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Impétigo infantil.

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26 agosto 2021

AUTORES

  1. Esmeralda Álvarez Navarro. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  2. Marta Martínez Martínez. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  3. Naiara Gamadiel Peniche. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Nuria Martín Pérez. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Susana Domínguez Berdejo. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  6. Nerea Simón Palacian. Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

 

RESUMEN

El impétigo es una infección muy frecuente que se observa principalmente en niños de edad preescolar.

Estudios internacionales revelan cambios en los agentes causales en las últimas décadas.

Existen dos formas clínicas: Impétigo bulloso y el impétigo no bulloso.

  • El impétigo bulloso se caracteriza por la presencia de bulas superficiales de 5 a 30 mm de diámetro que fácilmente se rompen, originando una costra fina con collarete descamativo. Generalmente afecta tronco y genitales y rara vez se observa adenopatía regional
  • El impétigo no bulloso comienza como lesiones vesiculares o pustulosas de 1 a 4 mm de diámetro que rápidamente se rompen, dando origen a costras gruesas de aspecto melicérico. Estas lesiones se ubican generalmente en zonas expuestas como la cara y extremidades y la presencia de adenopatía regional es frecuente.

En ambas patologías el hallazgo de dolor, fiebre o compromiso del estado general son excepcionales1.

 

PALABRAS CLAVE

Impétigo, Staphylococcus aureus.

 

ABSTRACT

Impetigo is a very common infection that is seen mainly in preschool-age children.

International studies reveal changes in the causal agents in recent decades.

There are two clinical forms: bullous impetigo and non-bullous impetigo, which constitute between 70% and 86% of cases.

  • Bullous impetigo is characterized by the presence of superficial bullae 5 to 30 mm in diameter that easily break, causing a thin crust with a scaly collar. Generally affects the trunk and genitals and regional adenopathy is rarely seen
  • Non-bullous impetigo begins as vesicular or pustular lesions 1 to 4 mm in diameter that rapidly rupture, giving rise to thick, honey-looking crusts. These lesions are generally located in exposed areas such as the face and extremities and the presence of regional adenopathy is frequent.

In both pathologies, the finding of pain, fever or compromise of the general state is exceptional1.

 

KEY WORDS

Impetigo, Staphylococcus aureus.

 

INTRODUCCIÓN

El impétigo es la infección cutánea bacteriana más común en niños de dos a cinco años. Hay dos tipos principales: no ampollosos (70% de los casos) y ampollosos (30% de los casos). El impétigo no ampolloso o impétigo contagioso es causado por Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes y se caracteriza por costras de color miel en la cara y las extremidades. El impétigo afecta principalmente la piel o, en segundo lugar, infecta picaduras de insectos, eczema o lesiones herpéticas. El impétigo bulloso, que es causado exclusivamente por S. aureus, produce ampollas grandes y flácidas y es más probable que afecte las áreas intertriginosas. Ambos tipos suelen resolverse en dos o tres semanas sin dejar cicatrices y las complicaciones son raras, siendo la más grave la glomerulonefritis posestreptocócica. El tratamiento incluye antibióticos tópicos como mupirocina, retapamulina y ácido fusídico. La terapia con antibióticos orales se puede usar para el impétigo con ampollas grandes o cuando la terapia tópica no es práctica. Amoxicilina / clavulanato, dicloxacilina, cefalexina, clindamicina, doxiciclina, minociclina, trimetoprim / sulfametoxazol y macrólidos son opciones, pero la penicilina no lo es. Terapias naturales como el aceite de árbol de té; aceites de oliva, ajo y coco; y la miel de Manuka han tenido un éxito anecdótico, pero carecen de pruebas suficientes para recomendarlas o descartarlas como opciones de tratamiento. Los tratamientos en desarrollo incluyen espuma de minociclina y ozenoxacina, una quinolona tópica. Los desinfectantes tópicos son inferiores a los antibióticos y no deben usarse. Las consideraciones de tratamiento empírico han cambiado con la creciente prevalencia de bacterias resistentes a los antibióticos, con S. aureus resistente a meticilina, streptococcus resistente a macrólidos y estreptococo resistente a mupirocina documentados. El ácido fusídico, la mupirocina y la retapamulina cubren las infecciones por S. aureus y estreptocócicas sensibles a la meticilina. La clindamicina resulta útil en las sospechas de infecciones por S. aureus resistente a la meticilina. Trimetoprim / sulfametoxazol cubre la infección por S. aureus resistente a la meticilina, pero es inadecuado para la infección por estreptococos.4

 

OBJETIVO

Aclarar cuál es el germen predominante en el impétigo común y así poder adecuar al máximo posible las pautas de tratamiento.

 

MATERIAL Y MÉTODO

Se ha realizado una revisión bibliográfica de literatura científico sanitaria en bases de datos como Scielo, Elsevier, y MedlinePlus. Como buscador se ha utilizado Google Académico, así como páginas web de organismos oficiales como la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas (SEIMC).

 

RESULTADOS

Se realizó un estudio entre 34 niños que presentan impétigo común, sus edades fluctuaron entre los 3 meses y los 16 años. Se estudiaron 20 pacientes de sexo masculino y 14 de sexo femenino. 22 casos presentaron impétigo facial y 12 casos otras localizaciones. Las muestras para cultivo bacteriológico se tomaron de la superficie subyacente de las costras y se sembraron en agar sangre y medios diferenciales. Se practicaron pruebas de coagulasa y bacitracina para identificar estafilococo aureus y estreptococo beta hemolítico grupo A, respectivamente. Se obtuvo una muestra de control entre el cuarto y quinto día de iniciado el tratamiento5.

