Type to search

Importancia de la prevención del sobrepeso y la obesidad infantil.

Categoría: ,
8 febrero 2021

AUTOR

  1. Paula Romeo Cambra. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

El sobrepeso y la obesidad infantil es un tema de actualidad y preocupante en nuestro medio. Tiene un gran impacto en la calidad de vida en las etapas posteriores, principalmente en la edad adulta.

La prevalencia creciente de la obesidad infantil está íntimamente relacionada con los cambios sociales; el desarrollo económico, el alejamiento de la dieta mediterránea, aumentando en nuestro día a día los alimentos hipercalóricos y ricos en grasas y azúcares refinados.

Los niños y adolescentes no pueden elegir el entorno en el que viven ni elegir los alimentos que consumen en edades tempranas. Por esto, tienen una capacidad limitada para comprender las consecuencias que a largo plazo pueden surgir. Por todo ello, es muy importante y necesaria una buena educación para la salud de la sociedad.

La labor de enfermería es muy importante y necesaria, desde la promoción de la salud, enseñando hábitos saludables, fomentando el ejercicio físico, implicando también a las familias para lograr un crecimiento y desarrollo adecuado en el niño.

 

PALABRAS CLAVE

Obesidad infantil, lactancia materna, educación nutricional.

 

ABSTRACT

Childhood overweight and obesity is a current and worrying issue in our environment. It has a great impact on the quality of life in the later stages, mainly in adulthood.

The increasing prevalence of childhood obesity is closely related to social changes; economic development, the move away from the Mediterranean diet, increasing in our day to day hypercaloric foods rich in fats and refined sugars.

Children and adolescents cannot choose the environment in which they live or choose the foods they eat at an early age. Because of this, they have a limited capacity to understand the long-term consequences that may arise. For all these reasons, a good education is very important and necessary for the health of society.

Nursing work is very important and necessary, from the promotion of health, teaching healthy habits, promoting physical exercise, also involving families to achieve adequate growth and development in the child.

 

KEY WORDS

Childhood obesity, breastfeeding, nutritional education.

 

INTRODUCCIÓN

La obesidad infantil se define como el aumento de tejido graso superior al 20% del peso corporal; esto conlleva una serie de riesgos para la salud y predispone a padecer obesidad en la edad adulta; dando lugar en la actualidad a un problema de salud pública de alcance mundial. 1, 2,3

La prevalencia de sobrepeso en Europa en niños/as de 6 a 9 años va desde el 11% al 45%, y las cifras más elevadas se ven en países del Mediterráneo, entre los que se encuentra España, con prevalencias cercanas al 35%.3

En España, entre las edades comprendidas entre 8 y 17 años, 4 de cada 10 niños tienen exceso de peso.4

Existen múltiples causas que conllevan a su desarrollo, entre ellas se encuentran la ingesta excesiva de energía, con un aumento de calorías en la dieta y el sedentarismo, así como factores genéticos hereditarios, sociales, psicológicos, culturales y desconocidos.1, 5

De los factores hereditarios, existen unos 200 genes vinculados al exceso de peso, la carga genética es importante en la determinación de la grasa corporal.

El gen OB codifica la leptina en el tejido adiposo, que es una hormona que informa al cerebro de la cantidad de grasa corporal existente modulando la ingesta alimentaria y el gasto metabólico. En los pacientes obesos, los niveles de leptina en sangre son elevados, lo que provoca resistencia y produce aumento del apetito y disminución del gasto energético.

Los factores sociales se relacionan con los cambios en los hábitos alimenticios y la calidad de los mismos, la manera de adquirirlos, el escaso tiempo dedicado a la elaboración; son todos influyentes en el aumento del sobrepeso.

La dependencia del automóvil en las ciudades, la disminución de trayectos a pie y de ciclismo, el uso de nuevas tecnologías que ahorran trabajo físico en el hogar y en el puesto de trabajo, las prácticas sedentarias como el uso de videojuegos, televisión, ordenador; escaso tiempo dedicado para la práctica deportiva, etc.; todo esto influye en la actividad física del niño y da lugar al sedentarismo como una forma de vida.

Los factores culturales dentro de determinadas clases sociales, hacen que la sociedad tenga ciertas creencias erróneas sobre la alimentación y el crecimiento de los niños/as; así como determinar el tipo de alimentación según gustos y creencias.

