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La mutilación genital femenina desde la consulta pediátrica de atención primaria.

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1 octubre 2021

AUTORES

  1. Ana Carmen Aguado Jiménez. Enfermera Especialista en Pediatría. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  2. Alicia Ballarin Ferrer. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  3. Natalia Sanz Peña. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  4. María Navarro Torres. Enfermera Especialista en Pediatría. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  5. Loreto Martínez Hernando. Enfermera Especialista en Pediatría. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  6. Elisa Peñalva Boronat. Enfermera Especialista en Pediatría. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

La mutilación genital femenina (MGF) ha sido reconocida internacionalmente como un atentado contra los derechos humanos y un acto de violencia contra las mujeres y las niñas. Debido a los procesos de globalización y los flujos migratorios actuales se están produciendo casos en todo el mundo. Por ello, las consultas pediátricas de Atención Primaria se han convertido en el lugar idóneo para llevar a cabo la detección, intervención y prevención de la MGF por su proximidad y accesibilidad para las familias.

Durante la práctica se pueden encontrar dos supuestos. Por un lado, niñas en riesgo de sufrir MGF por presentar factores de riesgo donde es importante la prevención y; por otro lado, menores que han sufrido esta práctica en cuyo caso será primordial la práctica de aquellas actividades que puedan paliar los síntomas junto con prevención para menores de la familia que puedan presentar el mismo camino.

 

PALABRAS CLAVE

Circuncisión femenina, atención primaria de salud.

 

ABSTRACT

Female genital mutilation (FGM) has been internationally recognized as an attack on human rights and an act of violence against women and girls. Due to globalization processes and current migratory flows, cases are occurring all over the world. For this reason, primary care pediatric consultations have become the ideal place to carry out detection, intervention and prevention of FGM due to its proximity and accessibility for families.

Two assumptions can be found. On the one hand, girls at risk of undergoing FGM for presenting risk factors where prevention is the most important and; on the other hand, minors who have suffered this practice in which case it will be essential to practice those activities that can alleviate symptoms together with prevention for minors of the family who may present the same fate.

 

KEY WORDS

Female circumcision, primary health care.

 

INTRODUCCIÓN

La mutilación genital femenina (MGF) es definida según la OMS como “todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los órganos externos femeninos y otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos”. Es considerado un atentado contra los derechos humanos y un acto de violencia contra las mujeres y las niñas estando reconocido internacionalmente. 1,2

Existe un debate sobre el término más oportuno para llamar a este fenómeno. Desde el ámbito académico se tiende a nombrar como Female Genital Cutting, que se puede traducir como cortes genitales femeninos basándose en que es un término respetuoso con las personas de las culturas que lo practican para los cuales simboliza el paso de la etapa de la niñez a la edad adulta. Sin embargo, desde ámbitos más relacionados con los estudios de género y los derechos humanos, se defiende nombrarlo como Mutilación Genital Femenina (MGF). A nivel más popular se utilizan términos como ablación, circuncisión femenina, cortes genitales, cirugía genital femenina o práctica tradicional. 3

Se realiza principalmente en 29 países de África subsahariana, donde existen multitud de etnias que las realizan, siendo algunas de las no practicantes: Wolof, Serer y Ndiago. También se lleva a cabo en Yemen, Irak, Malasia, Indonesia y en ciertos grupos étnicos de América del Sur. Pero debido a los procesos de globalización y los flujos migratorios actuales, se están produciendo casos en todo el mundo siendo una realidad presente en los países europeos, Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. 1,2,4-7

Cabe destacar que en los países en los que se realiza alguna forma de MGF, no toda la población la práctica. Su realización va a depender principalmente del grupo étnico al que pertenezca la niña. De este modo, en un país podemos encontrar grupos o comunidades que la realizan y otras que no la practican. 7,8

Se desconoce su origen, pero se considera que podría ser una práctica milenaria salida del antiguo egipcio, previa al nacimiento y expansión del islam. Aunque algunas comunidades musulmanas, y de alguna otra religión la practican, se puede afirmar que no es un precepto islámico, ni tampoco de ninguna de las principales religiones. 9,10

