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Por una UCI más abierta, más confortable y humana, comunicación breve.

19 noviembre 2021

AUTORES

  1. María de las Mercedes Díez Angulo. Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud.
  2. Raúl Fernández Peñarroya. Fisioterapeuta Globalitè Fisioterapia.
  3. Mónica Ferrer Gracia. Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud.
  4. Laura María Cuadra Giménez. Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud.
  5. María Dolores Ruiz García. Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud.
  6. Vanesa Gregorio Pueyo. Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud.

 

COMUNICACIÓN BREVE

Desde tiempos remotos existe la imperiosa necesidad de atender de forma prioritaria a los pacientes en peligro de muerte, situación que se refleja desde el año 1854 durante la Guerra de Crimea, cuando Florence Nightingale consideró que era preciso separar a los soldados en estado de gravedad de aquéllos que sólo tenían heridas menores para cuidarlos de manera especial 1.

UCI abierta significa “abrir un lugar con reducción o eliminación de todas las limitaciones innecesarias a nivel temporal, físico y relacional; respetando las normas institucionales al respecto”

En las unidades de cuidados intensivos (UCI), se encuentran pacientes que requieren cuidados constantes y atención especializada durante las 24h del día debido a que su estado es crítico. Es una zona en la cual trabajan profesionales especializados y educados para la atención debida. Se caracterizan por ser lugares cerrados donde las visitas restrictivas hacen difícil el acceso a los familiares de los pacientes ingresados, gravedad del paciente. El predominio de una concepción biomédica y la importancia de la tecnología frente a las relaciones humanas favorecen que las necesidades de los familiares no sean tenidas en cuenta. Suelen ser lugares en donde la tecnología y la eficacia práctica predominan sobre las relaciones personales y la calidad humana 2,3.

La estancia en una UCI provoca alteraciones emocionales en el enfermo originadas entre otras causas, por la gravedad de su situación, las dificultades de comunicación y el aislamiento que le produce estar lejos de sus seres queridos. Esto se alivia con el contacto y la presencia de los familiares, los cuales también manifiestan sus propias necesidades, como pueden ser la de comunicación, seguridad, información o comodidad.

 

En el año 2001, el Institute of Medicine publicó el artículo «Crossing the quality chasm» en el que defiende el concepto de «medicina centrada en el paciente» como contraposición a la «medicina centrada en el proveedor o en la enfermedad», que había caracterizado hasta entonces la relación médico/paciente, y estableció una serie de recomendaciones en cuanto al tratamiento y el proceso de decisiones basadas y adaptadas a las preferencias y opiniones de los pacientes.

Posteriormente, varios estudios han demostrado que la medicina centrada en el paciente se asocia a mejores resultados clínicos. Y precisamente las UCI son los lugares donde este concepto cobra mayor protagonismo, ya que la participación del paciente y la de su familia influyen profundamente en el proceso de la toma de decisiones y en el pronóstico final 2.3,5.

Por otra parte, hace falta adaptar tanto el diseño como la organización de la UCI para mejorar la privacidad, el bienestar y la confortabilidad de pacientes y familias, cuidando especialmente sus demandas personales y emocionales. Abrir las puertas de la UCI liberalizando el horario de visitas y mejorar los debidos cuidados dirigidos a la familia es una de las asignaturas pendientes que no debemos retrasar más. Dotar a las UCI de modernos respiradores y equipos de monitorización, pero también debemos invertir en organización, diseño, bienestar ambiental y humanización. Necesitamos rediseñar la práctica clínica para que la atención en la UCI sea más confortable y humana3,4.

 

CONCLUSIÓN

Abrir la UCI, junto a una comunicación efectiva con cambios profundos en cuanto a la relación directa con los pacientes y familias. Son las herramientas relevantes en el proceso de humanización de cuidado en éstas unidades .Se debe fortalecer las habilidades de comunicación en el personal trabajador de la salud. Es necesario realizar cambios en el diseño ambiental y en la organización del trabajo y de las visitas, para desterrar la visión que tiene nuestra, para desterrar la visión que tiene nuestra sociedad acerca de la UCI. No se debe aplazar más el cambio ya que es una demanda social y profesional ineludible.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. César Raúl Aguilar García, Claudia Martínez Torres. La realidad de la Unidad de Cuidados Intensivos. Med Crit 2017;31(3):171-173.
  2. 2.Crossing the Quality Chasm: A New Health System for the 21st Century. Institute of Medicine (US) Committee on Quality of HealthCare in America.Washington (DC): National Academies Press (US); 2001.
  3. Chamorro C , Romera M.A. Dolor y miedo en la UCI. Medicina intensiva, ISSN 0210-5691, ISSN-e 1578-6749, Vol. 39, Nº. 7, 2015, págs. 442-444.
  4. Kate Kynoch, Anne Chang, Fiona Coyer, Annie McArdle. The effectiveness of interventions to meet family needs of critically ill patients in an adult intensive care unit: a systematic review update. BIDatabase System Rev Implement Rep. 2016 Mar;14(3):181-234.
  5. Zaforteza C, García A, Quintana R, Sánchez C, Abadía E,. Abrir la unidad de cuidados intensivos a los familiares: ¿qué opinan los profesionales? Volúmen 21, Issue2, April–June 2010, Pages 52-57.