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La mutilación genital femenina desde un enfoque sanitario. Un artículo monográfico.

19 noviembre 2021

AUTORES 

  1. María García Velarte. Diplomatura universitaria en Enfermería. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Atención Primaria Sector Zaragoza II.
  2. Cristina Barcelona Blasco. Grado universitario en Enfermería. Consultas Externas Hospital Universitario Miguel Servet.
  3. Laura Rebeca García García. Diplomatura universitaria en Enfermería. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Consultas Externas Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
  4. Yasmina Millán Duarte. Grado universitario en Enfermería. Unidad de Cuidados Intensivos Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
  5. Ana Cristina García Sacramento. Grado universitario en Enfermería. Urgencias Hospital Royo Villanova.
  6. Paula Garcés Fuertes. Grado universitario en Enfermería. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Atención Primaria Sector Zaragoza II.

 

RESUMEN

La mutilación genital femenina (MGF) es reconocida globalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, porque atenta contra los derechos fundamentales, como la salud, la seguridad, la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas crueles e inhumanas y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte.

La mutilación genital femenina comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos.

Todas las formas de mutilación genital femenina pueden causar complicaciones serias como hemorragias y dolor inmediatos y tienen un alto riesgo de infección.

La comunidad internacional, a través de diversas agencias de Naciones Unidas (OMS, UNICEF, UNFPA) y la propia Unión Europea, se ha pronunciado contra las MGF, a las que consideran prácticas que atentan contra los derechos humanos.

Administraciones, profesionales y asociaciones han intentado dar respuesta a esta situación con la elaboración de protocolos de actuación dirigidos a profesionales sanitarios y sociales. Es importante la implicación tanto de atención primaria como de especializada y el trabajo en coordinación para que la prevención termine con la práctica de la MGF en las niñas residentes en España.

 

PALABRAS CLAVE

Circuncisión femenina, prevención primaria, atención primaria de salud.

 

ABSTRACT

Female genital mutilation (FGM) is globally recognized as a violation of the human rights of women and girls because it violates fundamental rights such as health, safety, physical integrity, freedom from cruel and inhuman torture, and the right to life in cases where the procedure results in death.

Female genital mutilation includes all procedures consisting of partial or total resection of the external female genitalia, as well as other injuries to the female genital organs for non-medical reasons.

All forms of female genital mutilation can cause serious complications such as immediate bleeding and pain and have a high risk of infection.

The international community, through various United Nations agencies (WHO, UNICEF, UNFPA) and the European Union itself, has spoken out against FGM, which it considers to be a practice that violates human rights.

Administrations, professionals and associations have tried to respond to this situation with the development of action protocols aimed at health and social professionals. It is important to involve both primary and specialized care and to work in coordination so that prevention can put an end to the practice of FGM in girls living in Spain.

 

KEY WORDS

Circumcision, female, primary prevention, primary health care.

 

INTRODUCCIÓN

En los últimos años, en España ha aumentado el número de personas migrantes procedentes del África subsahariana. Este hecho ha supuesto un reto para los profesionales sanitarios, descubriendo nuevas realidades culturales1.

La mutilación genital femenina (MGF) es reconocida globalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, porque atenta contra los derechos fundamentales, como la salud, la seguridad, la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas crueles e inhumanas y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte2.

Alrededor de 100 y 140 millones de niñas y mujeres en todo el mundo han sido sometidos a algún tipo de mutilación genital. Se estima que 91,5 millones de niñas y mujeres de más de 9 años de edad viven actualmente con las consecuencias derivadas de esta práctica. En torno a 3 millones de niñas están en riesgo de sufrirla cada año. La gran mayoría vive en 28 países de África, en un arco geográfico que va desde Senegal, en el oeste, hasta Somalia, al este3.

Por ello, la MGF es un problema de salud que necesita un abordaje transcultural y un compromiso moral de los profesionales sanitarios para evitar que se realicen estas prácticas que vulneran los derechos humanos4.

 

DESARROLLO DEL TEMA

La mutilación genital femenina (MGF) comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos.

Estos procedimientos no aportan ningún beneficio a la salud de las mujeres y niñas. En la mayor parte de los casos, la MGF es realizada por circuncisores tradicionales que suelen tener otras funciones importantes en sus comunidades, tales como la asistencia al parto5.

Las familias, las comunidades y las culturas en las cuales se realiza la mutilación genital femenina tienen diferentes motivos para hacerlo. Una motivación principal es que se cree que la práctica garantiza que la niña acate normas sociales clave, como las relacionadas con la restricción de la actividad sexual, la feminidad, la respetabilidad y la madurez.

