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Drenaje torácico cerrado digital.

24 diciembre 2021

AUTORES

  1. Cristina Cubero Esteban. Grado Universitario en Enfermería Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
  2. Lucía Belloc Pérez. Grado Universitario en Enfermería. Máster en Educación para la Salud. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
  3. Natalia Minguillón Ruiz. Grado Universitario en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
  4. Mª Ángeles Casaus Margeli. Diplomatura en Enfermería. Máster en Acupuntura. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
  5. Leticia Marin Turrubia. Grado Universitario en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
  6. Alicia Moreno Arjol. Grado Universitario en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).

 

RESUMEN

El objetivo de un sistema de drenaje torácico cerrado es evacuar el contenido ocupante de la cavidad pleural o mediastínica. Desde que en 1825 se usase por primera vez con un sistema de frascos hasta hoy con los nuevos sistemas digitales, su uso es indiscutible. Estos nuevos sistemas digitales, junto a las nuevas prácticas quirúrgicas, han otorgado un mayor nivel de seguridad y han contribuido en la reducción del tiempo medio en la estancia y la inmovilización de los pacientes que requieren dichos equipos.

Nuestro objetivo en esta revisión es exponer las ventajas de estos nuevos sistemas que se vienen utilizando desde hace unos cinco años.

 

PALABRAS CLAVE

Drenaje torácico, cuidados de enfermería, digital, fuga aérea.

 

ABSTRACT

The goal of a closed chest drainage system is to evacuate the occupying contents of the pleural or mediastinal cavity. Since 1825 is used for the first time with a bottle system until today, with the new digital systems, its use is indisputable. These new digital systems, together with the new surgical practices, have provided a higher level of safety and have contributed to the reduction of the average length of stay and the immobilization of patients who require such equipment.

Our objective in this review is to expose the advantages of these new systems that they have been using for about five years.

 

KEY WORDS

Thoracic drainage, nursing care, digitalis, air leak.

 

DESARROLLO DEL TEMA1

La cavidad torácica se encuentra delimitada por la parrilla costal, el esternón, los músculos intercostales y el diafragma, todos ellos revestidos interiormente por la pleura parietal. En el interior de dicha cavidad se encuentran los pulmones, recubiertos externamente por la pleura visceral. Entre ambas pleuras existe un espacio denominado cavidad pleural, en la cual encontramos entre 5-15 ml de líquido seroso que actúa como lubricante entre ambas pleuras durante la respiración para favorecer la distensión pulmonar. La cavidad torácica debe ser un espacio cerrado y hermético. La presión intrapleural oscila desde -15 cmH2 O y -5 cmH2O en espiración, a +50 cmH2O durante la tos. Esta presión puede perderse por la acumulación de líquido, aire, sangre o pus; en determinadas patologías, siendo necesario la utilización del drenaje torácico para la evacuación del contenido de la cavidad pleural y la recuperación de las presiones de la cavidad torácica.

Los drenajes torácicos (DT), como la medicina, han ido evolucionando a lo largo del tiempo. Desde el drenaje pleural a través de un sistema de tres frascos de 1825 hasta la aparición del sistema digital de drenaje torácico, las mejoras de este sistema y la reducción de complicaciones, se han hecho evidentes.

Todos ellos tienen en común que están compuestos por un tubo semirrígido que se inserta en el espacio pleural o mediastínico y un sistema de cámaras, que permiten la evacuación de líquido o aire de la cavidad. Se podría concluir que el drenaje torácico es un sistema que ayuda a mantener la función respiratoria al proporcionar una presión negativa regulada, permitiendo a los pulmones expandirse.

 

SISTEMA DE DRENAJE TORÁCICO DIGITAL:

Los sistemas digitales de DT constan de: la máquina deDT digital, un tubo de drenaje (simple o doble) y un contenedor (que varía desde los 300 ml – 2l). Como características generales, estos sistemas poseen:

  • Filtro interno. Retiene organismos (así el aire exhalado por el paciente sale filtrado al exterior por el punto de salida de fuga de aire sin riesgo de contaminación ambiental).
  • Contenedor. Varía en capacidad, permite el cambio de receptal con un menor riesgo de fuga de líquido o entrada de aire a la cavidad pulmonar y posee espesantes en el interior para solidificar el débito y facilitar así su medición.
  • Batería: de unas 3 horas de carga y 10 horas de autonomía.
  • Puerto de acceso: permite acceder con una jeringa directamente al tubo (previa desinfección) para la recogida de muestras, permitiendo el sellado automático de la membrana tras la extracción.
  • No precisan tomas de vacío.

