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Plan de cuidados de enfermería dirigido al manejo emocional del paciente oncológico.

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5 octubre 2021

AUTOR

  1. Alicia Usieto Mojares.

 

RESUMEN

INTRODUCCIÓN: El cáncer afecta mundialmente y se presenta en España como la segunda causa de mortalidad. Supone un gran impacto tanto físico como psicológico, pudiendo aparecer diferentes alteraciones emocionales durante la enfermedad. Existen barreras de detección que invisibilizan este

malestar psicológico, por lo que el profesional de enfermería como sanitario de referencia y confianza del paciente, evalúa y proporciona estrategias de afrontamiento adecuadas a las necesidades de este para conseguir la aceptación y adaptación a la nueva situación de salud.

OBJETIVOS: Elaborar un plan de cuidados de enfermería que proporcione a pacientes oncológicos en tratamiento herramientas para manejar su estado emocional y mejorar así su calidad de vida.

METODOLOGÍA: Para este trabajo se ha realizado una revisión bibliográfica acerca del tema a tratar en diferentes bases de datos como Pubmed, Medline, Scielo, Science direct, páginas web sanitarias, revistas, y libros. Para conseguir una búsqueda más concreta se han empleado palabras clave, criterios de inclusión y exclusión, y se ha acotado la búsqueda a textos escritos en español e inglés, relacionados con los seres humanos y publicados la mayoría de ellos en los últimos cinco años.

CONCLUSIONES: La mayoría de los pacientes oncológicos sufre alteraciones del estado emocional pudiendo permanecer invisibilizadas, lo que hace necesario una evaluación continuada y holística del paciente que permita elaborar y aplicar un plan de cuidados individualizado de acuerdo a sus necesidades y así favorecer el desarrollo de la enfermedad, calidad de vida y pronóstico del paciente.

 

PALABRAS CLAVE

Cáncer, calidad de vida, malestar emocional, psicooncología, enfermería oncológica, estrategias de afrontamiento.

 

ABSTRACT

INTRODUCTION: Cancer affects worldwide and is presented in Spain as the second cause of mortality. It has a great physical and psychological impact, and different emotional alterations may appear during the illness. There are detection barriers that make this distress invisible, so the nursing professional as a reference healthcare provider and patient confidence, evaluates and provides coping strategies appropriate to the patient’s needs to achieve acceptance and adaptation to the new health situation.

OBJECTIVES: Develop a nursing care plan that provides cancer patients with treatment, tools to manage their emotional state and so, improve your quality of life.

METHODOLOGY: To carry out this work, I have reviewed the existing bibliography on the subject to be treated in different databases such as Pubmed, Medline, Scielo, health web pages, magazines and books. To obtain a more specific search, I have used keywords, inclusion and exclusion criteria, and the search of texts written in Spanish and English, related to human beings and most of them published in the last five years.

CONCLUSIONS: Most cancer patients suffer emotional disturbances and may remain invisible, what makes necessary a continuous and holistic evaluation of the patient that allows to elaborate and apply an individualized care plan according to his needs and so, favor the development of the disease, quality of life and prognosis of the patient.

 

KEY WORDS

Cancer, quality of life, emotional distress, psycho-oncology, oncology nursing, coping strategies.

 

INTRODUCCIÓN

El desarrollo socioeconómico, el crecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida son algunas de las razones por las que la incidencia de la enfermedad oncológica ha ido aumentando a nivel mundial en las últimas décadas, no obstante, gracias a los avances tecnológicos e investigaciones se ha conseguido aumentar la sobrevivencia de los pacientes, mejorar su calidad de vida e incluso la curación total de determinados cánceres1-3.

Se trata de una neoplasia o tumor maligno. El organismo produce un exceso de células malignas con rasgos típicos de comportamiento y un crecimiento descontrolado que forman masas denominadas tumores. Estas se expanden, destruyen y sustituyen a los tejidos normales dando lugar a tumores sólidos o enfermedades hematológicas y/o linfáticas según los tejidos afectados, pudiendo originar metástasis2.

