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Baby-led weaning. Qué opinan profesionales y padres sobre este método de introducción de la alimentación complementaria.

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3 junio 2021

AUTORES

  1. María Eugenia Milagro Jiménez. Enfermera especialista en Pediatría. Enfermera del Servicio Riojano de Salud.
  2. Cristina Cases Jordán. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  3. Carla Mª Morte Cabistany. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  4. Elisa Peñalva Boronat. Enfermera especialista en Pediatría. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  5. María Navarro Torres. Enfermera especialista en Pediatría. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  6. María Dácil Lorenzo Ramírez. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

Introducción: la nutrición resulta un aspecto fundamental en los niños a la hora de asegurar su correcto crecimiento y desarrollo. Hasta los 6 meses de vida la lactancia materna o artificial resulta un alimento suficiente para cubrir sus necesidades nutricionales, siendo necesaria a partir de esa edad la introducción progresiva de otros alimentos.

Objetivo: describir el método BLW, sus beneficios y las preocupaciones de los profesionales a la hora de recomendarlo.

Metodología: se realizó una revisión bibliográfica en las bases de datos Scielo, Cuiden Plus, y Pubmed.

Discusión: el método BLW consiste en ofrecer al niño alimentos sólidos en forma alargada de manera que él sea quien los manipule y se los lleve a la boca, otorgándole un papel activo. Este método presenta diversos beneficios como la introducción temprana del niño en la dinámica de comidas familiar, mayor aceptación de los alimentos y texturas, ingesta de alimentos más saludables así como desarrollo de habilidades motoras. Las principales preocupaciones de los profesionales a la hora de recomendarlo son la ingesta insuficiente de energía y nutrientes, fundamentalmente de hierro, y el riesgo de atragantamiento.

Conclusiones: no existe un método ideal de introducción de la alimentación complementaria, observándose que tanto el método tradicional como el BLW o el BLISS son una alternativa válida y siendo los padres los que deben elegir.

 

PALABRAS CLAVE

Pediatría, enfermería pediátrica, fenómenos fisiológicos nutricionales del lactante, lactante.

 

ABSTRACT

Introduction: nutrition is a fundamental aspect in children to ensure a proper growth and development. Up to 6 months of age, breastfeeding or formula milk is sufficient food to cover their nutritional needs, being necessary the progressive introduction of other foods from that age on.

Objective: to describe BLW method, its benefits, and the concerns of health professionals when it comes to recommending it.

Methods: a bibliographic review has been made on Scielo, Cuiden Plus and Pubmed databases.

Discussion: BLW method consists of offering the child solid finger foods so that he is the one who handles and puts them in his mouth, giving him an active role. This method has several benefits such as the early introduction of the child in the dynamics of family meals, greater acceptance of foods and textures, and the intake of healthier foods, as well as motor skills development. The main of professionals concerns when recommending it are insufficient energy and nutrient intake, mainly iron, and the risk of choking.

Conclusions: There is no ideal method of introducing complementary foods, observing that both, the traditional method as well as BLW or BLISS are a valid alternative and the parents are the ones who must choose.

 

KEY WORDS

Pediatrics, pediatric nursing, infant nutritional physiological phenomena, infant.

 

INTRODUCCIÓN

Seguir una nutrición adecuada tanto en la gestación como en la primera infancia resulta fundamental para asegurar que el niño pueda desarrollar su máximo potencial genético, promoviendo su óptimo crecimiento y desarrollo. Cualquier vulneración nutricional en este periodo puede generar alteraciones difíciles de subsanar en los años posteriores, por lo que resulta imprescindible que la alimentación sea cualitativa y cuantitativamente adecuada tanto en la madre gestante como en el niño. 1

La lactancia materna o artificial, resulta suficiente para cubrir las necesidades del bebé hasta los 6 meses de vida, recomendando la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el año 2003 lactancia exclusiva durante esta etapa. Durante el primer año la leche debe seguir siendo el alimento principal y se debe mantener la lactancia materna hasta los 2 años. A partir de los 6 meses, las necesidades nutricionales y energéticas de los niños aumentan, por lo que es necesaria la introducción de alimentación complementaria, de manera que se asegure un aporte nutricional suficiente con el objetivo de reducir anemias, no comprometer el crecimiento y la salud a largo plazo y reducir el sobrepeso, que parece fomentarse si se introduce la alimentación complementaria a una edad temprana (a los 4 meses). 1-6

