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Artritis gotosa. abordaje de enfermería en el tratamiento dietético de la gota.

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19 octubre 2020

AUTORES

  1. Eva Ciprés Añaños. Graduada en Enfermería. CRP Santo Cristo de los Milagros.
  2. Alba Domínguez Romero. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet.

 

RESUMEN

Las enfermedades reumáticas suponen un grave problema de salud pública.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmunitaria e inflamatoria crónica que provoca una inflamación de la membrana sinovial. Su causa es desconocida.

Según datos recientes del INE, la tasa de población en España con discapacidad que tiene un diagnóstico de artritis reumatoide asciende a 10.342 por 1000 habitantes.

Tras varios episodios agudos de artritis se puede desarrollar artritis gotosa (AG).

La AG o gota es una enfermedad metabólica que cursa con inflamación de las articulaciones como consecuencia de un incremento del ácido úrico (hiperuricemia) , el cual se va acumulando en las articulaciones. Si se acumulan debajo de los tejidos producen los llamados tofos.

La artritis gotosa afecta 5 veces más a hombres que a mujeres. Proporción 5:1.

El prototipo de paciente que sufre gota sería hombre de edad comprendida entre 40 y 50 años, con obesidad y algún hábito tóxico (tabaco, alcohol…).

Los signos y síntomas de la gota son: dolor a la palpación, edema, sensación de calor, fiebre. Las articulaciones más afectadas son: rodillas, codo y muñeca.

El papel de enfermería es primordial mediante educación sanitaria y modificaciones en la dieta. Se aconseja por tanto seguir una dieta baja en purinas y acompañarla así mismo con la realización de ejercicio físico de forma habitual, limitar el consumo de tóxicos, en definitiva seguir unos estilos de vida saludables.

 

PALABRAS CLAVE

Artritis, artritis gotosa, gota, ácido úrico, hiperuricemia.

 

INTRODUCCIÓN

Galeno fue la primera persona que nombró la palabra “tofo”, relacionándolo con el desequilibrio en el estado de ánimo. Durante la Edad Medía persistía esa creencia. La palabra gota procede del latín “gutta”.

En el siglo XVII el químico llamado Carl Wilhelm Scheele trató por primera vez el ácido úrico aislado.

En 1797 el físico y químico Guilliam Hide Wollaston descubrió que un paciente padecía tofos, llegando a ser capaz de demostrar que habían sido producidos por la presencia de ácido úrico.

En 1898, Hermann Emil Fischer fue capaz de demostrar el origen del ácido úrico. Fue capaz de explicar y demostrar que el AU proviene del catabolismo de las purinas. Obtuvo por ello, el premio nobel en 1902.1

En el pasado, cuando determinados alimentos eran escasos o de alto contenido en azúcares y no todo el mundo podía permitírselo, se decía que la enfermedad por gota era considerada como “una enfermedad de ricos”.

Las enfermedades reumáticas suponen un gran problema para la salud pública afectando a nivel mundial.

La Artritis Reumatoide (AR) se clasifica dentro de “Las Enfermedades del sistema osteomuscular y del tejido conjuntivo”, esta clasificación fue determinada en el GBD2016 como “Desórdenes Musculoesqueléticos” y por tanto enfermedades no transmisibles.2

La Artritis Reumatoide es una enfermedad crónica de carácter inflamatorio, cuya causa se desconoce. Produce una inflamación de la membrana sinovial en una articulación. La clínica incluye dolor, tumefacción, inflamación y rigidez.

Se ha comprobado que la AR afecta en mayor medida a la población española que al resto de la población a nivel mundial.2

Según los datos estadísticos la prevalencia de la artritis reumatoide en España se encuentra entre el 0,5 y el 1%. Siendo la proporción entre hombres y mujeres 1:3. Independientemente de la edad, siempre es la proporción 3 veces mayor en mujeres que en hombres.

