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Drenaje ventricular externos. Cuidados y manejo de enfermería.

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23 abril 2021

AUTORES

  1. Lorena Joven Simón. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  2. Vanesa Hurtado Rubio. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  3. Laura Macos Blasco. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  4. María Blanca Duarte Alvero. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  5. Silvia Delgado Deza. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  6. Izaskun Catalán Navarro. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La utilización del drenaje ventricular externo (DVE) es una práctica muy habitual en el paciente neurocrítico. Debido a las numerosas complicaciones derivadas de un uso incorrecto de este tipo de dispositivos y dado que sigue siendo un pilar muy importante en el monitoreo y el tratamiento del paciente con problemas neurológicos, creemos que la prevención de complicaciones asociadas a un mal uso de este tipo de catéteres es un punto muy importante que tratar. Por lo que en este artículo pretendemos plantear una serie pautas que sirvan de referencia para prevenir las complicaciones asociadas a un mal uso y dar unos cuidados de enfermería de calidad.

 

PALABRAS CLAVE

Drenaje ventricular externo, cuidados enfermería, LCR.

 

ABSTRACT

The use of external ventricular drainage (EVD) is a very common practice in the neurocritical patient. Due to the numerous complications derived from the incorrect use of this type of device and given that it continues to be a very important pillar in the monitoring and treatment of patients with neurological problems, we believe that the prevention of complications associated with the incorrect use of this type of catheter is a very important point to be addressed. Therefore, in this article we intend to propose a series of guidelines to serve as a reference to prevent complications associated with misuse and to provide quality nursing care.

 

KEY WORDS

External ventricular drainage, nursing care, CSF.

 

INTRODUCCIÓN

El Drenaje Ventricular es la inserción de un catéter en el ventrículo lateral cerebral con salida hacia el exterior para el control de la presión intracraneal (PIC) y/o drenaje de líquido cefalorraquídeo (LCR).

Su inserción y manejo es una práctica rutinaria en las UCIs de referencia neuroquirúrgica y como todas las técnicas, tiene complicaciones. Las más frecuentes son la hemorragia en el trayecto del catéter, la malposición y la infección1.

La indicación más habitual del DVE es el drenaje de líquido cefalorraquídeo en el tratamiento de la hidrocefalia aguda secundaria a hemorragia subaracnoidea (HSA), hemorragia intraventricular/cerebral, infección de sistema nervioso central (SNC), o traumatismo craneoencefálico (TCE)1,2,3.

Otra de las indicaciones del DVE es la monitorización de la PIC. Mediante la conexión de un transductor a un monitor. Siendo así una herramienta muy importante para el diagnóstico y monitorización del paciente neurocrítico.

Además, es una herramienta útil para la administración de medicación intratecal (antibióticos y anticoagulantes) y para la toma de muestras de LCR.

 

OBJETIVOS

  • Realizar una revisión sistemática sobre los diferentes protocolos y pautas de actuación en los cuidados del catéter.
  • Elaborar pautas que sirvan de referencia al personal de enfermería para el manejo del drenaje ventricular externo.

 

METODOLOGÍA

La metodología usada ha sido una revisión bibliográfica, en bases tales como Medline, Dialnet, Scielo y Google Académico. Así como, la revisión de distintos protocolos de actuación.

 

RESULTADOS

Después de realizar una revisión sistemática de distintos protocolos y publicaciones presentaremos una serie de pautas a nivel general y para la realización de distintas actuaciones específicas que pueden del DVE así como una evolución favorable del paciente neurológico portador de este catéter.

 

  • Manejo general 4-7.
    • Vigilancia neurológica estrecha.
    • Control de temperatura.
    • Posición del paciente: decúbito supino con la cabeza alineada evitando las flexiones laterales del cuello para mejorar el retorno venoso. Cabecero entre 25-30º, excepto contraindicación por fracturas vertebrales.
    • Asepsia previa a su manipulación: lavado de manos con clorhexidina o solución hidroalcohólica y guantes estériles.
    • Manipular el drenaje lo menos posible para evitar el riesgo de infección manteniendo cura oclusiva mediante técnica estéril.
    • Mantener el cero del depósito colector a la altura conducto auditivo externo (excepto prescripción facultativa) y realizar un control periódico de la altura del depósito.
    • Vigilar la permeabilidad del sistema.
    • Registrar el volumen, aspecto y color del LCR, una vez por turno, avisando al facultativo en caso de signos de alerta. En condiciones normales el LCR es transparente. Si este líquido es turbio y de color amarillento es indicativo de infección, en caso de líquido de color rojizo estaremos ante una posible hemorragia activa y en caso de que el LCR tenga un ligero tinte ámbar nos encontraremos ante un indicativo de sangrado antiguo.
    • Cerraremos el drenaje durante la aspiración de secreciones, debido a que puede ser una técnica molesta para el paciente y puede provocar un aumento de la PIC y por tanto, un aumento de la cantidad de drenaje de LCR.
    • Vaciado de bolsa colectora cuando ocupe las tres cuartas partes de esta, manteniendo el DVE cerrado para evitar el cambio brusco de presión.
  • Manejo en movilización del paciente: 4,7.