La introducción de la alimentación complementaria, también llamada beikost, se considera un periodo de especial importancia en el desarrollo del niño, ya que supone la adaptación de manera progresiva y lenta, siguiendo el propio ritmo del niño, a los nuevos alimentos. Esto supone un hito importante en el desarrollo del bebé, que pasará de alimentarse únicamente de leche materna a complementar con alimentos sanos, naturales, mínimamente procesados, lo que le permitirá incorporarse a través de estos nuevos alimentos, sabores y texturas a los hábitos dietéticos familiares, todo ello con el objetivo de asegurar un crecimiento y desarrollo global en su máximo potencial. 2,3,7

 

OBJETIVOS

El objetivo principal de esta revisión es describir el método de introducción de alimentación complementaria Baby-led Weaning. Entre los objetivos específicos se encuentran analizar sus principales beneficios así como los riesgos y las principales preocupaciones de los profesionales respecto a este nuevo método, buscando evidencia que demuestre si estas preocupaciones son reales.

 

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión bibliográfica de la literatura actualizada en los últimos 5 años en las bases de datos Scielo, Cuiden Plus y Pubmed.

En Scielo y Cuiden Plus se emplearon los descriptores “baby”, “led” y “weaning” unidos por el operador booleano AND. En Pubmed se realizó una búsqueda con lenguaje libre empleando los mismos descriptores también unidos por el operador booleano AND, aplicándose además los filtros “full text”, “last 5 years”, “human” y “infant: 1-23 months”.

 

RESULTADOS-DISCUSIÓN

Existen diversos métodos para introducir la alimentación complementaria en los niños, como el método tradicional, el Baby-led Weaning (BLW), o el método Baby-led Introduction to Solids (BLISS), versión modificada del BLW.

El método tradicional se basa en ofrecer al niño con cuchara cereales o purés cocinados con alimentos procesados especialmente para bebés, junto con otros naturales como fruta, verdura, carnes o pescado, modificando progresivamente su textura de más fina a más grumosa a medida que el niño va creciendo, introduciendo trozos hacia los 8 meses de edad. Según este modelo, a los 12 meses de edad el niño debe comer lo mismo que el resto de la familia. De esta manera, son los padres los que guían la alimentación. 2,3,5

Con este método resulta importante tener en cuenta que entre los 7-9 existe un periodo crítico a la hora de introducir alimentos no triturados, de manera que si se retrasa la introducción de trozos pueden aparecer dificultades a la hora de avanzar en texturas. 3,7

El método BLW fue desarrollado en el año 2008 por la matrona y enfermera pediátrica británica Gill Rapley al cuestionarse que si el recién nacido era capaz de alimentarse a demanda durante el periodo de lactancia materna exclusiva, podría continuar con una alimentación complementaria a demanda. En el BLW se ofrece al niño alimentos naturales y procesados, mezclados y manipulados para que puedan ser comidos con las manos desde el inicio de la alimentación complementaria, de manera que sea el bebé el que guíe su propia alimentación. 2,4,5

Este método supone una alternativa a la alimentación con cuchara, en el que los alimentos se preparan crudos o cocidos, con forma alargada y estrecha (“finger foods”) o cortados en grandes trozos, de manera que los niños puedan cogerlos con las manos y llevarlos a la boca, en función de su apetito y preferencias. El bebé adquiere un rol activo, tal y como hacía con la lactancia a demanda, ya que, aunque sean los padres quienes deciden qué alimentos le ofrecen, es el niño quien controla qué alimentos tomar, en qué cantidad y a qué ritmo, lo que podría suponer una respuesta más efectiva del niño a los mecanismos de apetito y saciedad, mejorando su autorregulación y disminuyendo el riesgo de malnutrición por exceso en la vida adulta. 1,2,4,5,6,7

Con este método se emplearán fundamentalmente alimentos consumidos por la familia, utilizando preferentemente alimentos sanos, cocinados al vapor, sin añadir sal ni azúcar. Se pretende hacer del proceso algo placentero, incorporando de manera precoz al lactante a la dinámica familiar de comidas en el marco de una alimentación respetuosa, ya que en todo momento se respetan las señales innatas de hambre y saciedad del niño, sin obligar o coaccionar para que coma. 2,4,8