A pesar de que hoy día esta práctica sea considerada un atentado contra los derechos humanos de las mujeres y ajena a nuestra cultura, desde el siglo XVIII hasta el siglo XX, en Europa y en Estados Unidos la MGF se utilizaba para prevenir y tratar la histeria, la epilepsia, la masturbación o la ninfomanía. 5,10

La etiología responde a un conjunto de factores culturales, religiosos, sociales y comunitarios. Las justificaciones para esta práctica son variadas: costumbre y tradición por pertenencia e identificación con el grupo o como ceremonia de iniciación de paso de la infancia a la vida adulta; control de la sexualidad y el fomento de la castidad ya que se cree que mitiga el deseo sexual, garantiza la fidelidad e incrementa el placer sexual masculino; funciones reproductoras por creer que mejora y facilita el parto o si no se realiza arriesga la vida del recién nacido si este toca el clítoris durante el parto; razones de higiene considerando a la mujer no mutilada sucia no permitiéndoles la manipulación del agua y los alimentos; razones estéticas por considerar los genitales una parte excesivamente voluminosa o motivos religiosos. 6,7,9,11-13

Algunos investigadores demuestran que existen factores que están ligados a la realización de esta práctica. Destaca la educación demostrándose que cuanto mayor nivel educativo de las mujeres dentro de una comunidad, menor es el riesgo de que expongan a sus hijas. Otros factores son el lugar de residencia, donde la población que vive en el medio rural tiene tasas de prevalencia de realización más altas que las poblaciones que viven en el mundo urbano; la edad debido a que la educación que se les está ofreciendo a las mujeres adultas y jóvenes que aún no han tenido hijos está funcionando, ya que se ha demostrado que esta práctica ha descendido en los grupos de edad comprendidas entre 15-19 y 20-24 años; y el nivel adquisitivo debido a que en los hogares donde nivel de riqueza es mayor el índice de ablación es menor. 10

Entre los factores de riesgo relacionados con esta práctica destaca el hecho de pertenecer a una familia de procedencia de un país o etnia en que se practica, la presencia en la familia de mujeres que han sido mutiladas, actitud favorable de la familia hacia la MGF, la comunicación por parte de la niña de las intenciones de la familia sobre la práctica o el deseo de la niña de que se le realice antes de su matrimonio por miedo al rechazo o a la exclusión social. Tener en perspectiva la realización de un viaje al país de origen constituye un factor inminente de MGF. 14,15

La edad a la que gran parte de las niñas son sometidas a esta mutilación varía mucho de una sociedad a otra, y oscila entre los 5 y los 14 años. Aunque en los últimos años se observa una tendencia a realizarla a edades más tempranas, de forma que se calcula que en mitad de los países en los que se hace, ésta se lleva a cabo en niñas menores de 5 años, incluso de pocas semanas o meses de vida. Los motivos por los que se puede estar adelantando esta práctica son facilitar ocultarla en aquellos lugares donde está prohibida, evitar cualquier posible resistencia por parte de las niñas, así como, reducir los efectos traumáticos al no tener recuerdos de edades más tempranas. 7,8,11,13,16

Según datos de UNICEF, en la actualidad más de 200 millones de niñas y mujeres han sufrido la MGF y cada año más de 3 millones de niñas en todo el mundo corren el riesgo de ser mutiladas, la mayoría antes de los 15 años. 1

Probablemente exista en nuestro país un infradiagnóstico ya que las mujeres a las que se les realiza no suelen comunicarlo espontáneamente y, además, no se contabilizan a los inmigrantes indocumentados ni los de segunda generación. 6,17

Así pues, esta práctica supone una arraigada manifestación de desigualdad de género y niega el derecho a la integridad física y psicosexual de estas niñas y mujeres considerándose un tipo de violencia de género al coartar su libertad sexual. 1

 

OBJETIVOS

General:

  • Describir la actuación a realizar ante la sospecha o confirmación de una niña con mutilación genital femenina.