Es una de las principales causas de mortalidad en el mundo y la segunda causa en España. Según el Instituto Nacional de Estadística, las defunciones representaron en el 2018 el 26,4% del total, un 2,2% por encima del año anterior. Los tumores de bronquios y pulmón (25,2%) ocuparon la primera

causa de muerte en los hombres y en el caso de las mujeres, las enfermedades cardiovasculares tomaron el primer lugar seguidas de los tumores de mama (14,7%), bronquios y pulmón (11,1%). Se prevé que el número de casos nuevos aumente a 23,6 millones para el año 2030.

El cáncer es un proceso complejo cuya evolución y pronóstico dependen de factores como la etapa de la enfermedad en la que se encuentra el paciente.

El diagnóstico de la enfermedad y sus tratamientos generan un gran impacto en las personas que lo padecen y en las de su entorno familiar y social, puesto que su estructura vital se ve alterada al comprometerse las esferas sociales, conductuales, familiares, emocionales, espirituales y sobre todo físicas y psicológicas4,5.

El impacto generado al recibir el diagnóstico suele producir en primer lugar, un estado de “shock” seguido de una estrategia de negación. La enfermedad oncológica incluye un amplio espectro de afecciones emocionales que varían a lo largo de las diferentes etapas de la enfermedad, entre ellas la fase del diagnóstico, tratamiento, remisión, recaída hasta el duelo oncológico.

Según la literatura, la mayoría de los pacientes oncológicos presentan angustia o malestar psicológico (distrés) debido a la enfermedad, un término definido por la NCCN como “experiencia emocional desagradable que afecta al funcionamiento cognitivo, conductual, social, emocional y espiritual” y que se considera el “sexto signo vital” tan importante como la frecuencia cardíaca, temperatura o respiración para evaluar el estado del paciente.

Generalmente, las principales alteraciones psicológicas observadas son los trastornos afectivos (ansiedad y depresión) y trastornos adaptativos consecuencia del estrés por la aparición y amenaza de la enfermedad, por modificaciones corporales secundarias al cáncer y tratamientos o vulnerabilidades psicológicas. El estrés es un factor crónico en esta enfermedad y según diversos estudios es uno de los responsables de la progresión de la malignidad del cáncer y por tanto del desarrollo de metástasis en estos pacientes5.

Actualmente, los tratamientos oncológicos han alcanzado grandes avances, no obstante, siguen produciendo efectos secundarios en algunos de los pacientes (náuseas, vómitos, diarrea, pérdida de peso, cansancio, alopecia…), debido a esto y a la propia enfermedad se generan sentimientos de tristeza, culpa, ira, desesperanza, miedo, vergüenza, soledad, asco, e incluso ideas suicidas. Estas alteraciones emocionales se incluyen en el término “malestar psicológico” y son respuestas psicofisiológicas naturales

que actúan como mecanismo de defensa ante situaciones consideradas una amenaza, pero el problema radica en que en ocasiones, estas respuestas se convierten en habituales, duraderas e intensas ocasionando trastornos más graves como la ansiedad y/o depresión. La presencia constante de estas comorbilidades modifica el curso de la enfermedad, impacta gravemente en el bienestar físico y mental de los pacientes, reduciendo significativamente su calidad de vida y generando un peor pronóstico6,7.

 

Rol del profesional de enfermería:

Según Virginia Henderson “el rol esencial de la enfermera consiste en ayudar al individuo sano o enfermo en el mantenimiento o recuperación de la salud o bien asistirlo en sus últimos momentos para que tenga una muerte feliz”. Es, por tanto, una profesión centrada en la salud de las personas, considerando a ésta “el estado de bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedad”, por lo que para conseguir un estado de salud es de suma importancia mantener un equilibrio psíquico y físico.

El cáncer, como proceso complejo requiere reiteradas visitas al hospital e incluso ingresar en él durante largos periodos de tiempo. A lo largo de este proceso, será el personal enfermero quien esté presente en todas las fases de la enfermedad, desde el diagnóstico hasta su rehabilitación o cuidados paliativos lo que le convierte en el referente para el paciente y sus familias, adquiriendo una posición más cercana y de confianza a ellos y por tanto privilegiada para tratar los problemas que padecen, ya que esa situación de proximidad al enfermo hará que cobre mayor relevancia la relación enfermera-paciente basada en la confianza, respeto, amabilidad, comunicación, empatía, y comprensión.