El método BLISS surgió en 2015 como una versión modificada del BLW que trata de mitigar los posibles problemas derivados de dejar que los niños elijan qué alimentos comer. Este modelo pone especial énfasis en el consumo de en cada comida de alimentos ricos en hierro (carne roja, hígado, legumbres, cereales, frutos secos molidos…) y de alimentos energéticos (huevos, semillas, cereales, frutos secos molidos y frutas y verduras calóricas como el plátano, el aguacate, la calabaza o la patata). Además de recomendaciones nutricionales, este modelo modificado pone especial interés en recomendaciones específicas para prevenir atragantamientos, evitando aquellos alimentos con forma redondeada u ovalada, pequeña y dura que puedan obstruir las vías respiratorias, como salchichas, manzana, zanahoria, hojas de lechuga o brotes y apio crudos, cerezas, uvas, bayas, tomates cherry sin partir por la mitad, guisantes, granada, maíz entero, frutos secos enteros o mal triturados, pasas, patatas fritas, palomitas (por sus pieles), biscotes, pan tostado, caramelos, mini-gelatinas tipo golosina y otros alimentos que vengan en envases que se tengan que estrujar y succionar. 3,7,8

Los alimentos a evitar son todos aquellos con forma redondeada u ovalada, pequeña y dura que puedan obstruir las vías respiratorias, como salchichas, manzana, zanahoria, hojas de lechuga o brotes y apio crudos, cerezas, uvas, bayas, tomates cherry sin partir por la mitad, guisantes, granada, maíz entero, frutos secos enteros o mal triturados, pasas, patatas fritas, palomitas (por sus pieles), biscotes, pan tostado, caramelos, mini-gelatinas tipo golosina y otros alimentos que vengan en envases que se tengan que estrujar y succionar. 3

La OMS y la mayoría de las sociedades pediátricas recomiendan seguir el método tradicional de introducción de la alimentación complementaria, comenzando a ofrecer alimentos diferentes a la leche a los 6 meses, iniciando con purés y aumentando progresivamente la consistencia hasta que el bebé cumpla los 12 meses, para respetar el aprendizaje en masticación y deglución. 2,3,5

El inicio del BLW no depende tanto de la edad como de la adquisición de una serie de hitos de desarrollo como sentarse erguidos sin apoyo, ser capaz de coordinar las manos para explorar y manipular objetos y de llevarlos a la boca con precisión, así como habilidades motoras orales como masticar, tragar y desarrollar el reflejo nauseoso para poder expulsar alimentos demasiado grandes. En general los niños han adquirido estas habilidades a los 6 meses de edad. 1,6,7

El método está ganando popularidad en determinados países como Reino Unido y Nueva Zelanda, en los que los departamentos sanitarios lo recomienda, pero en España no representa la elección más común y su prevalencia de uso sigue siendo baja frente al método tradicional, siendo un modelo más utilizado por madres que alimentan con lactancia materna exclusiva y con mayor nivel educativo. 2,5

El método BLW presenta diversos beneficios, entre los que destaca la introducción temprana del lactante a los hábitos alimentarios familiares, tanto en el tipo de alimentos consumidos en casa como a los horarios y forma de preparación, favoreciendo las comidas compartidas en familia. Otro de los beneficios de este método es la prevención de la obesidad, posiblemente ligada a que se respeta la autorregulación de la ingesta por parte del niño, desarrollando el apetito y la saciedad, así como a un mayor consumo de alimentos saludables, como hidratos de carbono, frutas, verduras y alimentos no procesados, lo que podría conducir a la adopción en el futuro de comportamientos dietéticos más saludables. 1,2,6,7,8

La aceptación de nuevos alimentos, texturas y sabores es otro de los beneficios del BLW, ligado posiblemente a que los niños presentan mayor interacción con la comida, permitiéndoles explorar diferentes texturas e iniciando la introducción de alimentos a la edad adecuada, además de ser un método más entretenido para el niño. 1,2,7

Uno de los aspectos que mejor valoran los profesionales es la introducción de alimentos sólidos en el periodo ventana, lo que según un 63,7% de los profesionales facilita el desarrollo de las habilidades motrices debido a la manipulación de los alimentos y según un 72,4% potencia la masticación frente a la succión. 7

