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Mindfulness como terapia en trastornos de la conducta alimentaria: programa de educación para la salud.

18 julio 2021

AUTORES

  1. Paula Berdejo Medrano. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Irene María Gutiérrez Vidal. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  3. Ana Fanlo Colás. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  4. Marta Carnicer Izaguerri. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet. Materno-Infantil. Zaragoza.
  5. Alejandra Embid Planas. Enfermera en Residencia Romareda. Zaragoza.
  6. Raquel Gil Marín. Enfermera en el Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza.

 

RESUMEN

Introducción. Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades mentales caracterizadas por un comportamiento patológico y nocivo para la salud frente a la ingesta de alimentos, así como una obsesión por el control del peso y distorsión de la imagen corporal. Se trata de trastornos de origen multifactorial con graves consecuencias físicas y psicológicas, cuyas principales víctimas son chicas adolescentes. En el tratamiento de las mismas, se están comenzando a aplicar múltiples terapias psicológicas, a la que se propone la práctica del mindfulness.

 

Objetivo. Elaborar un Programa de Educación para la Salud sobre técnicas de mindfulness en jóvenes con Trastorno de la Conducta Alimentaria.

 

Metodología. Se ha realizado una revisión sistemática mediante una búsqueda bibliográfica en las principales bases de datos; así como consultado con diferentes especialistas en la materia.

 

Desarrollo. Se plantea un Programa de Educación para la Salud que consta de cinco sesiones, en las cuales se tratará de proporcionar técnicas para mejorar el nivel de bienestar de las participantes que puedan aplicar a su vida diaria. Para ello, se proponen actividades que muestren la filosofía mindfulness y la idea de tomar consciencia del momento presente, de la importancia de vivir el “aquí y ahora”.

 

Conclusiones. La implementación de un programa de salud basado en el mindfulness para mejorar el manejo de los TCA, podría generar resultados positivos y beneficiosos en este tipo de pacientes.

 

PALABRAS CLAVE

Trastorno alimentario, anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, terapia, mindfulness, consciencia plena, programa de salud.

 

ABSTRACT

Introduction. Eating disorders (EDs) are mental illnesses characterized by pathological and harmful behavior towards food intake, as well as an obsession with weight control and distortion of body image. These are disorders of multifactorial origin with serious physical and psychological consequences. The main victims of which are adolescent girls. In treating them, multiple psychological therapies are beginning to be applied, like mindfulness.

 

Objective. The objective is to develop a Health Education Program on mindfulness techniques in young people with Eating Disorder.

 

Methodology. A systematic review has been carried out by means of a bibliographic search in the main databases; as well as consulted with different specialists in the matter.

 

Developing. They propose a Health Education Program that consists of five sessions, in which they will try to provide techniques to improve the level of well-being of the participants that they can apply to their daily lives. To do this, they propose activities that show the mindfulness philosophy and the idea of ​​becoming aware of the present moment, of the importance of living in the “here and now”.

 

Conclusions. The implementation of a health program based on mindfulness to improve the management of eating disorders could generate positive and beneficial results in these types of patients.

 

KEY WORDS

Eating disorder, anorexia nervosa, bulimia nervosa, therapy, mindfulness, health program.

 

INTRODUCCIÓN

Los TCA constituyen un grupo de trastornos psiquiátricos caracterizados por comportamientos alterados ante la ingesta de alimentos, junto con una intensa preocupación por el peso o la imagen de la persona que los padece. Dicha alteración conlleva como consecuencia graves problemas físicos o del funcionamiento psicosocial del individuo. Cabe mencionar además que, aunque los TCA comienzan a desarrollarse por una preocupación extrema con el aspecto físico, existen estudios que indican que, en muchos casos, éstos surgen para compensar sentimientos y emociones que resultan dolorosos1,2.

 

La última edición del Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM, 5ª edición) los denomina “Trastornos Alimentarios y de la Ingestión de Alimentos”3,4, e incluye varios subtipos:

  • Pica.
  • Trastorno de rumiación.
  • Trastorno de evitación /restricción de la ingestión de alimentos.
  • Anorexia nerviosa.
  • Bulimia nerviosa.
  • Trastorno por atracón.
  • Otros trastornos alimentarios y de la ingestión de alimentos especificados (AN atípica, BN de frecuencia baja y/o duración limitada, TA de frecuencia baja y/o duración limitada, trastorno por purgas y síndrome de ingestión nocturna de alimentos).
  • Trastornos alimentarios y de la ingestión de alimentos no especificados.

 

El presente trabajo, se va a enfocar en dos subtipos: la anorexia nerviosa (AN) y la bulimia nerviosa (BN), puesto que son las patologías más prevalentes dentro de los TCA y están más presentes en el ámbito clínico.

 

Se define como anorexia nerviosa a la restricción de la ingesta de alimentos de manera intencionada, que conlleva una disminución de peso corporal significativa. Dicho trastorno, se asocia a un gran temor a la obesidad, además de a una alteración en la forma en la que el individuo percibe su imagen y su propio peso, motivo por el cual éste se autoimpone un límite de peso bajo.2,5,6

 

Este trastorno, habitualmente se acompaña de una desnutrición de gravedad variable, con alteraciones endocrinas y metabólicas secundarias, conformando fuertes amenazas para la vida, así como grandes alteraciones a nivel emocional que pueden conllevar estados depresivos, grave afectación de la autoestima o síntomas obsesivos compulsivos.