Por tanto, el papel de las enfermeras es primordial para evitar complicaciones, control de efectos secundarios y especialmente para la atención de aspectos psicosociales. Son las encargadas del cuidado integral de los pacientes3,8.

 

Estrategias de afrontamiento emocional del cáncer:

Las alteraciones emocionales relacionadas con la enfermedad están presentes durante todo el proceso, pudiendo variar desde reacciones emocionales naturales como respuesta al impacto de la enfermedad hasta trastornos mentales (trastornos de ansiedad o depresión mayor), no obstante, resultan más significativas en periodos de crisis como el momento del diagnóstico, comienzo o final de un tratamiento, recidiva de la enfermedad, respuestas desfavorables a los tratamientos o cuando tienen conciencia de una cercanía del final de la vida.

La presencia de trastornos psicopatológicos puede hacer necesaria la derivación del enfermo a un profesional especializado para una evaluación e intervención más específica. Un factor de riesgo de estos trastornos es el malestar psicológico o distrés, por lo que su estudio y detección será necesario para conocer los diferentes niveles de problemas psicológicos asociados a la enfermedad, detectar aquellos pacientes susceptibles de una intervención específica y por tanto cumplir con una actuación preventiva más adecuada.

Diversos estudios demuestran la elevada prevalencia de malestar emocional entre los pacientes, siendo un 30% de ellos los que además se acompañan de trastornos psicopatológicos, pero solo el 10% recibe ayuda psicooncológica para afrontar esta situación. Esto se debe a una deficiente evaluación obstaculizada por barreras de detección, como la ausencia de expresión de emociones por una escasa o nula relación de confianza con el profesional, la negación de la enfermedad por parte del paciente, posicionamiento del trastorno mental en segundo plano o incluso la gran demanda de las consultas médicas y gravedad de la situación física de algunos pacientes para ser evaluados que dificulta la comunicación. Esto impide al individuo un estado de bienestar integral ya que no se le proporciona un cuidado holístico al no ser contemplado como un ser biopsicosocial3,9.

Existen diversos tratamientos oncológicos adaptados a cada paciente para combatir el cáncer, como la inmunoterapia, terapia hormonal o trasplante de células madre además de la cirugía, radioterapia y/o quimioterapia, pero para garantizar una atención integral del paciente se debe abarcar todos los aspectos del bienestar, es decir, tanto la esfera física, espiritual, social como emocional. Por tanto, para conseguir un estado emocional óptimo se debe evaluar y controlar el malestar emocional de los pacientes a lo largo de la enfermedad mediante instrumentos de cribado sencillos, rápidos, comprensibles para los enfermos y de fácil uso para el profesional sanitario que permitan discriminar trastornos emocionales y así su derivación al profesional especializado si fuera necesario.

Realmente se dispone de escasos instrumentos que evalúen específicamente el malestar emocional. Entre los métodos de medida se incluyen el cuestionario de Detección de Malestar Emocional (DME) empleado mayormente en pacientes con cáncer avanzado, la escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión (HADS) para detectar trastornos afectivos en el ámbito hospitalario no psiquiátrico y el “termómetro de malestar psíquico” de Holland y otros, muy usado en pacientes oncológicos por ser un método precoz y simple de detección del malestar emocional9-13. La adaptación y validación de escalas y cuestionarios permite discriminar trastornos y necesidades emocionales derivados de la enfermedad, fomentar la comunicación con el enfermo y la familia y además servir de guía para una actuación enfermera adaptada a la situación de cada uno de ellos14 .

Para abordar estas situaciones emocionales, se determinan estrategias de afrontamiento, Lazarus y Folkman las definen como “esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas e internas, que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo”.