Estos equipos poseen sistemas de calibración y de seguridad para garantizar el estado y funcionamiento de los equipos. Dichos sistemas nos permiten elegir las presiones, poseen programas para asegurar el mantenimiento de presión si el paciente no la genera y nos aportan, además, datos de fuga y de débito, que nos ayudan a conocer la función respiratoria, el estado hemodinámico del paciente y nos orienta en la retirada. Por otra parte, son sistemas intuitivos y de fácil manejo, hecho que no evita la formación previa para el equipo de enfermería para su utilización.

 

BENEFICIOS DEL SISTEMA DIGITAL:2,3

Los sistemas digitales de succión mecánica tienen como principales ventajas que no precisan de un sistema de aspiración externa y su funcionamiento no depende de la gravedad. Esto se traduce para el paciente en la posibilidad de una movilización y deambulación mucho más temprana, incluyendo la posibilidad de alta con control ambulatorio o por sistemas de ESAD.

La fuga aérea prolongada, alarga la estancia hospitalaria y el uso de DT. El sistema digital nos permite conocer en cada momento cuánto fuga el DT nuestro paciente. Por otro lado, nos permite conocer, por los sistemas de alarma, cualquier otro problema. En ocasiones los sistemas de succión permanente pueden resultar perjudiciales favoreciendo la aparición de barotrauma en el parénquima pulmonar, pudiendo evitarse con la succión discontinua que ofrecen estos sistemas.

Pueden convertirse además en una herramienta de investigación para rehabilitadores y el tratamiento de fisioterapia en el postoperatorio y en el desarrollo de agentes aerostáticos, para verificar con más certeza si el uso o no de éstos, se traduce en menos días de drenaje torácico.

Desde el punto de vista de la enfermería se traduce en mayor seguridad, información y ergonomía. Sin embargo, los cuidados que requieren estos sistemas no difieren de los analógicos o convencionales hasta ahora.

 

CUIDADOS DEL DRENAJE TORÁCICO:4,5,6,7

Al comenzar el turno se debe verificar el tubo torácico y el sistema de drenaje, el nivel de fuga y la presión ejercida por el sistema; así como el volumen del receptal del que partimos. Sería conveniente revisarlo cada hora durante el turno. El tubo no debe tener torceduras ni obstrucciones que puedan acodar el drenaje, éste debe ser permeable. El tubo deberá estar fijado a la piel del paciente para evitar una desconexión inadvertida o que se tire del drenaje. Anotaremos la cantidad, color y consistencia del líquido drenado al acabar el turno. Si la salida de contenido sanguinolento es superior a 150 ml/h se debe pinzar y dejar en standby el sistema y avisar.

No se debe levantar el drenaje por encima del nivel del pecho. El sistema y todos los tubos deben estar por debajo del nivel del pecho del paciente para facilitar su drenaje. Así mismo asegurar que la unidad está colocada de forma segura en su soporte o colgando de la cama. Si nuestro paciente está consciente y puede levantarse recalcamos estas indicaciones.

Si existe una gran fuga de aire continua, el sistema nos avisará. Debemos entonces revisar las conexiones entre el drenaje y el paciente (verificar si el drenaje está desconectado y el estado del paciente).

Por otro lado, diariamente debemos observar los posibles signos de infección e inflamación en el punto de inserción del catéter. Comprobaremos en cada turno que el apósito esté limpio, las suturas y la piel perilesional y realizaremos una cura aséptica y estéril.

 

Evaluaremos en su conjunto al paciente: constantes vitales (tensión arterial, frecuencia cardíaca, saturación oxígeno, frecuencia respiratoria y temperatura). Observaremos el color de la piel y mucosas, la aparición de sudoración, disnea, tiraje, mala mecánica ventilatoria, náuseas, ansiedad o insomnio.

El control del dolor es un aspecto fundamental. Se administrarán analgésicos si así lo necesitase, como medidas antiálgicas. Los drenajes torácicos son dolorosos ya que la pleura parietal es muy sensible. Los pacientes requieren un alivio regular del dolor para su confort y para permitirles completar la fisioterapia o la movilidad. La evaluación del dolor debe realizarse con frecuencia.

