Type to search

Prevención de la fragilidad en el paciente geriátrico: una revisión bibliográfica.

24 noviembre 2021

AUTORES

  1. Juan Castro Pueyo. Graduado en Enfermería en la Universidad de Zaragoza. Enfermero en Centro de Salud Las Fuentes Norte de Zaragoza.
  2. Irene Fernández Badía. Graduada en Enfermería en la Universidad de Zaragoza. Enfermera Especialista en Familia y Comunitaria.
  3. Inés Moreno Arjol. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Centro de Salud Torrerramona.
  4. Maria Emilia Vargas Escuer. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Centro de Salud Almozara de Zaragoza.
  5. Álvaro Fernández Álvarez. Graduado en Enfermería por la Universidad de Valladolid. Enfermero en Centro de Salud Fuentes Norte (Zaragoza).
  6. Guillermo Embid Sáez. Graduado en Enfermería por la Universidad San Jorge. Enfermero en Centro de Salud Fuentes Norte (Zaragoza).

 

RESUMEN

La Fragilidad se define como un síndrome biológico de disminución de la reserva funcional y resistencia a los estresores, originando disminución de la homeóstasis y vulnerabilidad frente a eventos adversos. Es un estado que precede a la discapacidad y que está intrínsecamente relacionada con el fenómeno biológico del envejecimiento. Se realizó una búsqueda bibliográfica sobre la literatura disponible en diferentes bases de datos. Para reducir esta fragilidad, se debería intervenir en su principal factor de riesgo, la inactividad. El personal de Enfermería juega un papel esencial en el manejo del anciano frágil, actuando sobre diferentes ámbitos de la esfera biopsicosocial.

 

PALABRAS CLAVE

Fragilidad, geriatría, anciano frágil.

 

ABSTRACT

Frailty is defined as a biological syndrome of decreased functional reserve and resistance to stressors, leading to decreased homeostasis and vulnerability to adverse events. It is a state that precedes disability and is intrinsically related to the biological phenomenon of ageing. A literature search was carried out on the literature available in different databases. To reduce frailty, the main risk factor for frailty, inactivity, should be addressed. Nursing staff play an essential role in the management of the frail elderly, acting on different areas of the biopsychosocial sphere.

 

KEY WORDS

Frailty, geriatrics, frail elderly.

 

INTRODUCCIÓN

Según la Guía de la Buena Práctica Clínica en Geriatría, desde la mitad del siglo XX asistimos a un profundo cambio en el patrón demográfico, que ha terminado en un envejecimiento de la población, fruto de tres fenómenos demográficos: el descenso de la tasa de natalidad, el descenso de la tasa de mortalidad y el aumento de la esperanza de vida al nacer.

Todo ello hace que actualmente en España nos encontremos una sociedad muy envejecida, en la que, según datos del Instituto Nacional de Estadística de 2017, el porcentaje de mayores de 65 años era del 18,96%, con previsiones de alcanzar el 37% para el año 20521.

El término fragilidad se ha convertido en un concepto fundamental en geriatría. Campbell y Buchner definen el término fragilidad como un “síndrome biológico de disminución de la reserva funcional y resistencia a los estresores, debido al declive acumulado de múltiples sistemas fisiológicos que originan pérdida de la capacidad homeostática y vulnerabilidad a eventos adversos”2. Desde entonces se han propuesto numerosas definiciones. Los dos principales marcos teóricos sobre los que se ha elaborado el término de fragilidad son:

  • Linda Fried en 2001 en base a los datos del Cardiovascular HealthStudy3, desarrolla un fenotipo como situación de riesgo para desarrollar discapacidad.
  • Kenneth Rockwood en base a los datos del Canadian Study of Health and Aging, establece que la fragilidad consiste en la adición de varias condiciones de salud que incluyen, entre otras, comorbilidad y discapacidad2.

Ambos marcos abordan diferentes aspectos, y cada una podría ser útil de aplicar según el ámbito de atención en el que debamos intervenir. A pesar de estas diferencias, cada vez existe un mayor consenso en que la fragilidad es un estado o condición que precede a la discapacidad y que está intrínsecamente relacionada con el fenómeno biológico del envejecimiento. La fragilidad cumple los criterios de “síndrome geriátrico”, puesto que está intrínsecamente asociada al fenómeno del envejecimiento, no corresponde a una enfermedad concreta, es muy prevalente, implica a varios órganos y sistemas corporales, es multidimensional y se asocia a eventos adversos graves de salud.