En la teoría se distinguen dos tipos, las estrategias dirigidas a controlar el problema y las dirigidas al control de la emoción. Estas primeras buscan soluciones al evento estresante y determinar la intervención más efectiva y las segundas son esfuerzos como el distanciamiento, evitación, minimización o extracción de aspectos positivos para regular las emociones generadas por el factor estresante15-17.

La evaluación y aplicación de diferentes estrategias permite mejorar el malestar emocional de estos pacientes y, además, llevar a cabo una actuación preventiva adecuada, evitando alcanzar niveles psicológicos patológicos como la depresión. De lo contrario, una evaluación incorrecta o insuficiente en un paciente con malestar significativo, producirá un afrontamiento inadecuado y la consiguiente reducción de la calidad de vida y bienestar tanto del enfermo como de su entorno10,18-20.

El reconocimiento de los niveles patológicos de la depresión y la ansiedad entre otros, es un aspecto crítico en la atención integral del paciente oncológico para conseguir una intervención preventiva más adecuada. Por lo que es sumamente importante brindar al paciente unos cuidados desde una perspectiva multidisciplinaria para poder observar resultados favorables en esta enfermedad.

 

OBJETIVOS

Objetivo general:

Elaborar un plan de cuidados de enfermería que proporcione a pacientes oncológicos en tratamiento herramientas para manejar su estado emocional y mejorar así su calidad de vida.

Objetivos específicos:

  • Analizar a través de la bibliografía existente las características emocionales del paciente oncológico a lo largo de la enfermedad.
  • Identificar la influencia del estado emocional en la enfermedad oncológica.
  • Examinar la efectividad de reconocer y tratar el malestar emocional y necesidades de atención de las personas con cáncer.
  • Identificar obstáculos que pueden incidir en la detección de las necesidades emocionales.
  • Establecer posibles intervenciones enfermeras para un abordaje terapéutico de las afecciones emocionales.

 

METODOLOGÍA

Diseño:

El diseño de estudio consiste en un Plan de Cuidados de Enfermería dirigido a pacientes que padecen cáncer para manejar su estado emocional a través de estrategias de afrontamiento y conseguir mejorar su calidad de vida. Para ello se ha estructurado como un estudio de revisión bibliográfica sobre la información que existe en relación con la enfermedad oncológica y en especial sobre el ámbito emocional. En primer lugar, el trabajo se introduce con una búsqueda de los datos más actuales sobre la patología, su prevalencia e incidencia en páginas pertinentes a la OMS, INE y Redecan. A continuación, se lleva a cabo una búsqueda bibliográfica en diferentes bases de datos relacionadas con ciencias de la salud para recoger información sobre las afecciones asociadas a la enfermedad, importancia del papel del profesional de enfermería en el proceso y posibles intervenciones de enfermería. Además de las bases de datos se han revisado también libros relacionados con el cáncer, revistas de investigación y manuales. Toda esta información será necesaria para establecer unos diagnósticos adecuados a estos pacientes y sus correspondientes intervenciones para enfrentarse a los problemas emocionales que puedan acarrear.

 

Base de datos:

Para la recogida de datos sobre el tema a tratar se realiza una amplia revisión de la bibliografía en diferentes recursos. La mayoría de la información ha sido recogida de bases de datos como Pubmed, Medline, Scielo, Science Direct y Dialnet. En ellas se han usado palabras clave como: [“prevalence” AND “cancer”], [“Prevalencia e incidencia del cáncer”], [“cáncer e impacto emocional”], [“malestar emocional y cáncer”] [“psicooncología”], [“nursing care” AND “oncology” OR “cancer”], [“oncology cares”], [“anxiety” AND “cancer”] [“Quality of life” AND “oncology”], [“Detección malestar emocional”], [“coping strategies” AND “cáncer”], [“estrategias de afrontamiento en el cáncer”]. Además de estas bases de datos, se han recogido datos e información de Google académico usando términos similares a los anteriores, revistas relacionadas con ciencias de la salud y libros como “Cáncer y cuidados enfermeros” y “Cuidados enfermeros al paciente oncológico”.

