Type to search

Importancia de la alimentación complementaria en la salud infantil.

Categoría: ,
17 febrero 2021

AUTORES

  1. Laura Berga Liarte. Especialista en Enfermería Pediátrica (Vía EIR). Máster en Cuidados Intensivos Neonatales y Pediátricos para Enfermería. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  2. Paula Alcalá Millán. Máster en Urgencias y Emergencias. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  3. Janina Figuerola Novell. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  4. Hind Eddrhourhi Laadimat. Máster en Iniciación a la Investigación en Ciencias de la Enfermería. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  5. Marta Zamora Bagüés. Máster en Gerontología Social. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  6. Eduardo Ibáñez Tomás. Máster en Salud Pública. Enfermero Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La introducción de la alimentación complementaria es un momento muy importante en la salud del niño. Existe controversia en diferentes aspectos tales como el momento de inicio, qué alimento es mejor para iniciar, forma de presentar los alimentos. A lo largo del tiempo han ido cambiando las recomendaciones científicas numerosas veces. La última evidencia apoya un patrón de alimentación no rígido. Se debe individualizar valorando el grado de maduración y las necesidades del lactante. Además, en los últimos años ha surgido un nuevo estilo de alimentación, el llamado Baby-led weaning.

 

PALABRAS CLAVE

Alimentación complementaria, baby-led weaning, nutrición, pediatría.

 

ABSTRACT

The introduction of complementary feeding is a very important moment in the health of the child. There is controversy in different aspects such as when to start, what food is best to start, and how to present food. Over time, scientific recommendations have changed numerous times. The latest evidence supports a non-rigid eating pattern. It should be individualized by assessing the degree of maturation and the needs of the infant. In addition, in recent years a new style of feeding has emerged, the so-called Baby-led weaning.

 

KEY WORDS

Supplementary feeding, baby-led weaning, nutrition, paediatrics.

 

INTRODUCCIÓN

La alimentación del lactante y niño pequeño es fundamental para mejorar la supervivencia infantil y fomentar un desarrollo saludable. Solo un pequeño número de niños reciben una alimentación adecuada para su edad en cuanto a variedad, frecuencia y valor nutricional.

Se estima que la cifra de fallecimientos por desnutrición en niños es de 2,7 millones, lo cual representa un 45% de las defunciones1.

La Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad por sus beneficios a corto y largo plazo. A partir de entonces los requerimientos nutricionales del lactante empiezan a ser mayores a lo que puede aportar la leche, por lo que se debe comenzar con la introducción de alimentos1-5.

La lactancia materna debe continuar ofreciéndose a demanda hasta los dos años de edad ya que continúa aportando una gran parte de las necesidades calóricas3.

Se estima que solo se alimentan con lactancia exclusiva en torno al 36% de los lactantes entre 0 y 6 meses1.

 

OBJETIVOS

  • Exponer los últimos datos y evidencias acerca de la introducción de alimentos en el lactante.
  • Explicar la importancia de la alimentación del lactante en la salud y desarrollo de enfermedades a largo plazo.

 

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión bibliográfica en la que se han empleado como bases de datos Scielo, Dialnet, Google Académico, así como diferentes páginas web científicas. Para ello se han empleado las palabras clave anteriormente descritas combinadas con los operadores booleanos “AND” y “OR”. Como criterio de inclusión se han seleccionado los artículos publicados o revisados en los últimos 5 años.

 

RESULTADOS

La alimentación complementaria (AC) se define como el proceso de introducción de alimentos y líquidos diferentes a la leche materna o fórmulas infantiles cuando éstas no son suficientes para cubrir los requerimientos nutricionales3-6.

La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) recomienda no realizar este proceso nunca antes de las 17 semanas ni después de las 262,3,6-8.

Una introducción precoz de los alimentos antes de los 4 meses se asocia con un aumento de sobrepeso y obesidad, así como de infecciones y diabetes mellitus tipo 12,4-6.

Por el contrario, en nuestro medio no es común el inicio tardío de la alimentación complementaria. Los riesgos que supondría esta introducción tardía son los siguientes: carencias nutricionales (hierro y zinc), aumento de alergias e intolerancias, peor aceptación de nuevas texturas y sabores y mayor posibilidad de alteraciones motoras5.

