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Exanguinotransfusión neonatal.

10 diciembre 2021

AUTORES

  1. Marta Zamora Bagüés. Máster en Gerontología Social. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  2. José Damia Lozano. Enfermero Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España. Especialista en enfermería pediátrica.
  3. Laura Berga Liarte. Especialista en Enfermería Pediatría vía EIR. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Máster en Cuidados Intensivos Neonatales y Pediátricos para Enfermería, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  4. Paula Alcalá Millán. Máster en Urgencias y Emergencias. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  5. Janina Figuerola Novell. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  6. Hind Eddrhourhi Laadimat. Máster en Iniciación a la Investigación en Ciencias de la Enfermería. Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La exanguinotransfusión es una técnica empleada en neonatos que cuentan con unos niveles altos de hematocrito sanguíneo, con el objetivo de conseguir reemplazar de forma gradual la sangre del paciente por sangre de donante, suero o plasma fresco.

Se realiza un recambio de la sangre de forma gradual y fraccionada entre el paciente y la sangre del donante (o el plasma o suero) a través de la vena umbilical, que se canalizará mediante un procedimiento estéril. Se realiza por ciclos repetidos de extracción y sustitución de sangre.

Es una técnica segura, ya que se evita la manipulación constante de los catéteres, disminuyendo así el riesgo de infección. También es una técnica más fisiológica al lograr la estabilidad hemodinámica del paciente.

 

PALABRAS CLAVE

Exanguinotransfusión, hematocrito, policitemia, hiperviscosidad sanguínea, catéter umbilical.

 

ABSTRACT

Exchange transfusion is a technique used in neonates with high blood haematocrit levels to gradually replace the patient’s blood with donor blood, serum or fresh plasma.

Blood is gradually and fractionally exchanged between the patient and the donor blood (or plasma or serum) through the umbilical vein, which is channelled through a sterile procedure. It is performed by repeated cycles of blood collection and replacement.

It is a safe technique, as constant manipulation of the catheters is avoided, thus reducing the risk of infection. It is also a more physiological technique as the patient’s haemodynamic stability is achieved.

 

KEY WORDS

Exchange transfusion, haematocrit, polycythaemia, blood hyperviscosity, umbilical catheter.

 

INTRODUCCIÓN1-5

Un recién nacido muestra policitemia cuando el hematocrito venoso es superior al 60%. Los signos y síntomas relacionados con la policitemia neonatal son variados. Los más frecuentes son la cara pletórica y la letargia aunque las manifestaciones clínicas no son específicas y es complicado distinguir si proceden de la policitemia o si se trata de otros factores asociados.

La técnica más efectiva para tratar la poliglobulia neonatal es mediante la exanguinotransfusión. Los criterios de indicación para realizar dicho procedimiento son cuando el hematocrito venoso es mayor de 65% y si el recién nacido no tiene síntomas. Se realiza intercambio sanguíneo y se administran líquidos intravenosos. También se monitorizan los valores de hematocrito cada 4-6 horas.

La exanguinotransfusión es una técnica que se emplea para conservar los niveles de bilirrubina sérica por debajo de los niveles de neurotoxicidad. Es un procedimiento que suele utilizarse en recién nacidos con un gran nivel de hiperbilirrubinemia.

Se realiza un recambio de la sangre de forma gradual y fraccionada entre el paciente y la sangre del donante (o el plasma o el suero) a través de la vena umbilical, que se canalizará mediante un procedimiento estéril. Se realiza por ciclos repetidos de extracción y sustitución de sangre. El volumen total intercambiado es el doble de la volemia.

Es una técnica segura, puesto que se evita la manipulación constante de los catéteres, con lo que disminuye el riesgo de infección. Es también una técnica más fisiológica al lograr la estabilidad hemodinámica del neonato.

 

OBJETIVOS

  • Conocer cuáles son los tipos de exanguinotransfusiones existentes.
  • Determinar las indicaciones para que pueda realizarse este tipo de terapia.
  • Identificar cómo es el material utilizado y el manejo del mismo.
  • Saber quién hace constar el equipo necesario para que pueda realizarse este procedimiento.
  • Conocer cuál es el procedimiento relacionado con la sangre a transfundir.
  • Determinar toda la preparación necesaria para realizar esta técnica.
  • Identificar todas las complicaciones posibles.

