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Efectividad terapéutica y cuidados de enfermería en la terapia electroconvulsiva.

12 diciembre 2021

AUTORES

  1. Ana Aviol Oliveros. Grado universitario de Enfermería. Hospital Miguel Servet.
  2. Raquel Delgado Diéguez. Grado universitario de Enfermería. Hospital Miguel Servet.
  3. Yovanca Herraiz Martínez. Diplomada en Enfermería. Hospital Miguel Servet.
  4. Ana Bernal Fradejas. Grado universitario de Enfermería. Hospital Quirón Salud.
  5. Santiago Martínez García Alcaide. Grado universitario de Enfermería. Hospital Miguel Servet.
  6. Teresa Barcelona Tambo. Grado universitario de Enfermería. Hospital Miguel Servet.

 

RESUMEN

La terapia electroconvulsiva (TEC) consiste en un tratamiento biológico basado en la estimulación y activación neuronal del sistema nervioso central (SNC) a través de unos electrodos implantados en los lóbulos cerebrales. Su aplicación principal en el campo de la psiquiatría son los trastornos depresivos mayores y la esquizofrenia catatónica. A pesar de que numerosos estudios avalan su efectividad y seguridad en cuanto a la ausencia de daño cerebral y con mínimo riesgo de mortalidad, sí que hay que considerar posibles efectos adversos: vómitos, cefaleas, episodios de amnesia, entre otros. Por esta razón, el papel de Enfermería resulta trascendental a la hora de brindar aquellos cuidados necesarios durante todo el procedimiento terapéutico, así como realizar un seguimiento continuado para detectar de forma precoz todas aquellos efectos adversos o complicaciones que puedan surgir.

 

PALABRAS CLAVE

Terapia electroconvulsiva, efectividad, Marjory Gordon, plan de cuidados, enfermería.

 

ABSTRACT

Electroconvulsive therapy (ECT) consists of a biological treatment based on the stimulation and neuronal activation of the central nervous system (CNS) through electrodes implanted in the brain lobes. Its main application in the field of psychiatry is in major depressive disorders and catatonic schizophrenia. Although numerous studies support its effectiveness and safety in terms of the absence of brain damage and with minimal risk of mortality, it is necessary to consider possible adverse effects: vomiting, headaches, episodes of amnesia, among others. For this reason, the role of nursing is essential when it comes to providing the necessary care throughout the therapeutic procedure, as well as carrying out continuous monitoring to detect any adverse effects or complications that may arise at an early stage.

 

KEYWORDS

Electroconvulsive therapy, effectiveness, Marjory Gordon, plan of care, nursing.

 

INTRODUCCIÓN

La terapia electroconvulsiva (TEC), también denominada terapia de electrochoque, se considera actualmente un tratamiento efectivo para los trastornos psíquicos graves, con altas tasas de seguridad y eficacia. Según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) “presenta las tasas de respuesta y remisión más altas de todos los tratamientos antidepresivos, con una mejora del 70-90% de los pacientes tratados con esta técnica”. La TEC se trata de un procedimiento biológico cuya finalidad es aplicar una corriente eléctrica al sistema nervioso central (SNC) a través de unos electrodos implantados en ciertas áreas cerebrales con el objetivo de lograr, de forma controlada, una convulsión tónico-clónica generalizada. El mecanismo de acción actualmente no es conocido con suficiente evidencia científica. No obstante, se piensa que su actuación se basa en una inhibición de la neurotransmisión noradrenérgica a favor de un incremento de la serotoninérgica1,2.

Su utilización en psiquiatría abarca desde trastornos depresivos mayores, trastornos bipolares y esquizofrénicos catatónicas como las tres principales aplicaciones, hasta trastornos afectivos persistentes, episodios maníacos o mixtos, síndromes neurolépticos malignos o incluso en pacientes con intentos suicidas reincidentes. En cualquier caso, no resulta ser un tratamiento de primera línea en los trastornos mentales mencionados, sino que su aplicación está indicada cuando el tratamiento farmacológico no haya resultado efectivo y siempre bajo una valoración integral e individualizada previa1.

