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Importancia de la actuación correcta de TCAE en la higiene de un paciente encamado.

21 diciembre 2020

AUTOR

  1. Paula María Arroyo Leiva. TCAE Centro Geriátrico El Nodo E.R.A, Avilés (Asturias).

 

RESUMEN

Las cifras de pacientes encamados se han disparado a nivel hospitalario, debido a que hay una gran prevalencia de determinadas situaciones que provocan un déficit en la movilidad de los pacientes ingresados en unidades de hospitalización.

El riesgo de desarrollar úlceras por presión (UPP) está incrementado en los ancianos ya que durante la vejez el estado de la piel está más frágil y debilitado, que junto con la coexistencia de otros factores puede verse agravado. (Inmovilidad, encamamiento, incontinencia urinaria, fricción, caídas, etc.).

Realizar una deficiente e incorrecta higiene o aseo de un paciente encamado incrementa las probabilidades de desarrollar UPP.

El aseo de un paciente encamado (APE) es una técnica que consiste en unas acciones que se realizan con el fin de lograr, por un lado, el mantenimiento de la piel en unas condiciones óptimas, y por otro lado lograr de este modo el bienestar biopsicosocial del paciente y el mantenimiento de su salud.

Un correcto aseo supone una mejora en la calidad de vida del paciente encamado, mejorar sus condiciones de salud y en los casos que sea posible incrementar su autonomía.

La secuencia del aseo es por orden, en primer lugar, se lava la cara, seguido de brazos, manos y axilas, tórax y abdomen, piernas y pies. Se realiza a mitad procedimiento cambio de agua. Se sigue con genitales, se cambia de nuevo el agua y se termina con la espalda y la región perineal, dejando esta siempre para el final. El orden del realizado del lavado coincide en todos los artículos revisados.

Durante el aseo se valoran varios aspectos: integridad de la piel, valoración física general y además es el mejor momento para escuchar al paciente, sus sentimientos, sus miedos, etc.

Es fundamental el trato humanizado del paciente durante la realización de la higiene, ya que supone una pérdida de intimidad en ese momento.

 

PALABRAS CLAVE

Paciente encamado, úlcera por presión, higiene.

 

INTRODUCCIÓN

Las cifras de pacientes encamados se han disparado a nivel hospitalario, debido a que hay una gran prevalencia de determinadas situaciones que provocan un déficit en la movilidad de los pacientes ingresados en unidades de hospitalización.

EL 75% de los pacientes encamados son personas de más de 65 años, lo que supone además un factor de riesgo añadido, que es la vejez. 1,2

Por ello, el riesgo de desarrollar úlceras por presión (UPP) está incrementado en esta población ya que durante la vejez el estado de la piel está más frágil y debilitado, que junto con la coexistencia de otros factores puede verse agravado. (Inmovilidad, encamamiento, incontinencia urinaria, fricción, caídas, etc.).

El término piel procede del latín “cutis” y es considerado el órgano más extenso del cuerpo.

A través de la piel nos relacionamos con el medio externo, así como permite la percepción de estímulos, tiene funciones protectoras, de inmunidad y metabólicas.

Realizar una deficiente e incorrecta higiene o aseo de un paciente encamado incrementa las probabilidades de desarrollar UPP. 1,2,3

 

OBJETIVOS

  • Definir qué es el aseo de un paciente encamado.
  • Describir el procedimiento para realizar un correcto aseo de un paciente encamado.

 

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sobre la importancia de la actuación correcta de TCAE en la higiene de un paciente encamado.

La recopilación de datos se ha realizado durante el mes de noviembre. Se usaron como palabras clave: paciente encamado, úlcera por presión e higiene. Consultados a los Descriptores de Ciencias de la Salud. (DeCS).

Los criterios de inclusión empleados fueron aquellos artículos que estuvieran disponibles en texto completo de forma gratuita, artículos con una antigüedad no superior a 10 años y en idioma castellano.

Se excluyen, por tanto, los artículos en otros idiomas, de pago y sin estar disponible en texto completo.

