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Formulación magistral en pediatría. Artículo monográfico.

30 septiembre 2021

AUTORES

  1. Esteban Manuel Lázaro Gallardo Técnico Auxiliar de Farmacia. Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  2. María Pilar Monforte Gasque Farmacéutica. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

 

RESUMEN

La falta de medicamentos comercializados adaptados a las necesidades del paciente pediátrico hace necesaria la elaboración de fórmulas magistrales, donde es clave el diseño de la fórmula y la elección de los excipientes. Algunos excipientes aceptables en formulaciones para pacientes adultos pueden no ser adecuados para uso pediátrico.

 

PALABRAS CLAVE

Formulación magistral, excipientes, pediatría.

 

ABSTRACT

The lack of medication on the market to meet the needs of paediatric patients makes it necessary to develop pharmaceutical compounding, where the key is designing the formula and choosing the excipients. Some excipients which are acceptable in formulas for adult patients may not be suitable for paediatric use.

 

KEY WORDS

Pharmaceutical compounding, excipients, paediatrics.

 

DESARROLLO DEL TEMA

La administración de medicamentos en pediatría requiere unos conocimientos específicos tanto de las formas farmacéuticas disponibles más adaptadas a estos pacientes como de su forma de administración.

La población pediátrica es casi huérfana en cuanto a disponibilidad de medicamentos específicamente diseñados para ella. Además, este grupo poblacional tiene necesidades terapéuticas especiales, tanto por su fisiología y psicología como por las patologías que sufre.

Según la OMS, más de la mitad de los niños en países desarrollados reciben medicamentos cuyas dosis están preparadas para adultos y no cuentan con autorización para ser usados en menores. Aproximadamente el 70% de los medicamentos comercializados no incluyen datos pediátricos suficientes, especialmente en lo que respecta a la dosificación. Todo ello conlleva a un aumento de errores y problemas asociados a la medicación. 1/3 de los errores que conllevan efectos adversos en pediatría se producen en la administración de fármacos.

Un punto importante para la administración de medicamentos es la edad a la cual pueden tragar con seguridad las formas de dosificación orales sólidas. Esto dependerá fundamentalmente de la edad y el estado de salud del niño y también existen importantes diferencias interindividuales hasta los 6 años de edad. Las formas farmacéuticas orales líquidas son las más adecuadas, con volúmenes entre 5-10 mL y siempre y cuando la textura y sabor sean agradables

En muchas ocasiones las necesidades terapéuticas de la población pediátrica no pueden ser cubiertas de forma adecuada por los medicamentos estandarizados y sólo la formulación magistral permite la adaptación e individualización del medicamento para un paciente y patología concreta. 1

Una fórmula magistral, según la Ley 29/2006 de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, “es el medicamento destinado a un paciente individualizado, preparado por el farmacéutico, o bajo su dirección, para cumplimentar expresamente una prescripción facultativa detallada de los principios activos que incluye, según las normas de correcta elaboración y control de calidad establecidas al efecto, dispensado en oficina de farmacia o servicio farmacéutico del hospital y con la debida información al usuario”.

En primer lugar, antes de realizar cualquier fórmula magistral, deberemos contar con una prescripción médica. En ella encontraremos los siguientes datos:

  • Del facultativo: nombre completo, nº de colegiado, firma y fecha de prescripción.
  • Del paciente: nombre completo, año de nacimiento.
  • Del tratamiento: descripción de la fórmula magistral, cantidad total de la misma, vía de administración, posología y duración.

Una de las ventajas de la formulación es la posibilidad de elegir la forma farmacéutica más adecuada al paciente. Para llevar a cabo esta decisión, debemos tener en cuenta algunos criterios:2

  • Capacidad del paciente: varía en función de la edad, la comprensión, el desarrollo físico y la coordinación.
  • Influencia de la enfermedad: si es aguda el paciente suele colaborar menos, mientras que los pacientes crónicos que requieren administración continuada y entienden mejor la enfermedad pueden ser instruidos para tomar formas sólidas desde muy pequeños.
  • Estado del paciente: en ocasiones presentan discapacidad física o mental.
  • Situación de padres o cuidadores: en la mayoría de los casos serán los que administren la medicación al paciente.