En España, se llevan a cabo unos 3000 tratamientos electroconvulsivos cada año, a pesar de que la tasa de aplicación de dicha terapia se sitúa entre las más bajas en comparación con el resto de países occidentales2. La causa de este hecho radica en que tal tratamiento continúa enfrentándose a día de hoy al estigma fruto de su historia. En épocas anteriores su uso era muy limitado, en parte por realizarse sin aplicación de anestesia, caracterizando así a la técnica como dolorosa y traumática y otorgando al procedimiento una mala reputación que sigue suscitando en la actualidad una cierta controversia socio-científica en cuanto a su utilización1.

El origen de su aplicación humana tuvo lugar en 1938 cuando sus descubridores, los neurólogos italianos Ugo Cerletti y Lucio Bini, lo usaron en un paciente esquizofrénico que sufría de delirios y cuadros confusionales. Fue a partir de los años 70 cuando el uso de anestesia junto con relajantes musculares permitió un notable incremento de su seguridad y una mayor aceptación de tal intervención entre los pacientes y el personal sanitario3. Numerosos estudios defienden la efectividad de su aplicación, afirmando que presenta un riesgo de mortalidad muy bajo. Por otro lado, sostienen que la presencia de complicaciones, siendo las cardiovasculares las más frecuentes, suelen ocurrir en pacientes ya predispuestos por presentar patologías graves previas. En cualquier caso, no superarían las complicaciones más graves un porcentaje superior al 2% de los pacientes. Entre los efectos adversos menos graves destacan la presencia de cefaleas y mialgias, hipo o hipertensión, síntomas digestivos como náuseas o vómitos, estados de desorientación y confusión, y/o episodios de amnesia retrógrada. En la mayoría de los casos, esta sintomatología se resuelve pasadas unas horas tras el procedimiento, cuando desaparece el efecto anestésico 1,3.

En principio, la terapia no presenta contraindicaciones absolutas, aunque sí ciertas contraindicaciones relativas, cuya decisión de aplicación quedará en manos de un equipo multidisciplinar. Este deberá realizar un riguroso análisis del balance riesgo-beneficio, considerando de forma individualizada el historial clínico del paciente, su diagnóstico, pronóstico y la gravedad de su sintomatología. Entre dichas contraindicaciones relativas a considerar se encuentran la epilepsia, glaucoma, osteoporosis grave, demencias o retrasos mentales, ciertas enfermedades endocrinas como porfirias, pacientes con marcapasos o con tratamiento anticoagulante. Igualmente, habrá que incrementar la precaución en pacientes con hipertensión intracraneal, feocromocitoma, desprendimientos de retina, riesgo hemorrágico o que presenten patologías cardiovasculares graves 1-4.

 

OBJETIVO

A partir de una exhaustiva búsqueda bibliográfica a través de diversas bases de datos se pretende recabar aquellos conocimientos actuales y la evidencia científica disponible sobre el método de aplicación del tratamiento electroconvulsivo en el campo de la psiquiatría, así como contrastar diferentes estudios para determinar su efectividad frente a otros tratamientos disponibles. Por otro lado, se pretende revisar y analizar diferentes artículos científicos para conocer el protocolo de actuación a seguir por parte del profesional de Enfermería en las distintas fases del proceso asistencial, así como desarrollar un plan de cuidados enfermeros estandarizados en base a la taxonomía NANDA-NOC-NIC.

 

MÉTODO

 

RESULTADOS

TIPOS DE TERAPIA ELECTROCONVULSIVA:

La TEC se puede clasificar principalmente en 3 tipos, cuya diferencia radica en la colocación de los electrodos de estimulación cerebral:

La TEC bilateral bifrontotemporal (BFT), en la cual los electrodos son ubicados en el punto medio de la línea cantomeatal en ambos lados del cerebro, con una afectación global de ambos hemisferios. Tal localización permite mayor velocidad de acción, pero en contra, conlleva una afectación a nivel cognitivo mayor.

La TEC bilateral bifrontal (BF), en la cual los electrodos se sitúan a 5 cm sobre el ángulo orbital, igualmente en ambos hemisferios cerebrales. La eficacia resulta similar a la BFT, pero con una repercusión cognitiva inferior.

