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Las agresiones sexuales en la mujer y la actuación de la matrona.

1 noviembre 2020

AUTORES

  1. María Rodríguez Sánchez. Enfermera obstétrico-ginecológica en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  2. Marta Doñate Cuartero. Enfermera obstétrico-ginecológica en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  3. Alba García Castillo. Enfermera obstétrico-ginecológica en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Sandra Peña De Buen. Enfermera obstétrico-ginecológica en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  5. María del Carmen Llorente Gonzalez. Enfermera obstétrico-ginecológica en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  6. Judith Macía Lapuente. Enfermera obstétrico-ginecológica en Atención Primaria, Centro de Salud de Tauste, Zaragoza.

 

RESUMEN

Las agresiones sexuales hacia mujeres son situaciones que ocurren con demasiada frecuencia en la actualidad. Muchas veces pasando desapercibidas, ya sea por el miedo o la vergüenza de la víctima a interponer una denuncia o por otras razones.

Cuando la agresión se produce en el domicilio, llevada a cabo por la pareja, muchas mujeres no lo ven como una agresión sexual y no ven necesario denunciarlo.

Es primordial ante estos hechos divulgar la importancia de que la mujer sea respetada tanto por personas ajenas como por su pareja. Y dar a conocer el procedimiento para interponer una denuncia si fuese necesario.

En nuestra profesión, como sanitarios acogemos a la víctima en primera instancia, es importante y fundamental que consigamos un clima de confianza, que respete la privacidad de la mujer tanto a la hora de exponer los hechos como a la hora de recoger muestras de su cuerpo. Es idóneo la presencia de la misma persona durante todo el proceso, desde que la mujer llega al centro sanitario, y durante todo el reconocimiento, para ofrecer un clima en el que se pueda sentir cómoda y segura.

 

PALABRAS CLAVE

Violencia doméstica, abuso sexual, mujeres maltratadas.

 

INTRODUCCIÓN

La violencia de género en mujeres es mucho menos denunciada que otras formas de violencia, muchas veces por la creencia y las pautas sociales que las rodean que dificultan el entender los malos tratos como un delito que llevar ante la justicia.1 Sin embargo es un tipo de delito con gran impacto. En España, según la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, en Septiembre de 2016, se cifraron 108.638 denuncias por violencia de género, un elevado número al que habría que sumar todos aquellos delitos de malos tratos cuyas denuncias nunca llegan a formalizarse.2

La violencia de genero queda definida por La Asamblea General de Naciones Unidas de 1993 de la siguiente manera: «Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada».2,3

En la actualidad, las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como «todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada».3,4

A partir de aquí podemos extraer los diferentes tipos de violencia hacia la mujer, Violencia física, Violencia psicológica, Violencia económica y Violencia sexual.3

Se considera violencia física todo acto que no sea accidental y que deliberadamente use la fuerza, causando daño o dolor en el cuerpo de la mujer, como bofetadas, golpes, palizas, empujones, heridas, fracturas o quemaduras.4,5

La violencia psicológica no deja marcas, sangre o daños evidentes. Es una tortura que va mermando la mente de la mujer maltratada, deteriorándola poco a poco. Según los expertos esto conduce a lo que llaman el síndrome de la mujer maltratada.1 Esta violencia psicológica suele seguir un patrón de ataque a tres aspectos básicos de la vida de la víctima, atentando contra la vida social de la mujer, familiar y de sus amistades, contra los recuerdos y relaciones del pasado y con la vida actual atacando gustos, aficiones… mediante reproches en público o privado.6

La violencia económica se entiende como aquella situación la pareja de la víctima toma el control de todos ingresos familiares, restringiendo su uso y exigiendo conocer de forma exhaustiva cualquier movimiento económico de la víctima.7

En los tiempos actuales existe una libertad del disfrute de la sexualidad, siendo siempre respetuosa con uno mismo y con el resto. Sin embargo en 2016, la OMS confirmó que 1 de cada 3 mujeres han sufrido VS a lo largo de su vida, algunas de ellas por su pareja.2

La OMS define la violencia sexual como: «Todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de esta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo»2,4 En el ámbito de intrafamiliar, las agresiones sexuales sufridas a manos de la pareja son más difíciles de detectar.8

La violencia sexual engloba la sufrida por parte de la pareja, por parte de terceros, en la niñez, en el entorno escolar o en el lugar de trabajo entre otras.2 La Organización Panamericana de la Salud clasifica la violencia sexual en los siguientes apartados:

  • Violencia sexual sin contacto corporal como exhibicionismo, visualización obligada de pornografía, mensajes o gestos obscenos, insultos sexistas, acoso sexual, proposiciones sexuales indeseadas, voyerismo.2,4,8
  • Violencia sexual con contacto, obligación de mantener relaciones sexuales, o adoptar posturas degradantes, tocamientos, violación…2,4,8
  • Violencia contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, restringiendo a las mujeres el ejercicio de su derecho a la salud sexual y reproductiva, coartando su libertad para disfrutar de su vida sexual y ejercer libremente su derecho a la maternidad. 2,4,8

La OMS añade a estos subapartados, el tráfico de personas con fines sexuales y la mutilación genital femenina.4

 

OBJETIVOS

  • Conocer y diferenciar los tipos de agresiones para poder establecer una actuación adecuada en cada situación de manera individualizada.
  • Identificar las agresiones sexuales, y saber el plan de actuación a seguir.
  • Valorar de manera objetiva la situación y ofrecer apoyo físico emocional y/o psicológico en las situaciones requeridas.
  • Conocer las herramientas de comunicación adecuadas ante estas situaciones, para crear un ambiente de confianza donde la víctima pueda expresarse con libertad, y encontrarse lo más cómoda posible tanto a la hora de relatar los hechos como en la toma de muestras.