 

El DSM-5 cita los siguientes criterios diagnósticos para la AN:

  1. Restricción de la ingesta energética en relación con las necesidades, que conduce a un peso corporal significativamente bajo con relación a la edad, sexo, curso del desarrollo y la salud física.
  2. Miedo intenso a ganar peso.
  3. Distorsión de la imagen corporal, o falta persistente de reconocimiento de la gravedad del bajo peso corporal actual.

 

Además, dicho manual distingue dos tipos de AN: el restrictivo, en donde el paciente no presenta episodios de atracones o purgas, y toda pérdida de peso ha sido por medio de ayunos, dietas o ejercicio físico intenso; y el purgativo, en donde el paciente ha recurrido durante los últimos tres meses regularmente a purgas tras atracones.3,4

 

Por otro lado, respecto a la bulimia nerviosa, se caracteriza por episodios recurrentes de elevadas sobreingestas en un periodo corto de tiempo, así como sensación de falta de control sobre lo que se ingiere, a lo que le siguen conductas compensatorias inapropiadas con el propósito de minimizar los efectos del exceso mediante la realización de purgas (vómito autoinducido, uso de laxantes), ayuno o ejercicio intenso.2,5

 

Este trastorno, comparte muchas características comunes con la AN, incluido el excesivo interés en la apariencia personal y el peso, y, al igual que ella, esta enfermedad mental suele estar acompañada de complicaciones físicas debidas a los episodios purgativos, pudiendo dar origen a graves trastornos electrolíticos.

 

Según el DMS-53,4, los últimos criterios diagnósticos para la BN son:

  1. Episodios recurrentes de atracones de comida.
  2. Comportamientos compensatorios inapropiados recurrentes para evitar el aumento de peso.
  3. Los atracones y comportamientos compensatorios se producen de promedio, al menos una vez a la semana durante tres meses.
  4. La autoevaluación se ve indebidamente influida por la constitución y el peso corporal.
  5. Esta alteración no se produce exclusivamente durante los episodios de anorexia nerviosa.

 

Epidemiología:

Existen numerosas dificultades a la hora de estimar la verdadera incidencia y prevalencia de los TCA. Por un lado, la propia idiosincrasia de la enfermedad conlleva con frecuencia a que los síntomas se nieguen o se minimicen, estimándose a la baja su prevalencia. Además, se añaden las dificultades metodológicas, puesto que debido a la baja incidencia en la población en general, los estudios requieren muestras muy amplias entre otros aspectos.7

 

Teniendo en cuenta estas limitaciones, se calcula una prevalencia en torno a 0,4% en países occidentales para la AN. El promedio de edad de inicio se estima en torno a los 17 años, pudiendo afectar en diferentes etapas de la vida, siendo una realidad el incremento de incidencia en mujeres mayores de 40 años o prepuberales. Es destacable la predominancia en mujeres frente a los hombres, aproximadamente en una relación 10:1. Por otro lado, mencionar que la Tasa Bruta de Mortalidad es de un 5% por década, normalmente relacionada con las complicaciones físicas asociadas a la enfermedad o al suicidio.

 

En el caso de la BN, se calcula una prevalencia a nivel mundial entre el 1 y el 1,5%, con una proporción de hombres y mujeres similar. La Tasa Bruta de Mortalidad es de un 2% por década. Se debe destacar que entre el 20 – 43% de personas con TCA pueden presentar ideaciones suicidas, porcentajes muy elevados en comparación con la población general.7,8,9

 

Asimismo, los últimos estudios apuntan a un aumento de los TCA en general a nivel internacional. Un análisis de las medias ponderadas de tres períodos diferentes de publicación descubrió un incremento en la prevalencia puntual de los mismos, aumentando de 3,5% en el periodo 2000-2006 a 4,9% en el periodo 2007-2012, y a 7,8% en el período de 2013-2018.10

 

En España, las cifras no difieren notablemente de otros países del mundo occidental, estimándose una prevalencia de TCA en torno al 4,1 – 6,4% (0,5-1% para la AN y 1-3% para la BN), dándose las mayores incidencias en mujeres adolescentes y jóvenes.7,8,9

 

Etiología:

Tanto la BN como la AN son trastornos complejos con un origen multifactorial y multicausal. Los factores de riesgo a padecer dichos TCA pueden potenciarse en fases específicas del desarrollo del individuo, interactuando entre sí con un efecto exponencial, lo que hace que la presencia de 3 o más factores aumente considerablemente la posibilidad de desarrollo de la psicopatología. (7, 11, 12)

Podemos clasificar los factores de riesgo a padecer un TCA en función de su etiología de la siguiente manera:7

  1. Factores individuales:
    1. Biológicos: sexo femenino, edad, obesidad previa, pubertad precoz, enfermedades o problemas físicos del desarrollo, herencia, cambios anátomo-fisiológicos en el SNC, factores obstétricos y perinatales.
    2. Psicológicos: psicopatología previa, factores psicológicos, rasgos de personalidad, vulnerabilidad neurobiológica.
    3. Conductuales: dietismo, nivel educativo, nutrición en la infancia, actividad física, consumo de sustancias, acontecimientos vitales estresantes.
  2. Factores ambientales y socioculturales: influencia de la sociedad, interacciones sociales anómalas, presión social percibida.
  3. Factores familiares: nivel socioeconómico familiar, estructura familiar y funcionamiento, antecedentes de psicopatología, sobrepeso materno, hábitos alimentarios deportivos, estereotipos negativos, estilos de crianza.