La mutilación genital femenina es diferente de la mayoría de las formas de violencia contra las niñas y las mujeres porque, en los casos de mutilación, son mujeres no solo las víctimas sino también las personas involucradas en la perpetración de ese acto. Las parientes de la niña suelen ser las responsables de organizar la mutilación genital femenina, que a su vez suele ser realizada por “circuncisoras” tradicionales. La mutilación genital femenina es también practicada cada vez más por hombres y mujeres que prestan servicios de salud. Esta característica muestra que tanto mujeres como hombres pueden ser cómplices en el reforzamiento de normas y prácticas relacionadas con el género que apoyan la violencia contra la mujer6.

La mutilación genital femenina también difiere de la mayoría de las otras formas de violencia contra la mujer en que, en las comunidades donde se practica, se lleva a cabo sistemáticamente en casi todas las niñas, por lo general menores de edad, y se promueve como una práctica cultural y una norma social sumamente valoradas7.

 

Tipos de Mutilación genital femenina:

  • Tipo I o Clitoridectomía: resección parcial o total del clítoris (órgano pequeño, sensible y eréctil de los genitales femeninos) y, en casos muy infrecuentes, solo del prepucio (pliegue de piel que rodea el clítoris).
  • Tipo II o Escisión: resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores.
  • Tipo III o Infibulación: estrechamiento de la abertura vaginal para crear un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores o mayores, con o sin resección del clítoris.
  • Tipo IV: amplio abanico de prácticas variadas e inclasificables. Todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos, tales como la perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital8.

 

Consecuencias para la salud:

La mutilación genital femenina no aporta ningún beneficio para la salud. Consiste en la resección y el daño del tejido genital femenino normal y sano e interfiere con las funciones naturales del organismo de las niñas y las mujeres. Para realizar la mutilación genital femenina las “circuncisoras” tradicionales usan una variedad de herramientas, como hojas de afeitar y cuchillos, y generalmente no emplean anestésicos. Solo un 18% del total de mutilaciones genitales femeninas son practicadas por profesionales sanitarios con material quirúrgico y utilizando anestésicos9.

Todas las formas de mutilación genital femenina pueden causar complicaciones serias como hemorragias y dolor inmediatos y tienen un alto riesgo de infección. El riesgo de complicaciones aumenta con la magnitud de la ablación. Según un estudio de más de 28.000 embarazadas coordinado por la OMS en seis países africanos, las mujeres que habían sufrido una mutilación genital corrían un riesgo considerablemente mayor de tener complicaciones en el parto, necesitar una cesárea o padecer una hemorragia posparto, en comparación con las mujeres no sometidas a mutilación genital. Además, la tasa de mortalidad neonatal durante el nacimiento e inmediatamente después fue mayor si las madres habían sufrido mutilación genital, en comparación con las no sometidas a MGF10. Los problemas sexuales son también más comunes en las mujeres sometidas a mutilación genital: hay una probabilidad 1,5 veces mayor de que sufran dolor durante las relaciones sexuales y experimenten una satisfacción sexual considerablemente menor y es dos veces más probable que no presenten deseo sexual11.

Riesgos para la salud inmediatos:

  • Dolor intenso.
  • Choque.
  • Hemorragia (sangrado excesivo).
  • Septicemia.
  • Dificultad para orinar.
  • Infecciones.
  • Muerte.
  • Consecuencias psicológicas.
  • Fusión no intencional de los labios vulvares.

Riesgos para la salud a largo plazo:

  • Necesidad de intervenciones quirúrgicas.
  • Problemas urinarios y menstruales.
  • Relaciones sexuales dolorosas y calidad deficiente de la vida sexual.
  • Infertilidad.
  • Dolor crónico.
  • Infecciones (quistes, abscesos y úlceras genitales, infecciones pélvicas crónicas, infecciones de las vías urinarias).
  • Queloides.
  • Infecciones genitales.
  • Consecuencias psicológicas, como temor a las relaciones sexuales, trastorno por estrés postraumático, ansiedad y depresión.
  • Mayor riesgo de padecer cáncer cervicouterino.

Complicaciones/riesgos obstétricos:

  • Cesárea.
  • Hemorragia posparto.
  • Prolongada estancia hospitalaria materna.
  • Reanimación del lactante.
  • Mortinatalidad y mortalidad neonatal temprana10,11.