 

La movilización del paciente portador de DVE es uno de los momentos más críticos en la actividad diaria del personal de enfermería. Como se ha nombrado anteriormente, la posición del cuerpo del paciente es un punto esencial para controlar parámetros como la oxigenación cerebral y la PIC.

 

Cuando se moviliza al paciente portador de DVE se debe tener en cuenta una serie de acciones para intentar que durante esta movilización los parámetros nombrados anteriormente no se alteren de demasía. Dentro de estas acciones una de las más importantes es clampar del drenaje mientras se realiza la movilización, este clampaje no deberá ser superior a 30 min, por lo que es muy importante contar con un equipamiento humano que conozca los riesgos de la movilización de este tipo de pacientes y trabaje en equipo para minimizar el tiempo de esta movilización.

 

Una vez realizada la movilización colocaremos al paciente en decúbito supino con el cabecero elevado y respetando la alineación del cuerpo, se abrirá el drenaje inmediatamente después de colocar el paciente en la posición correcta y se comprobará la altura del recipiente colector.

  • Administración de medicación y toma de muestras:4-6,8.

 

Como se ha estado comentando durante todo el artículo lo más importante en estas técnicas es mantener la asepsia dado que una de las complicaciones más importantes es la infección. En ambas técnicas realizaremos un estricto lavado de manos y utilizaremos guantes estériles. Además, desinfectamos la conexión más cercana al paciente ya que ambas técnicas se realizarán a través de esta conexión.

 

Normalmente se administran antibióticos (vancomicina) tanto de forma terapéutica, por infección de LCR como de forma profiláctica. Hay diversos factores que debemos tener en cuenta:

    • Administrar la menor cantidad de líquido posible.
    • Calcular la pérdida de medicación en el recorrido del drenaje (0.6 ml válvula antiretorno +0.6 recorrido catéter).
    • Dejar pinzado el DVE durante una hora para asegurar la acción terapéutica. Una vez pasada esta hora comprobar permeabilidad y altura del colector.
    • Vigilar signos y síntomas de intolerancia.

 

La recogida de muestras de LCR se realizará con técnica aséptica y siempre desde la conexión más proximal a la cabeza del paciente. No realizar nunca la obtención de la muestra de la bolsa colectora debido a la rápida degradación de los componentes celulares. Si es posible la obtención de la muestra se hará coincidir con la administración de medicación intratecal de esta manera evitaremos la manipulación innecesaria y los cambios bruscos en las PIC

 

En caso de DVE poco productivos se pinzará el drenaje durante 10-15 minutos antes de la extracción de la muestra para facilitar la salida del LCR si el drenaje es muy productivo no es necesario realizar este paso. La cantidad de líquido necesaria será de 1 ml por tubo de muestra. Conectaremos una jeringa de 2 ml en la conexión proximal y abriremos la llave y dejaremos fluir libremente el LCR en la jeringa, no aspirar.

 

Una vez realizada la obtención de la muestra la pondremos en el tubo de recogida de muestras correctamente identificado y comprobaremos la permeabilidad del drenaje, así como su colocación.

  • Monitorización de la PIC: 4,7.

 

El registro y seguimiento de las ondas PIC permite conocer los cambios de la dinámica intracraneal, ayudando en la elección de la terapia farmacológica más adecuada para el paciente. Debido a la situación del punto de inserción del catéter y su sensibilidad, se debe manipular correctamente tanto al paciente como al aparataje.

 

Es importante que el personal de enfermería conozca los límites normales de PIC y de la presión de perfusión cerebral (PPC) para poder comunicarlo inmediatamente en caso de variación de estos. Los valores normales de estos parámetros son los siguientes:

      • PIC: 10-15 mmHg.
      • PPC: 60-70 mmHg.

 

La medición de la PIC y la PPC se realizará de forma horaria y de forma aséptica. Para realizar la medición debemos girar la llave tres vías, cerrando momentáneamente el drenaje de LCR. Como nuestro sistema está previamente conectado a un transductor podremos ver en el monitor los valores de PIC y PPC que tiene el paciente en ese momento. Debemos vigilar en todo momento que el cuerpo del paciente esté colocado correctamente, para que la lectura de estos parámetros sea real y de volver a girar la llave para dejar abierto el sistema de drenaje después del registro de los datos.

 

CONCLUSIONES

 

Los drenajes ventriculares permiten controlar y hacer un seguimiento de la presión intracraneal, así como drenar líquido cefalorraquídeo o administrar medicación, pero, como procedimiento invasivo, es fuente de graves complicaciones como infecciones y hemorragias.

 

Como hemos visto en este artículo el papel de enfermería es muy importante a la hora de evitar posibles complicaciones derivadas del mal manejo. Siendo la infección la principal complicación asociada. Además, enfermería también tiene un papel muy importante a la hora de identificar los distintos signos de alarma que puedan estar asociados a una mala evolución de este tipo de pacientes neurológicos. Por lo que pensamos que es muy importante tener un conocimiento adecuado para un correcto manejo de este tipo de sistemas.

 

BIBLIOGRAFÍA

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