 

METODOLOGÍA

Se ha realizado una búsqueda de literatura disponible en las bases de datos: Pubmed, Cuiden, y Dialnet. Como palabras clave se han utilizado, en inglés: “frail” o “frailty”, “older” o “elderly”, “adults” y “prevention”; y en castellano: “fragilidad”, “ancianos” y “prevención”. Se utilizó el operador booleano “AND”.

 

RESULTADOS

Recientemente, una conferencia de consenso buscó mediante metodología Delphi una definición operativa de fragilidad. Aunque no se alcanzó un consenso absoluto, se alcanzó gran acuerdo en los aspectos de la fragilidad que se detallan a continuación4:

• La fragilidad es un síndrome de disminución de reserva funcional y resistencia a estresores, que provoca vulnerabilidad.

• Identifica sujetos en riesgo de deterioro funcional y otros eventos deterioro de salud.

• Es multidimensional, dinámica, es decir, no todos los individuos son frágiles de la misma manera.

• Es diferente de discapacidad y comorbilidad, aunque las enfermedades modulan su aparición.

• El diagnóstico es útil en Atención Primaria y Especializada.

• La velocidad de la marcha, movilidad y actividad física pueden ser útiles para el diagnóstico, al igual que la valoración del estado mental y nutricional.

• Puede ser reversible. La actividad física es un tratamiento.

La salud de las personas mayores se debe medir en términos de función y no de enfermedad, debido a que esta función es la que determina la expectativa de vida, la calidad de vida y los recursos o apoyos que precisará cada población. El objetivo es mantener un nivel de función que permita el mayor grado de autonomía posible en cada caso5,6. Prevenir la discapacidad actuando sobre la fragilidad es posible, dado que esta última se puede detectar y es susceptible de intervención.

Para reducir la fragilidad hay que actuar sobre su principal factor de riesgo, la inactividad. La inactividad es un factor esencial porque determina el estado cardiovascular, la resistencia insulínica y la sarcopenia, al tiempo que contribuye al deterioro cognitivo y la depresión. Las intervenciones centradas en la actividad física han demostrado su eficacia en retrasar e, incluso, revertir la fragilidad y la discapacidad 7. Mejorando también el estado anímico y emocional.

 

La valoración geriátrica integral es un proceso diagnóstico multidimensional e interdisciplinario, diseñado para identificar y cuantificar los problemas físicos, funcionales, psíquicos y sociales que pueda presentar el anciano, con el objetivo de desarrollar un plan de tratamiento y seguimiento de dichos problemas, así como la óptima utilización de recursos para afrontarlos. Está compuesta por:

Valoración clínica. Debe incluir una entrevista acerca de los antecedentes personales para conocer si existe presencia o no de alguno de los síndromes geriátricos (inmovilidad, caídas, malnutrición, incontinencia); exploración física y pruebas complementarias; historia farmacológica y nutricional.

Valoración funcional. Es fundamental para conocer el grado de autonomía en la ejecución de las actividades de la vida diaria, tanto las actividades básicas de la vida diaria como las actividades instrumentales. Para medir estas capacidades se utilizan diferentes escalas tales como el Índice de actividades de la vida diaria (KATZ), índice de Barthel o Lawton, entre otros.

Valoración mental. Es importante tener en cuenta tanto la esfera cognitiva como la afectiva. Aparte de la entrevista con el paciente y su familia, se debe tener en cuenta los síntomas (trastornos de la conducta, del lenguaje, capacidad de juicio…) y diferentes test de gran utilidad como el cuestionario de Pfeiffer, Mini-mental cognoscitivo de Lobo (MEC), etc.

Valoración social. Conocer todos aquellos datos relacionados con el hogar, apoyo familiar y social, es importante para determinar el mejor nivel asistencial y tramitar los recursos sociales que sean necesarios9.

El personal de Enfermería juega un papel esencial en el manejo del anciano frágil. Los cuidados de la Enfermera dentro de un equipo multidisciplinar van desde la asistencia, la información, la educación, el apoyo y el asesoramiento al paciente.

Los objetivos de la Enfermera son:

• Identificar precozmente cualquier signo de vulnerabilidad en el anciano tales como caídas de repetición, pérdida de peso, circunstancias socioeconómicas adversas, etc.

• Realizar intervenciones dirigidas a la promoción de la salud en materia de alimentación y actividad física individualizando cada caso.

