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El paciente amputado transtibial y la prótesis osteointegrada.

15 noviembre 2021

AUTORES

  1. Vanesa Palacín Nieto. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  2. Lara Pilar Palacín Nieto. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Master en Ciencias de la Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  3. Leyre Satrústegui Ollanquindia. Diplomado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  4. Patricia Espinosa Capapey. Grado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  5. Sandra Vintanel López. Graduado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  6. Ana Niño Tena. Graduado Universitario de Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

La amputación de una extremidad es un evento permanente que tiene importantes secuelas físicas, psicológicas y sociales que influyen en la calidad de vida de la persona.

Independientemente de la causa que motive la amputación, ésta provoca una alteración en la vida del individuo. Tras esta, el paciente presenta unas secuelas físicas y psíquicas que deben tratarse. Las secuelas físicas responderán principalmente a la rehabilitación y a la colocación de una prótesis y las psíquicas, pueden requerir de un tratamiento especializado.1,2

La calidad de vida, tras la rehabilitación del paciente amputado, debería ser una prioridad dada la prevalencia y el impacto tanto económico como social.

Una de las principales metas, será recuperar la movilidad ya que los pacientes lo consideran la habilidad más importante para recuperar su independencia. El paciente será capaz de volver a realizar la mayoría de las actividades de la vida diaria, incluso el retorno a la vida laboral.1,3

La elección de la prótesis es fundamental. Actualmente las prótesis osteointegradas son un gran avance en el manejo de las complicaciones del paciente amputado ya que evita la mayoría de los problemas derivados de las prótesis convencionales además de lograr algo que conocemos con el nombre de osteopercepcion.1

 

PALABRAS CLAVE

Amputación transfemoral, osteointegración, rehabilitación.

 

ABSTRACT

The amputation of a limb is a permanent event that has important physical, psychological and social consequences that influence the quality of life of the person.

Regardless of the cause that motivates the amputation, it causes an alteration in the life of the individual. After this, the patient presents physical and mental sequelae that must be treated. The physical sequelae will respond mainly to rehabilitation and the placement of a prosthesis and the psychic ones, may require specialized treatment.

The quality of life, after the rehabilitation of the amputee patient, should be a priority given the prevalence, the economic and social impact.

One of the main goals will be to regain mobility since patients consider it the most important skill to regain their independence, the patient will be able to return to most activities of daily life, including the return to work life.

The choice of the prosthesis is essential. Currently, osseointegrated prostheses are a great advance in the management of the complications of the amputee patient since they avoid most of the problems derived from conventional prostheses in addition to achieving something that we know as osteoperception.

 

KEY WORDS

Transfemoral amputation, osseointegration, rehabilitation.

 

INTRODUCCIÓN

La amputación o pérdida de un miembro del cuerpo (brazo o pierna) mediante cirugía o como consecuencia de una lesión o traumatismo4 es un proceso incapacitante, considerado a nivel mundial como un significativo problema de salud pública. Repercute en el bienestar no solo físico sino también social, psicológico y laboral del paciente.

Cuando un individuo es sometido a una amputación, emergen una serie de necesidades individuales y relacionadas con el entorno de la persona, que, a su vez, influyen sobre su participación en ocupaciones significativas.5,2,1

La etiología de las amputaciones ha cambiado con el paso del tiempo y depende en gran medida de factores ambientales y de las características de cada población. A pesar de los avances en medicina y el énfasis en la prevención de enfermedades, la amputación de extremidades continúa teniendo una importante prevalencia en nuestra sociedad.6

 

OBJETIVO

El objetivo de esta revisión bibliográfica es dar a conocer el concepto de la osteointegración y como las prótesis basadas en esta técnica pueden ayudar a los pacientes amputados transitoriales a conseguir vivir su vida más plena en todas sus esferas; física, psicológica y social.

 

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una revisión bibliográfica a través de búsquedas en diferentes bases de datos biomédicas (Scielo, PubMed), utilizando el buscador Alcorze, facilitado por la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza (BUZ), seleccionando los artículos en español que aportaran información precisa para lograr el objetivo de la investigación. Las palabras clave utilizadas para la búsqueda han sido: “Amputación transfemoral”, “Osteointegración”, “Rehabilitación”

Todo esto combinado y complementado con Google Académico para la búsqueda de documentación no disponible a texto completo en BUZ, búsquedas en Medline Plus (Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU.) y revistas relevantes de carácter online.