En cuanto a los factores psicológicos, en los niños obesos es común observar cierta tendencia a la frustración y a la depresión. Entran en un bucle creado por el sentimiento de rechazo, que provoca soledad, aislamiento e inactividad.

En la obesidad podría existir un desequilibrio en la relación hambre/apetito, que daría lugar a un mayor consumo de alimentos que los correspondientes a las necesidades nutricionales. 1

 

Clasificación de la obesidad:

1.- Según su origen:

-Obesidad nutricional o exógena: representa el 95-99% de las obesidades.

-Obesidad orgánica o endógena: representa un pequeño porcentaje, entre el 1-5% de las obesidades. Es la que acompaña a diferentes trastornos endocrinos, como el hipotiroidismo, síndrome de cushing, insulinomas etc.

 

2.- Según la distribución de la grasa corporal:

-Tipo 1. Generalizada o difusa: predomina en los primeros años de la infancia.

-Tipo 2. Tronco abdominal o androide: la grasa se deposita en la cara, cuello, tronco, flancos y región supra umbilical del abdomen. Más frecuente en el sexo masculino.

-Tipo 3. Visceral: con mal pronóstico clínico a largo plazo, ya que está asociada a diabetes, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular y arteriosclerosis en la edad adulta.

-Tipo 4. Gluteofemoral o ginoide: La grasa se distribuye en la región infraumbilical del abdomen, región glútea, nalgas y muslos. Más frecuente del sexo femenino.

Para el diagnóstico de la obesidad infantil, los indicadores más utilizados son la relación peso/edad (se considera obesidad valores por encima del percentil 95-97), relación peso/talla (cuando el peso excede del 120% del que corresponde a la talla para su edad) peso relativo (deseable el que corresponde al percentil 50), índice de masa corporal (es poco específico), perímetros (para valorar la composición y distribución de la grasa corporal) y pliegues subcutáneos (el pliegue tricipital es un buen indicador de la cantidad de grasa periférica, y el subescapular y suprailiaco, de la grasa troncular).1

El papel de la enfermería es importante y necesario, desde la promoción de la salud, enseñando hábitos saludables, fomentando el ejercicio físico, implicando a las familias y principalmente a los padres que son el pilar fundamental del crecimiento y desarrollo adecuados en el niño.

 

OBJETIVO

Conocer las causas y consecuencias que han llevado al aumento de la obesidad infantil.

Promocionar una alimentación saludable y equilibrada.

 

METODOLOGÍA

Diseño del trabajo:

En la realización del presente trabajo se siguió un diseño de carácter descriptivo basado en una revisión bibliográfica en diferentes bases de datos.

Estrategia de búsqueda:

Se realizó una búsqueda bibliográfica sobre los distintos aspectos relativos a la obesidad infantil, limitando la búsqueda a aquellos artículos publicados en inglés y español a texto completo, en las siguientes bases de datos: PubMed, Science Direct, Scielo, Dialnet.

Además de las bases de datos citadas, se consultó la página web Google académico.

Las palabras clave utilizadas en la búsqueda bibliográfica fueron las siguientes: obesidad infantil, lactancia materna, educación nutricional.

Se consideraron válidos los artículos que servían al propósito general de este trabajo, estableciendo el límite temporal en los últimos diez años.

En el análisis inicial de la búsqueda fueron excluidas numerosas referencias tras comprobar los títulos de los artículos o no disponer del artículo a texto completo. Después, otros fueron excluidos tras leer el resumen. Entre los restantes, al realizar la lectura del texto completo, se seleccionaron 16 artículos como relevantes y que se ajustaban a los criterios establecidos para esta revisión.

 

RESULTADOS-DISCUSIÓN

En los niños los depósitos de grasa tienen lugar mayoritariamente a nivel subcutáneo, en cambio en los jóvenes y adolescentes, del mismo modo que en la edad adulta, también se crean depósitos grasos intra-abdominales, patrón asociado al incremento de riesgo de trastornos metabólicos. 6,7

Éste problema se asocia a largo plazo con un aumento de riesgo cardiovascular, menor tolerancia a la glucosa e hiperinsulinemia, con hipertensión arterial y con alteraciones en el perfil lipídico en sangre entre otras.

A las dos semanas de edad y hasta los 24 meses de vida, la adiposidad infantil se asocia con un incremento notable en el riesgo de desarrollar sobrepeso en la edad preescolar.

