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Artículo monográfico. El maltrato en el anciano.

3 diciembre 2021

AUTORES

  1. Natalia Sancho Parra. Grado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Atención Primaria en Sector Teruel.
  2. Mª José Tregón Loras. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Hospital Obispo Polanco de Teruel.
  3. Irene Aznar Vázquez. Máster en Gestión y Dirección de Enfermería por la Universidad Europea de Madrid. Coordinadora de Enfermería de la Unidad de Agudos de Geriatría, Crónicos Complejos y Continuidad Asistencial del Hospital San Juan de Dios de Zaragoza.
  4. Elena Mozas Pérez. Experta en Salud Escolar por la Universidad Católica de Ávila. Enfermera de Hospitalización a domicilio en el Hospital Royo Villanova de Zaragoza.
  5. Mª Soledad Sebastián Hernando. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Enfermera de Atención Primaria en Sector Teruel.
  6. Andrea-Énery Gómez Sanz. Máster Universitario en Iniciación a la Investigación en Ciencias de la Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Hospital Obispo Polanco de Teruel.

 

RESUMEN

En la Primera Conferencia de Consenso sobre el anciano maltratado, celebrada en España en 1995, se acuerda definir maltrato al anciano como: “ Cualquier acto u omisión que produzca daño, intencionado o no, practicado sobre personas de 65 y más años, que ocurra en el medio familiar, comunitario o institucional, que vulnere o ponga en peligro la integridad física, psíquica, así como el principio de autonomía o el resto de los derechos fundamentales del individuo, constatable, objetivamente o percibido subjetivamente”.

El propio término “maltrato” está cargado de connotaciones negativas que lo han convertido en tabú: no se habla del problema, se evita o no se reconoce, y así no existe. Tenemos que reconocer que en los últimos años se han ido dejando de lado los prejuicios y miedos que este tema entrañaba y se han hecho avances en la denuncia, detección precoz, diagnóstico, tratamiento, y en la concienciación social del problema.

 

PALABRAS CLAVE

Anciano, maltrato.

 

ABSTRACT

At the First Consensus Conference on the Abused Elderly, held in Spain in 1995, it was agreed to define elder abuse as: “Any act or omission that causes harm, intentional or not, practiced on persons aged 65 and over, occurring in the family, community or institutional environment, that violates or endangers the physical or psychological integrity, as well as the principle of autonomy or the rest of the fundamental rights of the individual, objectively ascertainable or subjectively perceived.”

The very term “maltreatment” is loaded with negative connotations that have made it taboo: the problem is not spoken of, avoided or not recognized, and thus does not exist. We must recognize that in recent years the prejudices and fears that this issue entailed have been set aside and progress has been made in reporting, early detection, diagnosis, treatment and social awareness of the problem.


KEY WORDS

Elderly, abuse.

 

DESARROLLO DEL TEMA

El maltrato en la tercera edad se puede realizar tanto por acción como por omisión, y puede ser intencional o no. Puede ser de carácter psíquico, físico, además de abuso económico u otros perjuicios, y como consecuencia de esto, el anciano será víctima de sufrimientos innecesarios, de lesiones o dolor de pérdida, violación de sus derechos humanos y deterioro de su calidad de vida.

Además, pudiera adicionarse el maltrato recibido por familiares o personas encargadas de su cuidado, que afecta de manera desmedida su salud psíquica, teniendo en cuenta que es un problema ascendente, cada vez más frecuente en este grupo poblacional.

Los ancianos, al igual que las mujeres y los niños, constituyen un grupo vulnerable y víctima frecuente de abusos y maltratos, conformando el límite superior del síndrome de violencia familiar. Algunos ancianos le tienen más miedo a la dependencia que a la muerte. Esto es un problema de orden social, ya que se considera a las personas mayores como improductivas, cargas obsoletas o descartables como objetos. El abuso psicológico o emocional en esta etapa de la vida es el más habitual, y daña en gran medida la salud mental de los ancianos, y es el más frecuente de todos, puesto que en esa etapa se vuelven susceptibles y, en ocasiones, se consideran inservibles 1.

