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Efectividad de un programa de actividad física y fisioterapia en personas sedentarias.

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6 agosto 2021

AUTORES

  1. María Pilar Cuartero Usan. Hospital La Defensa. Servicio Aragonés de la Salud.
  2. Nuria Blasco Pérez. Fisioterapeuta en el Centro de Salud de Barbastro. Servicio Aragonés de la Salud.
  3. Mª Isabel Buil Mur. Fisioterapeuta en el Hospital de Fraga. Servicio Aragonés de la Salud.
  4. Ester Lacuey Barrachina. Fisioterapeuta en el Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de la Salud.
  5. Vanesa Náger Obón. Fisioterapeuta en el Hospital de Barbastro. Servicio Aragonés de la Salud.
  6. Andrea Cuello Ferrando. Fisioterapeuta en el Hospital de Barbastro. Servicio Aragonés de la Salud.

 

RESUMEN

Según la Organización Mundial de la Salud el sedentarismo es el cuarto factor de riesgo de muerte más importante en todo el mundo, por detrás de la hipertensión arterial y el tabaquismo y en el mismo lugar que la diabetes. Pero, además, el sedentarismo es factor de riesgo en cada una de las anteriores. Según la Agencia de las Naciones Unidas las personas sedentarias tienen entre un 20 y un 30% más de probabilidades de morir en edad temprana que las no sedentarias. La mejor manera de combatir el sedentarismo es la actividad física. Las personas se ven beneficiadas por la figura del fisioterapeuta.

 

PALABRAS CLAVE

Sedentarismo, actividad física, fisioterapia, rehabilitación.

 

ABSTRACT

According to the World Health Organization, sedentary lifestyle is the fourth most important risk factor for death in the world, behind high blood pressure and smoking, and in the same place as diabetes. But also, a sedentary lifestyle is a risk factor in each of the above. According to the United Nations Agency, sedentary people are between 20 and 30% more likely to die at an early age than non-sedentary people. The best way to combat sedentary lifestyle is physical activity. People are benefited by the figure of the physiotherapist.

 

KEY WORDS

Sedentarism, physical activity, physiotherapy, rehabilitation.

 

INTRODUCCIÓN

Según la Organización Mundial de la Salud se define sedentarismo como “la poca agitación o movimiento”. En términos de gasto energético, se considera una persona sedentaria cuando en sus actividades cotidianas no aumenta más del 10 por ciento la energía que gasta en reposo (metabolismo basal).

 

Los organismos sanitarios están empezando a considerarlo una pandemia, ya que está aumentando en el mundo de forma alarmante. Según la Organización Mundial de la Salud al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. Esto se debe en parte a la insuficiente participación en la actividad física durante el tiempo de ocio y a un aumento de los comportamientos sedentarios durante las actividades laborales y domésticas1.

 

Esta misma organización estipula que es la causa del 6% de los fallecimientos del planeta: 3,2 millones de personas mueren cada año por adoptar un nivel insuficiente de actividad física.

 

Se ha demostrado que las personas sedentarias están predispuestas a sufrir sobrepeso, hipertensión, colesterol elevado y diabetes, factores de riesgo para sufrir enfermedades cardiovasculares, trombosis y arteriosclerosis, aneurismas, insuficiencia coronaria, úlceras, ceguera, insuficiencia renal, osteoartritis y algunos tipos de cáncer2.

 

Pero el sedentarismo también puede afectar a nuestra salud emocional. En 2013, un equipo de investigación de la Universidad de Qingdao (China) concluyó que las personas que siguen conductas sedentarias tienen un 25% más de probabilidades de sufrir depresión que la gente que mantiene un estilo de vida activo. La conclusión fue clara: «Muévase más y siéntese menos».

 

Para que su salud cardiorrespiratoria se beneficie de la actividad física, la OMS recomienda seguir unas pautas según la edad. Los niños y adolescentes deben realizar 60 minutos diarios de actividad moderada o intensa. Los adultos a partir de los 18 años deben practicar, al menos, 150 minutos semanales de actividad moderada.

 

A nivel global, se estima que entre 55% y 70% de las actividades que se realizan diariamente (sin considerar el tiempo destinado a dormir) son de tipo sedentarias3.

 

DIAGNÓSTICO

Se describen dos instrumentos validados para detectar y/o manejar el sedentarismo en adultos:

  1. el cuestionario internacional de actividad física en su versión corta.
  2. el podómetro, para cuantificar el número de pasos realizados en un día.

Por el momento no existe ningún biomarcador que pueda identificar a las personas sedentarias frente a las activas, aunque se está estudiando la reducción de la actividad de la enzima paraoxonasa (PON) en relación con mayores niveles de sedentarismo4.