Si el paciente está consciente, realizaremos educación para la salud sobre los cuidados fundamentales que debe llevar a cabo, como son:los cambios posturales frecuentes, la tos eficaz y el manejo de la respiración profunda; para aumentar con ello la presión intrapleural y facilitar el drenaje y la reexpansión pulmonar. Si no es posible, lo ayudaremos o realizaremos los cambios posturales por él. Si es posible y siempre por orden médica animaremos al paciente a levantarse y deambular.

Se debe realizar un control radiológico tras su colocación. Si se traslada al paciente para realizar una radiografía de control o cualquier otra prueba diagnóstica, no hay que pinzar el catéter torácico, ya que aumentaría la presión intrapleural. Sólo se pinzaría para cambiar el dispositivo recolector de drenaje (para evitar la entrada de aire). Posteriormente se despinzaría el tubo.

 

COMPLICACIONES DRENAJE TORÁCICO:8,9

Las complicaciones tras la colocación del tubo de tórax pueden ser posicionales (2.4-33.3%), infecciosas (0.8-1.2%) o relacionadas con la inserción (0-7.9%). La tasa de prevalencia general oscila entre 3,5 a 36% de la población.

  • Laceración o perforación de vísceras intratorácicas o intraabdominales (pulmón, corazón, esófago o diafragma durante la colocación).
  • Empiema torácico (por propagación).
  • Lesión del nervio, vena o arteria intercostal. Neuritis intercostal.
  • Conversión de un neumotórax a un hemoneumotórax.
  • Acodamiento del tubo, pudiendo dar lugar a una alteración de la función respiratoria por obstrucción del drenaje.
  • Neumotórax persistente (disminución de la saturación de oxígeno, aumento del trabajo respiratorio, disminución de los ruidos respiratorios y del movimiento del pecho, quejas de dolor en el pecho, taquicardia o bradicardia, hipotensión). Avisar al médico, radiografía urgente, asegurar que el drenaje esté intacto, preparar para la inserción/reposición del drenaje torácico.
  • Neumotórax a tensión. Producido cuando el volumen de aire atrapado colapsa los pulmones y disminuye el retorno venoso al corazón. Se trata de una emergencia médica. También es posible que se produzca un neumotórax en el momento de la retirada.
  • Edema pulmonar unilateral por evacuación excesivamente rápida de un derrame importante o neumotórax a tensión.
  • Fugas: primaria o alrededor del tubo.
  • Enfisema subcutáneo. Surge cuando el aire del espacio pleural se filtra hacia el tejido subcutáneo. Los tejidos del cuello, la cara y el pecho se hinchan y crepitan a la palpación. No peligra la vida del paciente.
  • Desconexión accidental del sistema (limpiar los extremos del drenaje y volver a conectar, comprobar las constantes vitales y avisar al médico).
  • Eliminación del drenaje de forma accidental (aplicar presión en el lugar de salida y sellarlo con tiras esterilizadas, colocar un apósito oclusivo sobre la parte superior, avisar al médico, tomar constantes vitales).
  • Reacción anafiláctica.
  • Infección del punto de inserción (notificar, cultivo de herida, considerar hemocultivos). Cambiar regularmente los apósitos.
  • Sangrado en el lugar del drenaje (aplicar presión, colocar apósito oclusivo, notificar al médico, comprobar la coagulación).

 

CONCLUSIONES

Desde el punto de vista ergonómico estos nuevos sistemas ofrecen una mayor comodidad. Sean utilizados en unidades de cuidados intensivos, intermedios o en planta, ofrecen la gran ventaja de que son sistemas pequeños, compactos y además brindan la posibilidad de que no tener que estar anclados a una toma de vacío, por lo que se libera espacio y por consiguiente “un cable menos”, cosa que en espacios reducidos es útil y se evita el riesgo de tropezar o de desconexión accidental.

Desde el punto de vista para el paciente, como ya se ha mencionado, ofrecen la posibilidad de deambulación y de alta domiciliaria bajo seguimiento; aumentando así el nivel de satisfacción del paciente y reduciendo los tiempos de estancia hospitalaria.

Desde el punto de vista de enfermería estos sistemas siguen requiriendo formación en su manejo y la misma vigilancia y cuidados que sistemas como Pleurevac ®. No suponen una liberación en la carga de trabajo, pero sí ofrecen una mayor sensación y nivel de seguridad. El mayor control de fuga aérea, las modalidades de presión que ofrecen y los sistemas de alarma, ante cualquier evento, contribuyen a esa seguridad, tanto para el portador como para el equipo de enfermería. Por otro lado, ayudan en la hora de la retirada y reducen el porcentaje de complicaciones.

 

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