Se usaron en la búsqueda operadores booleanos: AND y NOT.

 

DESARROLLO

Definición:

El aseo de un paciente encamado (APE) es una técnica que consiste en unas acciones que se realizan con el fin de lograr, por un lado, el mantenimiento de la piel en unas condiciones óptimas, y por otro lado lograr de este modo el bienestar biopsicosocial del paciente y el mantenimiento de su salud. Con ello se logra disminuir posibles futuras complicaciones como infecciones o estados depresivos.

La frecuencia del aseo debe ser diaria y el lavado de pelo cada 2-3 días. 4

Durante todo el procedimiento de la higiene no solamente se valora el estado de la integridad de la piel, sino que además realiza una valoración física general y es el mejor momento para escuchar al paciente, sus sentimientos, sus miedos, etc. Por ello es tan importante el trato humanizado del paciente durante la realización de la higiene, ya que supone una pérdida de intimidad en ese momento. 1,2,5

Un correcto aseo supone una mejora en la calidad de vida del paciente encamado, mejorar sus condiciones de salud y en los casos que sea posible incrementar su autonomía. 1

Procedimiento:

En primer lugar, hay que tener en cuenta:

  • Informar al paciente encamado del procedimiento que se va a realizar y en los casos que sea posible solicitar su colaboración para facilitar todo el proceso.
  • Mantener la temperatura de la habitación entre 22-24 grados. El agua será tibia y el jabón con pH neutro.
  • Revisar previamente los posibles dispositivos que tenga el paciente para facilitar la movilización e higiene (sondas, drenajes, goteros…).
  • Preparación previa de todo el material necesario para evitar salir y entrar de la habitación.
  • Cerrar las puertas y bajar la cortinilla en caso de que haya o colocar un bambú separador. Evitar que haya corrientes de aire. 1,2,3,4

Material necesario:

  • Guantes desechables.
  • Depresor de lengua.
  • Vaso desechable.
  • Líquido de enjuague bucal.
  • Recipiente para dentadura postiza si es necesario.
  • Palanganas (Agua templada).
  • Esponjas jabonosas.
  • Toallas grandes y pequeñas.
  • Toallitas.
  • Crema hidratante, crema de prevención de UPP.
  • Ácidos grasos hiperoxigenados.
  • Cuña y/o botella.
  • Pañales o compresas en caso necesario.
  • Empapadores.
  • Ropa limpia de cama (para aprovechar a hacer el cambio de ropa de la cama una vez realizada la higiene).
  • Ropa limpia del paciente.
  • Secador si es necesario.
  • Peine.
  • Contenedor con dos bolsas una para el material usado y otra para la ropa sucia. 1,2,3,6

Secuencia:

En primer lugar, se lava la cara, seguido de brazos, manos y axilas, tórax y abdomen, piernas y pies. Se realiza a mitad procedimiento cambio de agua. Se sigue con genitales, se cambia de nuevo el agua y se termina con la espalda y la región perineal, dejando esta siempre para el final. 6

Se procede a frenar la cama y elevar la cama a la altura del personal TCAE más adecuada.

Cara y cuello:

Colocar al paciente en decúbito supino y en ocasiones en posición fowler dependiendo de la situación individual del paciente.

Se le retirará el camión o la parte de arriba del pijama para dejar descubierta la parte del tronco superior y evitar que pueda coger frío.

Se colocará una toalla debajo de la cabeza del paciente.

Ojos y conducto auditivo:

  • En los casos en que sea posible se animará al paciente a que realice por sí mismo la higiene de la cara.
  • Para garantizar la adecuada higiene de los ojos se utilizarán unas torundas realizadas con gasas estériles impregnadas en suero fisiológico, siempre en dirección desde el ángulo interno al externo del ojo. Usando una torunda para cada ojo así evitando la proliferación y traspaso de microorganismos en caso de que los haya.
  • En cuanto a la utilización de gasas estériles hay controversias en diferentes artículos ya que no en todos consideran que sea totalmente necesario usarlas estériles.
  • El conducto auditivo se lavará con un algodón. 1,2

Fosas nasales:

  • Se lavará con una gasa impregnada en suero fisiológico, usando una para cada fosa nasal.