Por todo lo anterior se impone cada vez, con mayor énfasis, realizar una evaluación del maltrato al adulto mayor en nuestro país por lo que es importante la capacitación a una persona que se va a enfrentar a la difícil tarea de cuidar a un anciano, que dado las características de los mismos se hace necesario realizar cambios en el manejo a él, ajustes en el entorno familiar y social pilar fundamental para que se logre una longevidad satisfactoria pues se hace evidente que su bienestar depende en gran medida de sus condiciones de vida y del cuidado que se le brinde. La existencia de los familiares y amigos solícitos a brindarle ayuda, su propia percepción de la vida y las condiciones en que se encuentran, juegan un papel fundamental en la calidad de vida del adulto mayor2.

 

El desarrollo de la enfermería ha contribuido y contribuye, sin lugar a dudas, al bienestar y mantenimiento de la salud humana y a alcanzar una muerte tranquila, como consideraba la teórica Virginia Herdenson. Por tanto, la participación de esta especialidad en la prevención y atención de la violencia desatada en los hogares contra este grupo vulnerable es necesaria, ya que el profesional de enfermería constituye un recurso de apoyo social importante con el que cuenta la familia en su entorno inmediato. Teniendo en cuenta que el cuidado de enfermería está inmerso en el paradigma biológico, psicológico y social, es que la atención a los pacientes víctimas de maltratos en el hogar, constituye una situación inédita que requiere de todos los conocimientos habilidades y experiencias, a fin de lograr mitigar los efectos nocivos, tanto para la salud física como psicológica de este grupo vulnerable. Estas razones hacen posible que los profesionales de Enfermería conjuntamente con los rehabilitadores sean unos de los actores sociales que en mejor disposición se encuentran para contribuir en la prevención y atención de la violencia familiar, en cuanto a realizar diagnósticos sobre esta problemática social y de salud que afecta en este caso específico a las personas de la tercera edad.

De igual manera, es importante destacar que entre los programas priorizados por el Ministerio de Salud Pública, se encuentra la atención al adulto mayor como uno de los grupos más vulnerables en la sociedad, sobre todo en lo que a violencia intrafamiliar se refiere, puesto que, en la contemporaneidad, el maltrato doméstico va más allá de edad, sexo, región geográfica, raza o nivel cultural, traspasando toda la maya social, teniendo sus raíces en el patriarcado como sistema de dominación social. El maltrato contra ancianos constituye un reto a la atención primaria y secundaria de salud geriátrica. En la época actual, como consecuencia del mejoramiento de la calidad de vida en muchos países y de los progresos científico-técnicos logrados por la medicina, se ha producido un aumento significativo en la duración media de la vida, lo que ha llevado a un incremento numérico que le causa a la sociedad una serie de dilemas y desafíos médicos, sociales, económicos y éticos 3.

El maltrato de las personas mayores, como un problema global ha sido reconocido sólo recientemente. El trabajo desarrollado por la INPEA (Red internacional de prevención del abuso y maltrato en la vejez), y el énfasis puesto por la Organización Mundial dela Salud para la prevención del maltrato de las personas mayores, han contribuido en forma significativa a elevar la toma de conciencia a nivel mundial.Instituciones Académicas, a nivel internacional, han contribuido también de forma sustanciales aumentar el conocimiento y la concienciación y han desarrollado herramientas metodológicas para estudiar el problema. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.Por un lado más investigación, ya que es necesaria por ejemplo a través de las líneas del proyecto seminal conjunto “Respuesta Global al Maltrato de los Adultos Mayores”, que dio como resultadola publicación “Voces Ausentes” – Visión de las Personas Mayores sobre el Maltrato de las personas mayores” y por otro lado, la acción práctica a nivel nacional, regional y local 4.