 

METODOLOGÍA

Se trata de una revisión bibliográfica de la literatura científica disponible con el fin de obtener datos e información para el encuadre del estudio. Las fuentes de información consultadas para este trabajo fueron: Cochrane, PubMed/Medline, Lilacs, Scielo, Cuiden y Dialnet.

La estrategia de búsqueda incluyó los operadores booleanos “AND” y “OR” y determinadas palabras clave en español y en inglés, como exanguinotransfusión, hematocrito, policitemia, hiperviscosidad sanguínea, catéter umbilical.

La búsqueda se ha limitado a un periodo de 12 años, que comprenden del año 2008 al año 2020. Se excluyeron artículos anteriores al 2008, por no estar a texto completo. Se incluyeron sólo aquellos artículos en texto completo, relacionados con países de Europa y en idioma castellano e inglés.

Una vez seleccionada toda la información necesaria, se procede a dividir la información según el contenido de cada artículo, para así poder compararlos y obtener las conclusiones.

 

RESULTADOS1-5

  1. Existen dos tipos de exanguinotransfusiones: la total y la parcial. En la exanguinotransfusión total el intercambio sanguíneo del recién nacido se realiza con sangre de donante y en la parcial, el intercambio de sangre del recién nacido se efectúa con suero fisiológico o plasma. Este último es el más común e indicado en las policitemias.
  2. Hay multitud de casos donde está indicado realizar este tipo de técnica: el más común es en situaciones de hiperbilirrubinemias persistentes que no responden a la fototerapia, en alteraciones electrolíticas, con la enfermedad hemolítica del recién nacido (aquí están disminuidos los anticuerpos circulante en la isoinmunización RH), en la policitemia y en otros casos muy particulares como en neonatos con efectos tóxicos de drogas.
  3. Con respecto al material para realizar dicha técnica existen equipos comerciales estériles que vienen preparados y que son desechables en los que vienen todo lo necesario. Si no se dispusiera de estos preparados en la unidad se utilizará un equipo para cateterización de la vena umbilical, dos llaves de tres pasos en serie, un equipo para poder conectar con la bolsa de sangre del donante y otro más que aboque a un recipiente para recoger la sangre que se vaya a desechar. Todos estos componentes deberán ser estériles.
  4. En este procedimiento debe de haber al menos disponibles de forma constante dos personas: el médico, que es la persona que efectuará la exanguinotransfusión y la enfermera, que estará continuamente supervisando el estado del niño y llevará un registro detallado del proceso que se está llevando a cabo.
  5. Con respecto a la sangre que se va a transfundir hay que tener en cuenta una serie de procedimientos: hay que enviar la solicitud de las unidades de sangre que se vayan a utilizar, y antes de ello,se deberá cursar un frasco de hemograma para someterlo a pruebas cruzadas y comprobar la trazabilidad de la misma. Una vez ha llegado la bolsa (o bolsas) del concentrado de hematíes a la unidad debe realizarse una revisión estricta de la misma, verificando el grupo sanguíneo, el RH del niño y el de la sangre que llega.

 

La sangre debe tener una adecuada temperatura para realizar la exanguinotransfusión. Se calentará, pero debe hacerse de forma lenta y gradual, ya que el calentamiento rápido provoca hemólisis.

Se recuerda que este procedimiento sólo constituye una urgencia en niños que padezcan de anemia grave por hemólisis. En el resto de casos que se han expuesto en líneas anteriores es mejor esperar un tiempo prudencial para asegurarse de que todos los preparativos han sido completados y que la sangre del donante está a la temperatura adecuada antes de iniciar la técnica.

A la hora de la administración, en la bolsa del donante y siempre bajo prescripción médica, ha de encontrarse heparina en una concentración de 100 UI por cada 100 ml de sangre.

  1. Este procedimiento, como todos, necesita de una preparación antes de su realización. Esta consiste en distintos pasos: el primero es firmar el consentimiento informado por parte de los padres. A su llegada a la unidad y antes de iniciar cualquier tipo de administración medicamentosa o sanguínea, se debe proceder a la monitorización del paciente con un registro de la frecuencia cardiaca, la saturación de oxígeno en sangre, frecuencia respiratoria, tensión arterial y temperatura. Se debe realizar una inmovilización del paciente, sobre todo de las extremidades y se tendrá precaución de dejar libre acceso de la cavidad bucal para que no se vea comprometido el intercambio respiratorio en caso de precisar de ayuda externa. Si es posible, hay que disponer de una fuente de calor adicional, prendas para arropar… Antes de iniciar la técnica, se procederá al lavado de manos de forma aséptica por parte del médico que vaya a realizar la exanguinotransfusión y a la colocación de guantes estériles para la realización de todo el procedimiento.