Brazos, antebrazos y manos:

  • Colocar una toalla en el brazo que se vaya a realizar la higiene.
  • Se coge el brazo por la zona de la muñeca y se procede a enjabonar desde el hombro hasta la muñeca.
  • Se aclara.
  • Se insistirá en la zona interdigital de los dedos de la mano.
  • La última zona a realizar la higiene en este paso será la zona axilar que es la zona “más sucia”.
  • Se seca bien y se procede a tapar con una toalla limpia.

Tórax y abdomen:

  • Se enjabona con movimientos suaves en forma circular, se aclara y se seca dando golpecitos, nunca por fricción.
  • En caso de estar realizando la higiene a una mujer, se insiste en la zona ubicada debajo de los pechos ya que al ser una zona con pliegue puede existir humedad y suponer riesgo para lesiones en la piel o infecciones.
  • Importante realizar buena higiene en la zona del ombligo sin ejercer demasiada presión.
  • Una vez secado, se coloca la parte de arriba del pijama o el camisón. 1,2,4

Entre el paso de la higiene de la parte superior del tronco y la inferior; se procede al cambio de agua y esponjas.

Piernas y pies:

  • Al igual que en la higiene del brazo; se colocará una toalla debajo de la pierna que se vaya a lavar. Se sujeta la pierna por la zona del tobillo, se enjabona la pierna desde el muslo hasta el mismo tobillo, dando importancia a las ingles, ya que al ser otro pliegue en ocasiones puede haber exceso de humedad. Las ingles es lo último que se lava.
  • Cuando sea posible, se le pide al paciente que colabore flexionando la pierna y se introduce el pie en una batea o palangana, procediendo a enjabonar, se cepillan las uñas y se aclara.
  • Es sumamente importante el correcto aclarado y secado de los pies, sobre todo de los espacios interdigitales de los dedos de los pies, ya que el exceso de humedad puede provocar proliferación de microorganismos y así mismo favorecer la formación de heridas.
  • Es importante prestar atención al agua, ya que en caso de ensuciarse hay que cambiarla cuantas veces sea preciso para asegurar la correcta higiene. 1,2,5

Espalda y glúteos:

  • Hay que realizar un cambio de posición: decúbito prono.
  • Solicitar la colaboración con el paciente siempre que sea posible para que eleve los glúteos mientras se apoya en los talones con las piernas flexionadas.
  • En caso de no poder colaborar se le colocará la cuña con ayuda de otro TCAE.
  • Daremos opción al paciente de realizarse el aseo de los genitales él/ella mismo. En caso de que pueda le dejaremos cerca todo el material necesario para que lo realice.
  • Si lo tiene que hacer el profesional TCAE: hay que poner una cuña para así poder echar agua y que escurra de forma abundante. Se lavará en sentido descendente, es decir de delante hacia detrás, desde los genitales hasta el ano. Con ello se evita la contaminación de los genitales con posibles microorganismos de la zona anal.

En caso de que el paciente sea hombre se limpiará la zona retirando el prepucio y procediendo a lavar el glande, se aclara la zona, se seca y se deja de nuevo el prepucio colocado.

Si la paciente es una mujer habrá que insistir en el lavado de los labios, el meato urinario y su posterior secado dando “golpecitos” y evitando la fricción. 1,2,6

Destacar que, para realizar el lavado del cabello, es necesario colocar al paciente en decúbito supino y la cabeza en hiperextensión o también llamada posición de proetz. Será necesario el champú y lavacabezas, así como cubrir los oídos con un poco de algodón para evitar la entrada de agua y provocar infecciones.

