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Beneficios de la actividad física y el deporte en adolescentes y calidad de vida, artículo monográfico.

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1 junio 2021

AUTORES

  1. María Yagüe Nogué. Enfermera. Hospital Royo Villanova.
  2. Andrea Silvia Lasheras Uriel. Enfermera. Hospital Royo Villanova.
  3. Nuria Sara Redondo Benito. Enfermera. Hospital Royo Villanova.
  4. Danae Sánchez Ortega. Enfermera. Hospital Royo Villanova.
  5. Sonia Ruiz Lorente. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.

 

RESUMEN

La OMS define la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años.

Los efectos beneficiosos de la actividad física, del ejercicio y de la práctica deportiva durante la adolescencia y la edad adulta son actualmente indiscutibles. La evidencia científica demuestra que el efecto beneficioso del ejercicio sobre la salud física y mental es indiscutible.

El deporte y la actividad física son herramientas que benefician tanto a la salud física como la salud mental, las participaciones basadas en la actividad física son de eficacia probada y asociadas positivamente a las intervenciones en salud mental.

 

PALABRA CLAVE

Adolescencia, actividad física, deporte, calidad de vida.

 

ABSTRACT

The WHO defines adolescence as the period of human growth and development that occurs after childhood and before adulthood, between the ages of 10 and 19.

The beneficial effects of physical activity, exercise and sports practice during adolescence and adulthood are currently indisputable Scientific evidence shows that the beneficial effect of exercise on physical and mental health is indisputable.

Sport and physical activity are tools that benefit both physical and mental health. Participations based on physical activity have proven efficacy and are positively associated with mental health interventions.

 

KEY WORDS

Adolescence, physical activity, Sport, quality of life.

 

INTRODUCCIÓN

La OMS define la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años.

Los determinantes biológicos de la adolescencia son prácticamente universales; en cambio, la duración y las características propias de este periodo pueden variar a lo largo del tiempo, entre unas culturas y otras, y dependiendo de los contextos socioeconómicos.

Podemos diferenciar dos conceptos:

Actividad física es cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos y que requiere un cierto gasto energético.

Ejercicio físico es aquella actividad física que se realiza de una forma determinada y con objetivos concretos.

Los efectos beneficiosos de la actividad física, del ejercicio y de la práctica deportiva durante la adolescencia y la edad adulta son actualmente indiscutibles. La evidencia científica demuestra que el efecto beneficioso del ejercicio sobre la salud física y mental es indiscutible.1 “Ejercicio es medicina”, “La actividad física es una polipíldora” son recientes eslóganes con una sólida evidencia científica. Dentro de los beneficios, la práctica de ejercicio físico previene y trata los principales factores de riesgo cardiovascular modificables.2

Sin embargo, se ha sugerido que puede haber un límite en el volumen de ejercicio que da lugar a efectos negativos sobre la salud. Las recomendaciones de la ACSM (American College of Sports Medicine) y la AHA (American Heart Association) incluye en el adulto realizar actividad física de intensidad moderada aeróbica (resistencia) durante un mínimo de 30 minutos durante cinco días a la semana o actividad aeróbica de intensidad vigorosa de un mínimo de 20 minutos en tres días cada semana.3 Para niños y adolescentes, las actuales directrices establecen la importancia de, al menos, 60 min/día de actividad física moderada a vigorosa.4 Sin embargo, existe información muy limitada sobre la cantidad de actividad físico deportiva que proporciona mayores beneficios para la salud.5,6

Algunos autores son críticos con las actuales directrices de actividad físico-deportiva desde diferentes perspectivas:1,7,8

  • La cantidad óptima podría ser diferente en función del objetivo de salud y de las características de cada sujeto.
  • Existe una amplia diferencia entre la dosis recomendada a adolescentes (7 h/sem) y a adultos jóvenes (2.5 h/sem).
  • La dosis engloba a actividad moderada y vigorosa, pero los efectos sobre la salud de ambas podrían ser diferentes.
  • La dosis no distingue el tipo de ejercicio, pero los efectos podrían ser diferentes por ejemplo en función del tipo de deporte practicado.

Mientras que la evidencia científica de la relación entre actividad física y salud física es clara, más debatible es la influencia de la actividad física sobre determinados aspectos psicosociales, como por ejemplo la calidad de vida.1,6-9

La mayoría de los estudios han observado una relación positiva entre la actividad física y la calidad de vida9,11-13 menos evidencia existe en relación al volumen de ejercicio que induce a mayores índices de calidad de vida.

 

MARCO TEÓRICO

 

Terminología:

La primera utilización del concepto tuvo lugar a finales de los años 60, en la denominada investigación científica de la asistencia social benéfica con los trabajos del grupo de Wolgant Zapf.

La calidad de vida se describe como un concepto que se refiere al conjunto de condiciones que contribuyen al bienestar de los individuos y a la realización de sus potencialidades en la vida social.14

La calidad de vida en una medida de bienestar ampliamente utilizada en salud pública, que puede definirse como la percepción de la propia posición en la vida dentro del contexto cultural y de valores, en relación con las metas, las expectativas, los estándares y los intereses. Estos estilos de vida se consideran saludables cuando se dirigen a evitar la enfermedad.15

La calidad de vida comprende factores tanto objetivos como subjetivos Entre los factores subjetivos se encuentra la percepción de cada individuo de su bienestar a nivel físico, psicológico y social. En los factores objetivos, por su parte, estarían el bienestar material, la salud y una relación armoniosa con el ambiente físico y la comunidad.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) la calidad de vida implicaría la percepción que una persona tiene de su situación de vida en relación con su contexto (cultura, sistema de valores), sus objetivos, aspiraciones y preocupaciones.16

Derivado del término calidad de vida, aparece en el ámbito sanitario un “subtermino” el cual se denomina “calidad de vida relacionada con la salud”, que es, pues, el aspecto de la calidad de vida que se refiere específicamente a la salud de la persona y se usa para designar los resultados concretos de la evaluación clínica y la toma de decisiones terapéuticas.14

El índice de calidad de vida se determina a partir de 9 indicadores analizados: salud, vida familiar, vida social, condición material, estabilidad política, clima, desempleo, libertad política e igualdad de género.