Se desinfectará la zona umbilical y se preparará todo el campo estéril que se vaya a utilizar. La región umbilical se cubre con paño fenestrado con abertura central.

El médico procederá a la cateterización de la vena umbilical del niño. Se procurará realizar con un catéter del número 5 o del 8. Se intentará introducir el de mayor grosor posible, teniendo en cuenta el peso del recién nacido. Una vez esté canalizada la vena umbilical, se conectará el equipo a la bolsa de sangre del donante y a la bolsa de desecho. Hay que tener un control exhaustivo de la sangre que se extrae a través del catéter umbilical y de la que se introduce de nuevo. La sangre extraída se desecha y la sangre que se reintroduce de la bolsa del donante se inyecta de forma lenta.

Merece un especial recordatorio el control intenso para que no se inyecte ninguna burbuja de aire al niño y la revisión de forma constante de sus constantes vitales. Si se objetivan alteraciones en la frecuencia cardiaca pueden indicar un reemplazo inadecuado de sangre.

Es obligatorio el registro del volumen de sangre intercambiada, los fármacos administrados durante la técnica y las observaciones pertinentes en una hoja de registro.

 

En las pautas médicas veremos que por cada 100 ml de sangre introducida se administra 1 ml de gluconato cálcico.

Se recomienda realizar movimientos suaves y de forma rotatoria en la bolsa de sangre con cierta periodicidad para evitar la separación de los componentes sanguíneos.

Al acabar el procedimiento de la exanguinotransfusión debe ser extraído el catéter de la vena umbilical, a menos que se requiera para otros propósitos.

Aunque haya finalizado la técnica, la región debe de ser inspeccionada regularmente en busca de signos de hemorragia y otros signos de onfalitis, enrojecimiento, hipertermia local, secreción purulenta… La hemorragia por el muñón umbilical se suele controlar fácilmente mediante compresión y raras veces es necesario ligar el vaso.

Existen varias complicaciones asociadas a este procedimiento. Son las siguientes:

  1. Vasculares: embolización con aire o coágulos. Trombosis. Shock debido al reemplazo inadecuado de sangre.
  2. Cardiacas: arritmias, paro cardiaco.
  3. Electrolíticas: hiperkalemia, hipernatremia, hipocalcemia, acidosis.
  4. Coagulación: sobre heparinización, trombocitopenia.
  5. Infecciones: bacteriemia.
  6. Varias: lesión mecánica de los eritrocitos dadores, enterocolitis necrotizante, hipotermia, hipoglucemia.

 

CONCLUSIONES

Mediante la realización de la técnica de exanguinotransfusión, el hematocrito y la viscosidad sanguínea se ven disminuidas, lo que resuelve muchas de las anomalías fisiológicas relacionadas con la policitemia y la hiperviscosidad.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Casanova, M., & Martín-Ancel, A. (2012). Policitemia en el recién nacido. An Pediatr Contin [Internet], 10(3), 135-141.
  2. Del Carmen, F. T. M., Pérez-Muñuzuri, A., Tarrío, C., del Carmen, M., Nogueira, B., del Carmen, M., & Fernández Lorenzo, J. R. (2007). Técnica de exanguinotransfusión. Metas enferm, 14-16.
  3. Salgado, S. S. (2015). Valoración y cuidados de enfermería en la exanguinotransfusión del recién nacido. Enfermería integral: Revista científica del Colegio Oficial de Enfermería de Valencia, (107), 13-17.
  4. Meza Cachay, P. E. (2018). Factores asociados a ictericia neonatal tributaria de fototerapia y exanguinotransfusión en el Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión en el periodo enero-diciembre 2016.
  5. Vásquez-Hoyos, P., Romero, H., Álzate, J. P., Riaño, L. H., Góngora, M. M., & Roa, R. A. (2020). Factores de riesgo asociados a exanguinotransfusión por ictericia neonatal en un hospital universitario: estudio de casos y controles. Revista Mexicana de Pediatría, 87(3), 91-96.