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¿Es recomendable el rasurado prequirúrgico?

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15 marzo 2021

AUTORES

 

  1. Lara Pilar Palacín Nieto. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Vanesa Palacín Nieto. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  3. Alba Berrocal Elu. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  4. Daniel Candala Ramírez. Grado Universitario en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

 

La infección de herida quirúrgica con carácter postoperatorio es la infección que se ocasiona en el lecho de la herida quirúrgica o en la zona circundante tanto a nivel superficial como profunda en el intervalo del primer mes postoperatorio o llegando incluso a abarcar el año, en determinadas ocasiones. Existen una gran variedad de factores extrínsecos e intrínsecos que pueden llevar a este tipo de complicaciones. Actualmente, se han desarrollado proyectos para la mejora de la seguridad del paciente y con ello el cuidado prequirúrgico, quirúrgico y postquirúrgico. El propósito de este artículo es poner a disposición del lector y profesional sanitario la información disponible y actual en referencia a las recomendaciones para el manejo preoperatorio del vello de la herida quirúrgica. El objetivo de la preparación de la piel, antes de la intervención; es minimizar el riesgo de infecciones. Esto se consigue reduciendo la cantidad de microorganismos de la flora de la piel potencialmente patógenos. Existen tres métodos para la eliminación del vello: corte con maquinilla, rasurado con cuchilla y depilación con productos químicos. Se debe de evitar el rasurado siempre que sea posible, y cuando este sea de carácter obligatorio se recomienda; en un primer lugar, la maquinilla de cabezal recambiable.

 

PALABRAS CLAVE

 

Seguridad del paciente, complicaciones postquirúrgicas, rasurado pre-quirúrgica, infección de la herida quirúrgica.

 

ABSTRACT

 

Postoperative infection of the surgical wound is that which occurs in the area of ​​the surgical wound or in the surrounding area, both superficially and deeply, in the interval of the first postoperative month or reaching a year in certain circumstances. There are a wide variety of extrinsic and intrinsic factors that can lead to these types of complications. Currently, projects have been developed to improve patient safety and during pre-surgical, surgical and post-surgical care. The purpose of this article is to make available to the reader and healthcare professional the available and current information in reference to the recommendations for the preoperative management of hair from the surgical wound. The goal of skin preparation prior to surgery is to minimize the infection risk. This is achieved by reducing the amount of potentially pathogenic microorganisms in the skin area. There are three methods of hair removal: razor cutting, razor shaving, and chemical waxing. Shaving should be avoided whenever possible, and when it is mandatory, the replaceable razor with a replaceable head is recommended in the first place.

 

KEY WORDS

 

Patient safety, post-surgical complications, pre-surgical shaving, surgical wound infection.

 

INTRODUCCIÓN

 

Instituciones de prestigio como los Centros para el control y prevención de enfermedades (CDC), explican que la infección del sitio quirúrgico (ISQ), es la que se ocasiona en el lecho de la herida quirúrgica o en la zona circundante tanto a nivel superficial como profunda. Incluso se considera asociada a cualquier órgano o estructura anatómica que se haya visto manipulada durante el acto quirúrgico en el intervalo del primer mes postoperatorio o llegando a abarcar el año, si de una prótesis se tratara 1. Esta infección podemos encontrarla con varias acepciones como “Infección del espacio quirúrgico” (IEQ), “Infección del sitio operatorio” (ISO), “Infección del lecho quirúrgico” (ILQ), “Infección de la herida quirúrgica” (IHQ) o la definida anteriormente como ISQ. Este tipo de efecto adverso postoperatorio es un tipo de complicación de importante relevancia con graves consecuencias clínicas y económicas especialmente, si las bacterias implicadas son multirresistentes. Según estudios consultados, el paciente que lo sufre tiene cinco veces más riesgo de fallecer que un paciente cuyo postoperatorio transcurre sin ningún tipo de infección derivada 2,3,4.

 

Existe una gran variedad de factores extrínsecos e intrínsecos que puedan llevar a este tipo de complicaciones como podría ser el tipo de herida quirúrgica, la duración del acto quirúrgico, una profilaxis prequirúrgica mal indicada, manejo inadecuado por parte del personal sanitario y/o del paciente, la virulencia del microorganismo responsable de la infección y entre otras, el tratamiento inadecuado del vello previo a la cirugía. Actualmente, existen proyectos para la mejora de la seguridad del paciente y con ello del cuidado prequirúrgico, quirúrgico y postquirúrgico 5; entre los que encontramos, el proyecto de “Infección Quirúrgica Zero” de 2014 avalado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI), sociedades científicas y comunidades autónomas; incluyendo estrategias de mejora y prevención. Entre ellas, encontramos cinco herramientas preventivas avaladas científicamente de las que subrayamos tres de carácter obligatorio: la profilaxis antibiótica adecuada, la antisepsia de la piel y el objeto de nuestro estudio; la no eliminación del vello 6. Este tipo de proyectos tienen como resultado, positivos avances reflejados en las principales guías de práctica clínica. Éstas recomiendan la no retirada del pelo de la zona quirúrgica a no ser que obstaculice la técnica de la intervención o la dificulte 2.