 

RESULTADOS

Las amputaciones pueden ser tanto de miembros superiores como de miembros inferiores, en este caso nos centraremos en las amputaciones de miembros inferiores, concretamente en las amputaciones transtibiales.

La tasa de amputaciones es mucho mayor en varones (75%) que en mujeres.5 En España las causas más frecuentes de amputación son las derivadas de patologías arteriales como la diabetes mellitus tipo 1 (74%), que tiene como una de sus consecuencias el pie diabético. La microangiopatía que provoca la hiperglucemia mantenida trae como consecuencia una neuropatía sensitivomotora y una disminución de la inmunidad. En esta situación aparecen úlceras por hiperpresión que se sobre infectan con facilidad y en muchas ocasiones acaban en amputación. A estas le siguen las amputaciones por traumatismos (sobre todo consecuencia de accidentes de tráfico), los procesos neoplásicos malignos (los más frecuentes los tumores osteomusculares), las infecciones y las malformaciones congénitas.5

Las causas de origen traumático, al ser predominantes en pacientes jóvenes, son una carga económica adicional representada en los años laborables perdidos, pero estas causas son ampliamente superadas por las de origen vascular, que son hasta 8 veces más que las causas traumáticas y en una población en la que la mayoría de las personas son de edad más avanzada.6

 

La incidencia general de amputaciones se eleva de forma constante debido al aumento de accidentes de tráfico y laborales, así como el continuo envejecimiento de la población que influye en la supervivencia de las personas de edad avanzada con trastornos generales predisponentes a la amputación, como las isquemias periféricas. Se prevé que en 2050 afecte a casi 1 de cada 120 personas, por lo que la magnitud de los problemas asociados a su atención será una importante tarea sanitaria y social.5

Dada esta situación, en el futuro, será de gran relevancia procurar al paciente protetizado la máxima independencia funcional posible para las actividades de la vida diaria3 para así minimizar la carga para el sistema sanitario, social y laboral. Para conseguir este objetivo la rehabilitación es fundamental2 y la prótesis el método más utilizado por personas amputadas.7

La posibilidad de andar con una prótesis, con o sin ayudas técnicas, es el principal objetivo de la rehabilitación después de una amputación de miembro inferior.8

En el mercado contamos actualmente con gran variedad de prótesis y su colocación depende en gran medida de: la etiología, la edad del paciente, el tipo de amputación, las complicaciones derivadas de la cirugía, el estado del muñón, etc… Todo este proceso es un reto para el médico rehabilitador, dada la complejidad del mismo, ya que requiere2 lograr el adecuado ajuste entre la prótesis y la persona (muñón residual), para proveer de estabilidad, confort y correcta distribución de peso entre el miembro residual y la tierra.7

 

Aproximadamente una tercera parte de los pacientes van a padecer problemas crónicos relacionados con su prótesis. Esos problemas van a ser una causa frecuente de limitaciones en la movilidad y en la calidad de vida. A pesar del diseño de nuevos materiales y de las mejoras en los diseños de los encajes, los problemas cutáneos siguen siendo un problema en las zonas de carga, especialmente por las presiones que se suceden durante la deambulación.8

En las últimas 2 décadas, se ha ido desarrollando un nuevo concepto en el campo de la protésica: las prótesis osteointegradas. Este sistema innovador permite el anclaje directo de la prótesis al fémur de forma transcutánea y, de esta manera se evita el uso de los encajes convencionales.8

La osteointegración es un fenómeno biofísico que produce una unión a nivel molecular de un metal con el hueso. Es similar al proceso del implante dental, pero extrapolado al paciente amputado. La idea es poder fijar un implante directamente en el hueso del muñón residual.1

El metal mejor tolerado dentro del hueso es el titanio puro además de ser relativamente resistente a la infección. Sobre él se forma una capa de óxido de titanio que es inerte a la corrosión. Sobre esta capa se forma otra de peróxido de titanio que desactiva las células inflamatorias y reduce la reacción a cuerpos extraños, facilitando la osteointegración.