 

Entre estos, destacar la relevancia de los factores socioculturales. En la actualidad existe un gran culto al cuerpo y a la delgadez llevada al extremo como ideal de belleza, en donde los medios de comunicación y redes sociales revelan una idea implícita de que únicamente son exitosas y atractivas las personas delgadas. Es por ello, por lo que una enorme cantidad de jóvenes llevan a cabo dietas alimentarias, en muchos casos descontroladas, y acaban por desarrollar un TCA.

 

No obstante, como se refleja en la tabla anterior, existen otros elementos implicados en la etiología, que actúan junto con los socioculturales como factores predisponentes, desencadenantes o mantenedores de la enfermedad. Se podría afirmar que el hecho de ser mujer y adolescente, ya conformaría un riesgo para padecer un TCA. A esto se le pueden sumar muchas otras causas: sobrepeso en la infancia o pubertad, vivir en una familia muy preocupada por la estética, personas muy perfeccionistas, “hijas modelo”, ser atleta, modelo o bailarina, situaciones de estrés personal o haber sufrido un trauma infantil.2,7

 

Sintomatología y complicaciones:

En los TCA existen numerosas complicaciones asociadas, tanto físicas como psicológicas.

 

Por un lado, como signos físicos generales se encuentra la pérdida de peso, intolerancia al frío, debilidad, mareos, síncopes, fatiga, palidez, disminución de la fuerza muscular, estreñimiento o la amenorrea. Es común en la AN la piel seca y agrietada, alopecia, estancamiento de la maduración, fracturas patológicas… En cuanto a la BN, son muy características las erosiones del esmalte dental, esofagitis, ruptura esofágica o gástrica, síndrome de Mallory – Weiss, hiperuricemia, o el particular signo de Russel.

 

Por otro lado, en cuanto a trastornos en la analítica sanguínea se podrían encontrar alteraciones como: anemia, trombocitopenia, hipoglucemia, hiponatremia, hipocalcemia, alcalosis metabólica, hipokalemia, elevación de las transaminasas, así como casos de alteración tiroidea o gonadotropinas disminuidas.3,13, 14 Se describen los principales signos y síntomas físicos posibles de los TCA en la tabla del Anexo I.

 

A pesar de que varios de los síntomas físicos pueden ser fatales para la persona que padece un TCA, en este tipo de trastornos cobra importante relevancia los síntomas relacionados con la salud mental, tanto comportamentales como emocionales.

 

En cuanto a los signos conductuales, estas personas adquieren diferentes hábitos insanos, como pesarse compulsivamente, la restricción voluntaria de la ingesta, tanto de alimentos como de líquidos, conductas alimentarias extrañas como comer de pie, realización de ejercicio compulsivo, aislamiento social… También es común, como ya se ha mencionado anteriormente, los atracones a escondidas, en el caso de la BN, cuya conducta será compensada con otros hábitos encaminados a contrarrestar dichas sobreingestas, cambios en las amistades, disminución de rendimiento laboral o escolar.13,15

 

En lo que se refiere a los signos emocionales, el individuo tiene una imagen corporal propia totalmente trastornada y distorsionada, además, normalmente niega la enfermedad total o parcialmente.

 

Podríamos mencionar diferentes rasgos psicopatológicos en la AN y la BN:15

  • Rasgos psicopatológicos de la AN:
    • Sintomatología depresiva.
    • Ideas o pensamientos suicidas.
    • Síntomas obsesivos – compulsivos.
    • Problemas para recordar o expresar su malestar.
    • Alexitimia o incapacidad para darse cuenta de las emociones.
    • Anhedonia o impedimento para disfrutar y sentir placer.
  • Rasgos psicopatológicos de la BN:
    • Sintomatología depresiva y de ansiedad.
    • Ideas o pensamientos suicidas (80% de los casos).
    • Sintomatología disociativa.
    • Inestabilidad afectiva.
    • Conducta impulsiva.
    • Tendencia al perfeccionismo.
    • Necesidad de aprobación.
    • Radicalización de términos.
    • Creencias fijas de gran dogmatismo y rigidez.

 

Tratamiento:

Un reconocimiento temprano del trastorno, así como una intervención y manejo adecuado y precoz, resulta crucial para un pronóstico favorable.

 

El tratamiento óptimo, requiere la acción de un equipo interdisciplinar, que comprenda un médico especialista en nutrición, enfermeros especialistas de salud mental, psiquiatra y psicólogo, entre otros. Dicho tratamiento abarca un manejo nutricional, psicológico, uso de psicofármacos si precisa, abordaje de las complicaciones médicas, así como de las comorbilidades psiquiátricas; además se ofrecerán tanto ambulatorio como en hospitalización, en función de los requerimientos de cada caso.

 

El manejo nutricional constituye uno de los pilares básicos del tratamiento. Está dirigido a la corrección de las alteraciones nutricionales, la conducta alimentaria y otros comportamientos en relación con el peso o la comida, que crean ideas erróneas acerca de los mismos que deben ser enfrentadas para una real recuperación.