En España únicamente se dispone de un estudio; el llamado EPISER con su última actualización en el año 2016, el cual obtuvo una prevalencia de 0,5 % y haciendo distinción por sexos en hombres 0,2 % y en mujeres 0,6 %.3

Con respecto a la incidencia es altamente difícil calcularla, ya que no hay un registro exacto de esta enfermedad. En España se realizó un estudio llamado SERAP de la Sociedad Española de Reumatología que incluyó que la incidencia anual de la artritis fue de 24,5 casos por cada 100.000 habitantes.2

Los años de vida ajustados por discapacidad por AR son en España en el año 2016 a 61.506. Las tasas de carga de enfermedad por AR en España fueron del 92,0 por cien mil. 2 Se han observado unas cifras decrecientes a lo largo de los años. Cabe destacar que un 33,5% de las defunciones son como consecuencia de AR. La edad mortal oscila entre 60-74 años.2,3

El Instituto Nacional de Estadística (INE), en un estudio que realizó determinó que la tasa de población en España con discapacidad que tiene diagnosticada una enfermedad crónica (Artritis reumatoide) es de 10.342 por 1000 habitantes en ambos sexos, haciendo distinción por sexos: 2.202 en el género masculino y siendo 8.139 en mujeres.3

Como consecuencia de episodios agudos de artritis aguda, se produce la artritis gotosa (AG).

Objetivos:

  • Definir qué es la AR, AG y la epidemiología de ambas.
  • Determinar los factores de riesgo modificables y no modificables.
  • Saber la etiología, signos y síntomas de la gota.
  • Describir la importancia de enfermería en el tratamiento dietético en la gota.

 

METODOLOGÍA

En el presente artículo se ha realizado una revisión bibliográfica sobre la artritis reumatoide, la gota y el tratamiento dietético para prevenir o mejorar los ataques de gota. La recopilación de la información ha sido realizada durante el mes de septiembre, con su posterior análisis, ordenación y cribaje de información.

Las bases de datos que se han consultado fueron: Google académico, Scielo, Cuiden Plus, Dialnet, Teseo. Así mismo se consultaron páginas web oficiales sobre la Artritis Reumatoide, Guías de práctica clínica en la web Sociedad Española de Reumatología (SER), la página web conartritis (Coordinadora Nacional de Artritis), entre otras.

Las palabras clave empleadas, con previa consulta al Descriptor de Ciencias de la Salud (DeCs) son: Artritis, artritis gotosa, gota, ácido úrico, hiperuricemia. Se usaron como operadores booleanos OR y AND.

En cuanto a criterios de inclusión se ha realizado una acotación temporal de los últimos 5 años, es decir solamente se han tenido en cuenta aquellos artículos iguales o posteriores al año 2015, a texto completo e idiomas tanto castellano como en inglés, aunque finalmente sólo se incluyeron en la bibliografía los que estaban en castellano. Por último, como criterios de exclusión se descartaron todos los artículos anteriores al año 2015, en cualquier otro idioma diferente a los mencionados y que no tuviesen opción de lectura a texto completo.

 

Desarrollo:

Definición de gota o artritis gotosa:

La gota es una enfermedad metabólica que cursa con una inflamación de las articulaciones como consecuencia de la acumulación de cristales de urato monosódico o también llamado ácido úrico. Puede ocurrir que se acumulen debajo de la piel y en los tejidos subyacentes y se formen los llamados “tofos”.

El depósito de ácido úrico está influenciado por la presencia de hiperuricemia (urato sérico > 6,8 mg/dl).4,5

Es la artritis inflamatoria más habitual en nuestro país.

El ácido úrico es un compuesto orgánico formado por oxígeno, carbono, nitrógeno e hidrógeno, que se genera en el organismo como consecuencia de la descomposición de unas sustancias llamadas purinas. En condiciones normales es excretado por vía renal, es decir a través de la orina, convertido en sales como sodio. Este ácido está presente en diversos alimentos y bebidas.4

 

Epidemiología de la gota:

La prevalencia de la gota se encuentra entre un 1-2 % en los países occidentales.

Para obtener estas cifras de prevalencia se ha tenido en cuenta igualmente a aquellas personas que hayan padecido hiperuricemia, ya que ambos están conectados.

La prevalencia de la hiperuricemia está en un 10%.

La incidencia de la gota oscila entre 1 ó 2 cada 1000.4,5

 

Género:

Afecta cinco veces más a hombres que a mujeres, en una proporción de 5:1.

Conforme pasan los años, esta diferencia entre ambos sexos tiende a igualarse.4,5

 

Edad:

Puede afectar a cualquier edad, pero es más habitual en torno a los 40 años en hombres y en el caso de las mujeres pasan a ser de riesgo tras la menopausia.