Específicos:

  • Detallar los tipos de mutilación genital femenina.
  • Enumerar las consecuencias a corto, medio y largo plazo de la práctica de mutilación genital femenina en niñas.

 

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda bibliográfica de artículos científicos en diferentes bases de datos nacionales Scielo, Cuiden y Google Académico. Los criterios de inclusión utilizados fueron artículos publicados a partir del año 2012 escritos en castellano con las siguientes palabras clave: “circuncisión femenina” y “atención primaria de salud”.

También se consultaron fuentes documentales de interés de ámbito nacional e internacional (UNICEF y OMS), guías y protocolos de las diferentes comunidades autónomas; así como, el Protocolo Común Sanitario para la actuación ante la MGF, elaborado por el Ministerio de Sanidad.

 

RESULTADOS

La MGF incluye todas las practicas que implican la extirpación total o parcial de los genitales externos femeninos u otras lesiones a los órganos genitales femeninos, distinguiéndose cuatro tipos según la clasificación de la OMS.2,7,8,12-14,16,18-20

  • Tipo I o clitoridectomía. Resección parcial o total del clítoris (órgano pequeño, sensible y eréctil de los genitales femeninos) y, en casos muy infrecuentes, solo del prepucio (pliegue de piel que rodea el clítoris)
  • Tipo Ia. Resección del prepucio del clítoris (circuncisión).
  • Tipo Ib. Resección del clítoris con prepucio (clitoridectomía).
  • Tipo II o escisión. Resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores:
  • Tipo IIa. Resección de los labios menores solamente.
  • Tipo IIb. Resección parcial o total del clítoris y los labios menores.
  • Tipo IIc. Resección parcial o total del clítoris, de los labios menores y los labios menores
  • Tipo III o infibulación. Estrechamiento de la abertura vaginal para crear un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores o mayores, con o sin resección del clítoris. Se dejan pequeños orificios para la salida de la orina y sangre menstrual:
  • Tipo IIIa. Resección y aposición de los labios menores, con o sin escisión del clítoris.
  • Tipo IIIb. Resección y aposición de los labios mayores, con o sin escisión del clítoris.
  • Tipo IV. Amplio abanico de prácticas variadas e inclasificables: perforación, incisión, raspado del orificio vaginal, cauterización de la zona genital o introducción de sustancias corrosivas o hierbas en el interior de la vagina para provocar el sangrado o para estrecharla.

Los tipos más frecuentes son la tipo I y II constituyendo el 85% de las mutilaciones que se practican. La tipo III se realiza principalmente en Sudán, Somalia, Yemen, Yibuti, Eritrea y algunas zonas de Etiopía y Egipto. 9,12,13,17

Esta práctica supone numerosas consecuencias a nivel de salud pudiéndose diferenciar a corto, medio y largo plazo. Las consecuencias a corto plazo son producidas debido a que las personas que realizan la práctica en los países de origen no tienen conocimientos de cirugía, los instrumentos que se utilizan no están esterilizados y se realizan sin anestesia, agravando las complicaciones inmediatas como dolor intenso, hemorragia, shock por dolor intenso o sangrado, infecciones y sepsis, lesiones de los tejidos cercanos, retención urinaria por dolor en la micción, inflamación secundaria a la mutilación o por lesión en la uretras y fracturas. 2,6,7,13,14,17

A medio plazo, las consecuencias que pueden presentar son anemias severas, infección pélvica, menstruaciones dolorosas y formación de cicatrices queloides. 2,6,7,13,14, 17

Por último, a largo plazo se puede diferenciar consecuencias psicológicas (ansiedad crónica, fobias, depresión o miedo a relaciones sexuales), físicas (infecciones genito-urinaria recurrentes, problemas genitourinarios como dolores menstruales, fístulas, retención o incontinencia), sexuales (disminución de la sensibilidad sexual, ausencia de satisfacción y placer en las relaciones coitales, dispareunia, vaginismo) y complicaciones en el parto aumentando la mortalidad materna y muerte del recién nacido. 2,6,7,13,14,17

