA en la camilla en la que se encontraban y una vez en la salida se realizará su transferencia a la camilla del vehículo donde vayan a ser evacuados. La finalidad de dicho circuito es evitar que la transferencia de pacientes interfiera en la asistencia sanitaria.
  • Registro y recogida de datos de todos los pacientes que ingresan en el PSA, así como de todos los que son evacuados. Dicho registro debe contener el nombre o número de la tarjeta de triaje, la patología que presentan, el tratamiento recibido y el destino y medio de transporte de su evacuación.
  • Clasificación de las víctimas mediante los colores internacionales según su gravedad y modificación o fijación de sus tarjetas de triaje.
  • Valoración primaria de todos los pacientes y asistencia mediante técnicas de SVA. Dicha valoración incluye: permeabilidad de la vía aérea, ventilación y oxigenación, control de hemorragias externas y tratamiento del shock, valoración neurológica, inmovilización de fracturas y control del dolor mediante administración de fármacos analgésicos, cura y vendaje de heridas y profilaxis antibiótica en los casos que se considere necesario.
  • Estabilización de las víctimas.
  • Priorizar el traslado de aquellos pacientes más graves, pero con posibilidad de supervivencia y asegurarlos durante el mismo.
  • Anotación del tratamiento recibido en la ficha de evacuación o en el correspondiente apartado de la tarjeta de triaje, previo a la evacuación del paciente 2, 4, 9.

Por último, para poder llevar a cabo todas estas funciones, el PSA debe contar con los recursos humanos y materiales adecuados y suficientes.

En cuanto a los recursos humanos, será necesaria la presencia de:

  • El personal encargado del montaje y mantenimiento de la estructura.
  • El médico que ocupa el puesto de mando en el PSA, que debería centrarse en la organización y no realizar labor asistencial.
  • El técnico o auxiliar encargado del listado de entrada en el PSA.
  • El técnico o auxiliar encargado del listado de salida del PSA, deberá asegurarse de que el paciente porta su ficha de evacuación debidamente cumplimentada.
  • Los camilleros que participan en la transferencia de los pacientes hasta el PSA y desde este hasta el PCAMB o el mortuorio.
  • Los médicos asistenciales.
  • Las enfermeras asistenciales.
  • Los técnicos o auxiliares asistenciales, cuya labor es complementar a los dos anteriores 2.

En lo referente a recursos materiales, deberá contar como mínimo con:

  • Material distintivo para los diferentes profesionales.
  • Tarjetas de triaje.
  • Material para el registro de los pacientes y la labor asistencial.
  • Material para la toma de constantes.
  • Material para control de la vía aérea.
  • Material para soporte ventilatorio y circulatorio.
  • Fármacos de urgencia.
  • Material para realizar hemostasia, cura y vendaje de heridas.
  • Material para realizar inmovilizaciones.
  • Sacos de cadáveres 2, 9.

 

5. Clasificación de las víctimas:

La clasificación de las víctimas o triaje es otro de los procedimientos más importantes a llevar a cabo en los accidentes de múltiples víctimas. Esta ha de hacerse en base a las posibilidades de supervivencia de cada víctima para poder aprovechar al máximo los recursos de los que se dispone 2, 4-7, 10.

Durante una situación de estas características, esta clasificación no se va a realizar una sola vez, si no que habrá sucesivos puntos donde se lleve a cabo el triaje de las víctimas, siendo recomendable un mínimo de 3 ocasiones 2, 4, 8, 11.

Así pues, el primero de ellos será realizado por el Grupo de Rescate y Salvamento en la zona de intervención con la finalidad de que exista prioridad en el orden de llegada de las víctimas al PSA. Para ello, se utilizan métodos muy sencillos y rápidos que no requieren conocimientos médicos, aunque sí cierto entrenamiento. Entre ellos podemos encontrar el método SHORT 2, 4, 11.

