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La capacidad vectorial de las chinches besuconas: la enfermedad de Chagas.

30 noviembre 2021

AUTORES

  1. Lara Pilar Palacín Nieto. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Master en Ciencias de la Salud. Estudiante de Grado Universitario de Veterinaria. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Vanesa Palacín Nieto. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  3. Leyre Satrústegui Ollanquindia. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  4. Patricia Espinosa Capapey. Graduado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  5. Sandra Vintanel López. Graduado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  6. Ana Niño Tena. Graduado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

La enfermedad de Chagas es una afección propia del continente americano, considerada como enfermedad tropical desatendida por estar extendida entre un sector poblacional poco favorecido. Según la Organización Mundial de la Salud, se estima una prevalencia de alrededor de 7 millones de personas afectadas en el mundo y al menos 25 millones en riesgo de padecerla.

El causante de la transmisión de la enfermedad es principalmente el insecto conocido vulgarmente como “Chinche besucona” con hábitos hematófagos. Su capacidad vectorial y su competencia para la adaptación al medio propio del hombre, son factores determinantes para su transmisión zoonótica. Estos animales proliferan en casas de mala construcción con paredes de barro, techos de paja y ubicación rural; aprovechando la noche para atacar e inocular el parásito protozoario “Trypanosoma cruzi”. Esta patología puede ser mortal tanto en fase aguda como crónica y dada su condición descuidada; una buena vigilancia y una adecuada visibilidad serían claves para un diagnóstico y tratamiento certero.

 

PALABRAS CLAVE

Enfermedad de Chagas, Chinche besucona, Trypanosoma cruzi, Transmisión vectorial.

 

ABSTRACT

According to the World Health Organization, a high Chagas disease prevalence affected many people around the world. It is a condition typical of the American continent, considered as a neglected tropical disease because it is widespread among a poorly favored population sector. The cause of the transmission of the disease is mainly the insect commonly known as “Kissing bug” with blood-sucking habits. It works as an arthropod-borne and is decisive for the disease transmission from insects to humans. These animals proliferate in poorly built houses with clay walls, thatched roofs and a rural location; taking the night to attack and inoculate the “Trypanosoma cruzi”.

This pathology can be fatal and it requires visibility since its neglected condition represents a barrier to diagnosis and proper treatment.

 

KEY WORDS

Kissing bugs, Chagas disease, Trypanosoma cruzi, Borne transmisión.

 

INTRODUCCIÓN

La Tripanosomiasis, conocida como enfermedad de Chagas, es un tipo de infección parasitaria endémica del continente americano que afecta en mayor parte a los territorios de México, Centroamérica y Sudamérica. Esta enfermedad se encuentra dentro de las enfermedades olvidadas 1,2, siendo reconocida por organismo oficiales y otras autoridades de salud pública como una enfermedad tropical desatendida.

Según la Organización Mundial de la Salud se estima una prevalencia de alrededor de 7 millones de personas afectadas en el mundo y al menos 25 millones en riesgo de padecerla. Está presente en áreas endémicas de 21 países americanos, donde es transmitida a los seres humanos por diferentes vías 1,3. Los vectores más destacados son los triatominos o más conocidos como “chinches besuconas” o “kissing bugs”. La enfermedad de Chagas se presenta con mayor prevalencia en áreas rurales; aunque, el movimiento de personas infectadas la han extendido al mundo urbano de países no endémicos. Esta patología puede ser mortal tanto en la fase aguda como crónica y dado que es una afección que forma parte del ciclo de la pobreza, exige visibilidad dado que su condición descuidada representa una barrera para el diagnóstico y el tratamiento adecuado 3.

 

OBJETIVOS

El objetivo principal de esta revisión bibliográfica es dar visibilidad a la Enfermedad de Chagas y acercar al lector la importancia y peligrosidad vectorial que suponen las chinches besuconas.

 

METODOLOGÍA

La realización de esta revisión bibliográfica se ha llevado a cabo gracias a la bibliografía existentes de forma gratuita en diferentes bases de datos de índole científico, facilitada por la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza (BUZ) y acotando la búsqueda para los últimos diez años; siendo publicado el artículo más antiguo en el año 2015. Toda esta información ha sido elaborada en coordinación con la información recogida en páginas web de carácter oficial como:

  • La Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Las palabras claves utilizadas han sido “Chinche”, “Chinche besucona”, “Trypanosoma cruzi” y “Enfermedad de Chagas”; todas ellas combinadas adecuadamente con los operadores booleanos convenientes en cada caso “AND” y “OR”. Los resultados obtenidos quedan reflejados en el apartado de bibliografía del presente artículo resultante, tratada bajo las directrices que el estilo Vancouver apunta.