 

Por otro lado, la psicoterapia está destinada a apoyar la adherencia al tratamiento multidisciplinario e indicaciones nutricionales; aumentar la motivación a mantener un peso saludable y cesar los comportamientos propios del TCA; terapias conductuales familiares… Se invita a desarrollar una comprensión compartida de los problemas subyacentes al trastorno; a retomar el desarrollo de la vida normal y prevenir recaídas.

 

Tanto en la rehabilitación nutricional como en la psicoterapia, el papel del Enfermero Especialista en Salud Mental es crucial, ya que acompañan y apoyan a los pacientes a lo largo de todo el proceso de su enfermedad, tratando de mejorar en todo lo posible su calidad de vida.

 

En cuanto a los psicofármacos, su uso principalmente se centra en reducir la ansiedad o aliviar los síntomas del estado de ánimo asociados, pudiendo facilitar la realimentación o aumentar el apetito. En la AN, se sugiere el uso de antipsicóticos con efectos sedativos, como la olanzapina, en los casos en los que el paciente se encuentra extremadamente agitado y con resistencia a la alimentación. En la BN, el uso de antidepresivos podría contribuir a reducir los atracones y vómitos, y mejorar el estado de ánimo. Sin embargo, su uso es limitado, ya que la evidencia de su eficacia es pobre y no existen fármacos que actúen sobre las características esenciales del trastorno (distorsión de la imagen corporal, perfeccionismo extremo, pensamientos obsesivos…).

 

Destacar también, que otro elemento esencial en el tratamiento de los TCA es la inclusión de la familia. En la mayoría de las ocasiones se trata de jóvenes adolescentes, por lo que es importante la intervención de los padres, quienes deben formar parte activa y central en el manejo del trastorno.

 

La severidad de la enfermedad, su duración, la seguridad del paciente y las preferencias familiares determinarán el nivel necesario de atención, pudiendo ser necesaria la hospitalización tanto por causas médicas como psiquiátricas, o bastando con el tratamiento ambulatorio de las mismas.2,3,8

 

Terapias psicológicas:15

En el tratamiento de los TCA, se han utilizado diferentes terapias psicológicas que ayudan considerablemente a la mejora de los mismos junto con el resto de métodos anteriores. Algunas de las más utilizadas son: terapia cognitivo – conductual, autoayuda y autoayuda guiada, terapia interpersonal, terapia familiar y terapia psicodinámica.

 

Terapia Cognitivo conductual (TCC): trata de entender cómo piensa uno acerca de sí mismo, de otras personas y del mundo que le rodea, además de cómo lo que uno hace afecta a sus pensamientos y sentimientos. La TCC intenta ayudar a cambiar la forma de cómo piensa (cognitivo) y cómo actúa uno (conductual), y por tanto sentirse mejor. A diferencia de otras terapias, en lugar de centrarse en las causas de la angustia o síntomas en el pasado, intenta buscar métodos de mejorar el estado anímico actual, centrándose en el “aquí y ahora”.

 

Autoayuda: este tipo de terapia, tiene como objetivo dotar a los pacientes de conocimientos y habilidades que faciliten la superación y manejo de problemas de salud. Puede ser individual, o guiada por un profesional.

 

Terapia interpersonal (IPT): es una terapia originalmente pensada para el tratamiento de la depresión. Esta psicoterapia, se centra en los problemas psicosociales e interpersonales de la persona, y otorgando más importancia al presente que al pasado. Examina las relaciones personales del paciente en la actualidad, e intenta intervenir en la formación de síntomas y en la disfunción social asociada al presente episodio.

 

Terapia familiar: esta intervención terapéutica está orientada a mejorar el funcionamiento de las relaciones entre los miembros de la familia. Comprender cómo se organiza la familia en torno al trastorno puede ser clave para diseñar soluciones adecuadas para la curación de la persona. A menudo, existen familias donde el TCA ha promovido el establecimiento de reglas, roles y una organización familiar específica.

 

Terapia psicodinámica: se trata de una terapia focal, a corto plazo y de duración limitada, que destaca las relaciones interpersonales del paciente, aunque reconoce también la relevancia de factores genéticos, bioquímicos, del desarrollo y la personalidad en la raíz de las psicopatologías.

 

Partiendo de estas consideraciones, la intervención terapéutica debe incluir además de cambios de conducta y cognitivos, modificaciones reales en las relaciones interpersonales, tanto familiares como sociales.

 

Concepto de Mindfulness:

Existen múltiples definiciones propuestas para el concepto de Mindfulness a lo largo de los años. Principalmente, se define como un estado de conciencia plena y aceptación del momento presente, intencional y no enjuiciadora de los pensamientos, sensaciones y/o sentimientos.16

 

Mindfulness, se traduce a nuestro idioma como “atención plena” o “conciencia plena”. En la lengua pali, el vocablo Sati significaría “Percatarnos, prestar atención y recordar”.

 

De este modo y de manera extendida, dicho concepto, se refiere, por un lado, a “Percatarnos”, es decir, ser conscientes de cómo hacemos las cosas, observar nuestras emociones, entender por qué surgen nuestras reacciones y pensamientos, en definitiva, estar en contacto con nosotros mismos. Además, todo ello requiere “Prestar atención”, logrando un estado de conciencia en el que estemos aquí y ahora, presentes en nuestra vida, evitando pensamientos sobre el pasado o el futuro. Y por último “Recordar”: aprender a mantener dicha atención en el presente de manera habitual.