Internacionalmente, para que la clasificación sea más visible, se ha optado por asignar diferentes colores según la prioridad de la víctima, siendo estos y su correspondiente interpretación:

  • Negro: paciente agonizante o cadáver (a este último en algunos sistemas de triaje se le asigna el color blanco).
  • Rojo: paciente con posibilidades de sobrevivir si la asistencia sanitaria es inmediata.
  • Amarillo: paciente diferible pero cuya atención debe llevarse a cabo en las 2 ó 3 primeras horas.
  • Verde: paciente cuyo tratamiento no precisa atención inmediata. Su atención puede demorarse de 4 a 6 horas 2, 4, 12.

Puesto que durante la primera clasificación pueden cometerse errores, será necesario que todas las víctimas de la catástrofe sean valoradas en el PSA en algún momento, antes de ser evacuadas.

En el área de recepción y triaje del PSA será donde se realice una segunda clasificación, que tiene que ser llevada a cabo por profesionales sanitarios entrenados, con una amplia experiencia en emergencias médicas, así como ciertas cualidades personales: serenidad, dotes de mando y capacidad organizativa. Los profesionales encargados de dicha tarea no deberán prestar atención asistencial a las víctimas.4

Durante esta clasificación, se le asignará a cada paciente una tarjeta de triaje que debe de ser correctamente fijada a la víctima para que la porte, en aquellos casos en que sea necesario, hasta el hospital o centro de destino 2, 4, 9.

Existen muchos sistemas de triaje extrahospitalarios, aunque la finalidad de todos ellos es la misma: clasificar a las víctimas según la gravedad y necesidad asistencial.

El principal sistema de triaje extrahospitalario frente a catástrofes y accidentes de múltiples víctimas es el método START (Simple Triage and Rapid Treatment). Este se basa en cuatro preguntas básicas centradas en el paciente y, en base a las respuestas a estas preguntas, se le asignará un color a la víctima 2, 4, 7, 8, 12.

A pesar de que el método START es muy útil y sencillo de utilizar, en la práctica se utilizan también sistemas de triaje más avanzados con la finalidad de que existan menos errores a la hora de clasificar a las víctimas, ya que los métodos sencillos pueden subestimar o sobreestimar la gravedad de las lesiones de estas, lo que derivará en un mal uso de los recursos disponibles 6, 7.

Este es el caso del Modelo Extrahospitalario de Triaje Avanzado (META) que se desarrolló en el año 2011 por la Unidad de Investigación en Emergencia y Desastres de la Universidad de Oviedo. Este sistema permite detectar de manera rápida a los pacientes que precisan una valoración quirúrgica urgente, que son los que se asocian a mayores tasas de mortalidad.

Este sistema de triaje está especialmente diseñado para ser utilizado de forma extrahospitalaria en AMV y solamente debe aplicarse por profesionales adecuadamente formados y entrenados en Soporte Vital Avanzado (SVA).

Este método de triaje consta de cuatro etapas, desarrollándose simultáneamente las dos primeras.

La primera etapa es el triaje de estabilización. En esta etapa solo se proporcionarán primeros auxilios como la apertura de la vía aérea o el control de hemorragias. Se llevará a cabo una valoración inicial del paciente basada en la atención al paciente traumatizado (ABCDE), clasificando a los pacientes en rojos (1º, 2º ó 3º), amarillos (1º ó 2º) o verdes.

La segunda etapa consiste en la identificación de los pacientes con criterios de valoración quirúrgica, como son: traumatismos penetrantes, traumatismos con fractura de pelvis abierta o cerrada con inestabilidad hemodinámica y/o mecánica y sospecha de traumatismo cerrado de tronco con signos de shock. Estos pacientes se evacuarán sin necesidad de ser atendidos en la zona de asistencia sanitaria.

La tercera etapa es la de estabilización y valoración de lesiones. Una vez que las víctimas han sido clasificadas, serán tratadas siguiendo los protocolos del paciente politraumatizado, por orden de prioridad: primero las rojas, después las amarillas y por último las verdes.

