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Consumo de bebidas azucaradas y riesgo de sobrepeso-obesidad infanto-juvenil.

18 noviembre 2021

AUTORES

  1. Bárbara Gómez de Segura García. Enfermera, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  2. Raquel Guerra Baquero. Enfermera, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  3. Marta Pérez Andrés. Enfermera, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Víctor Antón Izquierdo. Enfermero, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Lucía García Miguel. Enfermera, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.
  6. Pablo Fernández Hernando. Enfermero, Hospital Miguel Servet, Zaragoza.

 

RESUMEN

En los últimos años, se ha reportado una asociación entre el aumento del consumo de bebidas azucaradas y varias enfermedades metabólicas.

La creciente prevalencia de la obesidad infantil es un problema mundial. Hay una variedad de factores ambientales que pueden estar contribuyendo a este aumento. Uno de esos factores puede ser el aumento del consumo de refrescos.

Tras una revisión bibliográfica de varios artículos publicados tanto en Pubmed, ncbi y scielo, hemos llegado a la conclusión que, la mayoría de ellos, atribuyen a las bebidas azucaradas una gran parte de la culpa del incremento de la obesidad infantil y juvenil en el mundo, en virtud del alto contenido de azúcar agregado de estas bebidas, la baja saciedad y la compensación incompleta de la energía total.

 

PALABRAS CLAVE

Bebidas gaseosas, azúcares, obesidad, revisiones sistemáticas, adolescente.

 

ABSTRACT

In recent years, an association between increased consumption of sugary drinks and various metabolic diseases has been reported.

The increasing prevalence of childhood obesity is a global problem. There´re a variety of environmental factors that may be contributing to this increase. One factor may be the increased consumption of soft drinks.

After a bibliographic review of several articles published in Pubmed, ncbi and scielo, we have come to the conclusion that, most of them, attribute to soft drinks a large part of the blame for the increase in childhood and youth obesity in the world , because of the high added sugar content of these drinks, the low satiety and the incomplete compensation of the total energy.

 

KEY WORDS

Carbonated beverages, sugars, obesity, systematic reviews, teenagers.

 

OBJETIVO

Relacionar el consumo de bebidas azucaradas con la prevalencia de obesidad en niños y adolescentes.

 

INTRODUCCIÓN

La obesidad se ha incrementado de forma alarmante en los países desarrollados y en desarrollo, constituye el principal problema de malnutrición del adulto y es una enfermedad que se ha visto aumentada notoriamente en la población infantil.

La obesidad es una enfermedad caracterizada por un cúmulo de grasa neutra en el tejido adiposo superior al 20% del peso corporal de una persona en dependencia de la edad, la talla y el sexo debido a un balance energético positivo mantenido durante un tiempo prolongado1. Es un trastorno multifactorial en cuya etiopatogenia están implicados factores genéticos, metabólicos, psicosociales y ambientales.

La obesidad infantil es uno de los factores de riesgo vinculados al aumento de enfermedad cardiovascular en el adulto, junto con la hipertensión, el sedentarismo, el tabaquismo y la hipercolesterolemia.

La prevalencia de la obesidad se ha ido incrementando en las últimas décadas, considerándose una epidemia global y es la enfermedad no transmisible más prevalente en el mundo 1, 2.

 

La causa más frecuente de sobrepeso y obesidad es la combinación de las siguientes condiciones3:

1. Presencia de variaciones genéticas responsables de la susceptibilidad a padecer obesidad.

2. Pérdida de balance entre la ingestión de energía y el gasto que se produce con el ejercicio. En nuestra sociedad, esta condición se ve frecuentemente favorecida por permitir que los niños consuman alimentos ricos en hidratos de carbono y grasas.

3. Falta de actividades deportivas de mediano y alto gasto energético de manera regular, es decir, tres o más veces por semana.