La búsqueda de esta información se limita a personas que padecen cáncer, mayores de 18 años y de ambos sexos. Para conseguir una información más precisa se han empleado criterios de inclusión y exclusión, artículos de acceso a texto completo gratis en inglés y/o español y reducidos a un rango de años determinado en cada base de datos y únicamente relacionados con seres humanos.

 

DESARROLLO DEL PLAN DE CUIDADOS

Este plan de cuidados va a ser desarrollado siguiendo una estructura establecida:

En primer lugar, se lleva a cabo la valoración del paciente adquiriendo sus datos generales, antecedentes personales, datos familiares y situación actual. Se recurrirá a la utilización del método de valoración de Virginia Henderson y, se valorará su estado emocional y calidad de vida, mediante una autoevaluación del paciente a través de escalas y cuestionarios (expuestos previamente) para así ser valorado desde una perspectiva biopsicosocial.

En segundo lugar, se determinan los posibles diagnósticos del paciente y la posterior planificación de sus objetivos e intervenciones de enfermería. Y, por último, se ejecutará la planificación y se evaluarán los resultados.

Este plan de cuidados cuenta con una serie de criterios de inclusión para poder ser aplicado:

  • Paciente diagnosticado de cualquier tipo de cáncer.
  • Edad superior a 18 años.
  • Paciente en tratamiento independientemente de la fase de la enfermedad en la que se encuentren.
  • Todo paciente que, cumpliendo con los puntos anteriores, demande de forma voluntaria, la necesidad de la colaboración enfermera para un control o mejora de su estado emocional.

Si el paciente ha sido derivado previamente a un especialista solicitando una colaboración multidisciplinar, será este último quien valore la necesidad de aplicar los cuidados pertinentes.

Se consideraría como único criterio de exclusión la “prohibición” por parte del médico correspondiente de aplicar el plan de cuidados.

 

VALORACIÓN

La valoración del paciente oncológico debe realizarse de forma continuada, comenzando tras recibir el diagnóstico, durante las diferentes etapas de la enfermedad y hasta los posibles cuidados paliativos para conocer cuál es su estado emocional y poder brindar un cuidado individualizado.

En base a la revisión bibliográfica tratada, el plan de cuidados tendrá la finalidad de proporcionar una serie de actuaciones enfermeras específicas que traten los principales problemas que pueden afectar al estado de ánimo.

La valoración del estado del paciente se va a realizar desde las 14 Necesidades Básicas de Virginia Henderson. Este modelo reconoce al individuo como un ser biopsicosocial, como un “todo”, por lo que se va a contemplar al paciente tanto desde la esfera física, emocional, social como espiritual, ayudando a resolver o minimizar sus necesidades, brindando un apoyo para que viva confortablemente y /o a morir con dignidad.

Según Virginia Henderson: “La única función de la enfermera es ayudar al individuo, sano o enfermo, en la realización de aquellas actividades que contribuyen a su salud o a su recuperación (o a una muerte tranquila), actividades que realizaría sin ayuda si tuviera la fuerza, la voluntad y el conocimiento necesarios. Así mismo, es preciso realizar estas acciones de tal forma que el individuo pueda ser independiente lo antes posible”.

 

DIAGNÓSTICO Y PLANIFICACIÓN

En la elaboración del plan de cuidados se describen mediante la taxonomía NANDA los principales problemas que afectan al estado de ánimo del paciente oncológico. Estos diagnósticos de enfermería se describen siguiendo el orden de prioridad de las 14 Necesidades básicas de Virginia Henderson.

Por otro lado, se establecen los resultados esperados (NOC) con los respectivos indicadores para guiar la actuación enfermera y se determinan las intervenciones enfermeras (NIC) junto con las actividades a realizar con la intención de actuar sobre los factores relacionados o causas del problema y así, disminuir o eliminar las características definitorias.

 

EJECUCIÓN

Este plan de cuidados estandarizado a la enfermedad oncológica incluye una serie de intervenciones de enfermería con sus actividades correspondientes que el profesional debe ejecutar en el paciente para minimizar o solventar los problemas emocionales que puede estar padeciendo y así alcanzar los resultados esperados.