El síndrome metabólico hace referencia a las modificaciones que se dan en niños y adolescentes obesos y puede estar relacionado con los trastornos endocrinos que se manifiestan en la obesidad, como el déficit de hormona del crecimiento o hiperleptinemia. 8,9,10

Además de lo anterior, también se describen problemas ortopédicos que conllevan alteraciones en la movilidad física e inactividad, trastornos en la respuesta inmune con aumento de la susceptibilidad a infecciones, alteraciones cutáneas que disminuyen la capacidad de cicatrización de las heridas, y problemas respiratorios nocturnos como apnea del sueño.

La evaluación precoz de la obesidad en la infancia es primordial, es muy importante evitar la progresión de la enfermedad y la morbilidad asociada a tiempo.

Las etapas de la infancia y la pubertad son decisivas para instaurar los hábitos alimentarios y los estilos de vida que perdurarán en etapas posteriores de la vida, con repercusiones, también en la edad adulta.

Las estrategias de prevención primaria están enfocadas al conjunto de la población, y van relacionadas con unos buenos patrones de alimentación saludable, práctica de ejercicio físico constante y disminución de actividades sedentarias entre otras.

Los entornos en los que el niño se alimenta, deben representar calidez, aceptación y empatía en las respuestas de los padres. 1

La restricción excesiva de los alimentos apetecibles para los niños también pueden tener efectos negativos respecto al consumo de energía en éstos.

Las prácticas menos restrictivas llevan a una ingesta de calorías más equilibrada. En cambio, un estilo de PAPP muy benévolo (indulgente y pasota) se asocia de manera negativa con la ingesta de dieta saludable (a base de frutas y verduras) y un adecuado peso corporal. 6

Podemos dejar al niño que se alimente por sí mismo, en base a su desarrollo, esto puede contribuir a fomentar la autorregulación de la ingesta. Los padres pueden elegir los alimentos que se van a ofrecer, mientras que el niño puede escoger qué alimentos escoge y la cantidad de los mismos. Esta dinámica es afín con el estilo de prácticas por parte de los padres “con autoridad”, que se ha usado con éxito como estrategia para la promoción de una dieta saludable, y se relaciona con inferior sobrepeso y obesidad que otras costumbres de prácticas por parte de los padres “indulgente”, con poco control, o “autoritario”, con excesivo control. A medida que el niño crece, y progresa también en su alimentación, los padres pueden ayudar a los niños en el proceso de autorregulación de la ingesta de energía, ofreciéndoles porciones de alimentos pertinentes e incitándolos a valorar su saciedad, en lugar de incentivar a ingerir “un trozo más”. 1

Las diferencias raciales, genéticas, étnicas y geográficas son factores de riesgo no modificables en la obesidad.

Los factores ambientales, comerciales y culturales influyen en la dieta, la actividad y el ejercicio que realiza la sociedad. Éstos son de vital importancia, hallando un mayor efecto en los niños más mayores, los cuales ya han establecido patrones de gustos, preferencias alimentarias y de consumo asociadas al sobrepeso y obesidad infantil. 6

Prevención de obesidad infantil y educación nutricional:

La prevención de la obesidad infantil requiere una respuesta coordinada no sólo por parte de las autoridades estatales, sanitarias, industria alimentaria, sector publicitario y los medios de comunicación. También es necesario el compromiso de padres y educadores. 11,12

Las estrategias de prevención primaria se conducen hacia diversas líneas de intervención que se desarrollarán en múltiples escenarios públicos, como son, guarderías, escuelas, sistema sanitario, municipios, asociaciones, mercado laboral y medios de comunicación.

La primera línea de actuación es la promoción de la lactancia materna (LM). Es cierto que no está claramente diferenciado cual es el mecanismo por el que la LM previene la obesidad infantil, los estudios actuales hacen referencia que la lactancia materna favorece el desarrollo temprano de los mecanismos de autorregulación de la ingesta desde etapas tempranas de la vida, debido a la composición variable de la leche de la mujer, a la técnica de la lactancia a demanda, que favorece que el niño aprenda a percibir señales de hambre y saciedad. 13

Las instituciones científicas a nivel mundial como UNICEF, OMS y AAP, coinciden en aconsejar la lactancia materna exclusiva hasta mínimo los seis meses de vida, y complementarla con otros alimentos hasta que la madre y el niño deseen, no establecen tiempos límites para su finalización. A pesar de ello, el tiempo medio de mantenimiento de la lactancia materna en nuestro medio actualmente no supera los 3-5 meses. Esto refleja el largo camino que aún queda por recorrer hasta alcanzar los objetivos poblacionales planificados, según las recomendaciones nacionales e internacionales. 14

El segundo pilar estratégico es la promoción de una alimentación saludable y equilibrada.