 

El maltrato al anciano emerge como problema social hace pocos años y no porque antes no existiera, sino porque siempre ha sido un problema “oculto”. A veces los ancianos no quieren reconocerse como víctimas de malos tratos por temor a represalias, o al confinamiento en instituciones, o simplemente porque prefieren negar una realidad que les resulta insoportable; por otra parte, los familiares o los cuidadores, no van a dar facilidades en la detección por razones obvias. Tampoco ha habido mucha sensibilidad por parte de los profesionales sanitarios en este sentido y los recursos sociales para dar una solución al problema, una vez detectado, son escasos a pesar de afectar a un grupo de población que crece exponencialmente.

Carecemos de datos fiables en nuestro medio para estimar la magnitud de este problema en nuestro país. Existen algunos trabajos que han intentado aproximarse al estudio del abuso o maltrato en el anciano tanto desde el punto de vista epidemiológico como mediante la búsqueda de herramientas diagnósticas del maltrato al anciano, así como la investigación de factores de riesgo en nuestro medio. Ninguno de estos estudios está hecho con una base poblacional, por lo que sus resultados no son extrapolables a la población general y tampoco están validadas las escalas o baremos utilizados.

Las cifras más altas corresponden a ancianos atendidos por los servicios sociales (35 %) y en hospitalizados (8,5%). En el reciente estudio sobre prevalencia de sospecha de malos tratos a ancianos obtienen prevalencias altas, de 11,9 %, pero se trata de sospecha sin confirmación del abuso.

 

Las conclusiones de la Primera Conferencia de Consenso sobre el anciano maltratado, resumen así la situación actual del problema en España:

  1. Desconocemos la prevalencia
  2. El maltrato no es privativo de la clase social desfavorecida. Puede darse en la familia o en instituciones y los principales implicados son los familiares y cuidadores
  3. El desconocimiento y la negación del problema dificultan la prevención y la intervención.
  4. No disponemos de una legislación específica de protección de las personas ancianas frente a los abusos, pero se deben notificar los casos de sospecha.
  5. Todo profesional en relación con el anciano debe estar alerta respecto a signos y síntomas de maltrato.
  6. Los propios ancianos deben conocer el problema del maltrato y los recursos sociales existentes para evitar reincidencias o secuelas.
  7. Determinados factores de riesgo aumentan la probabilidad de maltrato.
  8. Se necesita realizar más esfuerzo en investigación sobre el maltrato al anciano.

 

Es muy difícil hacer estimaciones pero se cree que menos de uno de cada cinco casos se denuncian, debido a la ocultación o minimización del problema por la víctima, por el agresor o por los profesionales de la salud. No se conoce la incidencia de los malos tratos de los ancianos en instituciones. Un informe sobre las enfermeras de asistencia a domicilio mostró que más del 36% de ellas habían sido testigos de abusos físicos y el 81% de maltrato psicológico.

De los causantes de malos tratos, el 66% eran los propios cónyuges y el resto los hijos mayores. En otro estudio, el 45 % de los cuidadores domésticos admitía haber tenido conductas consideradas como maltratadores. Sin embargo, muchas de las víctimas no las consideraban como abuso o maltrato 5.

El maltrato dirigido hacia las personas mayores es la temática de violencia familiar menos investigada y con menos recursos a nivel de políticas de intervención si la comparamos con el maltrato infantil y el maltrato hacia la mujer adulta (Tabueña, 2006). La aparición de revistas especializadas (como el Journal of Elder Abuse & Neglect), cuestionarios (como las Escalas de Detección de Riesgo de Malos Tratos Domésticos y Comportamientos Autonegligentes de Touza, Segura, Prado, Ballester y March, 2009) o protocolos específicos para el colectivo de las personas mayores son indicativos del trabajo que se ha estado realizando 6.