 

RESULTADOS

Las vulgarmente conocidas chinches besuconas son animales artrópodos pertenecientes al Reino Animalia, filo Arthropoda, clase Insecta, orden Hemiptera, familia Reduviidae y género Triatoma. Dentro de este género encontramos cientos de especies cuyas características y hábitos propios van a determinan su capacidad vectorial. Estos insectos poseen un aparato bucal de tipo succionador gracias al cual tienen la capacidad de alimentarse de plantas, insectos o con sangre de animales vertebrados 4. La relevancia de los triatominos en salud pública reside en su capacidad para comportarse como vectores biológicos de enfermedad. Epidemiológicamente, se destacan aquellas especies domiciliadas que colonizan el ambiente humano donde son capaces de transmitir la enfermedad al humano o a sus animales domésticos. Este vector es propio del continente americano y es allí donde recibe variedad de nombres populares tales como “pito”, “chipo”, “chinche besucona” o “chupón”; entre otros. Este animal es capaz de ser el potencial portador de la tripanosomiasis americana o Enfermedad de Chagas, enfermedad potencialmente mortal causada por un parásito. Es un tipo de infección parasitaria causada por el protozoo flagelado de orden Kinetoplastida y familia Trypanosomatidae, denominado Trypanosoma cruzi 3,4,5.

 

Entre las diferentes especies con capacidad vectorial para el parásito se han descrito alrededor de 137, aunque pocas tienen valor epidemiológico. Entre las de mayor relevancia, encontramos Triatoma infestans, Panstrongylus megistus, Triatoma sordida, Triatoma brasilensis, Rhodnius pallescens, Rhodnius. prolixus, Panstrongylus geniculatus y Triatoma dimidiata. Ésta última es considerada como una de las transmisoras más importantes debido a su dilatada distribución, sus diferentes fuentes de refugio y alimento y su capacidad de adaptación a nuevos ambientes como sería el propio del ser humano. La afección puede presentarse en diferentes estadios: agudo, crónico y sistémico; infectando de forma regular a cientos de mamíferos como marsupiales, conejos, murciélagos, roedores, osos perezosos y hormigueros, armadillos, mapaches, primates y también al hombre que; además de padecer la enfermedad, actúa como reservorio 1,5. Estos artrópodos son animales hemimetábolos cuyo ciclo de vida biológico goza de cinco estadios ninfales. Todos ellos son hematófagos estrictos al igual que los adultos y su vida está condicionada por una dieta invariable con etapas de abundante alimento seguidas de largas temporadas de ayuno.

 

La historia de la Enfermedad de Chagas se remonta a principios del siglo XX, cuando el médico Carlos Chagas original de Brasil descubrió el agente causal de la enfermedad mientras trabajaba en una campaña contra la malaria. Desde entonces su registro creció en América hasta que hoy la podemos encontrar ampliamente distribuida, extendiéndose desde California y sur de los Estados Unidos, hasta el norte; invadiendo Chile y Argentina. Hoy se acepta a la tripanosomiasis americana como una zoonosis donde se involucran a los triatominos y roedores. Esta capacidad de transmisión ha dependido en gran medida de la destrucción de los ecotopos naturales de sus vectores a causa de factores ambientales y la intervención del hombre con actividades como la tala de árboles, trabajos de la tierra, quema de bosques y construcción de viviendas. De este modo, ecotopos alternativos han sido necesarios para la supervivencia de la especie. Las viviendas aportan seguridad y alimento; ofreciendo protección al insecto, siendo capaces de invadir los domicilios del ser humano; incorporando así, al hombre en el ciclo y convirtiendo sus casas en nicho ecológico 4.

 

La infección humana ocurre generalmente por vía vectorial y la circulación del parásito de la enfermedad depende de las interacciones de sus vectores y los reservorios silvestres; adaptándose continuamente conforme se modifican los factores externos y ambientales. Estas chinches proliferan en casas de mala construcción con paredes de barros, techos de paja y ubicación rural; generalmente y el momento de elección para atacar suele ser la noche, cuando los insectos salen de sus escondites para alimentarse, defecar y con ello inocular; siendo esta la ocasión idónea para la transmisión del parásito y con ello la enfermedad. Cuando el insecto se alimenta de la sangre de sus hospederos defeca el parásito en su forma infectiva que se introducen al organismo por medio de lesiones mucocutáneas 2,6. Este material fecaloideo entra en el torrente sanguíneo a través de la herida por picadura, lo que permite la afección a variedad de órganos como el corazón y el sistema gastrointestinal. Una vez la persona está infectada puede propagar el parásito causante de la enfermedad de Chagas por diferentes vías como trasplantes de órganos, transfusiones de sangre o por de forma perinatal. De forma indirecta las “chinches besuconas” también pueden defecar sobre agua y alimentos quedando estos contaminados; pudiendo propagar así la Enfermedad 7.