Suele ser poco probable antes de los 30 años y antes de la menopausia.

El “prototipo” típico del paciente con gota es: hombre de edad entre 40 y 50 años, con obesidad y algún hábito tóxico (alcohol, tabaco…).4,5

 

Factores de riesgo de la gota:

Se pueden clasificar en modificables y no modificables.

Los factores de riesgo no modificables:

  • Edad: Cuanta mayor edad, más riesgo de padecer gota. Se ha comprobado que después de la pubertad se incrementan los niveles de ácido úrico hasta alcanzar valores normales.
  • Sexo: En el caso de la gota es más frecuente en hombres que en mujeres, pero sin embargo, la enfermedad AR es más común en mujeres que en hombres.
  • Genética: Genes como: el lupus eritematoso sistémico y la AR aumentan las probabilidades de padecer gota.
  • Raza: La raza blanca presenta mayor riesgo.,5

Factores de riesgo modificables:

  • Obesidad: El sobrepeso incrementa las posibilidades de padecer osteoartritis de rodilla.
  • Infecciones
  • Determinados puestos de trabajo en los cuales la articulación de la rodilla están sometidas a estar continuamente flexionadas.
  • Dieta no saludable, consumo de alcohol, (en concreto la cerveza y los licores), ya que el etanol aumenta el catabolismo de las proteínas y se puede estimular al hígado para la producción de uratos.
  • Tabaquismo.4,5,6

Determinadas patologías aumentan las probabilidades de padecer gota en personas con predisposición: Hipertensión arterial (HTA), Diabetes Mellitus tipo 2, hipertrigliceridemia, acidosis láctica, síndrome Down y síndrome metabólico.4,5,6

 

Etiología:

Como ya se ha nombrado previamente, la artritis gotosa es provocada principalmente por situaciones de hiperuricemia.

Los casos que provocan una disminución de la eliminación del ácido úrico o que se incrementa la concentración del mismo son:

  • Pérdida de la capacidad excretora renal (es la principal); se puede dar en determinadas insuficiencias renales (por descenso del filtrado glomerular), consumo de determinados fármacos (diuréticos, ciclosporina en dosis muy elevadas) e intoxicación por plomo.
  • Aumento en la producción del ácido úrico. Su causa es todavía desconocida.
  • Modificaciones en la dieta; con un incremento en el consumo de alimentos ricos en purinas.4,5

 

Signos y síntomas:

La artritis gotosa suele comenzar por la noche con un dolor de forma aguda y brusca, en ocasiones acompañado de fiebre.

Al principio de la enfermedad es frecuente que aparezca por la noche, es decir, de forma nocturna, localizada en una zona en concreto y con una duración de unos pocos días.

Suelen afectar a varias articulaciones y pueden persistir un mes o más.

Síntomas: Dolor a la palpación, dolor de leve a moderado de forma continua, sensación de calor, excesiva sensibilidad en la zona,

Signos: Enrojecimiento, hinchazón, piel tensa, fiebre, taquicardia, escalofríos, malestar general, rigidez.

Las articulaciones más afectadas son: Rodillas, tobillos y articulaciones metatarsofalángicas. Menos frecuentes: Tobillo, codo y muñeca 4,5,6

Concretamente cuando afectan a la primera articulación metatarsofalángica suelen formar lo que se conoce como “podagra”.7

 

Tratamiento dietético para la gota:

El papel de enfermería es muy importante en la prevención de la aparición de la artritis gotosa, ya que se basa en proporcionar psicoeducación para la modificación de estilos de vida poco saludables y cambios en la dieta, adaptándola a las necesidades y situación actual de cada persona.

Como se ha mencionado anteriormente la dieta es una pieza clave para prevenir el desarrollo de la gota en personas susceptibles, por ello, enfermería debe enseñar a los pacientes los alimentos que son ricos en uratos o purinas y que por tanto deberán evitar. 6,7,8

Aunque diversos estudios coinciden en que existen controversias respecto a la efectividad de la dieta, se ha demostrado que unas restricciones de aquellos alimentos ricos en purinas puede resultar beneficioso.4,6,7,8

Alimentos no aconsejados: (por su elevado contenido en purinas: entre 150 mg y 1000 mg por cada 100 mg de producto)