En el diseño de una fórmula magistral para un niño la edad supone un factor determinante para escoger la forma farmacéutica y la concentración más adecuada y que los excipientes empleados sean seguros en todos los grupos de edad.

Una de las vías de administración más empleadas en la población infantil es la oral, en concreto a través de las formas farmacéuticas líquidas como soluciones, jarabes, elixires, suspensiones y gotas orales, existiendo diferencias entre ellas que se detallan en la tabla 1.

Las preferidas son las formulaciones líquidas, pues permiten un mejor ajuste de la dosis, pero tienen algunas limitaciones: tienen una caducidad más corta y pueden requerir condiciones especiales de conservación. Son especialmente recomendadas para niños < 8 años. Se considera que los volúmenes a administrar en menores de 5 años no deben superar los 5 mililitros. Otra de las vías de administración más común es la tópica.

El grado de penetración del principio activo, marca la diferencia entre obtener un efecto sistémico o local a nivel tópico. Dicha penetración, depende y se ve modificada fundamentalmente por factores fisiológicos de la piel y por los excipientes empleados en la fórmula.

La elección de los excipientes es un paso crítico en el desarrollo de formulaciones pediátricas, puesto que algunos excipientes aceptables en formulaciones para pacientes adultos pueden no ser adecuados para uso pediátrico (tabla 2).3,4

 

Características de los excipientes:

  • CONSERVANTES:
  • Alcohol bencílico, ácido benzoico y sodio benzoato: se utilizan a menudo como conservantes en medicamentos inyectables. Pueden ser causa de toxicidad en neonatos, especialmente en prematuros, debido a su inmadurez metabólica. Su uso se debe evitar o reducir al máximo en el neonato.
  • EDULCORANTES:
  • Aspartamo: ampliamente empleado en preparados farmacéuticos, dipéptido del ácido aspártico y un metil éster de la fenilalanina que ha de evitarse en fenilcetonúricos.
  • Sacarosa: edulcorante más común. Puede afectar a la glucemia, por lo que debe evitarse en caso de diabetes y en preparados que tengan que utilizarse durante periodos prolongados (riesgo de caries dental).
  • Sorbitol: tiene propiedades solubilizantes y sabor agradable, por lo que se usa para preparar formulaciones líquidas. Se absorbe poco a nivel intestinal por lo que se puede emplear con seguridad en el niño diabético; puede producir diarrea osmótica, aunque la cantidad de sorbitol que pueden contener las formulaciones líquidas en general se tolera bien.
  • OTROS:
  • Lactosa: utilizado como diluyente de cápsulas y comprimidos. En niños intolerantes a la lactosa puede causar diarrea, deshidratación y acidosis metabólica. Si bien pequeñas cantidades de lactosa se pueden tolerar, existen distintos grados de sensibilidad y puede dar sintomatología.
  • Etanol: se usa como solubilizante en algunas preparaciones líquidas. Se recomienda restringir al máximo su empleo en niños. En < 6 años el contenido en alcohol de la fórmula no debe superar el 0,5% y entre los 6 -12 años el 5%.
  • Propilenglicol: utilizado para solubilizar fármacos poco hidrosolubles en fórmulas orales, tópicas e inyectables. No debe usarse en niños < 4 años, dado que su metabolización está limitada y dosis múltiples pueden conducir a su acumulo y generar depresión del SNC e hiperosmolaridad sérica.

El tratamiento pediátrico a través de la formulación magistral se convierte en una alternativa adecuada por los múltiples beneficios que presenta, siendo el principal la posibilidad de individualización. En la infancia, es imprescindible que la medicación del paciente vaya acorde con el desarrollo y madurez fisiológica y farmacocinética del mismo, pues está en constante cambio, y debe evolucionar y cambiar junto con la enfermedad y el paciente.