Por último, está la etapa del triaje de evacuación. El orden de evacuación se realizará también en base a la clasificación por colores, resultando de la siguiente manera:

  • Primero serán evacuados los pacientes rojos y lo harán en este orden:
  • 1º los pacientes que precisan atención quirúrgica urgente pero no se ha detectado con anterioridad.
  • 2º aquellos que presenten lesiones de gravedad e inestabilidad respiratoria o hemodinámica y alguno de los criterios de alta prioridad.
  • 3º pacientes con compromiso del ABC no resuelto y criterios de alta prioridad.
  • 4º los que presenten compromiso del ABC sin cumplir criterios de alta prioridad.
  • 5º pacientes con compromiso del ABC resuelto.
  • En segundo lugar, se evacuará a los pacientes amarillos y se hará de la siguiente manera:
    • 1º aquellos que presenten problemas neurológicos.
    • 2º los que precisan ser valorados a nivel hospitalario.
  • Después, los pacientes verdes se evacuarán con el siguiente orden:
    • 1º aquellos que precisan ser valorados a nivel hospitalario.
    • 2º los que precisan ser atendidos en centros no hospitalarios.
  • Por último, se evacuarán los pacientes moribundos que necesiten cuidados paliativos.

En definitiva, el método de triaje META tiene algunas ventajas sobre el START, entre ellas, está la posibilidad de diferenciar de entre las víctimas que requieren atención inmediata, también las que requieren prioridad quirúrgica.

Otra de sus ventajas es que, debido a que es más complejo, permite que el tratamiento sea más adecuado y rápido, permitiendo disminuir la mortalidad por traumatismo en aquellos casos cuyo tratamiento definitivo fuese tiempo-dependiente. Además, al estar basado en la atención al paciente politraumatizado, resulta de fácil aplicación para los equipos de emergencia, que utilizan habitualmente dichos protocolos 6, 7, 10.

En última instancia, podría llevarse a cabo una tercera clasificación o triaje, antes de que la evacuación de los pacientes al centro de destino sea realizada.

 

6.Norias de evacuación:

La correcta evacuación de las víctimas es uno de los procesos que más dificultades genera en los AMV y, sin embargo, es indispensable que se realice de manera organizada para poder resolver adecuadamente la situación.

El principal problema radica en que no se trata de un proceso puntual, sino que existe en todo momento un flujo de víctimas, diferenciándose principalmente cuatro movimientos o norias de evacuación.

La primera noria de evacuación es la noria de rescate, y su objetivo es asegurar a las víctimas. Por ello, los traslados van a realizarse desde la zona de impacto hasta el nido de heridos o, en caso de que ya esté disponible, hasta la zona de selección del PSA. Aunque el personal que debe ocuparse de esta primera noria es el Grupo de Rescate, en un primer momento suele llevarse a cabo por personal voluntario no especializado, por lo que también se le conoce como noria de camilleo.

La segunda noria de evacuación hace referencia a todos los movimientos que van a tener lugar en la zona de socorro. Aunque el principal consiste en trasladar a las víctimas desde el PSA al Puesto de Carga de Ambulancias (PCAMB) o, si existiese, al Puesto Médico de Evacuación (PME), también pueden considerarse parte de esta noria los movimientos desde el PSA al mortuorio y los movimientos de pacientes desde el redil al PCAMB.

El PCAMB va a ser el centro neurálgico del proceso de evacuación, es decir, desde donde va a estar dirigido y organizado, siempre en coordinación con el PMA. En caso de que la catástrofe sea de unas dimensiones que generen un desbordamiento muy grande, la evacuación se organizará desde el PME. Este consiste en una estructura desplegable donde, además de las labores de coordinación, va a existir un área donde podrán ubicarse las víctimas que ya han sido asistidas en el PSA y deben esperar a ser evacuadas. De esta manera se evita que se colapsen víctimas ya atendidas en el PSA.

