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Paciente con infección del tracto urinario por pseudomona aeruginosa, a propósito de un caso.

16 noviembre 2021

AUTORES

  1. Carlota Barreu Fau. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  2. Juan Castro Pueyo. Graduado en enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermero en el centro de salud las Fuentes Norte (Zaragoza).
  3. Natalia Gracia Casinos. Experta Universitaria en Cuidados Avanzados en Enfermería Aplicada por la Universidad de León. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  4. Laura González Cabeza. Graduado en enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  5. Eva Negredo Rojo. Máster en Análisis Clínicos por la Universidad de Valencia. Enfermera en el Hospital Obispo Polanco de Teruel.
  6. Rocío Bravo Adán. Máster en Cuidados Intensivos por la Universidad Católica de Valencia. Enfermera en el Hospital Obispo Polanco de Teruel.

 

RESUMEN

Uno de los motivos de consulta médica más frecuentes son las infecciones del tracto urinario. Éstas son causadas por microorganismos que ascienden desde la uretra hacia la vejiga provocando síntomas como disuria, dolor suprapúbico, hematuria, fiebre y/o tenesmo. Si bien es cierto que el diagnóstico puede realizarse simplemente con la anamnesis, numerosas guías señalan que para realizar un tratamiento adecuado es imprescindible la realización de un urocultivo que aísle al microorganismo responsable, evitando el desarrollo de cepas resistentes.

El presente trabajo expone el caso clínico de un hombre de 67 años con incontinencia urinaria que acude a Urgencias por presentar hematuria y pico febril.

 

PALABRAS CLAVE

Pseudomona aeruginosa, infección, sistema urinario.

 

ABSTRACT

One of the most frequent reasons for medical consultation are urinary tract infections. These are caused by microorganisms that ascend from the urethra to the bladder causing symptoms such as dysuria, suprapubic pain, hematuria, fever and/or tenesmus. Although it is true that the diagnosis can be made simply by anamnesis, numerous guidelines point out that for adequate treatment it is essential to perform a urine culture to isolate the microorganism responsible, avoiding the development of resistant strains.

This paper presents a clinical case of a 67-year-old man with urinary incontinence who came to the emergency department with hematuria and febrile peak.

 

KEY WORDS

Pseudomona aeruginosa, infections, urinary tract.

 

INTRODUCCIÓN

Actualmente, las Infecciones del Tracto Urinario (ITU) son uno de los principales motivos de consulta en el ámbito hospitalario1-5. Éstas engloban cualquier infección que involucre las vías urinarias5.

La Escherichia Coli es el agente etiológico más frecuente, ocasionando entre el 75-80% de las infecciones urinarias comunitarias1,5. Otros agentes habituales son: Klebsiella pneumoniae y Pseudomona aeruginosa5. La Pseudomona aeruginosa es un patógeno oportunista responsable de una amplia gama de infecciones que se aisló por primera vez en 18826.

La mayoría de las ITU son causadas por el ascenso de microorganismos desde la uretra hacia la vejiga, llegando en ocasiones a extenderse hacia el tracto urinario superior (uréter, sistema colector o parénquima)4,5. Algunos de los motivos más frecuentes que favorecen el ascenso de dichos microorganismos aumentando la probabilidad de padecer una ITU son: alteraciones funcionales o estructurales del sistema urinario (obstrucción, presencia de cálculos o cuerpos extraños, reflujo vesicoureteral), edad avanzada, estado de inmunosupresión y el embarazo. Además, las mujeres tienden a contraerlas con más frecuencia debido a que su uretra es más corta y está más cerca del ano1,2,4,5.

 

Hay numerosas formas de clasificar las infecciones urinarias. Según las guías de práctica clínica de la Sociedad Europea de Urología7 las ITU se puede clasificar en:

– Infección urinaria no complicada: infección aguda, esporádica o recurrente del tracto urinario inferior y/o superior, limitada a las mujeres no embarazadas y pacientes sin anomalías anatómicas ni funcionales del tracto urinario.