La TEC unilateral (UL): usualmente se ubica un electrodo en el hemisferio cerebral no dominante, junto al vértice craneal y encima del lóbulo parietal. El otro electrodo se localiza en el punto medio de la línea cantomeatal, coincidiendo los dos electrodos en el mismo lado. A pesar de su menor velocidad de respuesta y eficacia, la afectación cognitiva es considerablemente menor en comparación con la BFT 1,4.

 

SESIONES: NÚMERO Y FRECUENCIA DE APLICACIÓN:

Hasta la fecha, no ha sido establecido ningún consenso a la hora de establecer de forma precisa la cantidad de sesiones requeridas en un tratamiento agudo, sino que éste debe replantearse tras la aplicación de cada sesión. Para ello, se llevará a cabo un riguroso análisis del balance riesgo-beneficio, del pronóstico y de las expectativas terapéuticas de forma individualizada. A nivel general, se podría vaticinar una remisión completa si tras la aplicación de 6 sesiones de TEC, la sintomatología se ha reducido al menos un 30%. En el caso de ausencia de mejora tras 4-6 sesiones, es conveniente modificar la ubicación de los electrodos de unilateral a bilateral o finalmente valorar la continuidad de la terapia. En cualquier caso, la gran variabilidad interindividual en la respuesta al tratamiento hace aconsejable alcanzar 12 sesiones, siempre que se observe una respuesta parcial inicial 4.

En cuanto a la frecuencia de las sesiones, se ha establecido como modelo estándar la aplicación de 3 sesiones semanales, con posibilidad de modificación en función del contexto y situación clínica del paciente. En España, entorno a un 76% de las TEC constan de 3 sesiones por semana. No obstante, en los últimos años, se ha propuesto la frecuencia de 2 sesiones semanales en fases agudas de depresión y colocación bilateral de los electrodos, basándose en una hipótesis que sostiene que una frecuencia menor posibilitará una reducción de los posibles efectos adversos cognitivos4-6. Tal suposición ha sido contrastada a través de un metaanálisis del UK ECT Review Group en 2003, el cual sostiene una eficacia similar comparando la aplicación de 2 y de 3 sesiones semanales, pero una mayor afectación cognitiva a mayor frecuencia. La propuesta más reciente ha sido una pauta diaria con objeto de lograr un adelanto en el inicio de la respuesta, pero únicamente estaría indicada en localizaciones unilaterales y a través del empleo de estímulos muy breves 5.

 

EFECTIVIDAD:

En cuanto a la efectividad de la TEC en comparación con el uso de antidepresivos, según un estudio llevado a cabo por Wittenborn et al., la terapia de electrochoque no ha demostrado resultar más efectiva que el uso de amitriptilina. Sin embargo, el uso de la TEC en comparación con imipramina sí que ha evidenciado una mayor tasa de respuesta, con un 84% de la TEC frente a un 72% del fármaco antidepresivo. En relación a la clorpromazina, su combinación con el TEC no ha mostrado una mejoría sintomática significativa, obteniendo unos resultados similares entre el uso de TEC más clorpromazina y TEC más el uso de un placebo 6,7.

En comparación con el empleo de otros tratamientos disponibles, a través de varios estudios se ha podido observar que con la inhalación de Flurotil, un gas utilizado para inducir convulsiones, se obtenían resultados muy similares a la TEC, pero logrando menos efectos adversos cognitivos, con un menor compromiso en la memoria y el aprendizaje. El aminoácido esencial L-triptófano, el cual actúa como precursor de la serotonina, ha demostrado en algunos estudios, aunque con un bajo nivel de evidencia, una cierta eficacia en cuanto a la mejora de la sintomatología depresiva. Sin embargo, estudios comparativos entre la TEC y dicho aminoácido han hallado mayor eficacia en la TEC en pacientes que requerían ingreso. A su vez, el L-triptófano tampoco ha demostrado ser efectivo como coadyuvante potenciando el efecto antidepresivo de la TEC. Por otro lado, el empleo de mesilatos ergoloides, los cuales modifican la neurotransmisión cerebral estimulando a receptores serotoninérgicos, en combinación con la TEC bilateral ha mostrado resultados positivos en cuanto a la disminución de posibles efectos adversos del TEC. Por el contrario, en pacientes con resistencia al tratamiento farmacológico antidepresivo, la narcoterapia con el gas anestésico Isoflurano ha presentado resultados más favorecedores que la TEC, puesto que dicho gas provoca una respuesta más rápida tras la primera sesión de tratamiento y menos recaídas que la TEC 6.