  • Pescado, huevos, anchoas, vieiras, caballa, carnes rojas (vaca, cordero y cerdo), hamburguesas, salchichas frankfurt, mollejas, sesos, riñones, hígado, arenque, mantequillas, todos los cereales y derivados (pasta, arroz, pan, harinas, maíz), pescado, marisco (atún, crustáceos, sardinas, mejillones), vino, cerveza (con o sin alcohol) y licores destilados.
  • En el caso de las carnes debido a su alto contenido en grasas saturadas influyen en un descenso de la excreción renal del ácido úrico, por tanto aumentan los valores séricos.
  • El alcohol contiene una purina (guanosina) que eleva los niveles de ácido úrico. Hay estudios que evidencian que el consumo de alcohol y bebidas con alto contenido en azúcares y fructosa incrementa el riesgo de padecer gota por igual en ambos sexos.

Estos alimentos se van a limitar a unas dos veces por semana como máximo.4

Alimentos poco aconsejados( contienen entre 50 y 150 mg por cada 100 mg de producto):

  • Guisantes, lentejas, judías, carne de ave (pollo, pato, pavo), coliflor, espárragos, espinacas, champiñones, puerros,rábanos, alimentos con jarabe de maíz con alto contenido en fructosa.

Se deben limitar aunque no tanto como los del grupo anterior.4,5,6

 

Alimentos aconsejables:(por su escaso contenido en purinas) y varias recomendaciones:

  • Condimentos (sal, vinagre), aceites vegetales: oliva, soja, girasol, frutos secos (nueces, avena), pescado azul es recomendable por su contenido en Omega 3, alimentos integrales.
  • Ingesta de café: ayuda a reducir los niveles de ácido úrico
  • Ingesta de leche desnatada
  • Se recomienda siempre y cuando no esté contraindicado la toma de suplementos de vitamina C (500mg/día); importante saber que tiene un efecto uricosúrico, es decir que estimulan para excretar por vía renal el ácido úrico. Los alimentos que son ricos en esta vitamina son: las fresas, pimientos marrones, piñas y naranjas, por tanto éstos serían recomendables.
  • Ingesta de cerezas.4,7,8
  • incrementar la ingesta de líquidos con el fin de mantenerse bien hidratado y lograr eliminar las cantidades de ácido úrico. (2L/día).
  • ingesta de alimentos ricos en calcio como mínimo unos 1000 mg/día con el fin de evitar la formación de piedras de ácido úrico a nivel renal.
  • Aumentar la ingesta de alimentos ricos en fibra, incorporar una dieta rica en fibra.
  • El té no proporciona ningún efecto respecto a las cifras del ácido úrico.
  • Recomendable realizar varias comidas a lo largo del día (unas 5) y evitar períodos prolongados de ayuno ya que ello favorece la hiperuricemia catabólica.4
  • Es sumamente importante recordar al paciente que es posible reducir los niveles de purinas en determinados alimentos a través de la cocción; es decir, dejarlos en agua durante unos minutos y hervir. Pero habrá que advertirle que esto no deberá hacerlo en caldos elaborados con carne o pescado ya que sino las purinas se habrán trasladado al caldo.
  • Enfermería deberá recordar al paciente que el hecho de llevar a cabo esta dieta puede tener como inconveniente su alto contenido en carbohidratos y grasas saturadas. Por lo que el paciente requerirá controles periódicos de peso.
  • Hay evidencia que las dietas indicadas para disminuir la resistencia de la insulina a su vez disminuyen los niveles en sangre de ácido úrico, por tanto tiene un doble efecto positivo: además reducen el riesgo cardiovascular.4,7,8,9,10

 