Otro de los aspectos destacados es la disminución de la ansiedad materna y del control que ejerce sobre la cantidad de alimentos que el niño consume, lo que también favorece el desarrollo del apetito y la saciedad en el niño. Las madres refieren estar menos preocupadas por el peso del niño y por las restricciones. La disminución en el control sobre la comida sugiere que las madres que optan por este método suelen ser en general poco controladoras y de carácter relajado, ya que en otro caso suele resultar complicado. 2,4,5,7,8

Para terminar, los niños alimentados con BLW presentan lactancias maternas más prolongadas y utilizan menor cantidad de fórmulas lácteas artificiales así como de alimentos procesados, considerando en general las madres este método como una manera de destete más “natural” en comparación al método tradicional. 1,2

Las madres también encontraron dificultades como son el desorden y la gran cantidad de comida desperdiciada, pero a pesar de ello, en líneas generales, consideran el método más saludable y menos estresante y lo recomendarían a otras madres. 4

A pesar de los beneficios descritos de este método, los profesionales sanitarios son reacios a recomendarlo. Según el estudio de Martínez et al. tan solo un 45,3% de los profesionales encuestados recomienda el método BLW en ocasiones y únicamente un 6,6% lo hace siempre, teniendo un 49,9% de los facultativos alguna familia que practica BLW en el momento de la encuesta. 7

Entre las principales razones para no recomendar este método los profesionales refieren la falta de información (67,2%), la falta de evidencia científica (10,6%) y las múltiples preocupaciones planteadas sobre este modelo, entre las que destacan el riesgo de atragantamiento (10,6%) y la probabilidad de que la energía y los nutrientes ingeridos, especialmente en el caso del hierro, sean insuficientes (5,2% y 1,4% respectivamente) debido a que es el niño quien elige qué y cuánto comer de las opciones presentadas, lo que podría conllevar a una ralentización del crecimiento. 2,4,5,6,7,9

La fuente de información de los profesionales respecto al método BLW podría ser uno de los factores determinantes en el conocimiento. El artículo de Leonelli et al. observa que la capacitación formal en congresos, cursos y jornadas es la principal fuente de formación de los profesionales. Lo mismo se observa en el estudio de Martínez et al., en el que los cursos-congresos eran la principal fuente de información de los profesionales, con un 29,2%, seguido de las propias madres, en un 21,2% de los casos. Por otra parte, el estudio de D’Andrea et al. refleja que en los profesionales canadienses la principal fuente de formación de los profesionales respecto al método BLW eran otros profesionales. 1,6,7

Respecto a la cantidad de energía y nutrientes son diversos los estudios que han analizado este aspecto. Algunos estudios demuestran que no existen diferencias significativas en la ingesta de energía y proteínas, observándose por el contrario mayor consumo de lípidos en lactantes alimentados con BLW y menores ingestas de hierro, vitamina c, calcio y vitamina B12, aunque también especifica que no se encuentran diferencias al evaluar el estado nutricional de niños alimentados por BLW y por el método tradicional. 1,2

Por otro lado, uno de los estudios analizados en el artículo de Gomez et al. subrayó un déficit en la ingesta de hierro en niños que emplearon el método BLW estricto al inicio de la alimentación complementaria en comparación a los que emplearon el método tradicional, destacando que los padres que practicaron BLW priorizaron la lactancia materna hasta los 6 meses, esperando a que el niño estuviese preparado para comer, poniendo en riesgo el consumo de alimentos ricos en hierro. 2

A este respecto, según el artículo de Calabius et al. son varios los estudios que defienden que es difícil lograr la ingesta adecuada de hierro a los 6 meses debido a que se precisan cantidades considerables de este nutriente, por lo que se recomiendan cereales fortificados que, debido a su textura, son incompatibles con el método BLW. En contraposición, otros de los estudios analizados argumentan que a los 12 meses el consumo de hierro es igual en todos los niños independientemente del tipo de alimentación elegida. Respecto al método BLISS, algunos estudios defienden que es un método tan adecuado como el método tradicional. En adición a esto, un gran número de familias combinan el método BLW con la alimentación con cuchara, lo que sugiere que pueden ser estilos combinables para satisfacer las necesidades del niño y asegurar la ingesta adecuada de hierro. 4

