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Injerto de piel en sello en el tratamiento de heridas crónicas. Artículo monográfico.

13 noviembre 2021

AUTORES

  1. María García Velarte. Diplomatura Universitaria en Enfermería. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Atención Primaria Sector Zaragoza II.
  2. Cristina Barcelona Blasco. Grado Universitario en Enfermería. Consultas Externas Hospital Universitario Miguel Servet.
  3. Laura Rebeca García García. Diplomatura Universitaria en Enfermería. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Consultas Externas Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
  4. Yasmina Millán Duarte. Grado Universitario en Enfermería. Unidad de Cuidados Intensivos Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
  5. Ana Cristina García Sacramento. Grado Universitario en Enfermería. Urgencias Hospital Royo Villanova.
  6. Paula Garcés Fuertes. Grado Universitario en Enfermería. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Atención Primaria Sector Zaragoza II.

 

RESUMEN

El tratamiento de las heridas crónicas supone una alta tasa en cuidados de enfermería, especialmente aquellas de difícil cicatrización, debido al fracaso de las técnicas aplicadas y a su elevada prevalencia.

Los recientes avances en métodos de curación de heridas crónicas han fomentado el avance de nuevas técnicas terapéuticas como alternativa a los tratamientos convencionales. Entre estos métodos se encuentran los microinjertos autólogos en sello (MAS) o injertos en sello.

Los microinjertos autólogos en sello son injertos de espesor parcial, fragmentos dermoepidérmicos más o menos circulares u ovalados, que se obtienen, sin profundizar más allá de la dermis papilar.

Es una alternativa a los tratamientos tradicionales en heridas crónicas, que ha demostrado múltiples beneficios. Es una técnica costo-efectiva y que presenta muy baja probabilidad de complicaciones. Sin embargo, sería necesario realizar más estudios y una mayor difusión de estos, pues es un procedimiento poco conocido y utilizado.

 

PALABRAS CLAVE

Úlcera de la pierna, procedimientos quirúrgicos menores.

 

ABSTRACT

The treatment of chronic wounds represents a high rate of nursing care, especially those that are difficult to heal, due to the failure of the techniques applied and their high prevalence.

Recent advances in methods of healing chronic wounds have encouraged the advancement of new therapeutic techniques as an alternative to conventional treatments. Among these methods are autologous micro-grafts in seal (MAS) or seal grafts.

The autologous micro-grafts in seal are partial thickness grafts, dermoepidermal fragments more or less circular or oval, which are obtained without going deeper than the papillary dermis.

It is an alternative to traditional treatments in chronic wounds, which has demonstrated multiple benefits. It is a cost-effective technique with a very low probability of complications. However, it would be necessary to carry out more studies and a greater diffusion of these, because it is a little known and used procedure.

 

KEY WORDS

Leg ulcer, minor surgical procedures.

 

INTRODUCCIÓN

Las heridas crónicas disminuyen la calidad de vida de las personas que las sufren, afectando considerablemente a su estado de salud y agravando su pronóstico general. La elevada prevalencia de las úlceras, unida a su alta cronicidad y recidivas, suponen un gran impacto biopsicosocial, un elevado gasto sanitario y una importante carga personal, familiar y social1.

El tratamiento de las heridas crónicas supone una alta tasa en cuidados de enfermería, especialmente aquellas de difícil cicatrización, debido al fracaso de las técnicas aplicadas y a su elevada prevalencia2.

Los recientes avances en métodos de curación de heridas crónicas han fomentado el avance de nuevas técnicas terapéuticas como alternativa a los tratamientos convencionales3. Entre estos métodos se encuentran los microinjertos autólogos en sello (MAS) o injertos en sello.

 

DESARROLLO DEL TEMA

Los microinjertos autólogos en sello son injertos de espesor parcial, fragmentos dermoepidérmicos más o menos circulares u ovalados, que se obtienen ,sin profundizar más allá de la dermis papilar, tras anestesiar localmente la zona donante, habitualmente el muslo4.

 

Tipos de injertos:

Los tipos de injertos que se pueden utilizar para cubrir heridas los podemos clasificar:

En función de su origen:

  • Autoinjerto o injerto autólogo: piel obtenida de una zona donante del propio paciente.
  • Aloinjerto o injerto heterólogo: piel obtenida de otra persona.
  • Xenoinjerto o heteroinjerto: piel procedente de otras especies diferentes a la humana, como el cerdo.
  • Sustitutos cutáneos sintéticos: manufacturados en un laboratorio o industria. Pueden ser epidérmicos (cultivos de queratinocitos), dérmicos o dermoepidérmicos (piel artificial).

Sólo se consideran permanentes los autoinjertos. El resto sólo aportan una cobertura temporal, durante unas semanas1.

En función de su espesor:

  • Injerto de piel total: incluye dermis y epidermis. La incisión se realiza hasta el tejido subcutáneo y se obtiene una cuña de piel. Los bordes del defecto resultante en la zona donante se aproximan mediante sutura directa.
  • Injerto de piel parcial: su grosor está entre 0.2-0.4 mm. El plano de corte se encuentra por encima de los folículos pilosos que, al mantenerse en la zona donante, permiten que ésta cierre por segunda intención. Se dividen en finos y gruesos.
  • Injerto epidérmico: formado únicamente por epidermis5.

 

Procedimiento:

En primer lugar, antes de comenzar con la técnica, debemos asegurarnos de que la zona receptora esté en las condiciones óptimas, el lecho de la herida debe estar limpio y en fase de granulación6.

El material necesario es mínimo: pinzas, bisturí y cureta dermatológica o sacabocados para obtener los MAS. El procedimiento se realiza de manera estéril.