Ante esta situación, los servicios de salud junto a la educación y los servicios sociales ocupan un lugar clave en la detección, intervención y prevención de la MGF debido a sus características de proximidad, accesibilidad y universalidad constituyendo el espacio idóneo.2

El mejor paso ante esta situación es la prevención. Se debe informar y sensibilizar a la familia y a la menor de las graves consecuencias de la MGF en salud física, psicológica y sexual resultando recomendable utilizar material informativo sobre implicaciones legales y los recursos comunitarios existentes para la atención y prevención de la MGF. 14

Ante situaciones de sospecha, el profesional debe en primer lugar realizar una entrevista respetuosa y asegurar la confidencialidad e intimidad adecuadas teniendo en cuenta no abordar el tema de la MGF en la primera consulta salvo que sea extrema urgencia. Es recomendable trabajar para que existe una relación de confianza con los progenitores y la niña interesándose por su cultura y resaltando aspectos positivos de la misma; elegir cuidadosamente la terminología evitando connotaciones que culpabilizan o denotan rechazo y que puedan producir sentimientos de miedo y vergüenza; evitar palabras como mutilación prefiriendo usar términos como corte o cosido, circuncisión o sunna (tradición); mantener una escucha activa y empática; proporcionar apoyo emocional e identificar correctamente a las niñas y mujeres de riesgo. 8,14,18,21

Ante la detección de niñas en riesgo de sufrir una MGF bien debido a la presencia de factores de riesgo como pertenecer a una familia con madre o hermanas con MGF, actitud favorable de la familia hacia la MGF o ser originarias de países de riesgo; o bien por presentar riesgo inminente debido a proximidad del viaje al país de origen, la niña comunica las intenciones de la familia sobre la práctica o ella misma desea que se le realice antes de su matrimonio por miedo al rechazo o a la exclusión social, la actitud recomendada es: registrar en historia clínica la integridad de sus genitales y en los casos en los que se detecta riesgo comunicar al trabajador social del Centro de salud. Si el viaje es inminente: realizar actividad preventiva pre-viaje citando a la niña a consulta programada donde se ofrece información preventiva a la familia. Además, se realiza una exploración física anotándola en la historia clínica y se ofrece firmar el compromiso preventivo notificando al servicio especializado de menores si la familia no acude a las citas o no firma dicho compromiso. Posteriormente, se realiza tras el viaje exploración física reforzando de manera positiva si no se ha realiza la práctica. Si la familia no acude a la cita y no se les puede localizar, comunicar al trabajo social que coordinará el caso si se precisa con el ámbito educativo y los servicios sociales para su localización y comunicación de la necesidad de visita con pediátrica. Se notificará al servicio especializado si la familia no permite la exploración física o si hay una negativa expresa a acudir al centro.1,2,14,15,18

Si no hay riesgo inminente, es preferible esperar a crear un clima de confianza para abordar el tema. El compromiso preventivo tiene varias finalidades: dejar constancia de que se ha realizado la labor preventiva pre-viaje, contar con el compromiso de la familia para la protección de la salud de la niña durante el viaje y dotar de una herramienta importante a la familia para defenderse de la presión familiar en su país de origen. No ha de ser el primer elemento de contacto, sino que, es preferible la existencia de actuaciones preventivas previas en las que se les aporte información sobre las consecuencias para la salud y legales. Es recomendable que sea realizado por el profesional sanitario que habitualmente atiende a la niña. Se puede ofrecer, aunque no se tenga previsto un viaje familiar, si entiende que es lo mejor para la prevención. Su aceptación debe ser voluntaria y de común acuerdo. 6,12,14,18

