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Cuidados de enfermería al paciente con Ictus.

16 diciembre 2021

AUTORES

  1. Marta Villagrasa Alloza. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. María del Pilar Suarez Gorris. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  3. Jesica Sanz Rosa. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  4. Virginia Beatriz Heredia Diez. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  5. Lucía Torralba Elía. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Zaragoza.
  6. María Torralba Elía. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Zaragoza.

 

RESUMEN 

El ICTUS constituye un importante problema de salud pública en nuestro medio ya que se trata de una de las principales causas de mortalidad en los países desarrollados y la primera causa de incapacidad o invalidez.

Se trata de una patología cerebrovascular que afecta a los vasos del sistema nervioso central, ya sea rompiéndose, dando lugar a un ictus hemorrágico, u ocluyéndolos, apareciendo así un ictus isquémico.

Se hace necesaria una correcta formación de los profesionales sanitarios en este tipo de patologías para ser capaces de trabajar de forma multidisciplinar en el desarrollo de una adecuada educación sanitaria. Así como implantar medidas de prevención que actúen directamente sobre los factores de riesgo modificables.

 

PALABRAS CLAVE

Atención de enfermería, ICTUS.

 

ABSTRACT 

Stroke constitutes an important public health problem in our environment since it is one of the main causes of mortality in developed countries and the first cause of disability or disability.

It is a cerebrovascular disease that affects the vessels of the central nervous system, either by breaking them, giving rise to a hemorrhagic stroke, or by occluding them, thus resulting in an ischemic stroke.

Proper training of health professionals in this type of pathology is necessary to be able to work in a multidisciplinary way in the development of adequate health education. As well as implementing prevention measures that act directly on modifiable risk factors.

 

KEY WORDS

Nursing care, stroke.

 

INTRODUCCIÓN

El ictus o infarto cerebral es un tipo de la enfermedad cerebrovascular que tiene afectación en los vasos del sistema nervioso central. Se produce cuando a causa de una rotura u oclusión de un vaso sanguíneo, se reduce el flujo de sangre al cerebro, lo que provoca que las células no reciban el oxígeno necesario y dejen de funcionar correctamente 1,2.

En los países desarrollados la enfermedad vascular constituye una de las principales causas de mortalidad, superada tan solo por las patologías cardíacas de tipo isquémico y el cáncer. En España concretamente es la segunda causa de mortalidad.

Además, es la principal causa de incapacidad o invalidez en el adulto, se estima que cerca de un 60% de los afectados precisa ayuda para las actividades de la vida diaria a las dos semanas del evento, con los elevados gastos sanitarios que esto conlleva 1,3,4,5.

Estos datos ponen de manifiesto la necesidad de realizar, en la población general, una adecuada educación para la salud, especialmente en aquellos factores de riesgo que pueden ser modificados, además de instruir sobre los principales síntomas y cómo debe actuarse cuando ocurran. Es necesario además reforzar las medidas de prevención tanto primaria como secundaria 1,3,6,7,8.

 

Clasificación:

Pueden realizarse diferentes clasificaciones, las más utilizadas son las que diferencian entre el tipo de ictus (isquémico o hemorrágico) y aquella que se refiere a la duración del evento.

  • Tipos:
  • Ictus isquémico.

Se relaciona con la falta de aporte sanguíneo a una zona determinada del parénquima encefálico. Se estima que el 85% de los ictus que se producen son de este tipo.

  • Ictus hemorrágicos.

En este caso, el ictus se produce por la rotura de los vasos sanguíneos cerebrales que producen una extravasación de la sangre fuera del lecho vascular. Este tipo de ictus se produce el 15% restante de las veces, es más frecuente en menos de 40 años y en la raza negra y asiática 3.

  • Según la duración:

Las primeras horas tras el evento pueden distinguirse dos tipos de eventos cerebrovasculares:

  • Ataque isquémico transitorio o AIT, cuando la recuperación neurológica ocurre dentro de las primeras 24 horas.
  • Infarto cerebral con lesión definitiva del parénquima cerebral 3.