 

Así pues, la base del mindfulness consiste en que seamos curiosos con nuestra mente, aceptando nuestra realidad ocurra lo que ocurra, sin centrarnos en cambiar los sucesos más difíciles, simplemente aceptándonos tal y como vienen a nuestra vida, dejando a un lado los juicios.

 

De esta manera, podríamos definir mindfulness cómo: “darnos cuenta de la experiencia presente con apertura y aceptación, observando, contemplando y examinando nuestras experiencias”. Es un proceso mental voluntario, basado en la focalización de la atención en una experiencia presente, sin juzgarla y sin reaccionar automáticamente a ella.17,18

 

Desde siempre, multitud de personas vienen practicando diversas técnicas meditativas, transmitidas por religiones y tradiciones espirituales. La meditación, se define como el proceso a través del cual, la persona observa y se hace consciente de lo que está sucediendo en cada momento en su cuerpo y su mente, aceptando estas experiencias tal y como son. Esta famosa práctica enseñada por Buda, tiene como objetivo la eliminación del sufrimiento y de las emociones destructivas, ya que, desde el punto de vista budista, tanto la felicidad como el sufrimiento no dependen de cosas externas, sino de nuestra propia mente. Mindfulness es el factor común que se encuentra en la base de diferentes corrientes de meditación derivadas de la tradición budista, y que actualmente se han incorporado a diversos modelos de tratamiento en psicoterapia.18,19

 

La práctica de esta terapia, refuerza la resiliencia emocional, mejorando la regulación emocional aumentando la empatía hacia la propia persona y los demás. Permite conocernos mejor a nosotros mismos, y nos ayuda a apreciar nuestra vida de manera más profunda, ya que nos permite centrarnos en el aquí y ahora, en cada momento que vivimos, lo que a su vez, permite desarrollar una mayor claridad y aceptación de la realidad.17,18

 

La falta de conciencia del presente, nos genera la gran mayoría de problemas emocionales, como la ansiedad, el estrés, la frustración o la tristeza. Practicar la atención plena, consiste en enfocarnos en nosotros mismos, dándonos la importancia que tenemos como seres vivos; en dedicarnos tiempo y amor para poder conocernos, comprendernos y crecer interiormente, a la vez que comenzamos a disfrutar mucho más de la vida.

 

Mindfulness y salud mental en TCA:

La meditación, es esencial para nuestro bienestar y nuestra salud mental, ya que nos ayuda a desarrollar la atención y energía necesarias para transformar hábitos mentales negativos que están firmemente arraigados. Es por ello, por lo que actualmente hay una creciente evidencia de la eficacia de intervenciones basadas en mindfulness en patologías mentales, como la prevención de recaídas en depresión recurrente, el tratamiento de síntomas residuales de depresión, abuso de sustancias, trastornos de ansiedad, TDAH y trastornos de conducta alimentaria.

 

Se han observado efectos beneficiosos de esta terapia en una mayor capacidad de afrontamiento al estrés y una mejor capacidad para identificar las emociones, regularlas, y mejorar el bienestar general.

 

Diferentes estudios, han demostrado cierta mejoría en la sintomatología de los TCA tras terapias basadas en mindfulness. Los pacientes con trastornos alimentarios tales como bulimia o AN, tienden a ser enfermizamente perfeccionistas y estar constantemente preocupados por el control o la crítica a la que ellos mismos someten a su propio cuerpo. Este tipo de rumiaciones pueden llegar a controlar toda acción, pensamiento o emoción de quien las padece. En este aspecto, la práctica de mindfulness es efectiva para mejorar las habilidades de regulación emocional. Permite a quienes lo practican familiarizarse con sus propias emociones, tanto positivas como negativas, aumentando la tolerancia hacia estas últimas, y reduciendo la magnitud de sensaciones desagradables. La consciencia plena permite vivir el presente sin juzgar, por lo que ayuda a disminuir la rumiación, permitiendo que el individuo sea consciente de sus pensamientos, sensaciones y emociones. Por otro lado, permite conocer mejor las sensaciones corporales, distinguiendo entre la sensación de hambre y la excitación emocional, permitiendo así disminuir los antojos relacionados con la comida y el número de atracones.15

 

OBJETIVOS

Objetivo general:

  • Elaborar un Programa de Educación para la Salud sobre técnicas de mindfulness en jóvenes con Trastorno de la Conducta Alimentaria.

 

Objetivos específicos:

  1. Favorecer un mayor conocimiento de los Trastornos de Conducta Alimentaria y las terapias basadas en mindfulness.
  2. Mostrar la idea de tomar consciencia del momento presente, de la importancia de vivir el “aquí y ahora”.
  3. Proporcionar técnicas para mejorar el nivel de bienestar de las participantes, como la respiración consciente o la meditación.
  4. Enseñar a reconocer e identificar las emociones, y saber manejarlas mediante la práctica mindfulness.

 

METODOLOGÍA

Esta tesina de investigación, tiene como objetivo la realización de un Programa de Educación para la salud encaminado a enseñar técnicas de Mindfulness que ayuden a reducir la sintomatología de jóvenes con Trastornos de la Conducta Alimentaria, especialmente anorexia y bulimia.

 

Para ello, se ha realizado en primer lugar una revisión sistemática, mediante una búsqueda bibliográfica en diferentes bases de datos: PubMed, Science Direct, Cuiden Plus y Scielo. Las palabras clave utilizadas en dichas bases han sido: “anorexia”, “bulimia”, “trastorno alimenticio”, “terapia”, “mindfulness”, así como sus traducciones en inglés.