A la hora de iniciar la introducción de alimentos hay que valorar una serie de ítems que nos indicarían que el lactante está preparado para el inicio de la alimentación:

  • Tono axial y sostén cefálico.
  • Coordinación motora ojos-manos-boca.
  • Coordinación succión-masticación-deglución.
  • Desaparición del reflejo de extrusión.
  • Maduración del sistema digestivo.
  • Maduración de la función renal.
  • Factores nutricionales: energía, proteínas, vitamina D, hierro, calcio2,3,7,8.

El objetivo principal de la introducción de alimentos es el aporte de nutrientes, pero con la alimentación complementaria se persiguen otra serie de objetivos:

  • Promover el crecimiento y desarrollo adecuado.
  • Prevenir enfermedades tales como alergias, enfermedad celíaca, obesidad, desnutrición, hipertensión arterial, síndrome metabólico.
  • Fomentar el gusto por distintos sabores, texturas, temperaturas y olores.
  • Promover hábitos alimentarios saludables.
  • Favorecer el desarrollo psicosocial y la interrelación entre padres e hijos3,4,8.

La secuencia para la introducción de alimentos no debe ser rígida, no existe un orden único, no hay alimentos mejores ni peores para comenzar, aunque se recomienda empezar con alimentos ricos en hierro y zinc. La secuencia debe ser individualizada y dependerá de cada familia, según su cultura y gustos2,5,7,8.

Una cuestión que siempre ha traído dudas y contradicciones es la introducción de alimentos potencialmente alérgicos, así como la introducción del gluten.

Por un lado, la introducción de alimentos potencialmente alergénicos ha ido variando a lo largo del tiempo. Tradicionalmente, se recomendaba retrasar más allá de los 6 meses el inicio de estos alimentos debido a la inmadurez de la estructura y función del sistema digestivo.

La última evidencia científica avalada por diversos estudios, afirma que no existe ninguna relación en el retraso de la introducción de estos alimentos con la prevención de alergia, independientemente del riesgo de atopia que presenten. Se ha cambiado la tendencia a creer que influye más los factores ambientales y genéticos que la capacidad alergénica intrínseca que se creía previamente2,5-8.

Por otro lado, también se ha cuestionado la introducción del gluten. Los primeros estudios que se realizaron sobre este tema, eran sobre todo observacionales, afirmaban la relación entre la lactancia materna con la disminución de la enfermedad celíaca. Posteriormente, se han ido realizando diversos estudios en los que afirman que no existe relación entre la lactancia materna y el desarrollo de esta enfermedad.

Las recomendaciones actuales en cuanto a la introducción de gluten, sin que haya un consenso científico, es que debe ser una introducción gradual. Evitar la introducción de altas cantidades de forma precoz (antes de los cuatro meses) ni de forma tardía (no comenzar después de los siete meses). Sería ideal comenzar alrededor del sexto mes y en pequeñas cantidades2,3,5-8.

Como se ha expuesto anteriormente, la introducción de alimentos debe ser individualizada y gradual. Las texturas deberán ir cambiando conforme el niño vaya avanzando con la alimentación. Al inicio de los seis meses, el lactante puede comer en forma de purés o aplastado. Posteriormente a la edad de los ocho meses pueden comer alimentos grumosos y semisólidos y se aconseja que toquen y cojan los alimentos con sus manos. Finalmente, a los doce meses, el niño debe tener una dieta estructurada y comer lo mismo que el resto de la familia.

La cantidad de alimento se incrementará de manera gradual según el niño vaya creciendo y desarrollándose. Este incremento se fraccionará a lo largo del día. Se iniciará con una comida al día, preferiblemente por la mañana para observar la respuesta del niño a los alimentos durante el resto del día. Según el apetito del niño, se irán incrementando comidas 2-3 veces al día hasta tener las comidas organizadas como el resto de adultos.