Cameron et al. compararon un grupo de BLW exclusivo con otro que siguió el método BLISS, sin encontrar diferencias estadísticamente significativas en cuanto a ingesta de micro y macronutrientes y de atragantamiento. Sin embargo, sí que observaron que el grupo BLISS ofrecía con menor probabilidad comidas con alto riesgo de atragantamiento. 2,4

El estudio de Daniels et al. no encontró diferencias significativas en la ingesta de hierro entre los niños que siguieron el método BLISS en comparación al método tradicional, observando que en ambos grupos la ingesta de hierro era baja a los 7 meses (presentando el 74% de los niños riesgo de ingesta inadecuada) y que el 17% de los niños tenían niveles subóptimos de hierro a los 12 meses. Este estudio destaca la importancia de advertir a los padres que decidan emplear el método BLW o BLISS sobre la necesidad de ofrecer a los niños alimentos ricos en hierro en cada comida. 9

El atragantamiento es otro de los temas que genera más incertidumbre entre familias y profesionales sanitarios en relación a la introducción de la alimentación complementaria a través del método BLW. El estudio de Fangupo compara el riesgo de atragantamiento en niños alimentados por el método BLISS y por el método tradicional y concluye que no hay diferencias significativas en el primer año de vida, a pesar de que en los 3 días de registro del estudio, se ofreció comida con riesgo de atragantamiento a la mitad de los niños al menos una vez al día, incrementándose la cifra a casi todos los niños a los 12 meses de edad. 2,4,10

Según este mismo estudio, las náuseas fueron comunes en ambos grupos, siendo más comunes a los 6 meses en el grupo alimentado por el método BLISS pero menos frecuentes a los 8 meses, posiblemente por el aprendizaje más precoz en el manejo de texturas sólidas. 10

El estudio de Brown et al. analizado en el artículo de Gomez et al. tampoco encontró diferencias estadísticamente significativas respecto al riesgo de atragantamiento independientemente del método de alimentación, lo que concuerda con los resultados expuestos por Fangupo. 2

En cuanto a la ganancia de peso, según el estudio de Brown Lee, los niños alimentados por el método tradicional presentan mayor peso que los alimentados con BLW, sin que exista relación con el peso del nacimiento, la duración de la lactancia materna, la introducción de alimentos sólidos y el control materno. Según este estudio el 86,5% de los niños alimentados a través de BLW presentaban normopeso, el 8,1% sobrepeso y el 5,4% bajo peso, siendo estos porcentajes del 78,3%, el 19,2% y el 2,5% respectivamente en los niños alimentados por el método tradicional. 2

El estudio de Townsend y Pitchford corrobora estos resultados, encontrándose el percentil de IMC de los niños alimentados con BLW cercano al 50 de acuerdo a las curvas de Reino Unido y Estados Unidos, mientras que en los niños alimentados por el método tradicional la media de la curva se consideraba en sobrepeso. Por otro lado, también se identificó mayor prevalencia de bajo peso en los niños alimentados con BLW en comparación a los alimentados por el método tradicional. 2

 

CONCLUSIONES

No existe evidencia sobre qué método de introducción de la alimentación complementaria es el ideal, siendo los padres los que deben decidir qué método desean aplicar.

Respecto a las preocupaciones de los profesionales, el método BLW es adecuado en cuanto a aporte de energía que los niños precisan, además de prevenir el desarrollo de obesidad. Sin embargo, en cuanto a la cantidad de hierro los estudios difieren en si resulta o no suficiente, sin existir aparentemente diferencias entre el método tradicional y el método BLISS.

Teniendo en cuenta el riesgo de atragantamiento, los estudios coinciden en que no existe mayor riesgo para emplear uno u otro método.

Si bien es cierto que los artículos revisados encuentran como principal limitación los pocos estudios con calidad de evidencia alta sobre el tema y se precisan estudios de más calidad.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Gomez MS, Toneto AP, Paulino J, Miranda L, De Fátima R. Baby-led weaning, an overview of the new approach to food introduction: integrative literature review. Rev Paul Pediatr. 2020;38:1-7. DOI: http://dx.doi.org/10.1590/1984-0462/2020/38/2018084
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