La alimentación tiene un importante papel en la formación de la obesidad y de otras enfermedades, cuando el aporte de energía y calorías es excesivo, o la proporción de nutrientes no es la adecuada. De la misma manera, que es una de las herramientas a emplear para revertir dichas condiciones patológicas. Pero alimentarse es mucho más que ingerir energía en forma de comida. Sirve como modo y excusa para socializarse.

En las diferentes culturas está inmersa de múltiples significados que van más allá del acto en sí y de su resultado. En las relaciones familiares, la comida se convierte a menudo en moneda de cambio y de negociación de poder.

Siguiendo esta línea, hay que abordar aspectos de tipo material, favoreciendo el acceso a alimentos saludables, limitando la producción, distribución, publicidad y consumo de los alimentos que no lo son, supervisar los menús escolares, etc, junto con otros aspectos de tipo relacional, comenzando por el aumento de conocimientos, que no pueden ser separados de los significados que tienen para las personas la alimentación y sus pensamientos acerca de lo que es sano.

Implicación de las familias, apoyo para comer alimentos más sanos, ser más activos e invertir menos tiempo en el uso de pantallas (videojuegos, televisión y ordenador). 15

El tercer pilar de intervención, es obligadamente, promover la inclusión de actividades que aporten un mayor gasto energético en la vida diaria. Incrementos moderados de la actividad física tienen un rápido efecto sobre el metabolismo de los glúcidos, aumentan la relación de masa magra corporal (libre de grasa), mejoran el rendimiento cardiaco y contribuyen al bienestar no sólo físico, sino también psicológico de las personas de todas las edades.

Las diversas formas en que las personas perciben su cuerpo, conocen su alimentación y su salud, están en íntima relación con experiencias interiores y personales, la mayoría de las veces inconscientes y que son obtenidas en edades tempranas de la vida, en el seno de la familia.

Es necesario incluir en el ámbito escolar la educación sobre alimentación y actividad física saludable e imagen corporal. Educación en el aula y en casa para aprender a reducir el consumo de grasas, aumentar las raciones de fruta y verdura y disminuir el consumo de bebidas azucaradas.

En el colegio, practicar actividad física al menos con tres horas de educación física a la semana y añadir a esto actividades recreativas y deportivas extraescolares.

Reducir el tiempo dedicado a ver la televisión y a jugar a juegos de ordenador. 15

Para el colectivo enfermero es muy importante la educación para la salud como herramienta preventiva y la promoción de la salud en el cambio de conductas relacionadas con la adopción de hábitos alimentarios saludables, destacando el desarrollo de programas nutricionales aplicados en las escuelas con el objetivo de buscar el trabajo conjunto entre los padres de familia y los profesores, para lograr modificar conductas no saludables y conseguir estilos de vida sanos y equilibrados. 16

Con la educación, debemos concienciar a la sociedad que la obesidad es una enfermedad con serias complicaciones y que afectan al desarrollo óptimo del niño. Se deberá reeducar al paciente y a su entorno más cercano sobre la importancia que tienen los alimentos en la salud de las personas.

La educación para la salud se puede hacer a través de charlas informativas y talleres no sólo en el área de la salud, como en hospitales o centros de salud, sino llevarlo también a ámbitos escolares, comunitarios y en espacios recreativos al aire libre.

Promocionar la lactancia materna, educar a las madres durante el embarazo y la lactancia, son también temas clave a tratar. Elementos primordiales que el círculo de enfermería debe trabajar para impulsar y promover buenos hábitos de vida y salud son: alimentación, educación y modificación de hábitos nutricionales, ejercicio físico y actividades recreativas.

 

CONCLUSIONES

La obesidad es una enfermedad frecuente, grave, difícil de tratar y que afecta a toda la sociedad. Es un reto de primera categoría para la salud pública.