– Infección urinaria complicada: toda infección urinaria que no se clasifica como no complicada. Se trata de infecciones urinarias en un paciente con mayor probabilidad de presentar un curso complicado: todos los hombres, mujeres embarazadas, pacientes con alteraciones anatómicas o funcionales relevantes del tracto urinario, uso de catéter urinario permanente y enfermedades renales.

– Infección urinaria recurrente: frecuencia de al menos tres episodios al año o dos en los últimos seis meses. Infección urinaria asociada a catéter: persona portadora actualmente de una sonda vesical o la ha tenido en las últimas 48 horas.

En la mayoría de los casos, para el diagnóstico no se requieren pruebas adicionales a una anamnesis dirigida. Se pauta antibiótico oral y la infección remite en unos días. Sin embargo, el uso reiterado de antibióticos ha contribuido a la aparición de infecciones bacterianas resistentes2 y a tener que precisar la realización de un urocultivo para aislar el microorganismo responsable de la infección1,3-5. Actualmente, se reporta como positivo si se logra cuantificar al menos 105 UFC/ml. En estos casos, el paciente puede requerir ingreso hospitalario y administración de antibióticos de amplio espectro durante más tiempo4.

Con respecto a la sintomatología, las ITU pueden provocar: disuria, fiebre, dolor supra púbico, tenesmo y/o hematuria2. Sin embargo, en función de la severidad del cuadro esta sintomatología puede variar o verse agravada.

Por todo lo mencionado anteriormente, la investigación de la epidemiología de la ITU es fundamental para favorecer la curación y prevenir reinfecciones.

 

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se realiza una revisión de la historia clínica y una entrevista personal al paciente y a sus familiares. Se valora al paciente mediante examen físico y análisis de las necesidades básicas de Virginia Henderson.

– Alergias: intolerancia al Ácido Clavulánico.

– Antecedentes personales: EPOC moderado (FEV1 67, Gold B), trastorno depresivo, hiperplasia benigna de próstata, TEP secundario a TVP de miembro inferior izquierdo en mayo del 2020, enfermedad por SARS-CoV-2 en septiembre del 2020.

– Medicación habitual: spiolto/respimat 2.5/2.5mcg (2-0-0), escitalopram 10mg (1-0-0), flumil forte 600mg (0-1-0), sintrom 4 mg (según pauta de hematología), omeprazol 20mg (1-0-0) y tamsulosina 0,4mg (0-0-1). Lleva oxígeno domiciliario.

– Signos vitales al ingreso: TA: 128/62 mmHg, FC: 84x´, SatO2: 95% con GN a 1lpm, Tª: 37,9ºC.

– Exploración física:

  • Talla: 166 cm.
  • Peso: 62 kg.
  • Consciente y orientado.
  • Barthel: 90p. Dependencia leve para las ABVD.
  • Norton: 17p. Piel íntegra.
  • Autónomo para la deambulación. Camina sin ayuda.

 

VALORACIÓN SEGÚN LAS 14 NECESIDADES BÁSICAS DE VIRGINIA HENDERSON

  1. Respirar normalmente: Paciente eupneico en reposo, sin trabajo respiratorio que precisa oxígeno domiciliario con gafas nasales a 1 lpm durante 16h al día.
  2. Comer y beber adecuadamente: leve alteración de la mucosa oral, lengua blanquecina y seca. No hay alteración en la deglución.
  3. Eliminar por todas las vías corporales: presenta incontinencia urinaria. Sin alteraciones del ritmo deposicional.
  4. Moverse y mantener posturas adecuadas: autónomo para la deambulación.
  5. Dormir y descansar: sueño satisfactorio.
  6. Escoger ropa adecuada: Vestirse y desvestirse: no alteración.
  7. Mantener la temperatura corporal dentro de los límites normales, adecuando y modificando el ambiente: pico febril en el momento del ingreso. Tras tratamiento médico se normalizan las cifras de temperatura.
  8. Mantener la higiene corporal y la integridad de la piel: higiene correcta. No presenta úlceras por presión.
  9. Evitar los peligros ambientales y evitar lesionar a otras personas: consciente y orientado. No agitación psicomotriz.
  10. Comunicarse con los demás expresando emociones, necesidades, temores u opiniones: no alteración. Buena comunicación verbal.
  11. Vivir de acuerdo con las propias creencias y valores: creyente.
  12. Ocuparse en algo de tal forma que su labor tenga un sentido de realización personal: paciente jubilado.
  13. Participar en actividades recreativas: no se valora.
  14. Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad que conduce a un desarrollo normal y a usar los recursos disponibles: no se valora.