Una vez trasladadas las víctimas al PCAMB o al PME, comienza la tercera noria de evacuación, en la que los pacientes van a ser trasladados desde el lugar donde se ha producido el accidente, hasta el centro donde van a recibir asistencia sanitaria.

En esta noria, es muy importante conocer las características y capacidades de los centros a los que se puede realizar el traslado, para que exista concordancia entre las necesidades de las víctimas y los recursos de estos, así como para no sobrecargar unos y desperdiciar los recursos disponibles en otros.

Por último, la cuarta noria de evacuación se corresponde, en caso de que el hospital receptor lo considere necesario, con el traslado interhospitalario de los pacientes 2, 11.

 

7. Recepción hospitalaria:

La fase II de respuesta ante catástrofes o AMV comienza con la llegada al hospital de la primera víctima. Sin embargo, esta fase es activada mucho antes, desde que el Centro Coordinador de Urgencias (CCU) recibe la llamada que alerta de la aparición del evento, ya que, aunque la llegada de las víctimas al hospital se demorará, es necesario que simultáneamente con la recepción de la llamada, el CCU alerte a la red hospitalaria para que tengan en cuenta la posible llegada de pacientes y pongan en marcha sus propios planes de contingencia.

En principio, los interlocutores van a ser los Jefes del Servicio de Urgencia de la red hospitalaria más adecuada para dar respuesta a la catástrofe y será a ellos a quien les corresponda coordinar la activación del plan de Emergencia de sus respectivos hospitales.

Así pues, se considera necesario que todo hospital tenga un Plan de Emergencia frente a catástrofes externas para dar respuesta a este tipo de situaciones que generan un flujo masivo de víctimas, así como un Comité de Catástrofes, cuyo Director será quien autorice la activación de dicho plan 4, 8, 11.

Una vez activado el plan, el Jefe de Urgencias debe de encargarse de varias funciones, entre ellas:

  • Alertar al Supervisor de Enfermería para que los enfermeros que estén trabajando en ese momento preparen el material disponible en el Almacén de Catástrofes.
  • Designar a un médico como responsable de Triaje.
  • Alertar al personal de Seguridad del hospital para que organice los accesos al mismo.
  • Informar de la situación a los pacientes que se encuentren en el Servicio y solicitar su colaboración para que reconsidere si su proceso puede ser atendido en los Puntos de Atención Continuada (PAC) o Centros de Salud.
  • Designar un responsable para alertar sobre la posible llegada de pacientes a los PAC y Equipos de Atención Primaria (EAP).
  • Reubicación de los pacientes que deban continuar en el Servicio para despejar la zona de llegada de las víctimas.

Además de estas acciones, para que la respuesta hospitalaria sea adecuada se deben estructurar las vías de acceso al hospital, así como diferentes zonas para la realización de labores necesarias en estas situaciones.

En cuanto a las vías de acceso al hospital es recomendable que sea el Personal de Seguridad el que organice y limite el acceso al mismo. Así pues, es aconsejable que exista una sola dirección a través de la que se permitirá el acceso al personal sanitario, se le indicará a donde dirigirse y se informará a los conductores de las ambulancias que despejen la zona de entrada una vez realizada la descarga del paciente.

Por último, cabe destacar la necesidad de habilitación de ciertas áreas del hospital donde se van a desarrollar ciertas labores. Entre estas zonas de expansión nos encontramos:

  • Zona de mando: donde se reunirá el Comité de Catástrofes.
  • Centralita o zona de control de llamadas: su labor es mantener libres la mayor cantidad de líneas telefónicas, así pues, serán bloqueadas todas las llamadas que no se consideren indispensables.
  • Zona de triaje: se realizará la clasificación por colores de aquellos pacientes que se encontrasen en el Servicio, así como de aquellos que vayan ingresando, y se les remitirá a la zona correspondiente según su color. Los pacientes que han sido clasificados con anterioridad por personal sanitario extrahospitalario no volverán a triarse.
  • Zona roja: para la atención a pacientes que precisen cuidados críticos.
  • Zona amarilla: para proporcionar cuidados intermedios.
  • Zona verde: para los pacientes que necesitan cuidados mínimos. Serán los últimos en ser atendidos.
  • Zona gris: para prestar cuidados terminales.
  • Zona negra: mortuorio.
  • Zona destinada a la acogida de los familiares de las víctimas. Puede contar con la colaboración de psicólogos del hospital o externos.
  • Zona de información a la prensa.
  • Zona de alta hospitalaria.