 

Factores de riesgo:

Los factores de riesgo más comunes son culturales, religiosos y sociales:

  • La presión social ejercida para que una persona se ajuste a lo que hacen el resto de miembros de su cultura.
  • La percepción de que la mutilación genital femenina es necesaria para criar adecuadamente a una niña y prepararla para la vida adulta y el matrimonio.
  • La suposición de que la mutilación genital femenina reduce la libido femenina y de ese modo preserva la virginidad prematrimonial y previene la promiscuidad.
  • La asociación de la mutilación genital femenina con ideas de limpieza (higiénica, estética y moral), incluida la creencia de que, si no se efectuara la ablación, el clítoris crecería en exceso.
  • La creencia de que la mutilación genital femenina es apoyada u ordenada por la religión, o de que facilita estar a la altura de las expectativas religiosas de restricción sexual.
  • La idea de que la mutilación genital femenina es una tradición cultural importante que no debe ser cuestionada ni eliminada, especialmente por personas ajenas a la comunidad.
  • La edad temprana es un factor clave de riesgo de ser víctima de mutilación genital femenina, ya que la mayoría de los procedimientos de ese tipo se llevan a cabo en niñas cuyas edades oscilan entre la lactancia y los 15 años12.

 

Marco legal en España:

La comunidad internacional, a través de diversas agencias de Naciones Unidas (OMS, UNICEF, UNFPA) y la propia Unión Europea, se ha pronunciado contra las MGF, a las que consideran prácticas que atentan contra los derechos humanos.

Algunas familias aprovechan los viajes a los países de origen para proceder a la iniciación de sus hijas. La MGF, en cualquiera de sus formas, es un delito de lesiones, tipificado y sancionado en nuestro ordenamiento jurídico en el artículo 149 del Código Penal, que castiga el delito con penas de 6 a 12 años de prisión para los padres y la retirada de la patria potestad. Se ha aprobado la normativa que permite perseguir extraterritorialmente la práctica de la MGF. Por otro lado, el conocimiento y la no evitación de estas prácticas puede comportar, para los profesionales de la salud, la comisión del delito de omisión en el deber de evitar o promover su persecución, tipificado en el artículo 450 del Código Penal13.

 

Implicaciones en Atención Primaria:

Hay pocos estudios realizados en nuestro país en relación con las MGF y la atención primaria. Una encuesta, realizada a profesionales de la salud en Barcelona14, mostraba que el 56% de los encuestados no identificaba correctamente el tipo de MGF, el 17% no estaba interesado por el tema y su respuesta a la pregunta “¿qué harías ante un caso de MGF?” fue “ignorarla”. La atención primaria, por su proximidad a las familias y por el abordaje longitudinal de los problemas a lo largo del ciclo vital, es uno de los entornos mejor ubicados para el planteamiento inicial de las MGF desde una perspectiva preventiva15.

Administraciones, profesionales y asociaciones han intentado dar respuesta a esta situación con la elaboración de protocolos de actuación dirigidos a profesionales sanitarios y sociales, como es el caso del Protocolo para la prevención y actuación ante la mutilación genital femenina en Aragón. Este protocolo, al igual que otros similares en otras comunidades autónomas, establece las pautas de actuación ante las distintas situaciones que se pueden presentar al profesional sanitario en relación con la MGF. Además, pauta una serie de recomendaciones:

  • Es importante la implicación tanto de atención primaria como de especializada y el trabajo en coordinación para que la prevención termine con la práctica de la MGF en las niñas residentes en Aragón.
  • La base de una buena intervención es la formación, conocer todo lo relacionado con la práctica de la MGF, desde su origen hasta las consecuencias legales y para la salud, para saber cómo abordar el tema con las familias8.

 

CONCLUSIONES

El incremento en nuestro país del número de personas migrantes procedentes de países de África subsahariana hace que cada vez más niñas y mujeres en nuestro país estén en riesgo de sufrir la práctica de MGF.

Este hecho supone un reto para los profesionales sanitarios, por lo que sería preciso la concienciación y la formación en los aspectos relacionados con la MFG, para desarrollar una actividad preventiva eficaz, que suponga el fin de la realización de esta práctica.

Debido a esta situación se han elaborado protocolos de actuación específicos en nuestro país, que suponen una herramienta útil para la prevención y el desarrollo de una actuación eficaz por parte de los profesionales sanitarios.

 

BIBLIOGRAFÍA

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