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Humanización de los cuidados en la unidad de cuidados intensivos.

30 noviembre 2021

AUTORES

  1. Virginia Beatriz Heredia Diez. Graduado en enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  2. Lucía Torralba Elía. Graduado en enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  3. María Torralba Elía. Graduado en enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  4. Marta Villagrasa Alloza. Graduado en enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  5. Sara Torralba Sánchez. Graduado en enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  6. Jesica Sanz Rosa. Graduado en enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

Los avances científicos y técnicos han logrado aumentar la supervivencia de los pacientes que ingresan en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), avances que inevitablemente han favoreciendo la deshumanización de los cuidados y la cosificación de los pacientes. Sin embargo, esa notable evolución no se ha visto en el aspecto humano de la asistencia. La humanización tiene como objetivo el bienestar de los pacientes, de la familia y del equipo, y se ha convertido en un elemento diferenciador y de excelencia en la práctica asistencial. Para facilitar la humanización el proyecto HU-CI ofrece un marco de referencia con acciones específicas en las que la humanización se considera una dimensión transversal de la calidad. El esfuerzo de todos los profesionales hará que la UCI sea una unidad más confortable y humana, una HUCI con H de humanizada.

OBJETIVO: Comprender qué es la humanización para poder ofrecer unos cuidados excelentes y de calidad en el paciente crítico en UCI.

MÉTODO: Realizar una revisión sistemática de las publicaciones científicas sobre el tema consultando las bases de datos Scielo, Medline, Cuiden y ScienceDirect. A través de ellas se profundizará en la humanización y en las distintas acciones que permitan brindar unos cuidados de calidad en el paciente crítico en UCI.

 

PALABRAS CLAVE

Humanización, cuidados intensivos, proyecto HU-CI, unidad de cuidados intensivos.

 

ABSTRACT

Scientific and technical advances have managed to increase patient survival admitted in the Intensive Care Unit (ICU), advances that inevitably increased the dehumanization of care and objectification of patients. However this remarkable evolution has not been seen in the human care aspect. Humanization has the objective of the well being of patients, family and team,and it has become a different element of excellence in healthcare practice . To facilitate humanization the HU-CI project offers a frame of reference with specific actions in which humanization is considered a transversal dimension of quality. The effort of all professionals will make the ICU a more comfortable and humane unit, a HUCI with H for humanization.

 

KEY WORDS

Humanization, intensive care, HU-CI project, intensive care unit.

 

DESARROLLO DEL TEMA

Según la Real Academia Española, humanizar es hacer a alguien o algo humano, familiar y afable. Bermejo señala que “humanizar es todo lo que se realiza para promover y proteger la salud, curar las enfermedades, garantizar un ambiente que favorezca una vida sana y armoniosa a nivel físico, emotivo, social y espiritual. Esto reclama la dignidad intrínseca de todo ser humano y los derechos que de ella derivan, convirtiéndose en una necesidad de vital importancia y trascendencia”. Analizando estas dos definiciones se evidencia la importancia de tratar de manera holística todas las necesidades del ser humano 1.

Cuando se habla de humanizar la asistencia sanitaria implica que el profesional respete la intimidad y autonomía del paciente, implica que sepa gestionar las emociones y los cambios de comportamiento y que realice una adecuada comunicación tanto con el paciente como con la familia haciéndoles partícipes en los cuidados y en la toma de decisiones 2,3,4.

Los cuidados humanizados se encargan de ofrecer una atención integral de calidad, considerando a la persona como un ser único, como un todo en el que se tendrán en cuenta los problemas físicos, emocionales, relacionales y espirituales, sin olvidar las necesidades tanto del paciente como de la familia 3.

La familia es una pieza fundamental en la humanización ya que también sufre la enfermedad, tanto a nivel físico como emocional y por tanto es objeto de nuestra atención y también debería ser igualmente cuidada por la organización sanitaria 5,6.

Cuando un paciente ingresa en un hospital se produce un gran impacto en el paciente y en la familia, ya que los pacientes se encuentran en un estado vulnerable. Esa sensación se agrava cuando se trata de un ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), ya que la situación es de extrema gravedad y el ambiente hostil genera en los familiares un cúmulo de sensaciones como incertidumbre, impotencia, soledad o miedo 2,3.

 

Los avances científicos y técnicos han logrado aumentar la supervivencia de los pacientes que ingresan en la UCI, siendo su tasa de mortalidad del 18-25%. Dicha evolución no se ha producido en el aspecto más humano de la asistencia, ya que inevitablemente estos avances cientificotécnicos han favorecido a la deshumanización de los cuidados, donde la persona ha dejado de ser el centro de atención, cayendo en la cosificación, es decir, la persona se convierte en una cosa (una patología, un procedimiento o un número) olvidándose sus necesidades emocionales 1,3,7.