En otro supuesto, ante la detección de niñas menores de edad con MGF practicada ya bien sea por ser recién llegada o porque se le ha practicado en un viaje, se debe anotar en historia clínica y comunicar a protección de menores mediante hoja de notificación de maltrato infantil junto con parte de lesiones. Además, valorar las posibles secuelas y planificar desde este momento atenciones para paliar el daño en salud. Es conveniente la realización de actividad preventiva comunitaria con la familia para prevenir en el futuro mutilaciones en otras hijas. 1,2,14,18

Son indicadores de sospecha de haberse producido recientemente una MGF cuando, a unos antecedentes de viaje al país de origen añadimos: tristeza y falta de interés, cambios de carácter, andar con las piernas juntas o muy separadas, inquietud en el momento de sentarse, palidez cutáneo-mucosa, no realizar ejercicio físico o no querer participar en juegos que impliquen actividad, absentismo escolar, infecciones de orina de repetición, sangrado o molestias en la zona genital, comentarios hechos a compañeras de escuela, incumplimiento de la visita pactada post-viaje o incumplimiento injustificado y reiterado a las visitas de consulta pediátrica.9,21

En el ámbito de la prevención a largo plazo, sería adecuada la presencia de mediadores interculturales y los testimonios de hombres y mujeres africanos que se posicionan en contra de esta práctica. El testimonio de mujeres mutiladas en contra de la MGF puede convencer a otras de lo nocivo de la práctica siendo todavía más convincente si además de sufrirlo han sido testigo de los problemas asociados. 6,12

Los profesionales sanitarios deben conocer las diferentes alternativas como los “ritos de paso” que se están desarrollando, tales como la circuncisión por la palabra, u otras estrategias e instrumentos que se pueden desarrollar sobre el terreno como la aplicación de programas de educación para la salud para conocer los riesgos, las proyecciones de películas y documentales que visibilizan el problema, el trabajo comunitario, la desmitificación y el refuerzo mediante testimonios de las propias mujeres afectadas. Además, se puede recurrir a asociaciones que organizan formaciones, como Unión de Asociaciones Familiares​ (UNAF), Médicos del Mundo o la plataforma conocimientos “Unidos y unidas para erradicar la Mutilación Genital Femenina”, la cual proporciona formación online gratuita. 8, 20

En algunos protocolos como en el de la Comunidad de Madrid o Euskadi, se habla de implicar a los hombres ya que son clave para la toma de decisiones dentro de la familia y es difícil que se mutile a sus hijas con su posición en contra. 7,8

 

CONCLUSIONES

La MGF es practicada casi siempre en menores, siendo una de las violaciones de los derechos de las mujeres y niñas más persistentes, omnipresentes y silenciosamente tolerada.

A pesar de que el Consejo Internacional de Enfermeras se opone activamente a la MGF y a considerarla como “práctica médica”, hay profesionales que defienden la medicalización de la misma para favorecer su abandono y disminuir sus consecuencias para la salud. Sin embargo, organizaciones como la OMS y UNAF indican que no existen evidencias que demuestren que medicalizar la MGF pueda contribuir a su abandono, sino que puede contribuir a su persistencia y sería una forma de justificarla.

Así pues, en España los profesionales sanitarios tenemos la obligación de detectar y abordar esta problemática siendo un buen lugar las consultas de atención primaria donde se crea una relación de confianza entre los profesionales y las familias.

Para comenzar debe existir una buena base mediante la formación y conocimiento de todo lo relacionado con la práctica de la MGF, sus tipos y consecuencias, para saber cómo abordar este problemático problema.

Y, posteriormente, incidir en la prevención siempre desde una perspectiva multidisciplinar desde diferentes ámbitos: familiar, sanitario, educativo y social asegurándonos que son las propias familias quienes deciden abandonar la práctica por convencimiento propio siempre desde un enfoque no coercitivo y sin juzgar.

Ante casos en los que la menor ya ha sufrido esta práctica, se debe asegurar el menor número de secuelas tanto a corto como largo plazo planificando las actividades necesarias para paliarlas.

 

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