Una vez que la última víctima que se encontraba en el Servicio de Urgencias es atendida, se comunicará la desactivación del plan 8.

 

8. Desactivación del plan:

La desactivación del plan ha de llevarse a cabo tal y como exige el plan de emergencia del territorio donde se haya producido el evento.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Noriega Matanza MC, Hanzeliková Pogrányivá A. Aproximación conceptual y principios de la atención urgente. En: Arroyo Gordo MP. Temario DAE para la preparación de oposiciones. Vol 2. 2ª ed. Madrid: Ediciones DAE (Grupo Paradigma); 2016. p. 611-615.
  2. Castro Rodríguez F, Martín Rodríguez F, Añó García MC, Díez Carabantes JC, Encinas Puente RM. Manual de asistencia sanitaria en accidentes de múltiples víctimas. Valladolid: Gráficas Andrés Martín S. L.; 2007.
  3. DECRETO 220/2014, de 16 de diciembre, del Gobierno de Aragón, por el que se aprueba el Plan Territorial de Protección Civil de Aragón. Boletín Oficial de Aragón, nº 253, (26-12-2014).
  4. Ristori L. Respuesta prehospitalaria al evento con múltiples víctimas. REV. MED. CLIN. CONDES. 2011;22(5):556-565.
  5. Pesqueira Alonso E. E. Protocolo de campo para el coordinador sanitario de accidentes de múltiples víctimas. Emergencias. 2001;(13):310-318.
  6. Arcos González et al. The development and features of the Spanish prehospital advanced triage method (META) for mass casualty incidents. Scand J Trauma Resusc Emerg Med [Revista en Internet] 2016 [acceso 27 Abr 2020]; 24(63). [8 páginas]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4850631/pdf/13049_2016_Article_255.pdf
  7. Ferrandini Price M, Arcos González P, Pardo Ríos M, Nieto Fernández-Pacheco A, Cuartas Álvarez T, Castro Delgado R. Comparison of the Simple Triage and Rapid Treatment system versus the Prehospital Advanced Triage Model in multiple-casualty events. Emergencias. 2018;30(4):224-230.
  8. Martín Cortés F, Martín Briz A, Noceda Bermejo JJ, Alonso Benavent M. Plan de actuación hospitalaria frente a catástrofes externas. Sagunto: Servicio de Urgencias – Hospital de Sagunto; 2014.
  9. Plan Especial de Actuación Sanitaria Extrahospitalaria en Emergencias Colectivas y Catástrofes. Decreto de la Ilma. Sra. Teniente de Alcalde Consejera del Área de Servicios Públicos, expediente nº 288.936/2008 (14-03-2008).
  10. Castro Delgado R. El modelo extrahospitalario de triage avanzado. Prehospital Emergency Care (ed. esp.) [Revista en Internet] 2011 [acceso 27 Abr 2020]; 4(1). [4 páginas]. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-prehospital-emergency-care-edicion-espanola–44-pdf-X1888402411026659
  11. Ferreira M. 24 TES [Internet]. Lugo: Marcio Ferreira. 2015 Dic [acceso 11 Jun 2020]. Disponible en: http://24tes.blogspot.com/2015/12/loxistica-sanitaria-unidade-5.html
  12. Trampal Ramos A, Calatayud García J. Urgencias y emergencias. En: Domínguez Simón MJ, Lázaro Hidalgo L. Conceptos fundamentales para la práctica enfermera. Vol 2. 7º ed. Madrid: Enfo Ediciones; 2015. p. 439-440.