 

Además, se han consultado diferentes páginas web y asociaciones relacionadas con el tema, así como entrevistas con diferentes especialistas en la materia con el propósito de ampliar conocimientos y tomar ideas para llevar a cabo las diferentes sesiones del programa.

 

DESARROLLO DEL PROGRAMA DE EDUCACIÓN PARA LA SALUD

Población diana:

Pacientes diagnosticadas con Trastorno de la Conducta Alimentaria, con edades comprendidas entre 15 y 25 años, ingresadas en el servicio de psiquiatría infantil de un hospital, así como las que acudan de forma ambulatoria al hospital de día por dicho motivo.

 

Estrategias de captación:

La enfermera especialista en salud mental del servicio mencionado anteriormente se encargará de llevar a cabo las estrategias de captación, informando a todas las pacientes la opción de asistir al programa educativo, teniendo en cuenta que es una actividad totalmente voluntaria. Además, se les proporcionará un folleto explicativo, así como se colocará un cartel informativo en la entrada a la unidad.

 

Recursos:

Recursos materiales:

  • Aula amplia con mesas y sillas.
  • Fotocopias informativas.
  • Folletos y cartel de captación.
  • Presentación de diapositivas Power Point.
  • Grabación meditación guiada.
  • Ordenador, proyector, pantalla y altavoz.
  • Alfombra o esterillas.
  • Papel y bolígrafo.

 

Recursos humanos:

  • Enfermera experta en Mindfulness e Inteligencia emocional. Sería la encargada de diseñar y llevar a cabo el programa de educación como tal, coordinando las actividades que componen cada sesión.
  • Enfermera especialista de salud mental de la unidad, cuya función principal sea la captación de las pacientes para el programa, así como apoyar en las actividades programadas para cada sesión.

 

DESARROLLO DE LA INTERVENCIÓN

El programa se llevará a cabo a lo largo de 5 sesiones, entre las que están divididas las diferentes actividades del programa. Cada sesión, durará aproximadamente 60 minutos, siendo susceptible de adaptaciones y cambios relacionadas con las necesidades de las integrantes del programa, tanto en tiempo como en contenido de las mismas.

 

Dichas sesiones, se realizarán una vez por semana, ya que se requiere un mínimo de continuidad para la práctica de los ejercicios de meditación.

 

El número de participantes será entre 10 y 15 miembros, pudiendo dividirse en subgrupos en alguna sesión dependiendo de la actividad a realizar.

 

Ejecución:15,18,20

SESIÓN Nº1: ¡Nos presentamos! + Respiración consciente:

Objetivos:

  • Que los asistentes se presenten y se conozcan.
  • Conocer el concepto y aplicaciones del Mindfulness.
  • Primer contacto con la respiración plena.

Duración: 60 minutos.

Material: aula, pelota, esterillas, proyector, ordenador, presentación power point, tríptico explicativo mindfulness, altavoz con música ambiente.

Actividades:

  1. En un primer momento, se llevará a cabo una dinámica de grupo para que las participantes se relacionen entre sí y puedan conocerse. Es importante que éstas se sientan cómodas con las demás integrantes del grupo, así como con las enfermeras que realizan el programa. Para ello, se formará un círculo y se tomará una pelota que se irá pasando entre todas. De esta manera, quien reciba la pelota deberá presentarse: decir su nombre, edad, dónde vive, y qué es lo que más le gusta hacer.
  2. Una vez presentados, en ese mismo círculo, se preguntará al grupo qué es lo que saben y creen del mindfulness.
  3. A continuación, se realizará una breve exposición con ayuda de una presentación con diapositivas sobre el concepto de mindfulness, en qué consiste la terapia basada en esta técnica, y cuáles son sus beneficios. Se hablará también de la importancia de la respiración, y de la consciencia plena, y por qué emplear esta práctica en los TCA.
  4. Se proporciona a las participantes un tríptico/resumen con lo explicado anteriormente, así como las prácticas clave en mindfulness.
  5. Para finalizar la sesión y entrar en un primer contacto con la práctica, se llevará a cabo la actividad “Respiración consciente”, cuyo objetivo es aumentar la concentración y atención mediante la práctica mindfulness. Para ello, las participantes se acostarán en una esterilla con los ojos cerrados, centrando su atención en el movimiento de la respiración, en la inhalación y exhalación, haciendo que la exhalación dure el doble de tiempo que la inhalación. Cuando se den cuenta que su atención se ha perdido, volverán a la respiración sin juzgar lo ocurrido ni la causa de la distracción. El tiempo será de 3 minutos (en cada práctica lo iremos ampliando progresivamente). Es importante hacerles entender que la respiración consciente lleva su tiempo, y es normal que se dispersen, puesto que la concentración mejora con la práctica. Para mejorarlo, deberán realizar actividades de consciencia plena no solo en las sesiones, sino también poniéndolo en práctica poco a poco en su día a día, por ejemplo, tomándose unos minutos en la jornada para meditar. Finalizaremos todas las sesiones con esta actividad.

 

SESIÓN Nº2: Cuerpo consciente:

Objetivos:

  • Tomar consciencia de las diferentes partes del cuerpo y de las sensaciones que se producen ahí en ese preciso instante.
  • Aumentar la concentración y atención a través de la práctica de mindfulness, prestando atención a la respiración, movimiento, postura y el propio cuerpo.
  • Centrar la atención en el momento presente para llegar a ser uno mismo.