 

Se demuestra que la principal etiología del impétigo común es el estafilococo aureus, el cual aparece solo o en combinación con otros gérmenes en 29 casos lo que corresponde a un 85%. Este resultado está de acuerdo con estudios que señalan el estafilococo como la etiología más frecuente del impétigo común. El estreptococo beta hemolítico grupo A se encuentra solo o en combinación con estafilococo aureus en 8 casos lo cual corresponde a un 23,5%; este porcentaje en ningún caso es despreciable dada la importancia del estreptococo beta hemolítico grupo A. Paralelamente llama la atención la elevada proporción de combinaciones microbianas cuya importancia en patología infecciosa es indiscutible y correspondería a lo señalado por distintos autores que indican que el estreptococo iniciaría el proceso patológico y luego se asociaría el estafilococo. La relación entre tipo de tratamiento y control bacteriológico permite señalar que los tratamientos locales solo no deben emplearse en el impétigo común. El tratamiento del impétigo común debe ser mixto (local y general). El tratamiento general disminuye el riesgo de glomerulonefritis aguda; reduce las posibilidades de diseminación, se obtiene respuesta rápida y reduce las recurrencias. La sensibilidad mostrada por las cepas de estafilococo aureus a la penicilina G, hace que los dos esquemas de tratamiento mixto tengan vigencia. De acuerdo a los resultados presentados, el uso de una droga de acción anti estafilocócica estaría indicado en el tratamiento del impétigo común, puesto que si bien es cierto hay un 75% de cepas de estafilococo aureus sensibles in vitro a la penicilina G, la resistencia del germen frente a dicha droga se desarrolla rápidamente5. Se identificaron 68 ensayos controlados aleatorizados que compararon diversos tratamientos para el impétigo. En total, estos estudios evaluaron 26 tratamientos orales y 24 tratamientos tópicos, incluyendo placebo, y se describieron los resultados de 5708 participantes.

 

CONCLUSIONES

En general, los antibióticos tópicos mostraron mejores tasas de curación que el placebo tópico.

Dos cremas antibióticas, mupirocina y ácido fusídico, son al menos tan efectivas como los antibióticos orales cuando la enfermedad no es extensa. No hubo evidencia clara de que alguno de estos antibióticos tópicos estudiados con mayor frecuencia fuera más efectivo que el otro.

La mupirocina tópica fue superior al antibiótico oral, la eritromicina oral.

Se encontró que el antibiótico oral, penicilina oral, no es efectivo para el impétigo, mientras que otros antibióticos orales (p.ej., eritromicina y cloxacilina) pueden ayudar.

No está claro si los antibióticos orales son superiores a los antibióticos tópicos en los pacientes con impétigo extenso.

 

Falta evidencia para indicar que el uso de soluciones desinfectantes mejora el impétigo. Cuando se agruparon dos estudios con 292 participantes, los antibióticos tópicos fueron significativamente mejores que los tratamientos con desinfectantes.

Los efectos secundarios informados de los tratamientos tópicos fueron leves y de baja frecuencia; los tratamientos a veces causan prurito, ardor o manchas. Los antibióticos orales produjeron molestias gastrointestinales, como náuseas y diarrea, en el 2% al 30% de los participantes, en dependencia del antibiótico específico.

A nivel mundial, las bacterias que causan el impétigo muestran tasas crecientes de resistencia a los antibióticos habitualmente utilizados. De un tratamiento tópico recientemente desarrollado, la retapamulina, todavía no se ha informado resistencia.3

Se concluye que el Staphylococcus aureus es el agente causal más frecuente del impétigo en niños de nuestra área y que la cloxacilina es un buen antibiótico de primera línea para su tratamiento.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Pérez C. Lilian, López B. Patricia, Barrios Moema, Ulloa S. Raúl, Aguilera P. Sonia, Pefaur M. Cecilia et al. Etiología del impétigo infantil. Rev. chil. pediatr.  [Internet]. 2001  Mayo [citado  2021  Jun  28];  72(3): 199-203. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0370-41062001000300003&lng=es.  http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062001000300003.
  2. Hernanz Hermosa, JM; Miñango Medrano, R; García Morras, P; Longo Miedo, I. Acta pediatr. esp ; 58(8): 450-451, sept. 2000. ilus Artículo en Es | IBECS | ID: ibc-9760 https://pesquisa.bvsalud.org/portal/resource/pt/ibc-9760?lang=es
  3. Koning  S, van der Sande  R, Verhagen  AP, van Suijlekom‐Smit  LWA, Morris  AD, Butler  CC, Berger  M, van der Wouden  JC. Interventions for impetigo. Cochrane Database of Systematic Reviews 2012, Issue 1. Art. No.: CD003261. DOI: 10.1002/14651858.CD003261.pub3. Accessed 11 July 2021. https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD003261.pub3/full/es#CD003261-abs-0003
  4. HOLLY HARTMAN-ADAMS, MD; CHRISTINE BANVARD, MD; and GREGORY JUCKETT, MD, MPH, West Virginia University Robert C. Byrd Health Sciences Center, Morgantown, West Virginia Am Fam Physician. 2014 Aug 15;90(4):229-235. https://www.aafp.org/afp/2014/0815/p229.html
  5. DRES.: ANTONIO BANF1 * JULIA COFRE*. SRES.: SONIA ABARCA HERNAN DE LA BARRA ORIETTA GOMEZ SUSANA URRUTIA*** v MARCELO VALENZUELA ***. https://scielo.conicyt.cl/pdf/rcp/v46n1/art06.pdf