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Consumo de benzodiacepinas en ancianos válidos institucionalizados.

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21 marzo 2020

AUTORES

  1. Elías Gracia Carrasco: Enfermero en el Servicio Aragonés de Salud. Máster en Enfermería de Urgencias, Emergencias y Transporte sanitario. Graduado en Enfermería.
  2. Manuel Sinués Júdez: Enfermero en Hospital MAZ de Zaragoza. Graduado en Enfermería. Técnico en Emergencias y Transporte Sanitario.
  3. Óscar Fernández Alquezar: Enfermero en el Servicio Aragonés de Salud. Graduado en Enfermería y Fisioterapia. Experto en Urgencias y Emergencias.
  4. Edgar MartínPeña Galo: Médico Especialista en Familia y Comunitaria. Máster en Salud Pública por la Universidad de Umea, Suecia. MFyC del Servicio Aragonés de Salud.
  5. Raquel Gonzalez Espinosa: Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  6. Victoria Eugenia Rull Rodríguez: Médico Especialista en Medicina Intensiva en Hospital MAZ de Zaragoza. Licenciada en Medicina.

 

RESUMEN

Objetivo: Estudiar el consumo de benzodiacepinas en una residencia de ancianos válidos institucionalizados. Método: Estudio descriptivo trasversal, por muestreo no probabilístico por conveniencia. Instrumentos de medida empleados: el MEC-35 (1979) y el Cuestionario de la OMS (1989) para el estudio de las caídas en el anciano. Resultados: observamos que de los 51 ancianos que participaron en nuestro estudio, 27 personas ancianas los tomaban, lo que correspondió a un porcentaje del 53% de los ancianos participantes, es decir, que más de la mitad de la muestra estudiada los consumía. De las 27 personas ancianas consumidoras de benzodiacepinas, 9 de ellos correspondían al sexo masculino (33,33%) y las 18 personas restantes correspondían al sexo femenino (66,67%). Por los resultados obtenidos en nuestro estudio, se observa que, cuanto mayor es la edad de las personas, mayor es el consumo de benzodiacepinas. Concusiones: En nuestro estudio se puede comprueba que el consumo de benzodiacepinas es un hecho presente y elevado sobre la población anciana estudiada. Los equipos de atención primaria son los profesionales sanitarios que realmente realizan la prescripción de fármacos sedantes y deben reflexionar sobre su correcta y cuidadosa prescripción, además de valorar si el beneficio clínico es mayor a los efectos adversos.

PALABRAS CLAVE: ancianos, caídas, prevalencia, bezodiacepinas.

PALABRAS CLAVE: ancianos, caídas, prevalencia, benzodiacepinas.

 

INTRODUCCIÓN

El envejecimiento es un proceso fisiológico normal que predispone al individuo a la aparición de enfermedades y al consumo de medicamentos. La farmacoterapia en la tercera edad constituye la denominada polifarmacoterapia, uno de los grandes “problemas capitales de la geriatría”, correspondiendo a una de las situaciones más frecuentes e implicadas directamente con la morbilidad y la mortalidad en las personas ancianas1.

Las personas ancianas presentan una alta prevalencia de enfermedades y, a su vez son valorados por diversos especialistas sanitarios de forma simultánea. La comunicación entre los diversos profesionales del área de salud es de baja calidad, conduciendo en numerosas ocasiones a una inadecuada prescripción de medicamentos y presentando reacciones adversas y duplicidad de fármacos en un mismo paciente. En ocasiones el consumo elevado de fármacos produce una respuesta inadecuada en el anciano llegando incluso a producirse reacciones adversas, siendo superior el perjuicio que producen que al beneficio clínico esperado.

Los fármacos psicoactivos corresponden a uno de los grupos de fármacos más consumidos dentro de este grupo de población, alcanzando prevalencias en torno al 38% 2,3,4,5,6 . Las benzodiacepinas son el grupo farmacológico más claramente relacionado con las caídas 7,8, y los antihipertensivos y diuréticos ocupan segundos lugares, después de los sedantes 7.

Los ansiolíticos, antipsicóticos, relajantes musculares y las benzodiacepinas sin una estrecha vigilancia médica y periódica elevan el riesgo de caídas, y produciendo confusión, somnolencia, trastornos del equilibrio, temblores y deterioro cognitivo sobre el individuo9. Por ello, los profesionales sanitarios deben tener presente sus fines terapéuticos a la hora de prescribir este tipo de fármacos, y los potenciales efectos adversos que pueden presentar este tipo de pacientes. Una de las consecuencias más visibles que presenta la población polimedicada es la incidencia de caídas, ya que se acrecientan con la ingesta de cuatro o más fármacos diarios10. En estudios encontrados, se ha demostrado que la retirada de estos fármacos provoca una reducción significativa del 66% del riesgo de caídas en las personas ancianas11,12.

La polifarmacia en los ancianos está íntimamente relaciona con la caídas, siendo un grave problema de salud pública y convirtiéndose en uno de los síndromes geriátricos más importantes para población anciana, por su elevada prevalencia y repercusión que producen sobre la calidad de vida, tanto para la persona anciana como para su cuidador principal2,7,12,13,14,15,16,17,18,19. Estudios avalan que, en torno al 30-40% de los ancianos que se atienden en instituciones sanitarias de atención geriátrica, se encuentran polimedicados10.

 

OBJETIVO

Conocer el consumo diario de benzodiacepinas en una residencia de ancianos válidos.

 

MÉTODO

Estudio descriptivo trasversal mediante entrevista personal. La recogida de datos se realizó en diciembre de 2012. Se realizó un muestreo no probabilístico por conveniencia en un centro geriátrico privado perteneciente al Sector Sanitario II de Zaragoza. El objetivo de nuestro estudio era conocer el consumo diario de benzodiacepinas en los ancianos válidos institucionalizados.