 

Este fenómeno tiene sus orígenes en Estados Unidos (1942). Años más tarde, en Alemania se realizaron pruebas con implantes metálicos en ovejas y posteriormente Esslinger continuó los estudios en perros consiguiendo buenos resultados. Fue Branemark quien comprobó la posibilidad de que un implante de metal perdurará durante largo tiempo conectado con el exterior (1952). En Suecia, 1990, en el Hospital Universitario de Goteborg, se utilizó esta técnica por primera vez en una paciente amputada femoral.1,8 En España fue en 2005 cuando se realizó por primera vez una osteointegración transfemoral.8

La diferencia fundamental entre las prótesis convencionales y las osteointegradas es la osteopercepción, es decir, la conexión que se transmite entre el implante, el tejido óseo y el cerebro. El paciente osteointegrado puede ser capaz de identificar sensaciones táctiles transmitidas a través de la prótesis (por ejemplo, si pisa suelo y el tipo de suelo que es). Algunos investigadores sugieren que es debido al crecimiento nervioso en el hueso remodelado.8

 

El procedimiento de osteointegración, presenta unos beneficios tanto físicos como protésicos, que son:

  • Fijación estable de la prótesis al muñón.
  • Evita los problemas de suspensión de la prótesis.
  • Evita molestias y rozaduras del encaje sobre la piel del muñón.
  • La prótesis se coloca y retira con gran facilidad
  • Los cambios de volumen del muñón no influyen en la adaptación de la prótesis.
  • La sedestación es mucho más cómoda
  • Evita el continuo cambio de encajes nuevos 1,8.

Esta técnica tiene muchas ventajas sobre las técnicas convencionales pero no podemos dejar de señalar que también existen inconvenientes:

  • Riesgo de infecciones por la exposición de una parte del implante de titanio al exterior del muñón.
  • Riesgo de fracturas tras un golpe o caída.
  • Lentitud en el proceso de protetización (18 meses de tiempo para conseguir andar sin el encaje).
  • Necesidad de una higiene meticulosa del muñón.
  • Coste elevado.
  • No está indicado en todos los casos. No siendo una opción para pacientes en edad de crecimiento, con osteoporosis severa, patología vascular, diabetes o infección ósea previa.1

Los pacientes que están osteointegrados manifiestan facilidad en la colocación y retirada de su prótesis así como mejoría o ausencia del dolor, pues disminuyen las presiones reduciendo así la posibilidad de aparición de úlceras.

Todo esto proporciona un mayor confort, manejo y adaptación a la prótesis lo que se traduce en una mayor autonomía, permitiendo al paciente alcanzar una mayor calidad de vida.8

 

CONCLUSIÓN

Aproximadamente una tercera parte de los pacientes con una amputación transfemoral van a padecer problemas crónicos relacionados con el encaje de su prótesis y las lesiones en el muñón. Tanto es así que algunos acaban abandonado su uso por la incomodidad que supone para ellos.

La osteointegración es una técnica que evita estos problemas generados en la piel del paciente, ya que permite un anclaje directo de la prótesis al implante intramedular colocado en el fémur del paciente. Esto favorece la adherencia del paciente a su prótesis, lo que supone una mejora en su estado físico, psicológico y social; en general favorece su calidad de vida ahorrando muchos costes económicos y sociales.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Guirao Cano L. Valoración de un implante endomedular en la funcionalidad de los pacientes amputados femorales. 2014
  2. Moreno-López J, Moreno-Palacios J, Esteban-Román S, Lamas IM, Petriman M, Pintor-Ojeda A. Utilización de la prótesis en amputados de miembro inferior. Rehabilitación 2017;51(4):220-225.
  3. Jorge Taberner Rodríguez, María Ángeles Franco Sierra. Intervención fisioterápica en un paciente amputado con muñón transfemoral corto y reeducación para la marcha con y sin prótesis Universidad de Zaragoza; 2012.
  4. MedlinePlus en español [Internet]. Bethesda (MD): Biblioteca Nacional de Medicina (EE.UU.); [actualizado 01 sep.2021; consulta 01 oct.2021]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007365.htm
  5. Víctor Gilaberte García, María Antonia Solans García. Rehabilitación, adaptación a la prótesis y reincorporación a la vida cotidiana de un paciente con una amputación transfemoral Universidad de Zaragoza; 2021.
  6. Matamoros-Villegas A, Plata-Contreras J, Payares-Álvarez K. Correlación entre pruebas y escalas de valoración funcional en el seguimiento a la adaptación protésica de personas con amputación de miembro inferior. Rehabilitación 2020.
  7. Luengas LA. MVS en la alineación estática de prótesis transtibiales: MVS and Static Alignment of Transtibial Prosthesis. Revista Vínculos: Ciencia, tecnología y sociedad 2017;14:119-126.
  8. Guirao L, Samitier B, Alós J, Tibau R, Pleguezuelos E. Osteointegración con el sistema Keep Walking Advanced® en una paciente amputada transfemoral. Rehabilitación 2017;51(2):129-133.