 

Factores de riesgo:

Dentro de los factores de riesgo puede hacerse una distinción entre ellos, por un lado, existen los factores de riesgo no modificables, como su nombre indica no puede influirse sobre ellos. Destacaría en este grupo:

  • La edad. La edad avanzada constituye el factor de riesgo más importante. Esto se debe a que la probabilidad de sufrir un accidente isquémico se duplica/triplica a partir de los 50 años y aumenta aún más conforme pasamos de década. Aun así, la mortalidad es mayor en pacientes jóvenes.
  • Genética. Existe mayor probabilidad de padecer un ictus cuando familiares cercanos lo han padecido o el propio paciente lo ha sufrido en alguna ocasión.
  • Sexo. Aunque la probabilidad de padecer un ictus es mayor en el sexo masculino, la mortalidad tras el mismo es mayor en el sexo femenino.
  • Raza. Mayor frecuencia en raza negra.

Por otro lado, tenemos los factores de riesgo modificables, tiene especial importancia porque son sobre los que podemos actuar los profesionales sanitarios mediante una adecuada educación para la salud y el uso de la prevención.

  • Hipertensión arterial. Se trata del factor de riesgo más importante. Mantener unas cifras tensionales adecuadas se ha relacionado tanto con una adecuada prevención primaria como con la disminución de posibles recidivas.
  • Diabetes Mellitus, especialmente aquella que no está bien controlada.
  • Hipercolesterolemia.
  • Hábitos tóxicos como el alcohol y el tabaco.
  • Obesidad.
  • Uso de tratamientos anticonceptivos hormonales.
  • Cardiopatías, entre las que destaca la fibrilación auricular.
  • Sedentarismo.
  • Obesidad5,6,9.

 

Cuidados de enfermería al paciente con ICTUS:

  • Suplir aquellas necesidades básicas que el paciente no puede realizar por sí mismo. Este tipo de pacientes suelen necesitar ayuda en la alimentación, el aseo o baño, para vestirse, etc. Estos cuidados se realizan dependiendo del grado de incapacidad que presente el paciente, intentando que su colaboración sea la máxima posible.
  • Tratar de paliar los posibles problemas de comunicación que puedan surgir facilitando la comunicación. Para ello pueden llevarse a cabo varias estrategias como establecer contacto ocular directo, hablarle lentamente utilizando un lenguaje sencillo y claro. No atosigar al paciente y darle el tiempo que necesite para procesar la información. No elevar la voz si no es necesario porque el paciente presenta un trastorno auditivo. Intentar, en la medida de lo posible, realizar preguntas dicotómicas.
  • Valorar la existencia de una alteración de la deglución. Se trata de una complicación común tras un ICTUS. Antes de iniciar la tolerancia oral debe comprobarse que exista reflejo facial, faríngeo y nauseoso. Es aconsejable realizar el test MECV-V para valorar la necesidad de uso de espesantes.

Las ingestas deben realizarse en posición de Fowler alta con el cuello ligeramente flexionado. Se introducirán pequeñas cantidades de comida en cada bocado, deben situarse los alimentos en el lado de la boca que no esté afectado.

Tras la ingesta comprobar que no queden restos en la cavidad oral, en el caso de que existiesen es importante retirarlos.

No tumbar al paciente hasta mínimo media hora tras la ingesta.

 

En caso de que exista desnutrición o disfagia severa, puede ser necesaria la colocación de una sonda nasogástrica.