Se recomienda la introducción de nuevos alimentos experimentando con diversas combinaciones, sabores y texturas para animarlos a comer. La aceptación de un nuevo alimento llega tras 3-5 intentos de ofrecérselo. Si el alimento es rechazado, se sugiere suspenderlo y aplazarlo para más adelante introduciéndoselo en otra presentación. La introducción de un nuevo alimento debe separarse de la introducción del anterior, no combinarlos, dejar el tiempo necesario para la aceptación del primero3-5,7-9.

Un buen alimento debe ser rico en energía, carbohidratos, proteínas y micronutrientes para cubrir las necesidades que deja de aportar la leche.

Es importante la combinación de los distintos grupos de alimentos que, poco a poco, se irán consumiendo en combinación con la leche humana o de fórmula.

– Cereales: constituyen el grupo con el que más se inicia la alimentación complementaria y aportan principalmente carbohidratos. Pueden introducirse diluidos en leche tanto materna como de fórmula o añadidos en papillas de frutas o purés. Existen otras formas de introducir carbohidratos como arroz, pasta, pan, maíz.

– Fruta: se aconseja introducir todo tipo de frutas. No existe ninguna fruta mejor para comenzar a introducirla, dependerá de las costumbres familiares. Se debe introducir la fruta pelada para evitar un exceso de fibra en la dieta y cuanto más maduras mejor será su digestibilidad. Se puede ofrecer la fruta en forma de zumos, pero se deben limitar y nunca sustituir a la fruta entera. Su ingesta elevada puede contribuir a una ganancia inadecuada de peso, así como riesgo de caries.

– Verdura: se recomienda evitar las verduras de hoja verde (acelga, espinacas, borraja) por debajo del primer año por la cantidad de nitritos que contiene y el riesgo de metahemoglobinemia. En niños mayores, no se recomienda dar más de una ración diaria de estos vegetales.

– Carne: son fuente de proteínas de alto valor biológico. Además, se recomienda su introducción desde el inicio de la alimentación por el déficit de hierro en niños con lactancia materna exclusiva. Se recomienda introducir todo tipo de carnes (pollo, pavo, ternera, cerdo), el valor nutritivo de la carne blanca es similar al de la carne roja.

– Pescado: es un alimento que aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas, minerales, ácidos grasos omega 3 y 6 importante para el neurodesarrollo. Se debe evitar el consumo de grandes pescados (atún, emperador) por su alto contenido en mercurio potencialmente perjudicial para el neurodesarrollo.

– Huevo: es el alimento cuya proteína tiene el mayor valor biológico. Se puede iniciar con la yema en pequeñas cantidades por su capacidad alergénica y posteriormente la clara. Nunca se debe consumir crudo.

– Lácteos: entre los 6 y los 12 meses la leche materna continúa siendo el alimento principal. En caso de lactantes no amamantados a partir de los 6 meses está indicada la fórmula de continuación. La leche de vaca entera deberá introducirse a partir de los 12 meses. También pueden ofrecerse yogures naturales y quesos frescos poco grasos.

– Legumbres: su biodisponibilidad es baja debido al elevado contenido en fibra no digerible. Se recomienda iniciar con pequeñas cantidades para favorecer su digestión y evitar flatulencias.

– Alimentos no recomendados: no se debe añadir azúcar ni sal a las comidas para lactantes durante el primer año de vida. Tampoco se recomienda la miel por el riesgo de desarrollo de botulismo. Uno de los alimentos más desaconsejados en lactantes y niños pequeños son los frutos secos enteros por el alto riesgo de atragantamiento, sin embargo, pueden darse molidos o machacado con el resto de dieta de forma segura3,5,7,8.

Algunos hábitos que hay que adoptar para una alimentación complementaria apropiada son los siguientes:

– No obligar, presionar ni premiar al niño con la comida. No utilizar los alimentos como premios o castigos.

– Ante situaciones negativas (no come, se porta mal) mantener una actitud neutra, no mostrar enfado.

– No prefijar una cantidad de comida que se tiene que tomar. Respetar los signos de hambre y saciedad.

– Establecer un lugar tranquilo, sin distracciones (televisión, móviles, juguetes).