 

Desde el punto de vista histórico se observa una evolución y/o tendencia en cuanto a la realización y necesidad de rasurar al paciente. Inicialmente se consideraba necesario e indispensable dado que el vello se asociaba a una higiene deficiente y su eliminación facilitaba una mayor adherencia de los vendajes. Posteriormente entre los años 1885 y 1895, el rasurado completo de la zona del campo quirúrgico se llevaba siempre a cabo de manera sistemática. Es en 1992 cuando se cuestiona por primera vez la forma correcta de preparación de la piel del área quirúrgica. Ya que, tras un estudio de metaanálisis; en el que se analizaba la posible relación entre infección y rasurado, se concluyó que no había ninguna teoría científica que apoyara el rasurado para prevenir la infección; sólo quedando justificado por la rapidez del cierre de la herida quirúrgica, la adherencia del apósito y estéticamente como costumbre social aceptada 7,4.

 

OBJETIVOS

 

El objetivo principal de este artículo es poner a disposición del lector y profesional sanitario la información disponible y actual en referencia a las recomendaciones para el manejo preoperatorio del vello de la herida quirúrgica.

 

Como objetivos secundarios destacamos la instrucción en cuanto a los métodos más utilizados para la eliminación del vello en las instalaciones hospitalarias y las recomendaciones apoyadas en la evidencia científica para la elección de la forma más adecuada para la preparación de la piel en el tiempo prequirúrgico.

 

METODOLOGÍA

 

La metodología para la realización de esta revisión bibliográfica se ha llevado a cabo bajo la búsqueda y análisis de la literatura científica disponible en bases de datos de carácter oficial como Pubmed, Dialnet, Elsevier, Cochrane y Scielo; además de la consulta de la web del organismo oficial de la CDC disponible en https://www.cdc.gov/spanish/index.html y no incluida en las referencias bibliográficas. Las palabras clave utilizadas fueron “tricotomía preoperatoria”, “rasurado prequirúrgico”, “depilación prequirúrgica”, “infección del sitio quirúrgico”, “complicaciones postoperatorias” y “seguridad del paciente”; todas ellas utilizadas con diferentes estrategias de búsqueda y combinadas con los operadores booleanos “AND” y/o “OR”. Las búsquedas fueron limitadas a textos completos en formato gratuito y filtrada para publicaciones científicas en inglés y en español, para los últimos veinte años. Se obtuvo como resultado una bibliografía con la referencia más antigua fechada en el año 2003 y la más actual datada en 2019. Entre las referencias bibliográficas utilizadas podemos destacar un metaanálisis de la literatura científica inglesa y una revisión de guías de práctica clínica, ambas publicadas en 2017.

 

Los textos científicos una vez interpretados y analizados, fueron exportados a la plataforma RefWorks para poder ser reflejados de la manera más ajustada a las indicaciones exigidas bajo la última edición de las normas de publicación del estilo Vancouver.

 

RESULTADOS

 

El propósito de la preparación de la piel previo al acto quirúrgico es minimizar el riesgo de infecciones. Esto se consigue reduciendo la cantidad de microorganismos de la flora de la piel potencialmente patógenos durante el lapso de tiempo necesario y causando; al mismo tiempo, la menor agresión a la dermis y epidermis posible 4. De forma inicial, la piel del paciente debe de estar limpia, sin suciedad, contaminación aparente o restos tanto orgánicos como inorgánicos. Por ello, en muchos protocolos prequirúrgicos viene indicada una ducha con jabones generalmente antimicrobianos con productos antisépticos o de base alcohólica; preferentemente clorhexidina alcohólica 2. Hoy en día hay métodos que refuerzan o simplemente reemplazan esta técnica como serían los campos adhesivos impregnados en antisépticos o simplemente “pintar la zona quirúrgica” cuando los tiempos están condicionados por la urgencia de la intervención 8.

 

Existen tres métodos para la eliminación del vello: corte con maquinilla, rasurado con cuchilla y depilación con productos químicos. El rasurado con cuchilla utiliza una cuchilla afilada para cortar el vello que sobresale de la superficie de la piel cuando pasa sobre ella, el corte con maquinilla se define con el uso de maquinillas eléctricas con cabezales desechables o con posibilidad de desinfección entre cada paciente que da como resultado el corte del vello con una longitud de alrededor de un milímetro y; por último, los métodos químicos que se basan en el efecto de cremas que disuelven el pelo tras 5-20 minutos de actuación; es más lento que los anteriores y existe peligro de irritación, quemadura o alergia 9.