 

TIPOS DE MALTRATO:

En el maltrato a los ancianos se suele diferenciar claramente entre el maltrato de tipo familiar y el de tipo institucional y, dentro de ellos, entre el maltrato de tipo activo y pasivo. Podemos encontrar varios tipos de maltratos, entre ellos los más destacados son:

Maltrato psicológico:Hace referencia a las amenazas de abandono, de acusaciones, acoso, intimidación con gestos, palabras, infantilización, desprecio verbal, uso de palabras obscenas, limitación del derecho de privacidad, de decisión, información, voto y de comunicación.
Maltrato físico: Entiéndase por golpes, forzar al anciano a comer, colocarlo en posiciones incorrectas, incómodas, amarrarlo, sujetarlo de forma incorrecta, pellizcar, provocarle quemaduras con cigarrillos, líquidos, etc., producir heridas, fracturas, luxaciones, sacudirlo, tirar o derramar agua u otras sustancias, comidas, etc.

Maltrato financiero: Se centra en el uso de los recursos del anciano para beneficio del cuidador u otras personas, familiares o no, sin el consentimiento del anciano, chantaje financiero como apropiación de propiedades, recursos monetarios, coacción para firmar documentos legales, testamentos, propiedades, etc.

Maltrato por negligencia o abandono: Consiste en descuidar la alimentación, hidratación, higiene personal y/o ambiental, úlceras por presión sin atender o cualquier otra lesión física y abandono de la persona.

Maltrato sexual: Está referido al contacto sexual no consentido de cualquier tipo.

 

FACTORES DE RIESGO:

En distintos estudios se ha observado una asociación estadística entre maltrato y algunos factores de riesgo y situaciones de mayor vulnerabilidad, y se han clasificado en tres categorías: los que se refieren al anciano como víctima, los que afectan al agresor (cuidador) y los factores situacionales o del entorno que confieren una mayor vulnerabilidad 7.

Para el anciano:

· Edad avanzada.

· Deficiente estado de salud.

· Incontinencia.

· Deterioro cognitivo y alteraciones de conducta.

· Dependencia física y emocional del cuidador.

· Aislamiento social.

· Antecedentes de malos tratos.

Para el agresor (cuando es el cuidador):

· Sobrecarga física o emocional (situaciones de estrés, crisis vitales)

· Padecer trastornos psicopatológicos

· Abuso de alcohol u otras toxicomanías

· Experiencia familiar de maltrato a ancianos o violencia familiar previa.

· Incapacidad del cuidador para soportar emocionalmente los cuidados

Situaciones de especial vulnerabilidad:

· Vivienda compartida.

· Malas relaciones entre la víctima y el agresor.

· Falta de apoyo familiar, social y financiero.

· Dependencia económica o de vivienda del anciano.

Señales de alerta y signos precoces de maltrato:

  • Explicaciones poco coherentes respecto al mecanismo de producción de las lesiones
  • Retraso en solicitar la asistencia.
  • Visitas reiteradas a servicios de urgencia y hospitales por motivos cambiantes.
  • Administración involuntaria de medicamentos.
  • Ausencia de respuesta ante tratamientos adecuados.
  • Mala evolución de las lesiones (úlceras) tras aplicación de las medidas adecuadas.
  • Desnutrición sin motivo aparente.
  • Deshidratación.
  • Caídas reiteradas.
  • Contradicciones en el relato de lo sucedido entre paciente y maltratador.
  • Actitud de miedo, inquietud o pasividad.
  • Estado emocional: alteración del estado de ánimo, depresión, ansiedad o confusión.
  • Negativa del cuidador a dejar solo al anciano.

 

TEORÍAS CONSENSUADAS:

La “Guía de Prevención del Maltrato a Personas Mayores” pública las teorías consensuadas, que tienden a explicar por qué se produce el maltrato a adultos mayores. Entre éstas encontramos:

1) Teoría del estrés del cuidador: asocia el maltrato a factores de estrés externos, relacionados al cuidado y que superan la capacidad del cuidador. El cuidador no tiene apoyo de otros, ni ha sido capacitado para brindar los cuidados requeridos, y a esto se suma la percepción de desventaja social tales como desempleo, problemas económicos, entre otros.