– Sentar al niño frente a los otros miembros de la familia para poder interactuar con ellos y mantener un contacto visual. Disfrutar de la comida, es un momento positivo de aprendizaje y relación1,3,5.

En los últimos años ha surgido un nuevo estilo para iniciar la alimentación complementaria, el llamado Baby-led weaning (BLW) que se define como “alimentación dirigida por el bebé”.

Este método consiste en que los padres eligen qué ofrecen a sus hijos, y el bebé elige qué cantidad come. Se ofrecen los alimentos sólidos cortados en trozos, en un tamaño que el bebé pueda agarrarlo con la mano, y es él quien se los llevará a la boca, en lugar de recibirlos triturado y con cuchara.

Es una alternativa en la que el bebé adopta un papel activo en su alimentación en vez de adoptar el rol pasivo de esperar que el adulto lo alimente.

Hasta la fecha existen pocos datos fiables sobre el BLW, faltan estudios para poder comprender cuál es la forma idónea de alimentación. Algunos autores muestran algunas ventajas como la prolongación de la lactancia materna, dieta más variada y saludable, mejora las relaciones familiares durante las comidas, fomenta el desarrollo de habilidades motoras. Todavía no ha quedado demostrado los efectos beneficiosos a largo plazo sobre el comportamiento alimentario y obesidad. No obstante, algunos pediatras consideran algunos riesgos para este modelo: riesgo de asfixia por atragantamientos, riesgo de aporte insuficiente de energía y de los aportes de hierro.

Hoy en día, lo ideal es informar a los padres sobre todo lo que se sabe de este método, exponer las ventajas e inconvenientes y que cada familia dentro de sus preferencias y contextos pueda decidir cómo comenzar la alimentación2,3,5-7,10,11.

 

CONCLUSIONES

La alimentación complementaria es un proceso muy importante para la salud y desarrollo de enfermedades a corto y largo plazo, por lo que los padres y cuidadores deben tener toda la información objetiva para contar con unas buenas prácticas en el momento de iniciarla.

A día de hoy, se tiene que continuar investigando en aspectos específicos de la alimentación para seguir mejorando en salud y terminar con algunos mitos y prácticas acientíficas que continúan realizándose.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Organización Mundial de la Salud. Alimentación del lactante y del niño pequeño [internet]. 2020 [consultado 18 dic 2020]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/infant-and-young-child-feeding
  2. La Orden Izquierdo E, Segoviano Lorenzo MC, Verges Pernía C. Alimentación complementaria: qué, cuándo y cómo. Rev Pediatr Aten Primaria. 2016; 18: 31-e35.
  3. Cuadros Mendoza CA, Vichido Luna MA, Montijo Barrios E, Zárate Mondragón F, Cadena León J, Cervantes Bustamante R et al. Actualidades en alimentación complementaria. Acta Pediatr Mex. 2017;38(3):182-201.
  4. Meneses Corona Araceli. Alimentación complementaria. Salud y administración. 2016; 4(9): 61-64.
  5. Gómez Fernández-Vegue M. Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la alimentación complementaria. AEP;2018:1-23.
  6. Romero Velarde et al. Consenso para las prácticas de alimentación complementaria en lactantes sanos. Bol Med Hosp Infant Mex. 2016; 73(5): 338-356.
  7. Martínez Suárez V, Dalmau Serra J. Alimentación complementaria. Pediatr Integral 2020; XXIV (2): 90 – 97.
  8. Dalmau Serra J, Moreno Villares JM. Alimentación complementaria: puesta al día. Pediatr Integral 2017; XXI (1): 47.e1-47.e4.
  9. Organización Mundial de la Salud. Alimentación complementaria [internet]. 2017 [consultado 15 dic 2020]. Disponible en: https://www.who.int/nutrition/topics/complementary_feeding/es/
  10. Velasco Manrique MV. Alimentación complementaria guiada por el bebé: respetando sus ritmos y apoyando su aprendizaje. Medicina Naturista 2014; 8 (2): 64-72.
  11. Asociación Española de Pediatría. Alimentación complementaria dirigida por el bebé [internet]. 2014 [revisado nov 2017]. Disponible en: https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/alimentacion-complementaria-dirigida-por-bebe