Estas actividades no pueden ser aplicadas a todos los pacientes por igual, aunque cumplan con los requisitos establecidos, ya que su estado emocional no se mantiene lineal durante el proceso, sino que vive una situación dinámica y cambiante, por lo que será necesario un reajuste continuado de la actuación enfermera estableciendo así un plan de cuidados individualizado a cada paciente.

Las actividades dirigidas a tratar el problema son consideradas las más efectivas, pero en muchas ocasiones, la escucha activa, el apoyo emocional, y expresión de sentimientos permiten una mejoría de la salud mental y afrontamiento de factores estresantes16.

Así, el profesional de enfermería va a cuidar al paciente desde una visión holística contemplándose como un ser biopsicosocial, es decir, abarca todos los aspectos necesarios para un estado de bienestar, atendiendo desde

la esfera física con los tratamientos oncológicos correspondientes hasta la social, espiritual y emocional a través de una relación terapéutica enfermera

paciente basada en la confianza, empatía, comunicación, respeto, comprensión y escucha activa que garantice el mayor nivel de calidad de vida posible de estos pacientes9,12.

 

EVALUACIÓN

Para llevar a cabo la evaluación se analizarán los indicadores de los resultados esperados y se aplicarán los instrumentos de medida señalados anteriormente, el cuestionario de detección de malestar (DME), la escala de ansiedad y depresión (HADS) y el termómetro de malestar psíquico o distrés de Holland y otros . Este último ha sido utilizado frecuentemente en esta enfermedad ya que se trata de la herramienta que mide con mayor sensibilidad (75-80%) y especificidad (65%) el nivel de distrés que padece el paciente oncológico, pudiendo detectar este malestar emocional de forma temprana en cualquier tipo de cáncer, además, se trata de un método precoz y muy sencillo para los enfermos. A través de una escala visual numérica se evalúa el nivel de estrés con una puntuación entre 0 y 10, considerando aspectos físicos, emocionales, familiares, espirituales y religiosos como posibles causas del malestar, para ello se establece una lista de posibles causas. Se considerará un paciente con malestar emocional si la puntuación obtenida es igual o superior a 4 puntos9-12,14.

Para conocer cuál es el estado de ánimo en el que permanece durante mayor tiempo el paciente es necesario un seguimiento constante del nivel emocional a lo largo de la enfermedad y no solo en los momentos más vulnerables del proceso, de esta forma se detectarán tras cada evaluación las diferentes demandas emocionales que puedan surgir y se proporcionará un cuidado individualizado adecuado a la situación de cada paciente.

Tras evaluar los resultados obtenidos, el profesional enfermero valorará si las actividades realizadas han conseguido una aproximación a los deseados pudiendo mejorar las intervenciones que hayan resultado beneficiosas y reajustar aquellas en las que no se haya notado una mejoría en el paciente.

Por tanto, una evaluación continuada y readaptación constante del plan de cuidado nos permitirá prevenir posibles complicaciones del estado de salud mental y brindar una atención de acuerdo a las necesidades del paciente, alcanzando así su estado de bienestar integral.

 

CONCLUSIONES

El cáncer provoca en la mayoría de los pacientes la aparición de diferentes alteraciones emocionales a lo largo del proceso pudiendo permanecer invisibilizadas. Esto provoca una inadecuada adaptación psicofisiológica que influye significativamente en el desarrollo de la enfermedad, bienestar y pronóstico del paciente.

El profesional de enfermería tiene un papel muy importante en toda la enfermedad, pero en especial en la aceptación y adaptación del paciente a su nueva situación de salud.

Es fundamental tanto la aplicación de los conocimientos enfermeros como la práctica de sus habilidades de comunicación, comprensión, apoyo, empatía, escucha, trato cercano y de confianza con el paciente para facilitar el proceso y/o combatir su enfermedad física y psicológicamente con el mayor nivel de calidad de vida posible. Por tanto, resulta necesario la atención holística y el

seguimiento emocional desde un plan de cuidados individualizado a cada paciente para una actuación enfermera efectiva.

 

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