 

En muchos hospitales la práctica del rasurado se lleva a cabo de forma sistémica dado que es un procedimiento que se ha introducido como norma en los protocolos sin reparar en sus posibles efectos negativos. En cuanto a la preparación de la piel se refiere, el rasurado se generaliza por automatismo en la mayoría de los casos sin métodos de reciclaje, de análisis de técnicas más seguras o con mayor respaldo por la evidencia científica 10.

 

Actualmente, las guías de práctica clínica defienden y recomiendan la no eliminación del vello en la zona quirúrgica a no ser que esté debidamente justificado o indicado por el cirujano responsable y en el caso de que así fuera, la indicación sería la maquinilla eléctrica con cabezal desechable; evitando el rasurado con la modalidad de hoja de afeitar el mismo día de la operación y a ser posible en las dos horas previas a la cirugía 3,6.

 

Aunque la tradición ha considerado el rasurado del vello como algo beneficiosos, estudios llevados a cabo para valorar los efectos de la eliminación del vello de forma prequirúrgica; señalan que este modo de actuación puede causar pequeñas lesiones en la piel que; aunque parezcan insignificantes, pueden servir de entrada para organismos con poder de colonización, pudiendo producir una potencial infección 11. Este hecho sumado a la resultante contaminación del campo por la realización de esta tarea en el propio quirófano y por la retirada del mismo con cintas adhesivas, ocasionando microabrasiones; confirma la ausencia de beneficios en la eliminación del vello con el objetivo de minimizar las infecciones del lecho quirúrgico 5.

 

Estudios que analizaron una muestra de alrededor de 62.900 heridas quirúrgicas encontraron que entre las heridas contaminadas por un organismo patógeno las de menor incidencia de infección fueron originadas bajo el protocolo del no rasurado, concluyendo en que ninguna teoría epidemiológica o científica fundamentada en datos experimentales podía demostrar que la eliminación del vello minimizará el riesgo de infección de la herida 7.

 

En numerosos textos de la literatura científica se recoge la idea de que la eliminación del vello por cualquiera de los tres métodos señalados conduce a tasas elevadas de complicación por infección, sugiriendo que el vello debería de ser conservado siempre que no esté contraindicado por el abordaje quirúrgico o por indicación expresa del responsable de ella; recomendando inmediatamente antes de la intervención. Si esta coyuntura fuera de necesidad, existen ensayos empíricos en los que se analizan cirugías similares, se ha observado una mayor probabilidad de infección de la zona quirúrgica cuando ésta se ha llevado a cabo bajo la técnica del rasurado con cuchilla que cuando se ha realizado con maquinilla eléctrica 8,9.

 

Con toda la información detallada, existe evidencia científica que defiende la evitación de la eliminación del vello en el momento previo al acto quirúrgico; utilizando técnicas de recorte y no de rasurado cuando la indicación sea imperativa 12.

 

CONCLUSIONES

 

Las recomendaciones en cuanto a la calidad del cuidado y la seguridad del paciente han de ser revisadas en numerosos servicios y con más consistencia a lo que el rasurado quirúrgico se refiere. Este tipo de práctica carece de actualización dado que se han encontrado textos en los que se recomienda el rasurado tan solo por tradición; recomendando prácticas que puedan llegar a aumentar el riesgo de infección de la herida quirúrgica.

 

Se debe evitar el rasurado siempre que sea posible 12, y cuando este sea de carácter obligatorio; se recomienda en un primer lugar la maquinilla de cabezal recambiable. En un segundo lugar, se podría indicar el uso de cremas depilatorias; aunque este tipo de técnica, necesita de un manejo adecuado; por riesgo de abrasión si la aplicación no fuera la correcta 10.

 

Muchos enfermos crónicos con sistemas inmunes debilitados son sometidos de forma sistemática a operaciones quirúrgicas. Estas patologías son más susceptibles de padecer complicaciones postquirúrgicas dadas las condiciones inapropiadas de la piel o de su vulnerabilidad inmunológica como huésped ante cualquier patógeno. Entre las condiciones de fragilidad podemos encontrar la falta de oxigenación, la dificultad de cicatrización o la disminución de sensibilidad entre otras; por lo que los profesionales y organizaciones, debemos de velar por la seguridad del paciente y por la importancia de prevenir este tipo de complicaciones 13. Estas técnicas de corte podrían ser más costosas que las rasuradoras de hoja cortante previamente utilizadas, pero es un coste que podría generar beneficios si lo comparamos con los costes que evitaremos por complicaciones postquirúrgicas 10.

 

Por ello, las instituciones deben de instruir a su personal en estas prácticas de prevención y dar un adecuado entrenamiento para el correcto manejo de estas herramientas de trabajo. Estas técnicas producen menor infección del lecho quirúrgico y dado el bajo coste que suponen, se debe considerar su implementación de forma generalizada 4.

 

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