La UCI puede ser un lugar perfecto ya que da vida, pero también puede llegar a ser un lugar poco acogedor e incluso hostil, ya que los pacientes se enfrentan a enfermedades en condiciones ambientales adversas (actividad permanente con ruido, luz excesiva, falta de privacidad en la que los pacientes pueden sentirse incómodos, confusos, con miedo, frustración o dolor). Es una unidad donde se trabaja con equipos altamente cualificados, rodeados de tecnología y estrés. La gravedad e inestabilidad de los pacientes hace que los profesionales prioricen y lleven a cabo una atención fundamentalmente médica, centrada en el diagnóstico y tratamiento, dejando relegado en un segundo plano su parte más emocional. Esto puede producir una cosificación de la persona repercutiendo en la deshumanización de la asistencia sanitaria. Se produce en el paciente crítico una pérdida de privacidad, una pérdida de control, una pérdida del soporte familiar, una pérdida en la habilidad de comunicación así como una pérdida de identidad y apariencia 4,5,7,8.

Además, existen dificultades que interfieren en la humanización de la UCI. En primer lugar, la organización del trabajo y la estructura arquitectónica de los espacios, ya que se trata de una unidad cerrada en la que la atención se centra exclusivamente en los cuidados técnicos del paciente, quienes se encuentran bajo un régimen cerrado de visitas. En segundo lugar, la elevada tecnificación de la UCI hace que los esfuerzos de los profesionales se orienten fundamentalmente en los aspectos técnicos, hecho que unido al lenguaje científico dificulta la relación tanto con la familia como con el paciente. La tercera dificultad sería la comunicación y relación profesional, ya que no siempre existe consenso dentro del equipo a la hora de proporcionar información o no se conoce qué información se ha proporcionado. Por último, destacaremos la diferencia que tiene el personal en la formación en técnicas y habilidades sociales, las cuales son necesarias para establecer una relación de confianza y llevar a cabo un cuidado centrado en el paciente y familia 3.

 

Por ello, se entiende la necesidad por conseguir una UCI más confortable y humana, rediseñando la práctica donde la humanización sea considerada una prioridad para todo el equipo 5,7.

Humanizar los cuidados intensivos es centrarse en la persona a la que atendemos, considerándola como un ser único, preservando su dignidad y valores e incluyendo a la familia como parte fundamental haciéndola partícipe de todo el proceso. Nuestra atención, basada en el respeto y cariño, debe ser multidisciplinar incluyendo la triada clásica de UCI (intensivista, Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y enfermera) junto con otros profesionales que también intervienen en la asistencia sanitaria como fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y psicólogos. Por ello, la humanización involucra a pacientes, a familiares y al equipo de salud 1,6.

Para poder humanizar los cuidados en la UCI, encontramos el Proyecto de Investigación Internacional “Humanizando los Cuidados Intensivos” (HU-CI), el cual ha diseñado un marco conceptual con acciones específicas que mejoran la humanización, contemplándose como una dimensión transversal de la calidad. Dicho proyecto nació en 2014, y no solo se encarga de humanizar los cuidados intensivos, también sirve de punto de encuentro entre familiares, pacientes y profesionales; difunde y acerca a la población general los cuidados intensivos y fomenta la formación de habilidades de humanización 1 ,9,12.

El proyecto HU-CI ofrece un marco de referencia a través de siete líneas estratégicas a seguir, con ciento sesenta propuestas de medidas concretas para aplicar en la unidad 1,12.

A continuación, se exponen las siete líneas estratégicas con los elementos a tratar 1,5,8 ,9,10,12.

 

  1. UCI de puertas abiertas: presencia y participación de los familiares en los cuidados:

En la mayoría de las UCI se sigue el régimen restrictivo de dos o tres visitas diarias de menos de una hora de duración. Se entiende que la familia reclame más tiempo y pueda conciliar su vida laboral y familiar. Se propone un horario flexible de visitas familiares o la instauración de “puertas abiertas” ya que es beneficioso para pacientes, familiares y profesionales. También se propone una mayor presencia familiar teniendo una figura de “cuidador principal” favoreciendo su participación en los cuidados y en la toma de decisiones.

2. Comunicación:

Se propone intervenir en la comunicación dentro del equipo multidisciplinar, estructurando el traspaso de información y de responsabilidad con protocolos (durante los cambios de turno o en el traslado de pacientes a otras unidades). Se incide en la importancia de ofrecer una información de calidad, tanto para el paciente como para la familia. A día de hoy en estas unidades es frecuente que se limite la información y se proporcione una vez al día por parte del intensivista responsable. Por ello se proponen alternativas como ofrecer la información vía telefónica flexibilizando los horarios.

3. Bienestar del paciente:

Son muchos los factores que causan disconfort y sufrimiento en los pacientes críticos. Se debe promocionar la autonomía del paciente, favorecer el bienestar físico, psicológico, ambiental y el descanso nocturno. De manera que se facilite el uso de medios de entretenimiento, la posibilidad de realizar paseos fuera de la UCI en pacientes seleccionados, se debe controlar el ruido ambiental, la iluminación y la adaptación de las intervenciones para facilitar el descanso nocturno. Realizar una valoración psicosocial al paciente y resolver sus necesidades de manera precoz facilitará también la prevención del síndrome Post-UCI.