 

METODOLOGÍA

Para realizar este artículo se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica en diferentes bases de datos como Cochrane y Pubmed. También se han revisado protocolos de actuación ante una agresión de diferentes comunidades autónomas realizando así una recopilación de los diferentes planes de actuación ante estas situaciones.

 

RESULTADOS-DISCUSIÓN

Tras una agresión sexual, la mujer requiere una atención holística, atendiendo no solo a sus lesiones físicas si no dando importancia a la afectación psicológica y mental que puede ocasionar estas situaciones en una víctima de agresión sexual. Se debe crear un ambiente que respete la privacidad y la intimidad de la mujer.8-12

La enfermera o matrona que se encuentre en el triaje en ese momento, es la encargada de recibir a la mujer víctima de agresión, es importante una atención prioritaria, y crear un espacio en el que la mujer se sienta cómoda. Así mismo se debe ofrecer acompañamiento y apoyo emocional a la víctima en todo momento.8

La recogida de muestras se debe realizar con la mayor premura, para evitar pérdida de material que pueda ayudar en la investigación posterior.8 Evitando higiene personal, e incluso enjuagues bucales o ingestión de líquidos tras felación.11 Tanto el relato de los hechos como la recogida de muestras se debe realizar por un especialista y en presencia del forense, para evitar duplicar exploraciones y para que tenga validez legal.11-12

La toma de muestras se debe realizar en la zona corporal de la agresión, desde las partes más externas, hacia el interior. De esta forma se recogerían primero muestras de la vulva, después de la vagina y finalmente del cuello uterino, para no contaminar las zonas internas con posible material biológico externo. En la región anal, si fuera necesario se realizaría la misma pauta de recogida de muestras.8-10

Si es necesario realizar lavado oral, vaginal o anal se realizara con 10 ml de suero fisiológico esteril.10

Es importante recoger la ropa que lleva puesta la víctima, para posterior análisis de material. Para este procedimiento la mujer ha de desnudarse encima de una sábana blanca, la cual se enviará con la ropa para recogida de muestras.12

Enfermería se encargará de recoger las muestras sanguíneas y de orina pertinentes así como la colaboración en el resto de recogida de muestras.8-11

Una vez recogidas todas las muestras es importante valorar el tratamiento a instaurar, teniendo en cuenta diversos aspectos:8-10,12

  • Píldora postcoital, si se han mantenido relaciones con penetración vaginal y sin ningún método anticonceptivo, con indiferencia del momento del ciclo menstrual en el que se encuentre.
  • Tratamiento antibiótico para prevenir infecciones de transmisión sexual.
  • Tratamiento con antirretrovirales, preventivo para evitar posible contagio de VIH. Indicado en penetración del pene en vagina, ano o boca independientemente de que haya habido eyaculación.
  • Evaluar estado vacunal de la víctima, completar vacunación antitetánica si precisa así como de la hepatitis B.
  • Valorar derivación para atención psicológica, tanto en el momento de la agresión como a largo plazo.
  • Atención social, informando a la trabajadora social del centro.

 

CONCLUSIONES

La mujer víctima de agresión sexual se encuentra en una situación vulnerable tanto física como psicológicamente cuando acude al servicio de salud. La enfermera o matrona es el primer contacto que tiene la víctima con el sistema sanitario, lo que conlleva una gran importancia. Es la encargada de crear un ambiente íntimo y privado para que la mujer esté cómoda. La matrona ha de iniciar un protocolo de actuación, que propicie la correcta coordinación entre los diferentes profesionales encargados de llevar a cabo la asistencia clínica en estos casos. Y que de esta forma una mujer, víctima de agresión sea atendida con la mayor eficacia, preservando su intimidad y su estado emocional en todo momento.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. M Perela Larrosa.Violencia de género: violencia psicológica.Revista de ciencias jurídicas y sociales, ISSN 1698-5583, Nº. 11-12, 2010, págs. 353-376.
  2. Judith Alonso Lupiañez.ATENCIÓN ENFERMERA A LA SEXUALIDAD DE LAS MUJERES QUE HAN SIDO VÍCTIMAS DE VIOLENCIA SEXUAL.Musas, vol. 2, núm. 2 (2017): 102 – 134. ISSN 2385-7005. DOI: 10.1344/musas2017.vol2.num2.6
  3. Naciones Unidas. Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Nueva York. Naciones Unidas, 1993.
  4. OMS. Health care for women subjected to intimate partner violence or sexual violence;2016
  5. Instituto de la mujer.Guía de salud XII: Violencia contra las mujeres.1ª ed.2013.
  6. De Vega Ruiz J.A.Las agresiones familiares en la violencia doméstica, Pamplona,1999, p.175.
  7. Córdova López O. La violencia económica y/o patrimonial contra las mujeres en el ámbito familiar. Del instituto de la familia; vol 1. 2018:6.
  8. Servicio Cántabro de Salud. Protocolo de atención sanitaria a víctimas de agresiones/abusos sexuales. 1ª ed. Cantabria:Gobierno de Cantabria;2017.
  9. SAS. Actuación ante agresiones sexuales. En: SAS. Protocolo andaluz de actuación sanitaria ante la violencia de género. 2ª ed. Sevilla: Junta de Andalucía. Consejería de igualdad, salud y políticas sociales;2015.
  10. Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública. Protocolo de Atención Integral, sanitaria y judicial a víctimas de agresiones sexuales. 1ªed. Valencia: Generalitat Valenciana;2019.
  11. IAM. Protocolo de coordinación interinstitucional para la prevención de la violencia de género y atención a las víctimas en Aragón.
  12. Ministerio de Sanidad. Protocolo común para la actuación sanitaria ante la violencia de género. Madrid: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad;2012.