Además, es importante destacar el uso de la formulación para mejorar la adherencia al tratamiento, permitiendo la administración de medicamentos con una galénica mucho más adaptada que los industriales y características organolépticas agradables y llamativas para los niños. Por otro lado, la escasez de especialidades farmacéuticas específicas para niños, el abuso de prescripciones fuera de ficha técnica y la dificultad que conlleva la investigación clínica en las primeras etapas de la vida, incrementan el uso de la formulación magistral con el objetivo de obtener el tratamiento adecuado que genera la respuesta necesaria.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Piñeiro Corrales G (coord.). Aspectos prácticos de la farmacotecnia en un Servicio de Farmacia. Situación actual. 1.ª Ed., 2011. Disponible en: https://www.sefh.es/bibliotecavirtual/FARMACOTECNIA/AspectosPracticos.pdf
  2. Grupo de trabajo de Farmacotecnia de la SEFH. Farmacotecnia Boletín informativo. 2013. Disponible en: https://www.sefh. es/sefhpublicaciones/boletines-farmacotecnia/boletin-eneroabril-2013.pdf
  3. García-Palop B, Movilla Polanco E, Cañete Ramírez C, Cabañas Poy MJ. Harmful excipients in medicines for neonates in Spain. Int J Clin Pharm. 2016; 38(2): 238-242.
  4. Nellis G. The use of excipients in medicines administered to neonates in Europe. University of Tartu Press, 2017.

 

ANEXOS

Elaboración propia:

Tabla 1. Formas farmacéuticas líquidas:
SOLUCIONES El disolvente principal es el agua. Los principios activos hidrófobos se disuelven en alcohol o glicerina.
JARABES Soluciones acuosas concentradas de sacarosa u otros azúcares en una proporción mínima del 45%.
ELIXIRES Preparados hidroalcohólicos.
SUSPENSIONES Presentan, al menos, un principio activo no disuelto y que se re-suspende por agitación.
GOTAS ORALES Empleadas para principios activos muy potentes que se administran en pequeños volúmenes.

 

Tabla 2. Excipientes que pueden no ser recomendables en pediatría:
EXCIPIENTES EFECTO ADVERSO RECOMENDACIONES
Alcohol bencílico, ácido benzoico y benzoatos (conservantes en inyectables y soluciones). Acidosis metabólica y depresión respiratoria y del sistema nervioso central. Contraindicado en neonatos (metabolismo inmaduro). Evitar en niños <3 años.
Aspartamo (edulcorante artificial). En pacientes con fenilcetonuria: daño cerebral. Contraindicado en la fenilcetonuria.
Etanol (solvente). Depresión respiratoria y del sistema nervioso central y toxicidad cardiovascular. Se recomienda evitar en formulaciones pediátricas.

Recomendación de la FDA para medicación OTC:

≤ 0,5% v/v en niños < 6 años

≤ 5% v/v en niños 6-12 años

≤ 10% v/v en niños > 12 años

Lactosa (diluyente). Síntomas de intolerancia a la lactosa: distensión y dolor abdominal, diarrea, deshidratación y acidosis metabólica.

En pacientes con galactosemia: fallo hepático, cataratas y retraso mental.

Vigilar en pacientes con intolerancia a la lactosa.

Contraindicado en la galactosemia.

Propilenglicol (solvente en preparados orales, tópicos e inyectables). Depresión del sistema nervioso central

Efecto laxante debido a la elevada osmolaridad tras la administración oral.

No recomendado en pacientes < 4 años (vía metabólica limitada).
Sorbitol (diluyente y edulcorante). Diarrea osmótica. Contraindicado en pacientes con intolerancia hereditaria a la fructosa (se metaboliza la fructosa).
Sulfitos (antioxidantes). Broncoespasmo. Evitar en pacientes asmáticos.
Tartrazina, quinoleina y xantina (colorantes). Reacciones de hipersensibilidad. Se recomienda evitar en formulaciones pediátricas.