El ámbito del estudio fue un centro geriátrico con un total de 69 habitaciones. Los instrumentos de medida validados que se emplearon en el estudio fueron el “MEC-35 (Lobo, 1979)” para valorar el nivel de cognitivo de los participantes y el “Cuestionario de la OMS para el estudio de caídas en el anciano” mediante entrevista personal. A todos los participantes se les entregó consentimiento informado de forma escrita y verbal.

Las entrevistas del estudio se realizaron por un único investigador y, antes de proceder a la recogida de datos, el estudio se envió para ser evaluado por el Comité de Ética de Investigación Clínica de Aragón (CEICA), obteniéndose un dictamen favorable.

Las variables del estudio fueron las siguientes:

VARIABLEDEFINICIÓNESCALA DE MEDIDA
SOCIO DEMOGRÁFICAS
Edad:Igual o > de 65 añosCuantitativa – discreta
Sexo:Hombre / mujerCualitativa – dicotómica
VALORACIÓN CLÍNICA-FUNCIONAL
Consumo de benzodiacepinas:Preguntas cuestionario de la OMSCualitativa – discreta

Tabla 1. Tabla de variables analizadas.

 

Al comienzo del estudio el total de la muestra estaba compuesta por 60 ancianos, lo que correspondía a 21 varones (35%) y 39 mujeres (65%). De los 60 ancianos se produjo una pérdida de 9 participantes, lo que correspondió a un 15%. (2 ancianos se encontraban ingresados en centros hospitalarios en el momento del estudio, 4 ancianos revocaron su consentimiento y 3 ancianos obtuvieron un resultado inferior a 23 en el MEC-35 (Lobo-1979). Finalmente, el total de participantes reales en el estudio fueron 51 ancianos por ambos sexos.

 

Criterios de inclusión:

  • Personas mayor o igual a 65 años.
  • Institucionalizados en el centro geriátrico seleccionado.
  • Ancianos válidos (exentos de dependencia para la realización tanto de AVD como AIVD). Ambos sexos.
  • Consentimiento informado.
  • Puntuación total en el MEC-35 (Lobo, 1979) entre 23 y 35 puntos.

 

Criterios de exclusión:

  • Ancianos con puntuación inferior a 23 en el MEC-35 (Lobo, 1979).
  • Personas menores de 65 años.
  • Revocaciones de consentimiento.
  • Ancianos con enfermedades psiquiátricas graves.

 

RESULTADOS

En cuanto a la ingesta de benzodiacepinas, se observó que de los 51 ancianos que participaron en nuestro estudio, 27 personas tomaban benzodiacepinas, lo que correspondió a que el 53% de los ancianos que participaron en el estudio consumían benzodiacepinas de forma diaria, es decir, que más de la mitad de la muestra estudiada los consumían. De esas 27 personas ancianas consumidoras de benzodiacepinas, 9 correspondían al sexo masculino (33,33%) y las 18 restantes pertenecían al sexo femenino (66,67%). Por tanto, se puede observar, que las mujeres eran mayores consumidoras de este tipo de fármacos. De tal forma, se observó que 24 personas ancianas no ingerían este tipo de fármacos, lo que correspondió a un 47% de los ancianos que participaron en nuestro estudio.

La relación entre las variables edad y consumo de benzodiacepinas, se observó que la ingesta de éste tipo de fármaco es considerable, y que, a partir de los grupos de edad como el rango que corresponde de 75 a 79 años se comprueba que su consumo se elevaba de forma considerable, lo que correspondió a un 14,8% para éste mismo rango de edad. Se puede observar que cuanta mayor es la edad de las personas, más asiduas son a ingerir este tipo de fármacos. Los grupos de edad con un mayor consumo de fármacos sedantes correspondieron a rangos de entre 80-84 y 85-89 años, en los que para ambos grupos el porcentaje de ingesta de benzodiacepinas del correspondió al 22,22% para cada uno de ellos. Por el contrario, el grupo de edad con un menor consumo de benzodiacepinas correspondió al rango de edad de 65-69 años, sobre el que se obtuvo un porcentaje del 3,7%. Por los resultados obtenidos en nuestro estudio, se podría afirmar que, cuanto mayor es la edad de las personas, mayor es el consumo de benzodiacepinas.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIÓN

En nuestro estudio se comprueba que el consumo de benzodiacepinas es un hecho presente y elevado sobre la población anciana estudiada, aunque consideramos que existen limitaciones en nuestro estudio, la muestra obtenida era demasiado pequeña por lo que no nos permite establecer una validez externa.

Los equipos de atención primaria son los profesionales sanitarios que realmente realizan la prescripción de fármacos sedantes y deben reflexionar sobre su correcta y cuidadosa prescripción, además de valorar si los efectos adversos de éste tipo de fármacos son mayores al beneficio clínico de la persona.

En la literatura encontrada, diversos autores informan de porcentajes en torno al 38% 2,3,4,5,6 en el consumo de benzodiacepinas sobre la población anciana. En nuestro estudio se obtienen resultados muy superiores a los publicados, estimándose un porcentaje del 53%. Este elevado porcentaje obtenido puede ser debido a que los participantes de nuestro estudio era población anciana válida institucionalizada de forma permanente, y quizá, la población institucionalizada puede tener mayores porcentajes sobre el consumo de benzodiacepinas frente a población anciana no institucionalizada. Por ello, se debe impulsar nuevas investigaciones sobre el consumo de benzodiacepinas sobre población anciana institucionalizada y no institucionalizada para así establecer si existen diferencias, además de que dispongan de una mayor muestra a la de nuestro estudio.

 

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