• Hacer un seguimiento a lo largo del tiempo de estos pacientes y favorecer el mantenimiento de su autonomía en las actividades básicas de la vida diaria.

Ante la sospecha de que un adulto mayor presente el síndrome de fragilidad se llevarán a cabo una serie de medidas para minimizar los riesgos y consecuencias de dicho síndrome.

 

1. Realizar una valoración integral del paciente:

• Antecedentes personales, patológicos, tratamiento farmacológico y demás datos que nos orienten hacia factores de riesgo.

• Circunstancias socioeconómicas, conocer si tiene apoyos suficientes (ayuda familiar, entorno, situación económica).

• Grado de funcionalidad del paciente en su vida cotidiana para desarrollar un plan de cuidados personalizado, haciendo especial hincapié en fomentar el autocuidado.

2. Utilizar las diferentes escalas de valoración del riesgo de fragilidad para conocer con mayor detalle los problemas existentes.

3. Asegurar una ingesta alimentaria e hídrica adecuada, mediante la elaboración de una dieta adecuada y personalizada y educación nutricional para que el anciano mantenga unas pautas saludables.

4. Elaborar un plan de actividad física diaria en colaboración con el fisioterapeuta.

5. Establecer medidas de seguridad para evitar las caídas (ayudas técnicas, modificación del mobiliario, uso de antideslizantes, barras asideras, calzado adecuado, ajuste del tratamiento farmacológico por parte del equipo…).

Ante el contexto actual de una sociedad envejecida, el reto de los sistemas sanitarios que atienden a personas mayores no es tanto aumentar la expectativa de vida, sino prolongar la expectativa de vida libre de discapacidad. La Organización Mundial de la Salud, destaca que resulta necesario cambiar el paradigma actual de atención sanitaria a nuestros mayores por un modelo más centrado en la función y no tanto en la enfermedad. En los ancianos, la función va a determinar la calidad de vida y resultados adversos de salud4.

Es importante atender las necesidades específicas de las personas mayores mediante la formación de los profesionales sanitarios sobre la atención de salud de las personas mayores. Son importantes aquellas actividades dirigidas a la prevención y tratamiento de enfermedades crónicas asociadas a la edad, así como la realización de estudios de investigación que aporten información más completa sobre la población mayor, a fin de desarrollar nuevas estrategias o intervenciones de enfermería dirigidas a los aspectos de vulnerabilidad más comunes.

 

CONCLUSIÓN

Debido al contexto de sociedad envejecida actual, la fragilidad en el anciano se convierte en uno de los principales problemas a atender en este tipo de población. Para reducir esta fragilidad, se debería intervenir en su principal factor de riesgo, la inactividad. El personal de Enfermería juega un papel esencial en el manejo del anciano frágil, actuando sobre diferentes ámbitos de la esfera biopsicosocial.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Guía de buena práctica en geriatría. Fragilidad y nutrición en el anciano. Madrid: IMC; 2014.
  2. Guía de la Buena Práctica Geriátrica [Internet]. 2014 [citado 29 octubre 2021]. Disponibe en: https://www.segg.es/media/descargas/GBPCG_Fragilidad_y_nutricion_en_el_anciano.pdf
  3. Fried LP, Tangen CM, Walston J, et al. Frailty in older adults: evidence for a phenotype. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2001;56 (3): 146–56
  4. Zugasti A, Casas A.Síndrome de fragilidad y estado nutricional: valoración, prevención y tratamiento.NutrHosp 2019;36(N.º Extra 2):26-37
  5. Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO). Secretaría General de Política Social y Consumo. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Libro blanco del envejecimiento activo. Madrid: 2011.
  6. Alfonso Silguero S A, et al. Enfermedad crónica, mortalidad, discapacidad y pérdida de movilidad en ancianos españoles: estudio FRADEA. Rev Esp Geriatr Gerontol. 2014;49(2):51–58.
  7. Clegg A, Young S, et al. Frailty in older people. Lancet. 2013; seminar vol. 381 (9868):752- 762
  8. Windle,G., Hughes,D., Linck,P., Russell,I., & Woods,B. Is exercise effective in promoting mental well-being in older age A systematic review. Aging & Mental Health. 2010: 14(6): 652-669.
  9. D´Hyver de las Deses C. Valoración geriátrica integral. Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM. 2017; Vol. 60 (3): 38-54.