 

EVOLUCIÓN

Con motivo de la hematuria se procede al sondaje vesical, recogida de urocultivo y colocación de sueros lavadores. También se retira el anticoagulante oral y se mantiene con HBPM a dosis profilácticas. Se inicia tratamiento antibiótico con Ceftriaxona 2g evidenciándose disminución de la temperatura corporal por debajo de los 37ºC. Tras 24h se observa orina clara por lo que se procede a la retirada de los sueros lavadores manteniendo la sonda vesical. En el urocultivo se aisló pseudomona aeruginosa sensible a la Amikacina, por lo que se modifica el ATB administrado hasta ese momento.

El paciente evoluciona de forma favorable. Al sexto día se procede a la retirada del sondaje vesical realizando micción espontánea posteriormente. Se vuelve a reintroducir sintrom 4 mg según valores de INR y se retira HBPM. Finalmente, tras 10 días de tratamiento médico se da alta domiciliaria.

 

CONCLUSIÓN

Las infecciones del tracto urinario se han convertido en uno de los motivos de consulta más frecuentes, generando un aumento en la demanda asistencial y en los costes sanitarios.

Su abordaje requiere de un manejo oportuno y específico, pues el uso reiterado de antibióticos ha provocado la proliferación de cepas multirresistentes, lo que en la actualidad representa uno de los mayores conflictos médicos. Diversas guías avalan la realización del urocultivo como método estándar para realizar un diagnóstico certero y así establecer el tratamiento más adecuado. El fármaco se debe elegir de acuerdo al resultado del antibiograma, de manera individual para cada paciente, valorando las complicaciones asociadas, tolerabilidad y posibilidad de reacciones adversas.

Un mal control de la infección puede suponer incrementos en las estancias hospitalarias, en los costes derivados de la atención médica e incluso la muerte.

Es primordial la investigación de estrategias más efectivas para prevenir las ITU recurrentes así como el desarrollo de nuevos antibióticos orales para hacer frente a las ITU resistentes.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Jiménez Bermúdez JP, Carballo Solís KD, Chacón Jiménez NK. Manejo de infecciones del tracto urinario. Revista Costarricense de Salud Pública. 2017; 26(1): 1-10.
  2. Alviz Amador A, Gamero Tafur K, Caraballo Marimon R, Gamero Tafur J. Prevalencia de infección del tracto urinario, uropatógenos y perfil de susceptibilidad en un hospital de Cartagena, Colombia. 2016. Revista de la Facultad de Medicina. 2018; 66(3):313-317.
  3. Esparza GF, Motoa G, Robledo C, Villegas MV. Aspectos microbiológicos en el diagnóstico de infecciones del tracto urinario. Infectio.2015; 19(4):150-160.
  4. Wurgaft KA. Infecciones del tracto urinario. Revista Médica Clínica Las Condes. 2010; 21(4):629-633.
  5. Guzmán N, García Perdomo HA. Novedades en el diagnóstico y tratamiento de la infección de tracto urinario en adultos. Revista Mexicana de Urología. 2020; 80(1):1-14.
  6. Luján Roca DÁ. Pseudomonas aeruginosa: un adversario peligroso. Acta bioquímica clínica latinoamericana. 2014; 48(4):465-474.
  7. Bonkat G, Bartoletti RR, Bruyère F, Cai T, Geerlings SE, Köves B, et al. Urological Infections EAU Guidelines on urological infections. European Association of Urology; 2018.