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La pandemia y la actividad física, no todo vale.

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5 marzo 2021

AUTORES

  1. Vanesa Palacín Nieto. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  2. Lara Pilar Palacín Nieto. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  3. Alba Berrocal Elu. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  4. Silvia Jurado Pulgar. Grado Universitario en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  5. Daniel Candala Ramírez. Grado Universitario en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

Con este artículo se pretende poner de manifiesto la importancia del deporte y la actividad física como herramienta para mejorar nuestra salud física combatiendo la obesidad, el sedentarismo, la inactividad física y la salud mental, combatiendo la soledad, la ansiedad y la depresión durante la pandemia que estamos viviendo1.

 

Teniendo en cuenta la importancia de la práctica de actividad física moderada y regular, pero las limitaciones que se presentan para ello; dadas las actuales circunstancias 2, los servicios de Salud deberían de apoyarse en los profesionales de la actividad física y el deporte3 para elaborar programas adecuados a las personas y a la situación actual 4.

 

PALABRAS CLAVE

Salud, actividad física, ejercicio, deporte, COVID-19, pandemia.

 

ABSTRACT

With this article we intend to show the importance of sport and physical activity as a tool to improve our physical and mental health, fighting loneliness, sedentary lifestyle and physical inactivity during the pandemic.

And how the health services should be helped by sports professionals to develop good programs and activities for the actual situation.

 

KEY WORDS

Health, physical activity, exercise, sport, COVID-19, pandemic.

 

INTRODUCCIÓN

 

El 31 de diciembre de 2019 la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un comunicado por la detección de un virus que estaba afectando a un grupo de individuos en un mercado de mariscos en la provincia de Hubei, en Wuhan (China). Ante esta situación, las autoridades sanitarias chinas tomaron la decisión de cerrar el mercado ya que se tenían evidencias de que los animales vendidos allí podrían ser la fuente de transmisión del virus. Desde entonces, los casos de infección fueron aumentando en China y posteriormente en todo el mundo, prendiendo las alarmas que amenazaban con un inevitable escenario de pandemia en un corto espacio de tiempo. El 7 de enero de 2020 se logra identificar este virus perteneciente a la familia del coronavirus y es llamado SARS-CoV-2 por la OMS y causante de la enfermedad por COVID-19, se declara oficialmente la pandemia el 11 de febrero 2020, después de reportarse más de 118.000 casos positivos en 114 países, con un acumulado hasta esa fecha de 4.291 muertes oficiales, según la OMS.2

 

Ante este desolador escenario muchos países tomaron medidas con el objetivo de reducir la tasa de infección y evitar el colapso de los sistemas sanitarios.4

 

Para afrontar esta situación de emergencia sanitaria, El Gobierno Español declara el estado de alarma el 14 de marzo de 2020, 5 considerando la cuarentena prorrogable como mejor opción para proteger la salud de los españoles.4

 

El confinamiento que hemos vivido, se caracteriza por dos aspectos fundamentales: el aislamiento de nuestros familiares y la restricción de movimiento, tan necesario para nosotros. Este tiempo de encierro, se ha comprobado que produce daños físicos y psicológicos tanto temporales como permanentes. Tristeza, estrés, irritabilidad…aparecen ante una situación de soledad, incomunicación e incertidumbre.6 Es en las personas con más factores de riesgo (las mayores de 65 años y las que padecen enfermedades cardiacas graves, enfermedad pulmonar crónica, obesidad, diabetes y enfermedad crónica hepática o renal) donde las conductas sedentarias generan un mayor impacto. Por esta razón, es importante mantener unos buenos hábitos y, en particular, la práctica de ejercicio físico para minimizar el efecto del sedentario. Existen pruebas irrefutables de la función beneficiosa del ejercicio físico en la prevención de enfermedades, como tratamiento coadyuvante en patologías crónicas y en el bienestar psicológico. Además, el ejercicio también podría tener un efecto protector en el sistema inmunitario, cuyo estado óptimo es crucial para responder de un modo apropiado a la amenaza de la COVID-19.4

 

Conscientes de los riesgos para la salud física y mental que se derivan de la vida sedentaria, los poderes públicos han tratado de fomentar un estilo de vida activo mediante la realización de ejercicio durante estos difíciles momentos.

 

No es de extrañar, pues, que entidades como el Gobierno de España, a través del Consejo Superior de Deportes y en colaboración con el Consejo General de la Educación Física y Deportiva, haya impulsado la campaña #YoMeMuevoEnCasa, por medio de la cual se pretendía promover la actividad y el ejercicio físico en los hogares durante la época de confinamiento. 7

 

Hacer ejercicio en casa es bueno, pero no todas las personas tienen ni los conocimientos ni el hábito para hacerlo de manera saludable ya que no cualquier actividad física es adecuada para todas las personas. La actividad física aeróbica, de baja intensidad y larga duración, potencia las defensas. La actividad anaeróbica, muy intensa, genera microtraumatismos de tipo inflamatorio, y estos van a hacer que las defensas desciendan, a veces transitoriamente, pero durante ese periodo el organismo está predispuesto a contraer más infecciones. De manera que todos los que estén acostumbrados a hacer deporte de alta intensidad deben moderarse un poco durante este tiempo.8

 

Si bien es importante estimular a la población para que mantenga hábitos saludables relacionados a la práctica de actividad física, también lo es orientarla en cuanto a que se deben respetar los principios del ejercicio, tales como volumen, intensidad, frecuencia, tipo de ejercicio, progresión continua de la carga y la individualización de cada proceso de adaptación. En este momento, es evidente que la colaboración2 con los profesionales de la actividad físico-deportiva, dada su formación, puede ser una ayuda esencial para los profesionales sanitarios. 3

 

OBJETIVO

El objetivo de esta revisión bibliográfica es poner de manifiesto que el ejercicio físico tiene un papel muy importante en la lucha contra la Covid-19, ya que; la práctica de este, de manera adecuada, nos reporta beneficios tanto físicos como psicológicos. Sin embargo, a la hora de practicar este ejercicio debemos de ser más cuidadosos que nunca dado el panorama actual.