2) Teoría de la dependencia de la persona mayor: que incrementa la carga al cuidador, e incluso la conducta del anciano puede provocar o mantener situaciones de maltrato.

3) Teoría del aislamiento social: que considera este aislamiento clave en la aparición del maltrato, ya que predispone al cuidador a estrés y violencia.

4) Teoría del aprendizaje social: enfatiza el rol de la familia en el aprendizaje de conductas en el individuo, que aplicará a lo largo de su vida. Es así, que individuos que fueron maltratados en su niñez, es probable que repitan esta conducta.

5) Teoría de la personalidad del cuidador y abuso de sustancias: asocia el maltrato a problemas del cuidador con abuso de alcohol, medicamentos y/o drogas, así como, enfermedades mentales 8.

 

EL MALTRATO INVISIBLE:

La falta de visibilidad del maltrato en las instituciones es la causa de su subvaloración. Se observa que el maltrato es de mujeres que trabajan en estas instituciones hacia mujeres residentes y consiste en emplear métodos de coerción, atentar contra la dignidad y autonomía en la toma decisiones y en brindar una atención deficiente, en muchos casos, causante de complicaciones en el estado de salud del anciano9.

La enfermera norteamericana Kayser-Jones, desde la década de 1980, ha contribuido con diversas investigaciones al estudio de los pacientes mayores institucionalizados. En 1990, según sistematización de dichos estudios hecha por Caballero (2000), las principales categorías de maltrato en las residencias de adultos mayores son 10:

Infantilización: Tratar al paciente como si fuera un niño irresponsable en el que no se puede confiar.

Despersonalización: Proporcionar servicios de acuerdo con criterios generales que desatienden las necesidades particulares del paciente.

Deshumanización: No sólo ignorar al anciano, sino despojarlo de su intimidad, de su capacidad para asumir responsabilidades de su propia vida.

Victimización: Ataques a la integridad física y moral de los ancianos mediante amenazas, intimidación y agresiones verbales, robo, chantaje o castigos corporales.

 

CONSECUENCIAS DEL MALTRATO

Se han descrito diferentes cuadros clínicos y síndromes geriátricos que, en ausencia de una causa conocida que los justifique, pueden estar en relación directa con el maltrato en sus diferentes formas. En el caso específico del anciano víctima de malos tratos puede que este no se recupere del todo de la experiencia sufrida. Se describen diferentes trastornos como son:

-Trastornos depresivos.

-Cuadros confusionales.

-Síndrome de desgaste.

-Caídas de repetición.

-Úlceras por presión.

-Desnutrición y deshidratación.

-Pérdida de autonomía.

-Aislamiento.

-Todo tipo de lesiones físicas.

Diferentes estudios plantean también una mayor mortalidad como consecuencia directa del maltrato.

 

PREVENCIÓN, FORMACIÓN Y EDUCACIÓN SANITARIA A FAMILIARES Y CUIDADORES

Es preciso distinguir tres niveles de prevención: primaria, secundaria y terciaria. La prevención primaria debe asumir que toda persona mayor tiene el riesgo de presentar un problema de abuso o de malos tratos, por lo que hay que intentar proporcionar ayuda a todos los individuos comprometidos en el cuidado a estas personas, así como a todas las personas mayores, dependan o no de sus cuidadores. Esta ayuda se concreta con la educación sanitaria y la formación de los cuidadores y familiares.

Dentro de este primer tipo de prevención situaremos el trabajo profesional siguiendo modelos y estándares de calidad y de la mejora continua. Estos modelos nos permiten desarrollar el trabajo profesional mediante procesos que son medibles y evaluables mediante marcadores e indicadores.

La prevención secundaria implica la identificación de los factores de riesgo de malos tratos al anciano y la realización de prevención para localizar a individuos y familiares de alto riesgo. Recientemente en algunos países se ha desarrollado una prevención secundaria de abusos y malos tratos muy eficiente mediante programas que incluyen grupos de apoyo, programas educativos, períodos de descanso para cuidadores, etc.