Duración: 60 minutos.

Material: aula, esterillas o alfombra, altavoz con música ambiente.

Actividades:

  1. Esta segunda sesión, va a consistir en una clase de “yoga consciente”. Comenzaremos la práctica con una actividad de “Body scanner”. Para ello, nos acostaremos en una esterilla y comenzaremos con un chequeo atento de nuestro cuerpo y mente, sintiendo cada una de sus partes, permitiendo cualquier tipo de pensamientos y sensaciones físicas que vayan apareciendo. Durante esta práctica, se pueden observar zonas más tensas y zonas más relajadas. Cobraremos consciencia de las diferentes partes del cuerpo, comenzando por sentir las puntas de los dedos de los pies, ascendiendo progresivamente hasta alcanzar la cabeza y el cerebro. Es decir, sentiremos el cuerpo como un organismo del que forman parte sensaciones físicas, emociones y pensamientos. Es importante ser conscientes de las sensaciones que aparecen en el cuerpo y se observen, pues esto nos llevará a una mayor consciencia del momento presente.
  2. Continuaremos con diferentes posturas de yoga, en donde al realizar cada una, llevaremos la conciencia a las partes del cuerpo donde aparezca una sensación. Dirigiremos la respiración y conciencia a esas zonas, y a las sensaciones que experimentamos en la postura, tomando atención plena de cada una de ellas, ya sea en movimiento o estática. El estar consciente de nuestros movimientos nos incentiva hacerlo de forma óptima y con independencia en nuestra vida cotidiana. Nos inspiraremos en la sesión de yoga consciente de Janice Quirt: Una sesión de movimiento consciente de 15 minutos (yogainternational.com)

Las posturas que realizaremos son:

  • Postura del venado con flexión hacia adelante.
  • Elevaciones de brazos.
  • Torsión en movimiento.
  • Estiramiento lateral.
  • Estiramiento del corredor.
  • Cosa salvaje con modificación.
  • Limpiaparabrisas.

 

Se realizarán las posturas en ambos lados, primero todas en el lado derecho y luego todas sobre el lado izquierdo, y finalizaremos con un saludo al sol, pasando a un vinyasa diferente o a un savasana.

 

  1. Para finalizar la sesión, realizaremos la actividad de “Respiración consciente”, aumentando el tiempo a 5 minutos con respecto a la sesión anterior. Serán unos minutos para asimilar y dar las gracias por la práctica de yoga que acabamos de realizar, terminando de tomar consciencia de ello, observando las emociones que nos ha despertado.

 

SESIÓN Nº3: Entorno consciente:

Objetivos:

  • Aprender a prestar atención plena a las actividades del día a día, como andar, relacionarnos, comer…
  • Centrar la atención en el momento presente, aprender a vivir el “aquí y ahora”.
  • Aumentar la concentración y atención a través de la práctica mindfulness.

Duración: 60 minutos.

Material: entorno o naturaleza, esterilla.

Actividades:

  1. La sesión de hoy consistirá en disfrutar de una caminata, con consciencia plena de ello. Se trata de una manera de introducir a las participantes en el mundo del mindfulness mediante la focalización de la atención en las cosas que forman el entorno más próximo, incluso en sus actividades cotidianas.

En dicho paseo, se disfrutará consigo mismo, al ritmo que a cada una le apetezca, dejaremos los malos pensamientos atrás, y disfrutaremos de la naturaleza, el paisaje, el aire fresco, tomando consciencia del presente, del “aquí y ahora”. Se trata de un tiempo de reflexión para valorar nuestro entorno.

  1. En el camino, escogeremos un lugar amplio en la naturaleza para comentar qué tal ha ido, si lo repetirán y si lo practicarán en la vida diaria. Se comentarán otras prácticas de atención plena, como por ejemplo la alimentación consciente, muy útil en su propio trastorno, y se les invitará a que la realicen en su día a día. Esta técnica, consiste en comer sin hablar, sin comentar, simplemente dedicándose únicamente a la ingesta del alimento, aumentando la consciencia en cada bocado, analizando de dónde ha venido el alimento, su forma, textura… A tomar consciencia de lo que se está haciendo, esta actividad puede ayudar a evitar atracones en algunos casos como el suyo.
  2. Terminaremos la sesión con nuestra práctica de “Respiración consciente”. En este caso, la práctica se realizará sin música, en la naturaleza. Durará 7 minutos.

 

SESIÓN Nº4: Emociones conscientes:

Objetivos:

  • Aprender y reflexionar sobre quiénes son, es decir, profundizar en su autoconocimiento.
  • Conocer e identificar las emociones.
  • Identificar y expresar cómo se sienten en un momento concreto.

Duración: 60 minutos.

Material: aula, folios, bolígrafo, esterillas, altavoz con música ambiente.