Una técnica emergente que pretende sustituir a la TEC es la estimulación magnética transcraneal (EMT). Esta ha sido comparada con la TEC unilateral en pacientes con resistencia farmacológica, obteniendo ambas una mejoría del 55% y sin diferencias significativas en cuanto a efectos adversos. Por último, ciertos estudios recomiendan la TEC como una alternativa al tratamiento con litio en pacientes con trastorno bipolar en fase maníaca o mixta, mostrando la TEC una eficacia superior con respecto al litio, a pesar de la mejoría alcanzada con ambos tratamientos 6,7.

 

ACTUACIÓN DE ENFERMERÍA EN LA TEC:

La complejidad de la técnica junto con su creciente aplicación en la práctica clínica en los últimos años explica la necesidad de disponer de profesionales sanitarios con una adecuada formación en tal procedimiento y una buena coordinación de todo el equipo multidisciplinar implicado. Entre ellos se encuentra el profesional de Enfermería, cuya labor resulta trascendental durante todo el proceso de atención, desde las actuaciones propias de la intervención, hasta el acompañamiento y el apoyo psicológico hacia el paciente y familiares. Igualmente, en la elaboración de un plan de cuidados individualizado que garantice la satisfacción de todas las necesidades básicas del individuo previamente identificadas y un seguimiento continuado post-intervención enfocado en la vigilancia y prevención de posibles efectos adversos 3,7.

La actuaciones y cuidados pertinentes de Enfermería durante todo el proceso de la TEC se clasifican en 3 fases:

 

FASE PRE-TEC:

Previamente al inicio de la TEC es necesario tener en cuenta que se requiere de dos tipos de documentos de consentimiento informado; para la aplicación del procedimiento y para la inducción anestésica. Tales documentos deberán ser renovados en cada una de las sesiones de terapia que requiera el paciente. La función de Enfermería, junto con el resto del equipo sanitario, será explicar todo lo referente al tratamiento, asegurar que el paciente y/o familiares entienden el procedimiento, son conscientes de posibles complicaciones y atender a todas las dudas que les pueda surgir. En definitiva, cumplir con el principio ético de autonomía, el cual defiende el derecho del paciente a participar de forma activa en su salud, pero siempre proporcionándole previamente toda aquella información necesaria que le permita ser competente y tomar decisiones de forma plenamente consciente 8.

Una vez que la Enfermería haya comprobado la identificación correcta del paciente mediante la pulsera, la obtención del consentimiento informado junto con todas las pruebas complementarias requeridas previas a la TEC y la presencia de alergias, se procederá a la preparación del paciente para la intervención.

  • Asegurar que el paciente haya cumplido el ayuno mínimo de 8 horas.
  • 24 horas previas a la TEC, no administrar medicación oral (parenteral o sublingual si precisa).
  • Valorar la colocación de contención mecánica o sedación parenteral si precisa.
  • Retirar maquillaje y esmalte de uñas, gafas, lentillas, joyas y/o prótesis dentales. Asegurar una correcta higiene y prescindir del uso de cremas corporales.
  • Monitorización del paciente: frecuencia cardiaca y respiratoria, temperatura, saturación de oxígeno, tensión arterial y control ponderal (para calcular dosis de anestésicos).
  • Asegurar micción previa. Uso de pañal si precisa.
  • Coger vía periférica y asegurar su permeabilidad durante todo el procedimiento.
  • Registro de constantes y del estado previo del paciente (si presenta náuseas, cefaleas, confusión…).
  • Durante el traslado del paciente al quirófano, asegurar y/o preparar todo el material necesario que se pueda necesitar: carro de la TEC con los electrodos de estimulación, pulsioxímetro, mascarilla y ambú con conexión a oxígeno, toma de aspiración, carro de paradas con desfibrilador 8,9.

