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Importancia de una correcta alimentación en la lactancia y su buen uso: una revisión bibliográfica.

29 noviembre 2021

AUTORES

  1. Pablo Fernández Hernando. Enfermero, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  2. Marta Pérez Andrés. Enfermera, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  3. Víctor Antón Izquierdo. Enfermero, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Lucía García Miguel. Enfermera, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.

 

RESUMEN

La morbimortalidad de los niños viene relacionada en gran medida con la calidad nutricional y el uso adecuado de la lactancia materna. Las madres siempre quieren lo mejor para sus hijos, a pesar de ello no se cumplen las evidencias nutricionales correctas para el óptimo desarrollo de estos infantes. En esta revisión bibliográfica investigamos acerca de los cuidados tanto de la alimentación de la madre en el embarazo y lactancia como el propio amamantamiento a los niños.

 

PALABRAS CLAVE

Lactancia materna, alimentación, embarazo.

 

ABSTRACT

The morbidity and mortality of children is largely related to nutritional quality and the appropriate use of breastfeeding. Mothers always want the best for their children, despite this, the correct nutritional evidence is not met for the optimal development of these infants. In this bibliographic review we investigate the care of both the mother’s nutrition in pregnancy and lactation and the breastfeeding of children itself.

 

KEY WORDS

Breastfeeding, feeding, pregnancy.

 

INTRODUCCIÓN

Cada año en el mundo se producen aproximadamente 2.700.000 muertes en edad infantil relacionadas con la desnutrición. La alimentación de estos jóvenes es esencial para mejorar la supervivencia infantil, promoviendo un crecimiento y desarrollo más saludables. En los 2 primeros años de la vida de un niño la relación de la calidad nutricional va a ser esencial para disminuir la morbilidad y mortalidad, minimizando el riesgo de acarrear enfermedades crónicas y fomentando un correcto desarrollo general1.

Es un hecho que más de 820.000 niños de menos de cinco años se salvan cada año gracias a una óptima lactancia materna. La recomendación más extendida es el inicio temprano de la lactancia materna, en la primera hora tras el nacimiento. La lactancia materna exclusiva se llevaría a cabo, según la OMS, durante los primeros 6 meses de vida y hasta los dos años de edad introduciendo alimentos complementarios con una escala nutricional adecuada y segura. A pesar de conocer estos datos se estima que tan solo un 36% de los bebés con edad no superior a 6 meses en todo el mundo fueron amamantados de manera escasa e incorrecta1,2. La asociación de la lactancia materna en la primera etapa de los infantes no sólo aporta beneficios nutricionales, también inmunológicos, psicológicos, sociales, económicos y ambientales tanto para la madre como para el hijo2.

 

OBJETIVO

El objetivo del siguiente estudio de investigación es revisar la relación entre una adecuada nutrición en la lactancia y el correcto desarrollo del niño.

 

METODOLOGÍA

Para nuestra búsqueda bibliográfica utilizamos la base de datos PubMed, buscando los términos Mesh mujer embarazada y lactancia materna, obteniendo un total de 166 resultados.

Para limitar la búsqueda añadimos a los resultados anteriores el término alimentación (Título/Resumen) con el operador booleano “AND”, obteniendo un total de 59 resultados.

Adecuamos la búsqueda para darle mayor veracidad con los filtros texto completo gratuito y últimos 10 años, obteniendo 17 resultados útiles. Tras leer y analizarlos utilizaremos 6 de esos artículos para nuestra revisión bibliográfica.

 

RESULTADOS

Las mujeres cuando se quedan en cinta son más propensas a modificar sus hábitos nutricionales en función de los consejos de sus médicos, amigos o familiares para un embarazo saludable y mejorar el bienestar de su bebé. De esta manera tienden a adoptar nuevos hábitos nutricionales en el embarazo y la lactancia. Esto puede dar lugar a comenzar dietas o alimentos en base a mitos o creencias sin fundamento científico a pesar de querer estar haciendo lo mejor para el desarrollo del bebé. Por ejemplo, más de un 30% de la población cree que el consumo moderado de cerveza aumenta la producción de leche materna3.

El 80% de la muestra del siguiente estudio3 era conocedora de que la ingesta de ácido fólico tenía que comenzar antes incluso que el embarazo. A pesar de ello, algo menos de un tercio no tomó suplementos de ácido fólico, o no tenían muy claro cómo podría beneficiar la toma de este nutriente a ellas o a sus bebés. Otro ejemplo de desconocimiento se encuentra en mujeres jóvenes y sin educación superior, al no conocer que la cafeína puede causar parto prematuro no disminuyeron la ingesta de cafés o bebidas con cafeína3,4.

La desnutrición es un problema de salud pública a nivel mundial, en cualquier país independientemente de su riqueza. El 20% de los niños de todo el mundo evidencia que está atrofiado o con cifras nutritivas fuera del rango adecuado dado que las dietas en niños y bebés no son las óptimas. El 11% de la carga total de enfermedades se atribuye de manera directa a una mala nutrición de las mujeres embarazadas5.