Una vez finalizado el aseo, se procede a terminar de ayudarle a vestir y se cambiará la ropa de la cama, dejando al paciente en la postura más cómoda posible y si es necesario con las barandillas de la cama elevadas y el timbre cerca de su alcance.

Se realizará el registro del estado de la piel, de cualquier tipo de anomalía vista, cualquier incidente durante la higiene, irritaciones en la piel, heridas, enrojecimiento o incluso UPP. Se informará al personal de enfermería. 3,4,5

 

CONCLUSIONES

El aseo de un paciente encamado (APE) es una técnica que consiste en unas acciones que se realizan con el fin de lograr, por un lado, el mantenimiento de la piel en unas condiciones óptimas, y por otro lado lograr de este modo el bienestar biopsicosocial del paciente y el mantenimiento de su salud.

La frecuencia del aseo debe ser diaria y el lavado de pelo cada 2-3 días.

La secuencia del aseo es por orden, en primer lugar, se lava la cara, seguido de brazos, manos y axilas, tórax y abdomen, piernas y pies. Se realiza a mitad procedimiento cambio de agua. Se sigue con genitales, se cambia de nuevo el agua y se termina con la espalda y la región perineal, dejando esta siempre para el final. El orden del realizado del lavado coincide en todos los artículos revisados. Sin embargo, en determinadas partes del cuerpo sí que hay discrepancias entre unos artículos y otros. (Como el uso de gasa estéril para el lavado de ojos).

Durante el aseo se valoran varios aspectos: integridad de la piel, valoración física general y además es el mejor momento para escuchar al paciente, sus sentimientos, sus miedos, etc.

Es fundamental el trato humanizado del paciente durante la realización de la higiene, ya que supone una pérdida de intimidad en ese momento.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Martínez González R, Blanco Cabral A.B, Toribio Valbuena R. Protocolo de aseo del paciente encamado. Ocronos -Editorial Científico- Técnica [revista en Internet] 2020 [acceso 26 de noviembre de 2020]. Disponible en: https://revistamedica.com/protocolo-aseo-paciente-encamado/
  2. Alvarez Nieto A, Ares Díaz M, Álvarez Fernandez MªI. Higiene y aseo a seguir por el TCAE en los distintos tipos de pacientes encamados. Ocronos -Editorial Científico- Técnica [revista en Internet] 2020 [acceso 26 de noviembre de 2020]. Disponible en: https://revistamedica.com/higiene-aseo-tcae-tipos-de-pacientes-encamados/
  3. Carvajal Carrascal G, Montenegro Ramírez, J.D. Higiene: cuidado básico que promueve la comodidad en pacientes críticos. Enfermería Global [revista en Internet] 2015 octubre. [acceso 20 de noviembre de 2020]. Disponible en: http://scielo.isciii.es/pdf/eg/v14n40/revision2.pdf
  4. Fernández Guitiérrez C, Gómez Rodríguez C. Cuidados básicos al paciente encamado [monografía en Internet]. Asturias: Hospital Universitario Central de Asturias; 2010 [acceso 26 de noviembre de 2020]. Disponible en: http://www.hca.es/huca/web/enfermeria/html/f_archivos/Cuidados%20basicos%20del%20paciente%20encamado.pdf
  5. Martínez Cuervo F, Soldevilla Agreda JJ, Verdú Soriano J, Segovia Gómez T,García Fernández FP, Pancorbo Hidalgo PL. Cuidados de la piel y prevención de úlceras por presión en el paciente encamado. Rev ROL Enf 2007; 30(12):801-808. Disponible en: http://www.caib.es/sacmicrofront/archivopub.do?ctrl=MCRST254ZI61249&id=61249
  6. Ayesa Guix P, Ayesa Cano P, Alfaro R, Freire G. Protocolo de higiene del paciente. [monografía en Internet]. Barcelona: Clínica Sant Antoni; 2018 [acceso 26 de noviembre de 2020]. Disponible en: http://www.csantantoni.com/wp-content/uploads/2015/11/PR008-Protocolo-de-Higiene-del-Paciente-Ingresado.pdf