En primer lugar, se selecciona la zona donante, que debe estar libre de cicatrices, telangiectasias u otros defectos, generalmente se selecciona la cara anterior del muslo. Tras la infiltración del anestésico, lidocaína al 1%, diluida al 50% con suero fisiológico, se marca la superficie cutánea con el sacabocados y se extraen los fragmentos de piel con ayuda de las pinzas y el bisturí. A la vez que se obtienen, se van colocando sobre la herida a modo de mosaico, con una separación que oscila entre los 2 y los 5 mm, dependiendo de la extensión de la herida a cubrir y de la calidad del lecho a injertar.

Posteriormente, se cubre la lesión injertada con una interfase no adherente como apósito primario y un apósito absorbente como secundario, que se selecciona en función del exudado inicial de la herida. Debemos prestar especial atención al cuidado de la piel perilesional, puesto que, durante los primeros días posteriores al procedimiento, al establecerse la angiogénesis, se produce un incremento del exudado.

La zona donante se cubre con una lámina de alginato, que se retirará el mismo día que se levante por primera vez la cura de la zona injertada. Dependiendo de la evolución de la herida, se dejará al aire o se volverá a colocar algún apósito absorbente.

Para un adecuado prendimiento del injerto, es esencial la presión local e inmovilización del miembro con reposo para evitar el desplazamiento de los fragmentos cutáneos hasta la neoangiogénesis. Para ello, se realiza un vendaje de sujeción o compresivo en función de la etiología de la lesión o del ITB de la extremidad inferior.

La primera cura se realiza entre 3 y 7 días después de la intervención, dependiendo de la extensión, localización y el exudado previo. Las heridas de la zona donante cicatrizan por segunda intención.

 

Tipos de heridas receptoras:

No existe limitación de la técnica en cuanto a etiología de la lesión, a excepción del pioderma gangrenoso. Esta limitación no es por la colocación de los MAS en la herida, sino por el riesgo de que se produzca un fenómeno de patergia en la zona donante. El fenómeno de patergia consiste en la aparición de lesiones nuevas de pioderma gangrenoso tras traumatismo, en este caso quirúrgico.

El resto de las heridas que no requieran una intervención previa, como puede ser una revascularización o una resección quirúrgica, son todas microinjertables1.

 

Riesgos:

Reacciones a la anestesia local, hemorragia, dolor crónico (en muy pocas ocasiones), infección, pérdida de piel injertada, reducción, pérdida o aumento de la sensibilidad cutánea, cicatrices atróficas, cambio de color de la piel, y superficie de piel desigual7.

El riesgo de sangrado y sobreinfección de la zona de la que se obtienen los injertos es mínimo1.

 

Beneficios:

  • Es una técnica poco cruenta e invasiva.
  • Es un procedimiento quirúrgico sencillo y que requiere pocos recursos materiales y humanos.
  • El dolor que experimenta el paciente es mínimo, incluso posee un efecto analgésico en la zona receptora1.
  • Se evitan derivaciones a otros servicios para el tratamiento quirúrgico.
  • No se observa la aparición de efectos adversos importantes durante la aplicación del método.
  • Se puede realizar en cualquier centro sanitario, incluso en Centros de Atención Primaria2.

A pesar de su utilidad y sencillez es un recurso subutilizado, tal vez por su desconocimiento y escasa difusión6.

Es necesario realizar ensayos clínicos aleatorizados que estudien la disminución del tiempo necesario hasta el cierre completo de la herida, comparando el coste generado durante el período de tratamiento respecto al método tradicional de cura húmeda, así como las posibles complicaciones a más largo plazo2.

 

CONCLUSIONES

La técnica de microinjertos autólogos en sello es una alternativa a los tratamientos tradicionales en heridas crónicas, que ha demostrado múltiples beneficios. Es una técnica costo-efectiva y que presenta muy baja probabilidad de complicaciones. Sin embargo, sería necesario realizar más estudios y una mayor difusión de estos, pues es un procedimiento poco conocido y utilizado.

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Jerónimo LP, Montero EC, Vázquez AP, Muñoz SG, Espantoso MPV, Nazar MII. Microinjertos en sello de heridas crónicas recalcitrantes. Rev Enfermería Vasc [Internet]. 31 de diciembre de 2017 [citado 6 de noviembre de 2021];1(1):15-8. Disponible en: https://www.revistaevascular.es/index.php/revistaenfermeriavascular/article/view/18

2. Vega FJP, Vázquez MTG, Peñuelas JRL, Bermúdez JFD, Hita JCA, De Castro Maqueda G. Alternativa al cierre de heridas crónicas mediante injertos de Reverdin y factores de crecimiento en cirugía menor ambulatoria. Gerokomos. 2015;26(1):34-9.

3. César Eduardo Jimenez. Curación avanzada de heridas. Rev Colomb Cirugía [Internet]. 2008;23(3):146-55. Disponible en: https://www.redalyc.org/html/3555/355534481003/

4. Fourgeaud C, Mouloise G, Michon U. Interest of punch skin grafting for the treatment of painful ulcers. J Mal Vasc [Internet]. 2016 [citado 7 de noviembre de 2021];41:323-8. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0398049916300749

5. Assouan C, Chatellier A, Traoré H, … HB-RF, 2017 U. Greffes de peau et substituts cutanés. Elsevier-Mason [Internet]. 2010 [citado 7 de noviembre de 2021];45-70. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2468911417300105

6. Suárez Alonso A, Palomar Llatas F, Fornes Pujalte B. Injertos autólogos con sellos de piel. Enfermería Dermatológica. 2012;6(16):20-5.

7. Mackay DR MR. Skin grafts. Vol. 8, Operative Techniques in General Story. 2006. 197-206 p.