Una baja calidad de vida puede llevarnos a padecer algún síntoma fisiológico que nos afecte a nuestra vida diaria como pueden ser:

 

  • La depresión, sentirse triste o desganado.
  • El estrés.
  • Síntomas neurológicos como dolor de cabeza y mareos.
  • Trastornos del sueño.
  • Problemas de obesidad.

 

Instrumentos para valorar la calidad de vida:

 

La evaluación de la calidad de vida debe basarse en una amplia serie de criterios y no en un solo aspecto. Su naturaleza múltiple y compleja, y su dualidad objetiva-subjetiva impone a sus medidas múltiples criterios en función de la opción efectuada. Dos han sido los enfoques prevalentes, el primero el más centrado en las variables objetivas, externas al sujeto; y el segundo analiza los aspectos subjetivos de la calidad de vida. Ambos enfoques suponen, necesitan y requieren una operativización rigurosa para cuantificar la realidad, objetiva o subjetiva, y ambos necesitan de una elaboración teórica y la construcción de modelos conceptuales que permitan esa operativización.17

Para evaluar los diferentes enfoques que tiene la calidad de vida tenemos una serie de instrumentos (cuestionarios) validados que nos ayudan en la difícil tarea de objetivar los diferentes aspectos de la calidad de vida.

La mayoría de estos instrumentos de valoración de la CVRS se componen de unas instrucciones de cumplimentación del cuestionario, una serie de ítems (preguntas) y unas opciones de respuesta. Estos ítems se agrupan generalmente en dimensiones que miden diversos aspectos de la salud, como son la función física, mental y social. El número y tipo de dimensiones e ítems incorporados dependen del propósito del instrumento, el modelo conceptual en el cual se basa y consideraciones prácticas como el tiempo disponible para administrarlo y la carga para el individuo o el paciente. Las opciones de respuesta generalmente son de tipo dicotómico o en forma de una escala Likert (entre 4 y 7 opciones ordinales de respuesta), aunque en algunos cuestionarios también se utilizan escalas visuales analógicas.18

La amplia gama de instrumentos disponibles y la heterogeneidad en el número y el contenido de las dimensiones que cada uno de ellos subsumen, son evidencia de la falta de consenso entre los investigadores sobre el modelo teórico de calidad de vida que desean operacionalizar, de la diversidad de procedimientos para la validación de escalas, de la multiplicidad de poblaciones de adolescentes que son objeto de su medición y de la variedad de usos previstos para los instrumentos de calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) en la medida en que estos han sido empleados en estudios investigaciones locales, ensayos clínicos, entre otros,19 así pues podemos decir que los instrumentos de medida de la CVRS se clasifican en instrumentos genéricos e inespecíficos:20

 

  1. Los instrumentos específicos contienen dimensiones de la CVRS de una determinada patología que se quiere evaluar. Las medidas concretas se refieren a las áreas que los clínicos evalúan, el impacto de los síntomas en la medición de la calidad de vida, extraídos a través de la entrevista médica y la exploración física. Por lo tanto, esta medida no permite comparaciones entre diferentes enfermedades.21
  2. Los instrumentos genéricos aportan información descriptiva, predictiva o evaluativa de un individuo o grupos de individuos a manera de puntuación que resume en cada dimensión la puntuación obtenida y al aplicar diferentes estrategias para interpretar la suma global, a fin de caracterizar el perfil de salud global del sujeto ;De estos los más utilizados son: los más utilizados son: Sickness Impact Profile -Perfil de las Consecuencias de la Enfermedad-, Nottingham Health Profile -Perfil de Salud de Nottingham (10)- y SF-36.21

 

CONCLUSIONES

La práctica sistemática de ejercicio físico actúa de forma significativa en la percepción de la calidad de vida.

El deporte es un elemento importante de socialización. La práctica deportiva sirve como herramienta de formación, porque ayuda a construir valores como la competencia, el trabajo en equipo y el saber ganar. El ámbito deportivo propone una formación y perfeccionamiento de la conducta social del sujeto que lo practica. En este desarrolla valores como el compromiso por su actuación, la identidad de grupo, la autodisciplina, la crítica, la autocrítica y el colectivismo.

El deporte y la actividad física son herramientas que benefician tanto a la salud física como la salud mental en los adolescentes, las participaciones basadas en la actividad física son de eficacia probada y asociadas positivamente a las intervenciones en salud mental.

De este modo podemos concluir que existe una relación positiva entre los niveles altos de actividad física y un menor riesgo de padecer enfermedades de carácter físico y/o mental).

De igual forma, también existe suficiente evidencia teórica sobre los beneficios en variables emocionales y físicas resaltando la ansiedad, depresión y disminución del estrés; de la misma manera mejora de las capacidades cognitivas, habilidades sociales, autoconcepto y resiliencia. (22)

BIBLIOGRAFÍA

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