4. Realización de actividades sedentarias por más de tres horas al día.

 

Es necesario transmitir a la sociedad la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica, progresiva, no reversible por sí misma y que condiciona una serie de complicaciones que aumentan su gravedad conforme el peso se va incrementando. También es importante que la población conozca estrategias sencillas y efectivas para prevenir la obesidad. Por otra parte, se debe hacer énfasis en los problemas frecuentemente asociados al sobrepeso y a la obesidad, principalmente el exceso de producción de insulina con detrimento de su función (hiperinsulinemia con resistencia a la insulina), que es la base para el desarrollo de otras patologías secundarias como 4,5:

  1. Diabetes tipo 2 a edades muy tempranas de la vida, frecuentemente desde el inicio de la pubertad.
  2. Aparición de dislipidemia aterogénica, es decir, un estado que favorece la acumulación de grasa en las arterias y ocasionan aterosclerosis, que es uno de los factores de más alto riesgo para la ocurrencia del infarto agudo de miocardio y de alteraciones vasculares en el sistema nervioso central (embolia, trombosis e infartos cerebrales).
  3. Trastornos cardíacos relacionados con un incremento anormal de la cantidad de grasa abdominal, lo cual puede conducir al aumento del grosor del miocardio: hipertrofia ventricular izquierda.
  4. Problemas respiratorios que se inician con menor capacidad para distender los pulmones y ocasionan menor oxigenación.
  5. Depósito anormal de grasa en el hígado (esteatosis hepática) que puede ocasionar cirrosis hepática no alcohólica.
  6. Alteraciones ortopédicas por sobrecarga de las articulaciones, de la columna, la cadera, las rodillas, los tobillos y el arco del pie.
  7. Defectos de postura al proyectar la cadera hacia adelante, flexionando caderas y rodillas, que progresan hacia desviaciones internas de las rodillas, externas de los tobillos y pérdida de la verticalidad de la columna vertebral.
  8. Enfermedades irritativas de los pliegues cutáneos de axilas e inglés altamente susceptibles a infecciones por hongos como consecuencia de la sudoración profusa que caracteriza al exceso de grasa corporal.

 

RESULTADOS

En este trabajo, realizaremos una revisión sistemática sobre la relación que tiene el consumo de bebidas azucaradas con el riesgo de sufrir sobrepeso-obesidad durante la niñez y la adolescencia.

La obesidad infantil esta, cada vez más presente en países desarrollados. Por ello, la mayoría de información que existe está relacionada con la población infantil de América, más concretamente, en Estados Unidos.

En el primer artículo que hemos escogido, James J, Kerr D6 nos hablan de la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y la obesidad infantil en América. Los niños que consumen este tipo de bebidas, toman más calorías, por lo tanto tienen más riesgo de padecer sobrepeso. Hace referencia también a las mujeres adultas, quienes tienen más riesgo de desarrollar diabetes al consumir estas bebidas.

Un apartado muy interesante del artículo hace referencia a una iniciativa que se ha comenzado a poner en marcha en Reino Unido, quienes han reducido el consumo de estas bebidas, y se ha demostrado que, así, se previene el padecer obesidad.

 

En conclusión, este artículo relaciona el consumo de bebidas azucaradas con la obesidad, y lo demuestra referenciando a iniciativas de supresión de bebidas azucaradas en Reino Unido, los cuales han reducido este riesgo.

En el siguiente artículo, Vasanti S Malik, Matthias B Schulze, y Frank B Hu 7 realizan una revisión sistemática de 3 artículos relacionados con el consumo de bebidas con azúcar y la obesidad. Las pasadas décadas, el consumo de bebidas azucaradas ha incrementado excesivamente y, a su vez, han aumentado las cifras de sobrepeso y obesidad en los EEUU. Una bebida azucarada contribuye a aportar del 8-9% de la energía que tanto un niño como un adulto necesitan. Aunque se ha sospechado durante mucho tiempo la relación entre los refrescos azucarados y el incremento de la obesidad, no ha sido hasta hace pocos años que han empezado a realizar estudios epidemiológicos para investigar su relación real.

Las bebidas azucaradas, especialmente las “sodas”, proporcionan poco beneficio nutricional y aumentan la ganancia de peso y, así, el riesgo de diabetes, fracturas y caries. Teniendo en cuenta que las tasas de incidencia mundial del sobrepeso y la obesidad están en aumento, sobre todo entre los niños y adolescentes, es necesario que las estrategias actuales de salud pública incluyan la educación sobre el consumo de bebidas azucaradas. Se debe educar de tal manera que el consumo de estas bebidas sea muy ocasional y promover el consumo de bebidas como agua, leche desnatada y zumos, en pequeñas cantidades, como bebidas de prioridad.