En los países de bajos y medianos ingresos la mayoría de mujeres no conocen las dietas adecuadas y el conocimiento de los grupos alimenticios y mucho menos siguen una dieta equilibrada. La pobreza sugiere además agravantes por creencias sociales, culturales y religiosas que pueden influir en la ingesta nutricional de las mujeres embarazadas5.

En el siguiente proyecto se estudió la autoeficacia de la lactancia con la llamada escala de autoeficacia de la lactancia materna prenatal 20. Se evidenció una consistencia interna adecuada con un alfa de Cronbach de 0,89. Las respuestas hechas a las mujeres en la escala Likert de 5 puntos (1: No seguro < 5: Totalmente seguro). Las puntuaciones más altas significan una mayor autoeficacia de la lactancia. El resultado fue que las puntuaciones generales fueron relativamente altas. Las características sociodemográficas maternas tuvieron gran influencia en su comportamiento, sin embargo, se observó una mejoría con la experiencia previa2.

En el embarazo se producen grandes cambios en el organismo materno, adaptándose a diferentes modificaciones corporales, hábitos alimenticios y actividad física. Todo ello puede contribuir a la aparición de trastornos psiquiátricos en la mujer embarazada. El sufrimiento psicológico de la madre va acompañado de cambios metabólicos y funcionales que influyen en el desarrollo fetal. El sufrimiento psicológico se asocia con hormonas del estrés materno como el cortisol, la adrenocorticotrópica o la adrenalina. Los trastornos alimenticios son un problema de salud con alto impacto social. En las mujeres europeas la prevalencia de anorexia se sitúa entre 1 y 4% al igual que los trastornos por atracones, y son cifras similares en la bulimia nerviosa. Hasta un 7,5% de mujeres embarazadas sufren trastornos de la alimentación, vinculándose a percepciones distorsionadas de su propio cuerpo e insatisfacción tras los cambios del embarazo.

La ingesta de alimentos, tanto de macronutrientes como de vitaminas es relevante en el periodo gestacional y la deficiencia de alguno de ellos como las vitaminas B2, B6 o B12 puede estar asociado a defectos del tubo neural. Durante el periodo postparto la depresión también puede llevar a algunas madres a no responder, ser inconscientes o rechazar al hijo4.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIÓN

Durante el embarazo y la lactancia la mayoría de las madres pretenden hacerlo todo lo mejor posible para el correcto desarrollo de la vida que están gestando. A pesar de ello la falta de desconocimiento, sobre todo en países de índole económica más baja, provoca que estos cambios de hábito en la idea no sean suficientes o incluso sean erróneos.

Queda demostrado que los comportamientos saludables en relación al embarazo y lactancia afectan a la salud a largo plazo, lo que implica economía y recursos en el futuro. A pesar de ello, las intervenciones para la prevención y la mejora de la dietética son limitadas6.

Sería de gran ayuda la realización de un plan de enfermería para mujeres en edad gestacional, haciendo hincapié en aquellas que estén pensando en tener hijos y en las que ya estén embarazadas. De esta manera solventar las dudas que surjan sobre alimentación o tiempo de lactancia en el futuro, evitando que sigan circulando bulos y mitos que choquen con la correcta nutrición del bebé.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Carroll C, Booth A, Campbell F, Relton C. Qualitative evidence synthesis of values and preferences to inform infant feeding in the context of non-HIV transmission risk. PLoS One. 2020;15(12):e0242669. Published 2020 Dec 1. doi:10.1371/journal.pone.0242669
  2. Khresheh RM, Ahmad NM. Breastfeeding self efficacy among pregnant women in Saudi Arabia. Saudi Med J. 2018;39(11):1116-1122. doi:10.15537/smj.2018.11.23437
  3. Sámano R, Lara-Cervantes C, Martínez-Rojano H, Chico-Barba G, Sánchez-Jiménez B, Lokier O et al. Dietary Knowledge and Myths Vary by Age and Years of Schooling in Pregnant Mexico City Residents. Nutrients. 2020;12(2):362. Published 2020 Jan 30. doi:10.3390/nu12020362
  4. Martínez-Olcina M, Rubio-Arias JA, Reche-García C, Leyva-Vela B, Hernández-García M, Hernández-Morante JJ et al. Eating Disorders in Pregnant and Breastfeeding Women: A Systematic Review. Medicina (Kaunas). 2020;56(7):352. Published 2020 Jul 15. doi:10.3390/medicina56070352
  5. Lusambili A, Naanyu V, Manda G, Mossman L, Wisofschi S, Pell R et al. Nutritional Influences on the Health of Women and Children in Cabo Delgado, Mozambique: A Qualitative Study. Int J Environ Res Public Health. 2020;17(17):6205. Published 2020 Aug 27. doi:10.3390/ijerph17176205
  6. Grant A, Morgan M, Mannay D, Gallagher D. Understanding health behaviour in pregnancy and infant feeding intentions in low-income women from the UK through qualitative visual methods and application to the COM-B (Capability, Opportunity, Motivation-Behaviour) model. BMC Pregnancy Childbirth. 2019;19(1):56. Published 2019 Feb 12. doi:10.1186/s12884-018-2156-8