Actividades:

  1. En primer lugar, realizaremos una actividad llamada “¿Cómo soy – cómo me ven?”. Para ello, se proporciona a cada participante medio folio en blanco y un bolígrafo, en una cara aparecerá el título “Cómo soy”, y en la otra “Cómo me ven”. Cada uno escribirá en la cara de “Cómo soy” tres adjetivos que le definan junto con su nombre. Se devolverán los papeles a la docente, y ésta los volverá a repartir, pero de forma aleatoria. Las participantes deberán completar la parte de “Cómo me ven”. Por último, se devolverán los papeles a cada propietario y se comentarán los contrastes de los adjetivos de cada cara. Con esta actividad profundizarán en su autoconocimiento, preguntándose por qué se ven a sí mismos de una manera, en muchas ocasiones infravalorándose o con una visión distorsionada de sí mismas, mientras que el exterior los percibe de otra forma.
  2. Continuaremos hablando sobre las distintas emociones, explicándolas y comprendiendo la importancia de ponerles nombre: asco, miedo, sorpresa, alegría, tristeza e ira. Tras ello, las participantes realizarán escenificaciones de situaciones cotidianas donde aparezcan varias emociones, tratando el resto de identificar cada una. En esta actividad, se pretende aprender a identificar las emociones, para que no sean un “extraño” cuando aparezcan en nuestro día a día, y, por tanto, seamos más capaces de manejarlas.
  3. Se propone una actividad para llevarse a su día a día: el “Emocionómetro”. Se trata de poner colores a las emociones (ira – rojo, miedo – morado, asco – verde, tristeza – azul, alegría – amarillo, sorpresa – rosa), y diariamente ir rellenando un día del calendario con un color, o varios, en función de cómo se han sentido. Se les hará ver, que todas las emociones, ya sea más o menos agradables, cumplen alguna función. Sería interesante hacer un seguimiento del calendario para comentar los sucesos diarios, y por qué creen que han sentido dichas emociones.
  4. Por último, como en cada sesión, realizaremos nuestro momento de “Respiración consciente”.

 

SESIÓN Nº5: Meditación consciente + Evaluación:

Objetivos:

  • Acallar la mente y liberarla de las preocupaciones diarias, experimentando la calma y la tranquilidad.
  • Aumentar el sentimiento de felicidad, aliviando nuestras ansiedades mediante la meditación y mejorando nuestra concentración.
  • Aprender a manejar el estrés mediante la meditación. La meditación es salud.
  • Centrar la atención en el momento presente para llegar a ser uno mismo.
  • Evaluar de forma global el programa y los progresos que han conseguido gracias a su introducción en el mindfulness.

Duración: 60 minutos.

Material: aula, altavoz con música ambiente, esterillas, encuestas finales.

Actividades:

  1. La última práctica consistirá en realizar una meditación guiada. Las participantes deben poner de su parte para conseguir el mayor nivel de concentración, aceptando a los pensamientos que se nos van apareciendo tal y como vienen, pero dejándolos fluir. La meditación consiste en desocupar nuestra mente de pensamientos para experimentar la calma y tranquilidad. Es una forma de familiarizarse con los pensamientos inconscientes, permitiendo conocernos mejor a nosotros mismos. Se ha demostrado que la meditación tiene numerosos beneficios para la salud, siendo un hábito que debería incorporarse a nuestro día a día.
  2. Finalizaremos el programa con una pequeña encuesta de evaluación (la cual se habrá pasado también al inicio del programa, y se podrán valorar los progresos conseguidos). Se proporcionará además una encuesta de satisfacción y participación.

 

CONCLUSIONES

La implementación de un programa de salud basado en el mindfulness para mejorar el manejo de los TCA, podría generar resultados positivos y beneficiosos en este tipo de pacientes, lo que se traduce a un mayor nivel de calidad de vida en las mismas.

 

Así mismo, permitiría reducir los síntomas de ansiedad y depresión en dichas personas, ayudando, junto con otras terapias y tratamientos, a superar este tipo de enfermedades.

 

En definitiva, el mindfulness es herramienta poderosa a la cual deberíamos sacar más partido, que puede ayudar a gestionar de una forma más eficaz los problemas que se nos presentan en la sociedad actual en mayor o menor medida, así como aumentar el bienestar biopsicosocial, y a ver nuestra vida de diferente manera.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  18. Moreno Cabrera L. Programa de Mindfulness específico para mujeres con fibromialgia [trabajo fin de máster]. Universidad de Jaén; Máster Universitario en Psicología Positiva; 2020
  19. Muñoz Martínez AM, Monroy Cifuentes AL, Torres Sanchez LM. Mindfulness: ¿proceso, habilidad o estrategia? Un análisis desde el análisis del comportamiento y del contextualismo funcional. Psicología USP; 2017; 28 (2): 298 – 303.
  20. Brezuleanu IA. Programa de salud basado en el mindfulness orientado a mejorar el manejo del estrés, ansiedad y depresión en cuidadores principales de personas mayores desde atención primaria [trabajo fin de grado]. Universidad de Zaragoza; Facultad de Ciencias de la Salud; 2019.

 

ANEXOS

ANEXO I13

Signos y síntomas físicos posibles en los TCA
Generales Boca Cardiorrespiratorios
Pérdida peso

Intolerancia al frío

Debilidad

Deshidratación

Síncope

Mareos

Laceraciones

Perimolisis

Crecimiento de parótida

Dolor precordial

Taquicardia

Hipotensión ortostática

Disnea

Edema periférico

Gastrointestinales Endocrinos Piel
Dolor epigástrico

Distensión abdominal

RGE

Hematemesis

Hemorroides o prolapso rectal

Amenorrea

Perdida libido

Fracturas por estrés

Osteopenia

osteoporosis

Lanugo

Carotenodermia

Signo de Russel

Alteración cicatrización

Tabla de elaboración propia,13