 

Otro artículo que refuerza lo dicho que el anterior, es el realizado por Malik VS, Popkin BM, Bray GA, Després JP, Hu FB 8. Nos sigue diciendo que el consumo de bebidas azucaradas ha incrementado considerablemente en todo el mundo a lo largo de las últimas décadas y, con su aumento, ha incrementado los índices de obesidad mundial. Dado el gran número de morbilidad, reducción de calidad de vida y aumento del coste sanitario, en todo el mundo se están haciendo grandes esfuerzos para prevenir esta condición y contribuir a reducir las enfermedades que vienen de la mano con la obesidad, tales como enfermedades cardiovasculares, diabetes, etc.

Se centra en la necesidad de promover alternativas saludables, como beber agua en vez de refrescos azucarados, de forma diaria, e insiste en la gran necesidad de dar una buena educación sanitaria, tanto a los padres de niños con sobrepeso u obesidad, como a los adolescentes con la misma patología.

En cambio, Lisbona Catalán, Arturo; Palma Milla, Samara; Parra Ramírez, Paola y Gómez Candela, Carmen9 afirman que existe escasa evidencia de que los diferentes azúcares o carbohidratos tengan efectos negativos en el control del peso corporal. Sólo el consumo de bebidas azucaradas no parece guardar relación con el aumento de la incidencia de obesidad en la población en países desarrollados.

 

A corto plazo, en la mayoría de los individuos analizados, el exceso de calorías que vienen dadas por el consumo de bebidas azucaradas puede compensarse con la reducción de calorías en las comidas. A largo plazo, los cambios en el peso corporal implican adaptaciones fisiológicas que tienden a restaurar el peso. Por tanto, según el artículo, no existen evidencias claras de que el consumo de bebidas con azúcar aumente, por ellas mismas, el riesgo de obesidad, sino que es el consumo de estas bebidas sumado a una vida sedentaria las que hacen que el individuo pueda llegar a sufrir de obesidad y sobrepeso.

Aunque la cantidad de calorías aportada por los distintos macronutrientes no es la misma (hidratos de carbono 4 kcal/g; proteínas 4 kcal/g y grasas 9 kcal/g), desde el punto de vista energético, el número de calorías ingeridas por un individuo es independiente de su procedencia, es fundamental para mantener un adecuado estado de salud, mantener un equilibrio entre los distintos macronutrientes ya que alterar el reparto de macronutrientes que todos aceptamos como saludable conlleva un riesgo para mantener el normopeso.

Por último, haré referencia a un artículo de Clara Luz Gutiérrez Ruvalcaba, Edgar Vásquez-Garibay, Enrique Romero-Velarde et al.10, quienes se centran en el consumo de estas bebidas por adolescentes en México. Los autores afirman que el consumo de bebidas energéticas en México es de los más elevados en el mundo, y su aumento no tiene precedente en la historia mundial de acuerdo con los datos del comité de expertos para las recomendaciones de bebidas para la población mexicana. Al igual que en los otros artículos citados, también incide en el aumento del consumo en los últimos años, pero hay que tener especial cuidado con los adolescentes, ya que éstos consumen bebidas alcohólicas mezcladas con refrescos, lo que hace que sean los mayores consumidores de estas bebidas azucaradas. También recomiendan eliminar todo tipo de venta de bebidas azucaradas en recintos escolares, tanto en máquinas de vending como en las cafeterías, ya que una bebida azucarada siempre va a ser elegida antes que agua.

 

CONCLUSIÓN

Tras una revisión exhaustiva de varios artículos publicados tanto en Pubmed, NCBI y Scielo, hemos llegado a la conclusión de que, la mayoría de ellos, atribuyen a las bebidas azucaradas una gran parte de la culpa del incremento de la obesidad infantil y juvenil en el mundo.

Pero eso ya lo sabíamos antes de realizar el trabajo. Es bien conocido por todo el mundo que un consumo diario y en grandes cantidades de tanto bebidas como comidas azucaradas, conlleva un aumento del riesgo de padecer tanto sobrepeso como obesidad y que puede acarrear multitud de problemas de salud tanto en edades tempranas como en un futuro, cuando el niño sea ya un adulto. Pero, lo que nos ha sorprendido de esta búsqueda ha sido el encontrar un artículo que niegue todo lo dicho anteriormente. En este artículo decían que las bebidas azucaradas, en sí, por sí solas, no hacen que un niño sea obeso o que aumente el riesgo de que sea obeso, sino que es la unión de varios factores, tales como mala dieta, vida sedentaria y factores genéticos. Tras leer el artículo ha cambiado nuestra idea en este tema.