La epidemia de la obesidad infantil continúa avanzando, el problema es evidente cada vez en edades más tempranas, y el sobrepeso antes de los dos años de vida es predictivo del sobrepeso en edades posteriores. Es también evidente que muchos de los patrones de consumo alimentario asociados con la obesidad infantil empiezan en edades muy tempranas, y que estos a su vez están asociados con prácticas específicas de alimentación por parte de los padres.

Es mucho más fácil establecer patrones apropiados desde la base que el intentar cambiarlos, y no hay etapa más plástica en la vida para hacer esto que los primeros dos años.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gisel Barroso F, Isabel González R, Gomero Alfaro E. Obesidad infantil, causas, consecuencias y su importancia para la sociedad. Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo; 2016. 66p.
  2. Rocha Silva D, Martín Matillas M, Carbonell Baeza A,Aparicio VA, Delgado Fernández M. Efectos de los programas de intervención enfocados al tratamiento del sobrepeso/obesidad infantil y adolescente.Rev Andal Med Deporte. 2014; 7(1):33-43.
  3. Santiago Perez M I, Pérez Ríos M, Malvar A, Suanzes J.Evaluación, corrección e impacto de la no respuesta en estudios de obesidad infantil. Gac Sanit.2018; 32(4):327-332.
  4. Blanco M, Veiga O L, Sepúlveda A R, Izquierdo Gomez R, Román F J, López S, Rojo M. Ambiente familiar, actividad física y sedentarismo en preadolescentes con obesidad infantil: estudio ANOBAS de casos-controles. Aten Primaria 2019; 1-8.
  5. Eddy Ives L S, Moral Peláez I, Brotons Cuixart C, De Frutos Gallego E, Calvo Terrades M, Curell Aguila N.Hábitos de estilo de vida en adolescentes con sobrepeso y obesidad (Estudio Obescat). Rev Pediatr Aten Primaria.2012; 14:127-37.
  6. Saavedra JM, Dattilo AM. Factores alimentarios y dietéticos asociados a la obesidad infantil: recomendaciones para su prevención antes de los dos años de vida. Rev Peru Med Exp Salud Publica. 2012; 29(3):379-85.
  7. Rocha Silva D, Martín-Matillas M, Carbonell-Baeza A, Aparicio VA, Delgado-Fernández M. Efectos de los programas de intervención enfocados al tratamiento del sobrepeso/obesidad infantil y adolescente. Rev Andal Med Deporte. 2014; 7(1):33-43.
  8. Gil Campos M. Reflexión sobre la evaluación en los hábitos de alimentación y actividad física en escolares. Nutr Hosp 2019; 36(2):245-246.
  9. Blanco M, et al. Ambiente familiar, actividad física y sedentarismo en preadolescentes con obesidad infantil: estudio ANOBAS de casos-controles. Aten Primaria. 2019.
  10. Oyarce Merino K, Valladares Vega M, Elizondo-Vega R, Obregón AM. Conducta alimentaria en niños. Nutr Hosp 2016; 33: 1461-1469.
  11. Calderón García A, Marrodán Serrano MD, Villarino Marín A, Román Martínez Álvarez J. Valoración del estado nutricional y de hábitos y preferencias alimentarias en una población infanto-juvenil (7 a 16 años) de la Comunidad de Madrid. Nutr Hosp 2019; 36(2):394-404.
  12. Fernández Gómez E, Díaz-Campo J. La publicidad de alimentos en la televisión infantil en España: promoción de hábitos de vida saludables. Observatorio (OBS*) Journal, vol.8 – nº4 (2014), 133-150.
  13. Moya M. Lo pequeño y lo grande en la prevención de la obesidad infantil. An Pediatr. 2017; 87(5):243-244.
  14. Artigas Clemente M. Lactancia materna prolongada en Aragón. [Máster tesis]. Zaragoza: Universidad de Zaragoza; 2013. 78 p.
  15. Ariza C, Ortega-Rodriguez E, Sánchez Martinez F,Valmayor S, Juárez O, Pasarín M I, et al. La prevención de la obesidad infantil desde una perspectiva comunitaria. Aten Primaria. 2015; 47(4):246-255.
  16. Macías A I, Gordillo L G, Camacho E J. Hábitos alimentarios de niños en edad escolar y el papel de la educación para la salud. Rev Chil Nutr. 2012; 39 (3):40-43.