 

FASE DE TEC:

Una vez el paciente haya llegado a quirófano se procederá a la preparación del paciente para dar comienzo a la intervención:

  • Preparar y administrar la medicación anestésica según las dosis prescritas y cuando indique el anestesista.
  • Colocar al paciente en decúbito supino en la camilla de quirófano. Dejar los pies descubiertos para valorar la finalización del bloqueo muscular.
  • Monitorizar al paciente y, una vez anestesiado, colocar los electrodos de localización unilateral o bilateral en función de la prescripción médica.
  • Colocar protector dental y mordedor de lengua tras el bloqueo muscular y asegurar una correcta sujeción del paciente durante la descarga.
  • Observación directa de los movimientos tónico-clónicos.
  • Para evitar posibles quemaduras y favorecer la conducción eléctrica, colocar gel conductor o, en su defecto, gasas con suero fisiológico, en zonas donde se aplique la corriente eléctrica.
  • Finalizada la descarga, sustituir el mordedor de lengua por una cánula de Guedel manteniendo la vía respiratoria permeable, que se retirará en el despertar.
  • Retirada de los electrodos de estimulación y limpieza de posibles restos de gel.
  • Al finalizar la intervención, colaborar en la aspiración de secreciones orofaríngeas con el anestesista si precisa.
  • Vigilancia de constantes de forma continuada durante toda la intervención, así como la recuperación del nivel de conciencia, y asegurar saturación de oxígeno por encima del 96%.
  • Registrar en la historia clínica el tipo de descarga aplicada, el tiempo e intensidad de la misma, posibles complicaciones durante la intervención, movimiento del paciente en la convulsión provocada y fármacos administrados 4,8,9.

 

FASE POST-TEC:

Una vez finalizada la sesión de terapia, el paciente será trasladado a la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA) el tiempo necesario, generalmente 2 a 4 horas, para controlar una evolución postquirúrgica adecuada y vigilar la aparición de posibles efectos adversos. Las funciones de Enfermería en la URPA son:

– Monotorizar al paciente y control continuo de la función hemodinámica.

– Administración de oxígeno hasta la recuperación completa de la función respiratoria.

– Registro en la historia clínica de las constantes vitales y de la aparición de posibles efectos adversos. Valorar el nivel de conciencia del paciente y avisar ante cualquier signo de alarma.

– Vigilar la aparición de reacciones alérgicas en zonas donde hayan sido colocados los electrodos.

– Administrar medicación según pauta médica.

– Orientar al paciente en espacio y tiempo, resolución de dudas y darle seguridad y apoyo psicológico si fuese necesario.

– Prestar todos los cuidados según necesidades de cada paciente y dejar registrados.

– Ayudar en el inicio de la marcha tras la TEC, vigilando una posible aparición de hipotensión y comprobar la recuperación paulatina del control muscular hasta que pueda caminar sin ayuda.

– Mantener al paciente en dieta absoluta las horas pautadas tras la intervención, generalmente unas 2 horas hasta comenzar paulatinamente la ingesta de líquidos. Explicar al paciente cómo reiniciar la alimentación oral de sólidos una vez tolere los líquidos.

– Realizar el alta del paciente junto con el resto del equipo multidisciplinar tras valorar una recuperación completa del paciente y retirada de la vía venosa periférica en el caso de paciente ambulatorio. El paciente que requiere de ingreso, se trasladará a la Unidad de Hospitalización en camilla con el cabecero elevado 30-45 grados, asegurando que éste lleva consigo toda la documentación necesaria, incluyendo su historia clínica 4,8,9.

Antes de iniciar el procedimiento, todos los pacientes sometidos a la TEC requieren de una valoración integral previa, donde el profesional de Enfermería debe identificar, en base al modelo de los patrones funcionales de Marjory Gordon, las principales alteraciones en la salud que el paciente puede presentar 3.