Esta patología puede cursar en diferentes estadios. Los estadios agudos tienen una duración de 4 a 8 semanas, cursando como enfermedad leve o de forma asintomática. La crónica de tipo indeterminado puede ser asintomática durante años o décadas y la de tipo sintomática afecta a un 30% de los infectados de manera crónica, presentando enfermedad de tipo cardíaco-vascular con predisposición a verse afectado por aneurismas, trombos, insuficiencia cardiaca y con riesgo elevado de accidentes cerebrovasculares o tipo gastrointestinal dando lugar a fenómenos de mega-intestino 2.

El diagnóstico se realiza principalmente por antecedentes clínicos detallados del paciente, vivir en casas con paredes de barro y paja, avistamiento de vectores de tipo insecto por las viviendas, además de analíticas de suero y diagnóstico confirmatorio por parte del CDC con el departamento de salud estatal como intermediario. Dado el mal pronóstico de la enfermedad y las dificultades de ciertos sectores faltos de recursos y carentes de carteras de servicios para un diagnóstico oportuno, en algunos países se han implantado estrategias de prevención. En Chile, Uruguay, Argentina, Brasil y Venezuela se han instaurado programas de control de la enfermedad que han conseguido reducir de forma considerable la transmisión vectorial y con ello la prevalencia de la Enfermedad de Chagas 2,5.

 

CONCLUSIONES

Esta enfermedad parasitaria es un grave problema de salud pública en el continente americano, ya que la prevalencia de las personas infectadas es elevada en al menos 21 países. El pronóstico es en muchos casos mortal, por ello una buena planificación preventiva es clave para el control de la misma. Algunas especies como Rhodnius prolixus, Triatoma dimidiata y Triatoma venosa son de mayor relevancia epidemiológica por haberse encontrado en numerosos domicilios particulares en territorio colombiano. Inspecciones rutinarias, insecticidas y protección cutánea frente a insectos puede salvar vidas, aunque; otras especies pertenecientes a géneros como Rhodnius y Panstrongylus de tipo silvestre se han relacionado con brotes de enfermedad donde no se han encontrado triatominos domiciliados.

Los programas con fines preventivos y la mayor atención a sectores desfavorecidos de la población en países con alta prevalencia de la enfermedad son esenciales. Los controles de agua, alimentos y programas de índole sanitario para evitar infecciones secundarias son puntos clave para evitar la progresión de la transmisión del parásito en estos y otros países dado que la globalización y los continuas idas y venidas de personas y mercancías pueden determinar una imparable progresión de la transmisión 8.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. De Fuentes-Vicente JA, Guadalupe Vidal-López D, Gutiérrez-Jiménez J, Schlie-Guzmán M. Tasa de infección y tiempo de defecación de los estadios ninfales de Triatoma dimidiata (Latreille, 1811) después de la infección experimental con Trypanosoma cruzi. Revista Biomédica 2016 sep;27(3):111-117
  2. CDC, 2018. Hoja informativa para proveedores de atención médica: Enfermedad de Chagas [actualizado 10 de septiembre de 2018] Disponible en : https://www.cdc.gov/parasites/chagas/resources/es/informativa.pdf
  3. Síntesis de evidencia: Guía para el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad de Chagas. Pan American Journal of Public Health 2020;44:1-7.
  4. Castillo D, Wolff M. Aspectos del comportamiento de los triatominos (Hemiptera: Reduviidae), vectores de la enfermedad de Chagas. biomédica [Internet]. 1 de marzo de 2000 [citado 10 de octubre de 2021];20(1):59-4. Disponible en: https://revistabiomedica.org/index.php/biomedica/article/view/1048
  5. Garcia-Jordan N, Berrizbeitia M, Luis Concepcion J, Aldana E, Cáceres A, Quinones W. Entomological study of Trypanosoma cruzi vectors in the rural communities of Sucre state, Venezuela. BIOMÉDICA 2015;35(2):247-257.
  6. Valdez Tah AR, Huicochea Gomez L, Nazar Beutelspacher A, Ortega Canto J, Ramsey JM. Human vulnerability to Trypanosoma cruzi vector transmission through health-disease processes and social appropriation of the territory. SALUD COLECTIVA 2015;11(2):191-210.
  7. El parásito de la enfermedad de Chagas es prevalente en las ‘chinches besuconas’ de Texas; Un estudio halla que casi dos tercios de estos insectos podrían transmitir dicha infección, que puede resultar letal. Consumer Health News (Spanish) 2015.
  8. Esteban L, Mauricio Montes J, Manuel Angulo V. Diversidad de Triatominae (Hemiptera: Reduviidae) en Santander, Colombia: implicaciones epidemiológicas. Revista Biomédica 2017;37(1):1.