  • La eliminación puede verse alterada con frecuencia, deben evitarse tanto el estreñimiento como las infecciones urinarias. Valorar la utilización de laxantes según prescripción médica y evitar el sondaje vesical. Una forma de evitar el estreñimiento sería intentar la movilización precoz en el enfermo.
  • La pérdida sensorial y funcional puede traer consigo una alteración de la imagen corporal, por lo que se dará apoyo psicológico y emocional tanto al paciente como a sus familiares si fuese necesario.
  • Valoración del reflejo tusígeno. Puede encontrarse disminuido y existe un mayor riesgo de aspiración de secreciones. Valorar la necesidad de oxigenoterapia.
  • Educación para la salud. Enseñar al paciente, según posibilidades, como realizar su autocuidado, animar a que sea lo más autónomo posible y hacer partícipe a sus familiares de estos cuidados, especialmente aquellos en los que vaya a necesitar ayuda.

 

Modificación de aquellos hábitos nocivos que pueden empeorar el cuadro del paciente o repetir el accidente vascular. Recomendar el abandono del tabaco y el alcohol y promover el ejercicio físico y la pérdida de peso.

  • Control de las constantes. Tensión arterial, frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno, temperatura, glucemias periódicas. Ha sido evidenciado que un control temprano de la glucemia y la temperatura es beneficioso para el paciente. La fiebre, hipertensión e hiperglucemia tendrían consecuencias negativas7.

Valoración del nivel de conciencia.

  • Postura. Depende del tipo de ictus; en el ictus isquémico se recomienda colocar el cabecero entre 30 y 45º, mientras que en el hemorrágico la recomendación es el reposo absoluto con la cama en semi fowler, evitando maniobras de Valsalva. En ambos casos se recomienda un entorno tranquilo y confortable. Se realizarán cambios posturales y una correcta prevención de las úlceras por presión.
  • Prevención de caídas.
  • Realización de pruebas diagnósticas pautadas por el médico 3,6,7.

 

-Analítica de sangre. Hemograma completo, función renal, coagulación, bioquímica con electrolitos, concentraciones de alcohol y otras pruebas toxicológicas.

-Electrocardiograma.

-Radiografía de tórax.

-TAC craneal.

-Doppler de troncos supraaórticos y transcraneal, esta medida solo en un ictus isquémico.

-Resonancia Magnética.

-Ecocardiograma.

-Arteriografía.

-Punción lumbar para el posterior análisis de líquido cefalorraquídeo.

  • Control de la comorbilidad, especialmente la hipertensión, hiperlipemia y la diabetes mellitus.
  • Asegurar la continuidad asistencial, tras el alta ponerse en contacto con los equipos de atención primaria. Iniciar lo antes posible la rehabilitación.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Sorribes Capdevila M, Alzamora Sas MT, Vila Morientes N, Forés Raurell R, Vicheto Capdevila M, Heras Tebar A. Abordaje de los ictus: colaboración entre Atención Primaria y Especializada. Semergen. 2005;31(7):314-318.
  2. Rodríguez García, PL. Ictus isquémico: avances y proyecciones. Rev Cubana Neurol Neurocir. 2014;4(1):71–88.
  3. Ustrell-Roig X, Serena-Leal J. Ictus. Diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cerebrovasculares. Rev Esp Cardiol. 2007;60(7):753-69
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  5. Tovar JL, Delgado P, Montaner J. Manejo de la hipertensión arterial en el ictus. NefroPlus 2010;3(1):39-50.
  6. Ferre A, Ribó M, Rodríguez-Luna D, Romero O, Sampol G, Molina CA, Álvarez-Sabin J. Los ictus y su relación con el sueño y los trastornos del sueño. Neurología. 2013;28(2):103-118.
  7. Navarrete Navarro P, Pino Sánchez F, Rodríguez Romero R, Murillo Cabezas F, Jiménez Hernández MD. Manejo inicial del ictus isquémico agudo. Med Intensiva. 2008;32(9):431-43.
  8. Gállego J, Herrera M, Jericó I, Muñoz R, Aymerich N, Martínez-Vila E. El ictus en el siglo XXI. Tratamiento de urgencia. An. Sist. Sanit. Navar. 2008; 31(1): 15-30.