 

PATRONES FUNCIONALES DE MARJORY GORDON EN PACIENTE CON INDICACIÓN DE TRATAMIENTO ELECTROCONVULSIVO 10

A continuación, se exponen las principales alteraciones que un paciente psiquiátrico puede presentar antes de recibir el tratamiento:

1. PERCEPCIÓN – CONTROL DE LA SALUD: El paciente puede no ser del todo consciente de su trastorno. Esto conlleva una posible negación o falta de adherencia terapéutica. Igualmente, puede mostrar una alteración de la conducta en forma de violencia hacia sí mismo o hacia su entorno, falta de implicación en su propio cuidado o consumo de sustancia tóxicas.

2. NUTRICIONAL – METABÓLICO: Se puede observar una falta de organización y planificación de las comidas diarias, menús desequilibrados tanto en cantidad como calidad nutricional, dependencia para la selección y/o preparación de alimentos.

3. ELIMINACIÓN. Son frecuentes las alteraciones del tránsito intestinal a consecuencia de la toma de psicofármacos, así como sudoración profusa o incontinencia miccional.

4. ACTIVIDAD – EJERCICIO: Es frecuente la falta de motivación para la práctica de actividad física, episodios de agitación y nerviosismo, movimientos descoordinados, temblores, discinesias y/o estereotipias, entre otros.

5. SUEÑO – DESCANSO: Dificultad para conciliar el sueño, interrupciones del sueño, nicturia o somnolencia diurna secundaria al consumo de psicofármacos.

6. COGNITIVO – PERCEPTIVO: Pueden presentar estados de desorientación y confusión, alteraciones en la memoria o dificultad para concentrarse, alucinaciones, ideas delirantes y/o labilidad emocional.

7. AUTOPERCEPCIÓN – AUTOCONCEPTO: Pueden manifestar sentimientos de inutilidad, distimia o episodios de ira o tristeza profunda combinada por momentos de euforia. Por lo general, suelen tener una baja autoestima y una baja tolerancia a la frustración.

8. ROL – RELACIONES: Pueden mostrar desconfianza hacia el entorno junto con dificultad para establecer relaciones sociales.

9. SEXUALIDAD – REPRODUCCIÓN: Anhedonia y/o alteración en la identidad sexual.

10. AFRONTAMIENTO – TOLERANCIA AL ESTRÉS: Dificultad para asumir responsabilidades, crisis de ansiedad y/o reticencia a modificar hábitos de vida o conductas.

11. VALORES – CREENCIAS: Pueden llegar a convertirse en algo esencial en su vida. Suele ser frecuente cuando se presentan delirios.

PLAN DE CUIDADOS DE ENFERMERÍA-TAXONOMÍA NANDA-NOC-NIC 3,7,11

Tras la realización de la valoración integral del individuo, Enfermería procederá a la identificación diagnóstica según la taxonomía enfermera NANDA-NOC-NIC. En base a ella, se establecerá un plan de cuidados individualizado atendiendo a las necesidades del paciente, seleccionando aquellas intervenciones (NIC) que permitan alcanzar los resultados propuestos (NOC).

Los principales diagnósticos enfermeros (DE) en este tipo de pacientes son:

 

*DIAGNÓSTICO NANDA: (00132) Dolor agudo r/c agente lesivo (convulsiones y descargas musculares) m/p facies expresivas y verbalización del paciente.

NOC:

  • Control del dolor.

NIC:

  • Manejo del dolor.

 

*DIAGNÓSTICO NANDA: (00004) Riesgo de infección r/c procedimientos invasivos y agentes farmacológicos.

NOC:

  • Recuperación posterior al procedimiento.

NIC:

  • Control de infecciones.
  • Vigilancia.

 

*DIAGNÓSTICO NANDA: (00125) Impotencia r/c entorno de cuidados de la salud y tratamiento relacionado con la enfermedad m/p expresión de incertidumbre y falta de control de los progresos.

NOC:

  • Nivel de malestar.

NIC:

  • Apoyo emocional.
  • Disminución de la ansiedad.

 

*DIAGNÓSTICO NANDA: (00119) Baja autoestima situacional relacionado con (r/c) cambio del rol social manifestado por (m/p) verbalizaciones negativas y expresiones de desesperanza e inutilidad.