CONCLUSIONES

  • La AR es una enfermedad autoinmunitaria de carácter inflamatorio y con tendencia a la cronicidad. Sus síntomas son: dolor, rigidez, inflamación y tumefacción.
  • La artritis gotosa es una enfermedad metabólica, cursa con inflamación de las articulaciones como consecuencia inmediata del acúmulo de cristales de urato monosódico o también conocido como ácido úrico. Si se acumulan debajo de los tejidos pueden provocar tofos.
  • La artritis gotosa afecta 5 veces más a hombres que a mujeres. La prevalencia de la gota oscila entre un 1-2%.
  • Los factores de riesgo que pueden influir en su desarrollo son: modificables: dieta rica en purinas, consumo de alcohol (especialmente cerveza), infecciones y obesidad entre otros.
  • La causa principal de la artritis gotosa es la hiperuricemia.
  • Los signos y síntomas de la gota son: dolor a la palpación, edema, sensación de calor, fiebre. Las articulaciones más afectadas son: rodillas, codo y muñeca.
  • El papel de enfermería es primordial en la prevención de la gota, mediante educación sanitaria y modificaciones de hábitos no saludables y en la dieta.
  • Se aconseja por tanto seguir una dieta baja en purinas y acompañarla así mismo con la realización de ejercicio físico de forma habitual, limitar el consumo de tóxicos, en definitiva seguir unos estilos de vida saludables.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Rubio Pampín MªM, Martínez Larrarte J.P. Histopatología de la membrana sinovial en la artritis gotosa. Revista Cubana de Reumatología [revista en Internet] 2015 [acceso 1 de septiembre de 2020]; 17 (2). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1817-59962015000200007&script=sci_arttext&tlng=pt
  2. Sociedad Española de Reumatología [sede Web]. Madrid: Sociedad Española de Reumatología; 2018 [acceso 18 de septiembre de 2020]. Guía de práctica clínica para el manejo de los pacientes con AR. Carga de la enfermedad ocasionada por la AR en España [9 pág.]. Disponible en: https://guipcar.ser.es/article?id=5d7645f9-5d70-42da-8dce-1da10aca0133
  3. Instituto Nacional de Estadística [sede Web]. Madrid: INE; 2018 [acceso 18 de septiembre de 2020]. Población con discapacidad que tienen diagnosticadas determinadas enfermedades crónicas según la enfermedad por sexo. [1pag.]. Disponible en: https://www.ine.es/jaxi/Datos.htm?path=/t15/p418/a2008/centros/p01/l0/&file=01021.px#!tabs-tabla
  4. Sociedad Española de Reumatología [sede Web]. Madrid: Sociedad Española de Reumatología; 2018 [acceso 6 de septiembre de 2020]. Guía de práctica clínica para el manejo de la gota [165 pág]. Disponible en: https://www.ser.es/wp-content/uploads/2015/09/GPCGota13.pdf
  5. Manual MSD [sede Web]. EEUU: MSD; 2018 [actualizado abril 2018; acceso 20 de septiembre de 2020]. Gota [9 pantallas]. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es-es/professional/trastornos-de-los-tejidos-musculoesquel%C3%A9tico-y-conectivo/artritis-inducida-por-cristales/gota
  6. Fisterra [sede Web]: Fisterra; 2018 [actualizada 27 de agosto de 2018; acceso 15 de septiembre de 2020]. Guía clínica. Artritis gotosa e hiperuricemia. [ 5 pantallas]. Disponible en: https://www.fisterra.com/guias-clinicas/artritis-gotosa-hiperuricemia/
  7. Ludeña Suárez MªC, Marín Ferrer R.E, Villacrés Mosquera L.F, Torres Ramírez M.I. Diagnóstico, tratamiento y prevención de la gota. Correo Científico Médico [revista en Internet] 2020 [acceso 5 de septiembre de 2020]; 24 (1). Disponible en: http://www.revcocmed.sld.cu/index.php/cocmed/article/view/3388/1494
  8. Arthritis Foundation National Office [sede Web]. Suiza: Arthritis Foundation; 2018 [actualizada 7 de abril de 2018; acceso 5 de septiembre de 2020]. Enfermedades: Gota [5 pantallas]. Disponible en: http://espanol.arthritis.org/espanol/disease-center/imprimia-un-folleto/dc-enfermedades-relacionadas/
  9. Rubio Pampín MªM, Martínez Larrarte J.P. Histopatología de la membrana sinovial en la artritis gotosa. Revista Cubana de Reumatología [revista en Internet] 2015 [acceso 1 de septiembre de 2020]; 17 (2). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1817-59962015000200007&script=sci_arttext&tlng=pt
  10. García de Yébenes Mª.J, Loza E. Artritis reumatoide: epidemiología e impacto sociosanitario. Reumatología clínica suplementos [revista en Internet] 2018. [acceso 18 de septiembre de 2020]; 14 (2): [3-6]. Disponible en: https://www.reumatologiaclinica.org/es-pdf-X1699258X18628548