4. Cuidados al profesional:

A los profesionales se les exige gran implicación en los cuidados. Se debe sensibilizar y prevenir el síndrome de desgaste profesional y promocionar el bienestar. Se sugiere la evaluación periódica del desgaste, la realización de actividades que favorezcan la gestión de emociones y estrés, estimular el autocuidado, la posibilidad de cambiar turnos de trabajo y la realización de actividades que promuevan las relaciones positivas en el equipo.

5. Síndrome Post Cuidados Intensivos:

El síndrome post-cuidados intensivos (PICS) afecta a un 30-50% de pacientes después de la enfermedad crítica. Engloba síntomas físicos, neuropsicológicos y emocionales que aparecen durante la estancia en UCI y pueden persistir tras el alta hospitalaria. Los profesionales y la familia pueden abordarlo. Se recomienda el uso de protocolos para prevenir, detectar y atender el PICS tanto en el paciente como en la familia y realizar un seguimiento al alta que incluya valoraciones cognitivas, psicológicas y funcionales. Se recomienda prevenir el delirium, realizar una movilización precoz, seguir las estrategias de analgesia y sedación y llevar a cabo una atención centrada en la persona y familia.

6. Cuidados al final de la vida:

Los cuidados paliativos e intensivos deben coexistir en la atención al paciente crítico, ya que en ocasiones no se puede lograr la curación y se debe evitar el sufrimiento ofreciendo los mejores cuidados al final de la vida. Se recomienda usar protocolos o guías para limitar el soporte vital y facilitar el acompañamiento continuo familiar.

7. Infraestructura Humanizada:

El entorno debe promover la mejora del estado físico y psicológico de pacientes, profesionales y familiares. Se deben crear espacios acordes a los procesos que ocurren, que sean funcionales y tengan en cuenta las necesidades. Concepto que también se puede aplicar en las salas de estar para ofrecer un mayor confort a la familia. Se promueve una correcta señalización de los espacios, el uso de elementos que faciliten la orientación y la posibilidad de “personalizar” las habitaciones de los pacientes con fotos de la familia, dibujos y tarjetas con mensajes de cariño.

Se debe hacer un diagnóstico inicial de la situación en la que se encuentra la UCI, para definir los aspectos a cambiar. Lo ideal es comenzar por aspectos de bajo o nulo coste, y que tengan resultados a corto plazo, lo cual aumentará la motivación del equipo y demostrará que la humanización tiene como objetivo el bienestar de los pacientes, de la familia y del equipo. Seguidamente, se enriquecerá el proceso confluyendo los esfuerzos individuales y recogiendo las experiencias de otros centros, de los cuales también se aprenderá y se progresará en el cambio para crear una UCI más humanizada, una H-UCI con H 1,6,11.

La humanización tiene un impacto favorable en la evolución del paciente, es costo-efectiva y agrega valor al trabajo realizado por el paciente, la familia y el equipo. También disminuye la variabilidad en la atención, brinda cuidados de calidad basados en la mejor evidencia posible y a día de hoy es un elemento diferenciador y de excelencia 1,11.

La excelencia requiere un cambio en la actitud y un compromiso por parte del equipo, siendo la persona el eje central de la atención sanitaria. Todos los profesionales sanitarios deben esforzarse para ofrecer una asistencia digna, una asistencia humanizada en la que confluyen la ciencia y el humanismo, otorgando la misma importancia a las necesidades físicas, psicológicas, sociales y emocionales 4,9.

 

CONCLUSIONES

A pesar de estar en una unidad muy técnica donde el profesional se ha centrado en los diagnósticos y tratamientos, cayendo en la deshumanización de los cuidados y en la cosificación del paciente, el compromiso y esfuerzo de todo el equipo multidisciplinar transformará la UCI en una unidad más confortable, donde se lleven a cabo unos cuidados intensivos humanizados.

Humanizar los cuidados intensivos es centrarse en la persona a la que atendemos, considerándola como un ser único, preservando su dignidad y valores, otorgando la misma importancia a las necesidades físicas, psicológicas, sociales y emocionales. También incluye a la familia, como una parte fundamental, haciéndola partícipe en todo el proceso.

Además, la humanización tiene un impacto favorable en el paciente, en la familia y en el equipo. Actualmente se considera un elemento diferenciador y de excelencia que agrega valor al trabajo realizado, siendo un estándar en la atención de calidad.

Para conseguir humanizar los cuidados intensivos podemos utilizar el manual elaborado por el proyecto HU-CI, que propone siete líneas estratégicas con ciento sesenta medidas concretas para ser aplicadas en la unidad. Una vez iniciado el proceso de cambio el objetivo será conseguir una UCI más humanizada, una H-UCI con H.

 

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  12. Intensivos C. Grupo de Trabajo de Certificación de Proyecto HU-CI. Manual de Buenas Prácticas de Humanización En Unidades de Cuidados Intensivos. Madrid: Proyecto HU-CI; 2019 [acceso 26 de octubre de 2021]. Disponible en: https://proyectohuci.com/es/buenas-practicas/