Cuestionarios de actividad física validados5. Existen diferentes cuestionarios que permiten conocer la actividad física realizada en adultos. Uno de los más utilizados para el objetivo de detectar sedentarismo es el cuestionario internacional de actividad física (IPAQ), sobre todo su versión corta, traducida y adaptada en castellano y que fue utilizado en el Eurobarómetro de la Comisión Europea. El IPAQ en su versión corta consta de 7 preguntas, incluye actividades laborales, físico-deportivas, de transporte (caminar) y el tiempo que la persona permanece sentada o recostada, y aunque es autocumplimentado, puede ser dirigido por el personal del centro de salud para aquellas personas con dificultades de comprensión. Su cumplimentación lleva aproximadamente 5 min.

 

Según el resultado del cuestionario IPAQ, se puede clasificar a los individuos en: nivel bajo de actividad, nivel moderado y nivel alto de actividad. La guía de utilización del IPAQ (versión corta) propone la siguiente clasificación:

Categoría 1. Bajo nivel de actividad física: no realiza ninguna actividad física o la que realiza no es suficiente para corresponder a la categoría 2 o 3 del IPAQ.

Categoría 2. Moderado nivel de actividad física: existen 3 criterios para clasificar a una persona como activa:

  • 3 o más días de actividad física vigorosa durante al menos 20 min por día.
  • 5 o más días de actividad física moderada y/o caminar al menos 30 min por día.
  • 5 o más días de cualquier combinación de caminar y/o actividad física de intensidad moderada y/o vigorosa, alcanzando un gasto energético de al menos 600 Mets·min−1 por semana.

Categoría 3. Alto nivel de actividad física: existen 2 criterios para clasificar a una persona como muy activa:

  • Realiza actividad física vigorosa al menos 3 días, alcanzando un gasto energético de 1.500 Mets·min−1 por semana
  • 7 o más días (sesiones) de cualquier combinación de caminar y/o actividad física de intensidad moderada y/o actividad física vigorosa, alcanzando un gasto energético de al menos 3.000Mets·min−1 por semana.

 

A partir del cuestionario IPAQ se puede definir como «conducta sedentaria» aquella en la que los individuos permanecen más de 6h sentados al día.

Podómetro. Es un aparato válido, sencillo y barato, de uso fácilmente comprensible e indicado sobre todo en sujetos que realizan como única actividad física la caminata (en el transporte, el trabajo o el tiempo libre). Consiste en un péndulo que con el movimiento se balancea y al golpear contra una placa mide el número de zancadas o pasos realizados.

Proponemos la siguiente clasificación, adaptada de la de Tudor-Locke et al.:

  • Sedentario o inactivo: realiza menos de 5.000 pasos/día.
  • Algo activo, pero no alcanza las recomendaciones de actividad física saludable: realiza entre 5.000 y 9.999 pasos/día.
  • Activo: cumple las recomendaciones de actividad física saludable: realiza entre 10.000 y 12.499 pasos/día.
  • Muy activo: realiza 12.500 pasos al día o más.

 

ACTIVIDAD FÍSICA

La actividad física es una acción de promoción de la salud que se define como “movimiento corporal producido por el esqueleto y los músculos, que requiere gasto de energía y produce beneficios progresivos en la salud”6.

Existe un gran número de beneficios generados a partir de la práctica de actividad física o ejercicio regular, dentro de los que se encuentran:

• Prevención y reducción de los riesgos de enfermedades como: obesidad, diabetes mellitus, osteoporosis, cáncer de colon, enfermedad coronaria, endometriosis posmenopáusica, depresión y accidentes relacionados con caídas.

• Incremento de la longevidad y disminución de la discapacidad.

• Mantenimiento de un peso saludable y mejoría en la capacidad física.

• Fortalecimiento de los músculos y los huesos.

• Mejora del estado de ánimo y de los patrones de sueño, reducción de la ansiedad y el estrés y aumento de la confianza y la autoestima.

• Minimiza los cambios biológicos relacionados con el envejecimiento.

• Revierte los síndromes por desuso, previene las enfermedades crónicas y controla y mejora los síntomas de enfermedades crónicas.

• Maximiza la salud psicológica.

De manera más específica a nivel del sistema músculo esquelético, los beneficios del ejercicio o la actividad física se aprecian en7:

• Incremento de la densidad mineral en los adolescentes, su mantenimiento en los adultos jóvenes y retardo de su declinación en los adultos mayores y retardo de la progresión de la osteoporosis, aunque no revierte la pérdida avanzada de hueso.

• Prevención de la osteoartritis, mejora la fuerza y la flexibilidad, aumento del equilibrio, la movilidad y el desempeño físico funcional.

• Beneficio específico del ejercicio de alto impacto en el hueso.

• Reducción del riesgo de discapacidad funcional en los adultos mayores.

A nivel de la capacidad funcional, el ejercicio regular o la actividad física logran:

• Reducir el riesgo de caídas y de fracturas.

• Facilitar la rehabilitación de enfermedades agudas y crónicas.

• Disminuir el tiempo de reacción, manteniendo la perfusión cerebral y la cognición.