Desgraciadamente, es la prevención terciaria, la que por necesidad es más frecuente. Consiste en intentar prevenir nuevos eventos una vez que haya tenido lugar alguno con anterioridad, incluye la intervención legal. Los programas de educación familiar, la terapia familiar, los servicios de apoyo familiar que han sido desarrollados para los problemas de abusos y malos tratos al anciano no consiguen con la intensidad adecuada la prevención de nuevos sucesos. La experiencia indica que la intervención legal sí que suele evitar la existencia de malos tratos en el seno familiar.

 

CONCLUSIONES

En conclusión, el maltrato a los ancianos es una realidad que parece afectar a un número importante de ellos, aunque los conocimientos existentes son, en conjunto, muy limitados. Es especialmente importante que se empiece a trabajar en este tema partiendo de una clara diferenciación de tipologías. Debe buscarse un acuerdo en su clasificación y en los límites del concepto de cada una de ellas. Las investigaciones de tipo epidemiológico y de tipo etiológico no prosperarán de manera adecuada, como ha ocurrido en otros ámbitos de la violencia familiar, mientras no se trabaje más frecuentemente de manera focalizada en cada una de dichas tipologías. Se deben desarrollar trabajos de investigación epidemiológica y etiológicos más apoyados en entrevistas personales a los ancianos. Los registros de los casos existentes en los servicios sociales son de una gran limitación en las primeras fases de desarrollo de estos temas. Desde el punto de vista etiológico, debe iniciarse el estudio directo de los agentes activos o pasivos del maltrato. Es preciso que el tema de los malos tratos a los ancianos se aborde tanto a nivel nacional como internacional con los criterios de rigurosidad y precisión exigibles ante cualquier enfermedad, en este caso con complejos componentes biopsicosociales.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Díaz López RC, Llerena Álvarez A. Principales manifestaciones de la violencia intrafamiliar en pacientes de la tercera edad, como factor de riesgo para la conservación de la salud. Hospital Universitario Clínico Quirúrgico Comandante Faustino Pérez Hernández. Matanzas. Junio 2008-junio 2009. Rev Méd Electrón. [Seriada en línea] 2010;32(4). Disponible en URL:http://www.revmatanzas.sld.cu/revista%20medica/an%202010/vol4%202010/tema08.htm.
  2. Rev Ciencias Médicas v.14 n.2 Pinar del Río abr.-jun. 2010. Caracterización del maltrato a ancianos. Consejo Popular Capitán San Luis. Pinar del Río.
  3. Blanco Prieto P. La prevención y detención de la violencia contra las mujeres en la Atención Primaria de Salud. Madrid: Edit Sociedad Pública; 2003. p. 167-201.
  4. Declaración de Toronto para la Prevención Global del Maltrato de las Personas Mayores. OMS. 17 de Noviembre de 2012.
  5. Malos tratos a los ancianos. Mª del Carmen Fernández Alonso. Grupo de Salud Mental del PAPPS
  6. Papeles del Psicólogo, 2013. Vol. 34(1), pp. 57-64. La violencia hacia la mujer mayor: revisión bibliográfica. Montserrat Celdrán. Universitat de Barcelona.
  7. Lachs M, Williams C, O´Brien S et al. Risk factors for reported elder abuse and neglect: a nine year observational cohort study. Gerontologist.1997;37: 469-474.
  8. SENAMA: “Guía de prevención del maltrato a personas mayores”. 2007. Disponible en http://www.senama.cl (Fecha de consulta: 20 de agosto 2010).
  9. Bennett y Kingston: “The dimensions of elder abuse: perspectives for practitioners”. Ed. Macmillan. Londres. 1997.
  10. Caballero, J: “Consideraciones sobre maltrato al anciano”. Revista Multidisciplinaria de Gerontología. 2000. Vol. 10 n°3, pp. 177-188.