Lo que podríamos sacar en resumen y así en conclusión después de este trabajo, es que es necesaria una buena educación sanitaria a nivel global, empezando con los padres en la consulta de pediatría. Deberíamos resaltar lo importante que es que los niños lleven una dieta saludable día a día, dejando las bebidas azucaradas como algo excepcional. La dieta adecuada para el niño sería beber agua como bebida principal de diario, y dar zumos poco azucarados en los almuerzos o meriendas.

Así, conseguiremos que los niños tengan una buena higiene alimentaria desde pequeños y que, cuando crezcan, lo normal para ellos sea llevar así la dieta y disminuirán las tasas de obesidad debidas al azúcar en las comidas.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Zayas Torriente Georgina María, Chiong Molina Dania, Díaz Yamilia, Torriente Fernández Adaljiza, Herrera Argüelles Xiomara. Obesidad en la infancia: Diagnóstico y tratamiento. Rev Cubana Pediatr [Internet]. 2002 Sep [citado 2021 Oct 15] ; 74( 3 ): 233-239. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-75312002000300007&lng=es.
  2. Weinsier RL, Hunter GR, Heini AF, Goran MI, Sell SM. The etiology of obesity: relative contribution of metabolic factors, diet, and physical activity. Am J Med. 1998;105(2):145–50. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9727822/
  3. Miguel Soca Pedro Enrique, Niño Peña Aluett. Consecuencias de la obesidad. ACIMED [Internet]. 2009 Oct [citado 2021 Oct 15] ; 20( 4 ): 84-92. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1024-94352009001000006&lng=es.
  4. James J, Thomas P, Cavan D, Kerr D. Preventing childhood obesity by reducing consumption of carbonated drinks: cluster randomised controlled trial. BMJ. 2004;328(7450):1237. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15107313/
  5. Kessler J, Koebnick C, Smith N, Adams A. Childhood obesity is associated with increased risk of most lower extremity fractures. Clin Orthop Relat Res. 2013;471(4):1199–207. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23054515/
  6. Guerra Cabrera Carmen, Vila Díaz Jesús, Apolinaire Pennini Juan, Cabrera Romero Ailyn, Santana Carballosa Inti, Almaguer Sabina Pilar. Factores de riesgo asociados a sobrepeso y obesidad en adolescentes. MediSur [Internet]. 2009 Abr [citado 2021 Oct 15] ; 7( 2 ): 25-34. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-897X2009000200004&lng=es.
  7. James J, Kerr D. Prevention of childhood obesity by reducing soft drinks. Int J Obes (Lond). 2005;29(S2):S54–7. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16385753/
  8. Malik VS, Schulze MB, Hu FB. Intake of sugar-sweetened beverages and weight gain: a systematic review. Am J Clin Nutr. 2006;84(2):274–88. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3210834/
  9. Malik VS, Popkin BM, Bray GA, Després JP, Hu FB. Sugar-sweetened beverages, obesity, type 2 diabetes mellitus, and cardiovascular disease risk. Circulation. 2010;121(11):1356-1364. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.109.876185. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20308626/
  10. Lisbona Catalán Arturo, Palma Milla Samara, Parra Ramírez Paola, Gómez Candela Carmen. Obesidad y azúcar: aliados o enemigos. Nutr. Hosp. [Internet]. 2013 Jul [citado 2021 Oct 15] ; 28( Suppl 4 ): 81-87. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112013001000010&lng=es.
  11. Gutiérrez Ruvalcaba Clara Luz, Vásquez-Garibay Edgar, Romero-Velarde Enrique, Troyo-Sanromán Rogelio, Cabrera-Pivaral Carlos, Ramírez Magaña Olga. Consumo de refrescos y riesgo de obesidad en adolescentes de Guadalajara, México. Bol. Med. Hosp. Infant. Mex. [revista en la Internet]. 2009 Dic [citado 2021 Oct 15] ; 66( 6 ): 522-528. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-11462009000600006&lng=es.