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Implicaciones del fenómeno Ageism.

19 noviembre 2021

AUTORES

  1. Ángela Ramos Salvachúa. Graduada en Fisioterapia. Servicio Aragonés de Salud.

 

COMUNICACIÓN BREVE

Según la Organización Mundial de la Salud para el año 2030 una de cada seis personas será mayor de 60 años. Asimismo, la población mayor de 80 años se triplicará entre los años 2020 y 2050 llegando a alcanzar los 426 millones de personas a nivel mundial1. Aunque hace unos años este acrecentamiento de población longeva se concentraba mayoritariamente en regiones más desarrolladas, actualmente comienza a expandirse de manera global. El incesante aumento de la población perteneciente a este sector etario, hecho conocido como Tsunami gris o, en inglés, Silver Tsunami2, presenta una serie de consecuencias a distintos niveles, tanto político y económico, como también social. En cuanto al ámbito económico, áreas geográficas con mayor porcentaje de población mayor de 85 años presentan gastos socioeconómicos más elevados con respecto a zonas menos envejecidas debidos en gran parte a la elevada demanda del sistema sanitario. Por otro lado, el incremento en la esperanza de vida al nacer a nivel mundial, situado a fecha de 2019 en 74,7 y 69,9 años para mujeres y hombres1 respectivamente, implica que, por ejemplo, una persona que haya alcanzado los 65 años entre 2015 y 2020, podría vivir unos 17 años más de media, cifra que para 2045-2050 se espera que aumente en dos años más. Todo ello ha tenido lugar gracias al desarrollo y la mejora de políticas sociales y económicas, así como a los avances en medicina y salud pública1. Con el fin de poder medir algunas variables de tipo socioeconómico, más allá de las convencionales encargadas de analizar esta población en función únicamente de la variable cronológica, se han desarrollado nuevos indicadores y mediciones que proporcionan una perspectiva más amplia y completa. Un ejemplo de estos indicadores es la tasa prospectiva de dependencia en la vejez (TDPV), que vendría a reemplazar a la ya conocida tasa de dependencia de población envejecida, y la cual muestra unos avances más lentos en la dependencia de la población de edad avanzada con respecto a los resultados de la utilizada tradicionalmente. Sin embargo, esta nueva tasa predice un incremento de la dependencia del 5% entre los años 2019 y 2050.A estos acontecimientos se suman determinados comportamientos preexistentes y perjudiciales a nivel social, y que, además, están estrechamente relacionados entre sí. A saber:

  • Los prejuicios y la actitud de la población ante el sector más envejecido, ante la edad y ante el proceso de envejecimiento. Llama la atención cómo en muchas ocasiones estas conductas proceden de los propios ancianos hacia ellos mismos3.
  • Actos discriminatorios en ámbitos laborales y/o entornos sociales3.
  • Políticas y prácticas institucionales que retroalimentan estereotipos y creencias que acaban socavando la dignidad de los mayores3.

 

Puede deducirse, por tanto, que el conflicto social en cuanto al afrontamiento del envejecimiento de la población ha ido creciendo a lo largo de los años y ha dado lugar a que, un proceso natural y fisiológico como sería envejecer sea enfocado como algo patológico o, cuanto menos, problemático. Esta situación fue denominada en su día por Robert Butler como Ageism, término que significa rechazo hacia personas de edad avanzada, y que equivaldría al conocido racismo, en lo que éste respecta al rechazo de otras razas. Tal es la gravedad de esta situación, que encuestas a nivel mundial como la World Values Survey o Encuesta Mundial de Valores recoge entre sus datos que el 60% de la población anciana afirma no recibir un trato como cree merecer4. Además, el constante aumento del sector envejecido junto con la carencia de políticas que aborden directamente este problema hace prever un incremento en la prevalencia de dicho rechazo durante las próximas décadas. No será tarea fácil erradicar el rechazo hacia las personas mayores, puesto que se trata de un concepto multifacético que abarca tres esferas diferentes: cognitiva, comportamental y afectiva. Además, dicho repudio puede ser consciente o inconsciente, y puede tener cabida a tres niveles distintos: micro-nivel (individual), meso-nivel (redes sociales) y/o macro-nivel (nivel institucional y cultural). También es necesario evaluar la direccionalidad, si ese ageism se dirige hacia uno mismo, o hacia otro individuo. Todos estos elementos son aspectos a tener en cuenta, no obstante, parece que el abordaje de los factores que contribuyen al origen y persistencia de este escenario es el más eficaz4. Algunos de estos determinantes serían:

  • Nivel intrapersonal (micro-nivel): miedo a la muerte, ansiedad por envejecer, estado de salud, concienciación, extroversión u orientación colectivista.
  • Nivel interpersonal (meso-nivel): calidad en el trato con personas mayores en general y personas mayores familiares, etc.
  • Nivel institucional (macro-nivel): recursos económicos y número de personas mayores.

Finalmente, con el objetivo de hacer frente al fenómeno Ageism y conociendo parte de los agentes causales que acrecientan este contexto, la Organización Mundial de la Salud está llevando a cabo un Plan de Acción denominado “Década de Envejecimiento Saludable 2021-2030”, mediante el cual tratan de unir organismos internacionales, profesionales, instituciones académicas, medios de comunicación, sociedad civil y gobiernos entre otros, y colaborar al mismo tiempo con los objetivos de la Agenda 2030. Este plan parece el camino a seguir para frenar la continua lucha que existe contra el envejecimiento, y convertirla en un proceso de aceptación y convivencia.

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Bank W. World Population Ageing 2019 [Internet]. World Population Ageing 2019. 2019. 64 p. Available from: http://link.springer.com/chapter/10.1007/978-94-007-5204-7_6

2. Delafuente JC. The silver tsunami is coming: Will pharmacy be swept away with the tide? Am J Pharm Educ. 2009;73(1):1–2.

3. Butler RN. Ageism : A Foreword. 1980;36(2):8–11.

4. Marques S, Mariano J, Mendonça J, De Tavernier W, Hess M, Naegele L, et al. Determinants of ageism against older adults: A systematic review. Int J Environ Res Public Health. 2020;17(7).