En individuos con enfermedades cardiovasculares, el ejercicio consigue8:

• Prevenir los accidentes cerebrovasculares, contribuir al tratamiento de la enfermedad vascular periférica y modificación de otros factores de riesgo cardiovasculares como disminución de la tensión arterial y los cambios en los perfiles de los lípidos.

• Disminuir la baja aptitud física, la cual constituye uno de los principales factores de riesgo para la enfermedad coronaria en hombres y mujeres.

• Disminuir el riesgo de morir por enfermedad coronaria comparadas con las personas fumadoras.

El ejercicio o la actividad física regular en personas con sobrepeso y obesidad logra9:

• Maximizar la pérdida de grasa combinada con una dieta adecuada, aumento de la masa muscular magra y mejora la aptitud física.

En personas con diabetes10:

• La actividad física regular ayuda al mejor control de los niveles de glucosa y minimiza el factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2.

 

TRATAMIENTO

La actividad física, practicada de manera apropiada, es la mejor herramienta disponible hoy día para retrasar y prevenir las consecuencias del envejecimiento, así como para fomentar la salud y el bienestar de la persona. Como ya hemos dicho, la actividad física ayuda a mantener el adecuado grado de actividad funcional para la mayoría de las funciones orgánicas: mantiene y mejora la función muscular esquelética, osteoarticular, cardiocirculatoria, respiratoria, endocrina, metabólica, inmunológica y psiconeurológica. Además, reduce el riesgo de desarrollar alteraciones o incluso de morir de lo que hoy día son las principales y más graves causas de morbilidad y mortalidad en los países occidentales11.

 

Para intervenir en el cambio de conducta hacia la actividad física es muy importante conocer el grado de motivación y la disponibilidad del paciente y su familia para el mismo. Hay que tener en cuenta que no existe una única prescripción de ejercicio para todos los individuos y ésta debería ser personalizada según el riesgo y las capacidades individuales. También es razonable promover un aumento de la actividad, incluso si los objetivos específicos no se cumplen completamente aplicando un enfoque personalizado en lograr la persistencia, evitando lesiones asociadas.

 

Las personas con estilo de vida sedentario deberían comenzar gradualmente con actividad física al inicio en pequeña cantidad para ir incrementando la duración, frecuencia e intensidad acorde a su condición. Los individuos con movilidad deficiente deberían mantenerse tan activos como su condición se los permita12.

 

Fisioterapia

La fisioterapia ayuda a promover, prevenir, curar y recuperar la salud de los individuos, estimulando su independencia. Aplica los métodos y técnicas basadas en el funcionamiento del cuerpo humano, sus movimientos, funciones y su interacción con el entorno13,14.

Según la literatura, la mayoría de los programas para trabajar el sedentarismo se basan en ejercicios que aumentan la fuerza muscular e incrementan la movilidad de las articulaciones en las extremidades inferiores, la capacidad aeróbica y el equilibrio15.

Los fisioterapeutas promueven el movimiento y la independencia mediante ejercicios de fuerza y resistencia, técnicas de relajación, manejo del dolor, prescripciones de adaptación de equipamiento y ayudas para la movilidad y otros cuidados propios3,6,.

  • Actividades aeróbicas. Se recomienda la realización de actividades de bajo impacto como la caminata, el ciclismo o pedaleo en la bicicleta estática, la natación, la hidrogimnasia, el subir escaleras, el baile, el yoga y la gimnasia aeróbica de bajo impacto16.
  • Entrenamiento de la fuerza muscular, masa ósea y equilibrio. Un aspecto fundamental del programa de ejercicio es el fortalecimiento de la musculatura buscando aumentar la masa y la fuerza muscular y mejorar el equilibrio, que repercute directamente en el mantenimiento eficaz del patrón de marcha e influye en que no se produzcan caídas. Se sabe también que el entrenamiento de resistencia muscular aumenta el metabolismo en reposo, aumenta el gasto calórico, y la masa libre de grasa, mejora la tolerancia a la glucosa y mejora la densidad ósea, la masa muscular, la fuerza y el equilibrio, por lo que disminuye el riesgo de fracturas por osteoporosis. La actividad física se convierte así en una terapia antienvejecimiento17.

 

CONCLUSIONES

El sedentarismo según la OMS es la cuarta causa de muerte en el mundo. La prevención del sedentarismo y animar a la población a realizar actividad física son acciones encaminadas a reducir la mortalidad y la afectación de los individuos por una larga lista de enfermedades que afectan desde al sistema cardiaco, el respiratorio, al músculo esquelético y otros. Los beneficios de realizar actividad física moderada y adaptada a cada individuo son inmensos. Podemos saber el grado de actividad física de una persona bien pasando un cuestionario de actividad física validado y/o mediante la utilización de un podómetro. La fisioterapia promueve el movimiento y la independencia como factores protectores del sedentarismo, y sobre todo se basa en la realización de actividades aeróbicas y entrenamiento de la fuerza muscular, masa ósea y equilibrio.

 

BIBLIOGRAFÍA

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