NOC:

  • Autoestima.
  • Modificación psicosocial: cambio de vida.

NIC:

  • Potenciación de la autoestima.
  • Apoyo emocional.
  • Aumentar los sistemas de apoyo.

 

*DIAGNÓSTICO NANDA: (00146) Ansiedad r/c cambio en el estado de salud y miedo a la intervención quirúrgica m/p nerviosismo y expresión de preocupación.

NOC:

  • Control de la ansiedad.

NIC:

  • Disminución de la ansiedad.
  • Técnica de relajación.
  • Aumentar el afrontamiento.
  • Distracción.

 

*DIAGNÓSTICO NANDA: (00052) Deterioro de la interacción social r/c trastornos del autoconcepto y barreras de comunicación m/p interacción disfuncional con compañeros, familia y personal sanitario y verbalización de malestar en situaciones sociales.

NOC:

  • Habilidades de interacción social.
  • Implicación social.

NIC:

  • Modificación de la conducta: habilidades sociales.
  • Potenciación de la socialización.
  • Terapia de grupo.

 

*DIAGNÓSTICO NANDA: (00079) Riesgo de incumplimiento de tratamiento r/c falta de conocimientos y habilidades para el régimen propuesto y falta de implicación de las redes de apoyo en el plan terapéutico m/p falta de asistencia a las visitas concertadas y evidencia de exacerbación de los síntomas.

NOC:

  • Conducta terapéutica: enfermedad o lesión.

NIC:

  • Acuerdo con el paciente.
  • Asesoramiento.
  • Aumentar los sistemas de apoyo.
  • Enseñanza: proceso de enfermedad.

 

*DIAGNÓSTICO NANDA: (00072) Negación ineficaz r/c sentimientos de incertidumbre y nivel de percepción inadecuado del control m/p retraso en la búsqueda de ayuda profesional, falta de percepción de la importancia de los síntomas o las situaciones de peligro y menor uso del apoyo social.

NOC:

  • Afrontamiento.
  • Ajuste psicosocial: cambio de vida.
  • Conocimiento: recursos de salud.
  • Desempeño del rol.
  • Toma de decisiones.

NIC:

  • Apoyo emocional.
  • Asesoramiento.
  • Enseñanza: proceso de enfermedad.
  • Facilitar la autorresponsabilidad.
  • Facilitar la comunicación.
  • Apoyo en la toma de decisiones.

 

CONCLUSIONES

A pesar de la controversia que ha suscitado la TEC desde sus inicios, en la última década ha protagonizado una notable expansión en todo el continente europeo, siendo cada vez mayor su aplicación en la práctica clínica para el tratamiento de trastornos psiquiátricos. En la actualidad, numerosos estudios científicos han demostrado su seguridad, en base a la aparición de unos efectos adversos mínimos. Igualmente, su efectividad ha sido demostrada como tratamiento de segunda elección en pacientes con resistencia a los psicofármacos o en combinación con éstos para mejorar la calidad de vida de pacientes psiquiátricos.

A pesar del amplio consenso existente sobre su eficacia, su aplicación en España todavía no ha alcanzado su máximo apogeo en comparación con la mayoría de países europeos. Por esta razón, es necesario seguir invirtiendo en nuevas investigaciones que permitan difundir la máxima evidencia científica y avalar recomendaciones más precisas sobre la indicación de dicha terapia. A pesar de que el modelo estándar en la mayoría de países sea de tres sesiones semanales, no hay un consenso definido sobre la frecuencia ni el número de sesiones necesarias, sino que se establecerá atendiendo al contexto y situación clínica del paciente y será reconsiderada tras cada sesión.

Todo paciente sometido a TEC requiere de una valoración individualizada realizada por todo un equipo multidisciplinar, donde Enfermería debe identificar, bajo una visión holística de la salud, aquellas necesidades y cuidados que el paciente requiera durante todo el procedimiento. A su vez, el desarrollo de un plan de cuidados de calidad resultará fundamental para proporcionar el apoyo emocional, así como transmitir la confianza y seguridad en esta terapia que la evidencia científica actual ha demostrado.

 

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