 

METODOLOGÍA

Para llevar a cabo este artículo, se realizó una revisión sistemática de la literatura disponible en bases de datos especializadas PUBMED, SCIELO, CUIDEN Plus, BASE, SCIENCEDIRECT a través de un buscador de la Biblioteca Universitaria de Zaragoza llamado ALCORZE. Se definieron ecuaciones de búsqueda bajo los términos: Salud, Deporte, Actividad Física, Covid-19, Pandemia, y utilizando el caracter booleano “AND”. Con estas ecuaciones se buscaron artículos publicados entre 2008 y 2020, recuperando numerosos registros. También se consultó la página Web oficial del Boletín Oficial del Estado para completar la búsqueda concluyendo finalmente con 7 registros q nos eran válidos.

 

RESULTADOS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró, en 2020, esta enfermedad provocada por el virus COVID-19 una emergencia, a nivel mundial, de salud pública 2. Los países, entre ellos España, abrumados por esta situación de pandemia mundial decidieron tomar medidas drásticas como la cuarentena prorrogable para hacer frente a la crisis sanitaria que se preveía5,4.

 

El objetivo era disminuir el número de contagios para no saturar los hospitales y en concreto las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y para ello el confinamiento se consideró la mejor opción. Sin embargo, esto trajo consigo problemas tanto físicos como psicológicos debido al sedentarismo y la soledad. Como respuesta, la sociedad luchó por mantener sus hábitos de vida saludable y para ello la práctica de Actividad física y deporte era una necesidad para mantenerse sano en todos los planos vitales 1. Pero, debemos tener en cuenta que estamos en una situación delicada y vulnerable y no todo el ejercicio es beneficioso para mantener nuestro sistema inmune fuerte 4.

 

La recomendación de los expertos en la actividad física es establecer conocimientos más precisos en cuanto al deporte y la actividad física, sin olvidar las necesidades de cada individuo y la situación 4. No todo es bueno para todos.

 

CONCLUSIONES

Desde su descubrimiento y por su rápida difusión a nivel mundial, la pandemia producida por el Virus SARS-CoV-2 ha producido en una crisis sanitaria y social como no hemos conocido otra anteriormente. La población ha visto congelada su vida cotidiana durante largos meses con el objetivo de disminuir la curva de contagios e impedir el colapso de los hospitales, en particular las UCIs. Sin embargo, como ya se ha mencionado anteriormente, esta decisión ha traído consigo otros peligros como es la inactividad física, lo cual es considerado como un problema de salud pública y, por esto, es necesario, para evitar y disminuir el contagio de la COVID-19, favorecer y facilitar la práctica de actividad física por las personas siempre teniendo en cuenta que el desarrollo de programas orientados a la mejora de la condición física deben estar supervisados o al menos elaborados por profesionales de la actividad físico-deportiva, ya que; no podemos esperar que las personas que no tienen conocimientos y/o medios a su alcance puedan entrenar en casa o, al menos, que lo hagan de forma segura.

 

Una de las cosas que no necesita un servicio de salud saturado es que la población comience a llegar a los hospitales y centros de salud con lesiones producidas por ejecutar mal un ejercicio o por realizar esta actividad en exceso.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Barbosa Granados SH, Urrea Cuéllar ÁM. Influencia del deporte y la actividad física en el estado de salud físico y mental: una revisión bibliográfica. Katharsis: Revista de Ciencias Sociales 2018(. 25):141.
  2. Ortiz Guzmán JE, Villamil Duarte AC. Beneficios de la práctica regular de actividad física y sus efectos sobre la salud para enfrentar la pandemia por Covid-19: una revisión sistemática; Benefits of regular physical activity practice and its health effects to face the Covid-19 pandemic: a systematic review. 2020.
  3. Blázquez Manzano A, Gutiérrez Caballero JM, Ruiz Muñoz E. La figura del profesional de la actividad físico-deportiva como miembro de los equipos de atención sociosanitaria en Extremadura. e-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte 2009;5(. 1):19.
  4. Rodríguez MÁ, Crespo Gómez I, Olmedillas Fernández H. Ejercitarse en tiempos de la COVID-19: ¿qué recomiendan hacer los expertos entre cuatro paredes? = Exercising in times of COVID-19: what do experts recommend doing within four walls? Revista española de cardiología 2020;73(. 7):527.
  5. Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. (Boletín Oficial del Estado, número 67, de 14 de marzo de 2020). https://www.boe.es/eli/es/rd/2020/03/14/463
  6. Eliseo Andreu Cabrera. Physical activity and psychological effects of confinement by Covid-19. INFAD 2020;2(1):209.
  7. Mateu P, Rodrigues Marques RF. Physical exercise in times of social isolation: A Bourdieusian reflection on tastes and distinction ; Ejercicio físico en tiempos de aislamiento social: Una reflexión bourdieusiana sobre gustos y distinción. Sociología del Deporte; Vol.1 No.1 (2020): Special Issue on Sport and COVID-19; 51-60; Sociología del Deporte; Vol.1 Núm.1 (2020): Número Especial sobre Deporte y COVID-19 2020.
  8. Diez Canseco Terry R, De la Fuente L, Escribano A, Martínez F. Universidad San Ignacio de Loyola; Repositorio Institucional – USIL.; 2020.